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ENCUENTROS CON LA HISTORIA

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Este libro de "Encuentros con la Historia" esta muy completo, ya que nos narra diversos aspectos de la historia de nuestro Guasave Querido, desde Hermando de villafañe hasta los tiempos casi actuales...


HERNANDO DE VILLAFAÑE FUNDADOR DE GUASAVE

Raúl Cervantes Ahumada

Desde la gran villa de San Miguel de Culiacán, Don Nuño de Guzmán envió al capitán Don Pedro Almíndez  de Chirinos, hacia el Norte, a explorar y descubrir tierras. Almíndez de Chirinos descubrió las tierras de Sinaloa (Pitahaya Redonda), región de caudalosos ríos “de temple muy caliente, de gente mucho mas crecida y blanca que las demás”.

Cuando Almíndez de Chirinos descubría las cálidas y fecundas tierras de Sinaloa “sucedió una cosa bien sonada en el mundo”, que fue el encuentro de tres sobrevivientes de la expedición que Pánfilo Narváez, había llevado en 1524 a descubrir La Florida. Estos supervivientes  que eran Álvaro Nuñez Cabeza de Vaca, Alonso de Castillo Maldonado y Andrés Dorantes, habían caminado a pie desde las lejanas tierras de la Florida, atravesando selvas y desiertos, creyendo descubrir en desesperados espejismos ciudades fabulosas y habían llegado, ocho años después, a las tierras de Sinaloa donde su regocijo fue grande al encontrarse con sus compañeros capitaneados por Chirinos.

El descubrimiento de las tierras sinaloenses, se inicia, pues, con un acontecimiento digno de que lo recuerde el mundo.

La verdadera conquista de la tierra la logra el gran capitán Diego Martínez de Hurdaide, vencedor de los yaquis (cuyos heroicos hechos merecen capítulo especial) ayudados por los misioneros  jesuitas que en aquellas tierras se adentraron para la conversión de los fieles; y fue tal la importancia  de la obra misional, que debe considerarse superior a la del propio Hurdaide. Era el capitán el brazo de la fuerza; pero los misioneros llevaban  la fuerza del amor y con tal arma conquistaron mas tierras y almas que las que brazo militar podía pacificar y reducir.

Entre los misioneros que conquistaron a la tierra figuran nombres de santos y mártires y en su historial, brillantes hazañas dignas de que se les memorice eternamente. Gonzalo de Tapia, notable organizador, santo mártir sacrificado cerca de Ocoroni por el feroz cacique Nacaveva; de Hernando de Santarén, el primero que entró a Guasave y colocó una cruz de madera a la sombra de un gran capule que estaba en el centro de la ranchería , también santo mártir, muerto por los tepehuanes cerca de Topia,  y Hernando de Villafañe, ejemplar creador de la misión de los Guasaves y quien por su larga labor de organización misional, debe, según dice el padre Alegre, ser  considerado como el verdadero fundador de aquellas tierras.

Las tribus que habitaban las cuencas del río Petatlán eran los cubiris, ocoronis, níos, bamoas, ures y tamazulas; pero la tribu belicosa de todas y prácticamente subyugada a las otras tribus, principalmente a las costeras, era la de los guasaves.

El territorio de Guasave puede considerarse extendido hasta el mar y las islas cercanas a la costa y en todo el territorio se hablaba el dialecto de origen cahita, de los guasaves.

Era tribu agricultora y cultivaba principalmente el maíz, en las ricas tierras de aluvión donde el pueblo se encontraba y encuentra asentado, a orillas del río Petatlán (río de los petates; seguramente por los carrizos que crecen en las vegas y de los cuales los indígenas fabrican petates). En la lengua cahita, Guasave significa “entre milpas” “entre los cercos”  o “en la labor”. Lo que indica el carácter agrícola del pueblo.

El gobierno del pueblo estaba encomendado a tres caciques, que eran legisladores, jueces y ejecutores. Resolvían todos los problemas políticos pueblerinos.

Rendían los indios culto a los elementos y tenían también algunos ídolos, herencia tal vez del paso de la tribu azteca por aquellas tierras. Los viejos hechiceros desempeñaban funciones de médicos y sacerdotes.

Su principal arte era la alfarería y en sus utensilios dibujaban grecas artísticas, semejantes a los dibujos aztecas. Eran también buenos cazadores y pescadores y sabían “tapar” los esteros para pescar al bajar la marea.

Si no ejercían una dominación directa sobre las otras tribus , siempre los guasaves eran considerados como los mas fuertes, numerosos y guerreros de todas las tribus comarcanas, con las que estaban aliados. En las pesquerías se unían con los poblados costeros, como Tamazula, y juntos realizaban las faenas de la pesca.

Cuando Hernando de Villafañe supo el martirio de su gran amigo Gonzalo de Tapia, pidió ser trasladado de Pátzcuaro, donde cultivaba la misión tarasca, a las tierras de Sinaloa, para seguir las huellas de mártir amigo, y se le encomendó la reducción de los guasaves.

Ya en Febrero de 1595, según anotamos, había entrado al pueblo el padre Santarén plantando una cruz bajo el gran macapule que se encontraba en el centro del poblado, y a la sombra del cual hizo el misionero su cabaña. En mayo de 1595, llegó al poblado Hernando de Villafañe y desde luego se dedicó, en compañía de Santarén, a la catequización de los indios.

Su labor no fue fácil, ya que muchas veces, los indios, capitaneados por sus caciques Bayco, Montalúa y un tercero que después se bautizó Pablo Velásquez, atacaron en varias ocasiones a los frailes con ánimo de asesinarlos. Pronto fue llamado Santarén a la misión de Topia, y, como indicamos, murió a manos de los tepehuanes, quedando Villafañe solo entre los tepehuanes guasaves.

Hernando de Villafañe era originario de León, en Castilla La Vieja, y de rancio abolengo castellano. Sus padres pertenecían a la nobleza y los habían educado desde la edad temprana, en forma esmeradamente religiosa. Sus dotes de excepcional inteligencia y singular aptitud para el estudio, se manifestaron desde sus primeros tiempos de estudiante. Su maestro fue el gran maestro filósofo español, padre Luis de la puente, cuyas obras leía Villafañe, todavía muchos años después, cuando el paso tardo de su mula devoraba leguas y leguas de peligrosos caminos, para atender sus labores misionales.

En tal forma se desenvuelve su vida, que según dice el padre Pérez de Ribas en su Historia de los triunfos de Nuestra Santa Compañía (la de Jesús) impresa en Madrid en 1645, “aparece que la Divina Providencia le tenía escogido desde sus tiernos años, para ministro suyo, que cultivase a su viña en los campos dilatados de la misión de Sinaloa”.

Vino a México estudiante aun y fue enviado a Pátzcuaro para aprender la lengua tarasca, que asimiló con la facilidad con que siempre logró aprender las diversas lenguas indígenas que tuvo necesidad de estudiar. Por sus grandes méritos, alcanzó el grado de Rector del colegio de Pátzcuaro y de allí salió para fundar y organizar la misión de los guasaves cuando la muerte de su compañero y amigo el santo mártir Gonzalo de Tapia.
Instalado en la choza que bajo el gran macapule construyera el padre Santarén, Hernando de Villafañe inició su magna tarea de conversión, con singular habilidad y amor. Poco a poco, fue ganándose la confianza de los indios, a quienes trataba amorosamente y siempre brindándoles paz. Su único ayudante era una india convertida al catolicismo, que en alguna ocasión los salvó a él y a Santarén de un ataque de los indios amotinados y de la cual las crónicas recogen el único dato de que su marido se llamaba Pedro.

Pronto aprendió la lengua de los indios y fue el primero, sigue diciendo Pérez de Rivas, “que redujo a reglas y artes la lengua de Guasave, que corría por todas las marinas de Sinaloa, y compuso para el uso de los indios, en la propia lengua, manuales de doctrina cristiana y coplas religiosas”

Como encontrara fuerte resistencia en los caciques del pueblo y en los viejos, se dedicó principalmente a cultivar a los niños, a quienes enseñaba la doctrina cristiana.

En cierta ocasión, habiendo salido el padre a visitar a los poblados costeros, los caciques y los viejos resolvieron escarmentar a los niños escarmentar a los niños de la doctrina celebrando ritos profanos; organizaron una borrachera con un licor de pitahaya que fabricaban, y encerraron a los niños, desnudos, en un corral con ánimos de sacrificarlos. Cuando regresó Villafañe el pueblo se encontraba en el mas alto grado de excitación y de embriaguez y al oír los gritos de sus niños desnudos y pidiendo socorro, piadosamente indignado rompió las puertas del corral para liberarlos. Furiosos los caciques, amotinaron al pueblo pretendiendo matar a Villafañe, que rodeado de un ejército de niños, de la india amiga y de su marido pedro, resistió amenzas y embestidas hasta que llegó Socorro de la Villa de San Felipe (hoy Sinaloa) y el orden fue restablecido.

Fue la única vez que en supremo esfuerzo para salvar lo que era mas querido, como eran sus niños cristianizados, Villafañe ejecutó un acto de santa y piadosa violencia.

Ya en los tiempos en que le padre Santarén lo acompañaba, los indios se habían revelado francamente. Yendo Santarén para la villa de San Felipe acompañado de algunos soldados españoles y unos cuantos indios, notó que un indio viejo se apartaba hacia el monte y habiéndole seguido, lo encontró frente a una pequeña pirámide, adorando a un ídolo que sobre la misma estaba colocado. El celoso misionero ordenó al indio que destruyera el ídolo y el pequeño templo, y como el indio se negara, temeroso, con ayuda de sus españoles, el padre lo destruyó todo por su propia mano, y regresó al pueblo arrastrando los restos del ídolo destrozado. Los indios decían de que aquello sería causa de que sus dioses les enviarían fuertes castigos y algún viejo profetizó que en la noche un fuerte huracán arrasaría al pueblo.  Y “sería sugestión del demonio”, dicen los frailes, o que el viejo ladino había observado las condiciones atmosféricas que presagiaban la tormenta, el hecho fue que en la noche un fuerte chubasco se llevó varias casas del pueblo. Viendo en ello el castigo de su dios, los guasaves resolvieron rebelarse y matar a los misioneros dejando solo el pueblo, se alzaron hacia los bosques. Vino a batirlos el capitán Diego Quiróz y en la primera escaramuza , los guasaves se retiraron con sus amigos de Saratajoa. En aquellos lugares se fortificaron y esperaron el ataque de los españoles. Entonces, Hernando de Villafañe, llevando solo una cruz, se adelantó hacia el campo de los rebeldes y los invitó a volver a su pueblo y a trabajar en paz; y fueron tales y tan convincentes sus razones y el valor de su ejemplo, que los indios depusieron las armas y volvieron al pueblo.

Algún tiempo después volvieron los indios a rebelarse y uniéndose a los Tamazulas, se hicieron fuertes en la isla de Macapule. Vino a batirlos el capitán Martínez de Hurdaide, quien, siguiendo los consejos de Villafañe, hizo la campaña lo menos violenta que fue posible. Se sitió la isla y diariamente se enviaban mensajeros invitando a los indios a venir. Atendiendo los llamados del padre, vinieron los caciques y se concertó la paz. Volvieron a su pueblo y como fueron tratados con leal dignidad, consintieron al fin irse bautizando los adultos, igual que se había hecho con los niños.

Entonces inicia Villafañe su labor constructiva, magna y tesonera que se hace se le considere como fundador del pueblo de Guasave por haber sido el iniciador y organizador de la misión.

Enseñó a los indígenas la fabricación del ladrillo y empezó la construcción de templos, siendo el primero que en la región construyó iglesias duraderas, ya que las primeras eran humildes chozas con paredes de vara y techos de zacate. Soñó con la construcción de una misión modelo a cuya sombra pudieran vivir trabajadores y felices sus amados indígenas. Durante mas de diez años, trabajó afanosamente en la construcción  de los edificios y cuando los hubo terminado una gran inundación se llevó los frutos del trabajo del activo religioso.

Cuando visitaba la ruina de sus obras, no se le vio un gesto de dolor y los que  estaban cerca de él, le oyeron repetir la magnífica sentencia del libro de Job: “como quiso el señor así ha sucedido: bendito sea el nombre del señor”.

Y tan pronto como hubo terminado la labor del salvamento, inició otra vez los trabajos de construcción, hasta que vio convertirse en realidad su sueño de la gran misión de Guasave. Mientras construía los edificios de la misión, hacía también que el pueblo se transformara y las humildes chozas primitivas se convertían en casa de adobe y ladrillo. Los viejos padres misioneros dice Pérez de Ribas, solía decir: “vamos al partido del padre Villafañe para que aprendamos lo que debemos hacer a nuestro partido”.

Dos mil indios laboriosos, a quien la predicación y el ejemplo del padre Villafañe, había apartado de los vicios y hecho amar al trabajo, poblaban la misión modelo.

En las ricas riberas del petalán, florecían nuevos cultivos en los agostaderos, animales antes desconocidos eran explotados por los indios, y con nuevos métodos de pescar los indígenas extraían las tradicionales riquezas de sus costas. Villafañe no descansaba tratando de mejorar su misión sindical, hacía solicitudes al virrey y a la audiencia, instaba a sus superiores y siempre activo velaba siempre por el bien de sus indios. Consiguió ganadas para que los indios se convirtieran en criadores; llevó las bestias de tiro y de carga, para que ayudaran  al indio en sus faenas; construyó arados para mejor cultivar las tierras. Entre los nuevos cultivos que enseñó a los indios, ocuparon principal lugares trigo y el garbanzo. Las bolas verdes del garbanzo palpitaron como esperanza de riquezas nuevas; como profetizando que, siglos después, el garbanzo que llevó Villafañe iba a convertirse en la principal riqueza nacional. Árboles frutales llevados desde muchas leguas por el fraile, ofrecieron a los indios asombrados la dulzura de sus frutos. Un activo comercio con los otros pueblos, daba a Guasave mayor prosperidad.

Vestía el padre majestuosa humildad y sencillez. Nunca observó una alhaja y su caridad y su amor atraían a los pobres indios que venían desde muchas leguas a recibir de sus manos la ayuda material y de sus labios la enseñanza útil y la palabra divina que levantaban sus almas al camino de la nueva salvación. A los niños indios los sentaba en su mesa y les daba de comer en su mismo plato, con acendrado amor.

La dura experiencia de la inundación lo hizo prevenirse contra los tales eventos, y cuidaba de que todo estuviera siempre convenientemente dispuesto, para que su misión se bastara sola y nunca faltara a sus indios el sustento. En los años malos de los cultivos de Guasave siempre producían; todavía siglos después, era Guasave el granero regional. Su celo no se limitaba a sus labores en la misión propiamente dicha, sino que era incansable visitando los pueblos de su jurisdicción, siempre llevando a la luz una enseñanza y una amorosa promesa para los suyos que acudían a él. En la conversación de los Tamazulas lo ayudó eficazmente el padre Alberto de Clerisis; y también Tamazula vio levantarse su iglesia amplia y de tres naves, transformarse las casad del pueblo, poblarse los campos de ganado y florecer nuevos cultivos en las tierras laborables.

Señaló con su acción los derroteros que debe seguir la educación indígena, para ser eficaz. No olvidando que sus indios tenían las plantas sobre el suelo, primero les enseñaba a cultivar la tierra, a trabajar para aprovechar las riquezas y adquirir comodidad  y luego con caridad y amor les inculcaba la nueva fe que iba poco a poco pero firmemente, ganando sus almas. Combatió los procedimientos de militares que cuando tomaban prisioneros a algunos indios alzados ordenaron ejecución en masa, pero cuidando celosamente, antes de ahorcarlos, que los frailes vaciaran sobre sus cabezas las aguas bautismales. En la jurisdicción de Villafañe no se ejecutó nunca a ningún indio, y cuando algunos se alzaban, el padre mismo con sencillez heroica, acudía a sus guaridas en el monte y los convencía amorosamente de sus errores y los hacía volver a su pueblo.

Tan famosa se hizo la organización de la misión modelo de Guasave, que los superiores ordenaron que los misioneros que fueran por aquellas tierras, pasen un tiempo en ellas para aprender la organización misional y el arte de tratar, enseñar y organizar a los indios.

La fama del buen misionero y de sus éxitos llegó a la capital del virreinato y fue nombrado visitador y superior de todas las misiones de Sinaloa, y comisario del Santo Oficio en su región y en Culiacán; puestos que desempeñó siempre con la mayor inteligencia y humildad. Nunca abandonó sus estudios y la fama de su sabiduría corría pareja con su fama de organizador y creador. Fue llamado a México y nombrado rector del Colegio Máximo de San Pedro y San pablo. Suprema dignidad que solo alcanzaban los jesuitas mas ilustres. Por su sabiduría y virtudes, fue enviado a Roma como procurador de la compañía de Jesús a discutir sus asuntos ante las mas altas autoridades de la iglesia.

Hasta aquel tiempo (principios del siglo XVII) no se había celebrado misa en un barco. Con sutiles argumentos teológicos se discutía si celebrar misa en alta mar era ilícito o no, según los cánones eclesiásticos. Villafañe, en forma brillante, sostuvo en Roma ante altas autoridades, que era lícito y debido celebrar misa a bordo y la historia de la navegación lo recuerda porque, a su regreso, fue el primer sacerdote que celebró misa en un barco, en alta mar.
 
La fama de su sabiduría, de sus piedad y su santidad habían alcanzado tal grado durante sus treinta años de estanciaen su amada misión de Guasave, que personalidades ilustres, como los propios virreyes, querían escuchar su consejo. El capitán Martínez de Hurdaide, gustaba consultarle en momentos difíciles de su vida heroica. Cuando se quería elevar solicitudes que afectaba a la real hacienda, de muchas leguas se acudía a Guasave a pedir intervención de Villafañe, porque viendo su firma, los virreyes autorizaban a ciegas las erogaciones que les eran solicitadas.

A su regreso de Roma, crecida la fama de su sabiduría y santidad, las autoridades superiores querían que se quedara en México, para oír sus consejos. Pero el solicitó que se le permitiera volver a su amada misión, entre sus queridos indios, para pasar con ellos sus últimos días, predicarles la última cuaresma de su vida y esperar la muerte entre los muros y bajo los techos que su amor y celo habían levantado, y dándoles todavía calor a las criaturas que él había conquistado para el rebaño de su Dios. Y se le vio tomar sus libros, montar en su mula, ya casi centenario y recorrer trescientas leguas de malos y peligrosos caminos para volver a su misión de Guasave. Y nunca, como en la última cuaresma de su vida, el año de 1634, se le vio predicar con mayor entusiasmo, hacer mas penitencia, confesar mayor número de indios y dar gracias a Dios porque le permitiera seguir trabajando para su gloria en la misión que con tanto amor había fundado y dirigido.

Mando hacer en su celda una ventana, cuando apenas podía moverse, para asistir a la celebración de la misa. Y cuando la muerte le sorprendió plácidamente, dos mil indios, que se consideraban hijos, lloraban al padrecito amado y llevaron luto en sus almas sencillas por aquel que les había dado trabajo, bienestar, doctrina y amor.

De la obra material de Villafañe casi nada queda. Hambres, epidemias y mala organización despoblaron el pueblo, y cuando Don Pedro Tamarón y Romeral, obispo de la Nueva Vizcaya, muerto en Bamoa, lo visitó en 1765, tenía solo 651 personas. En 1777 una nueva inundación destruyó la iglesia de tres naves, construida por Villafañe y destruyó también la iglesia de Tamazula, que el padre Cleresis  había construido bajo el patrocinio y dirección del mismo Villafañe.

Quedan los ganados que llevó el gran educador; los mismos cultivos implantados por él siguen dando riqueza a la región; pero de los muros de la vieja y famosa misión modelo, no quedan ni las huellas, que los elementos se encargaron de borrar, como el tiempo ha borrado su recuerdo.


Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 40 Octubre de 1980.



LA ARQUITECTURA RELIGIOSA EN GUASAVE: LA IGLESIA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO   

(FINALES DEL SIGLO XVIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX)

AGUSTÍN VELAZQUEZ SOTO

En la historiografía del arte del noroeste, la arquitectura religiosa en Sinaloa resulta interesante en virtud de que ésta conformó la consolidación de un sincretismo religioso, a partir de las transformaciones escultóricas y de rito que se impusieron a finales del siglo XVI. Posteriormente, en todas las comunidades indígenas que habitaban en las riveras del río Petatlán se estableció la devoción marina.

En este siglo aparecieron los escritos de Alvar Núñez de Cabeza de Vaca. Naufragios. 1984.p. 136-137. Ahí aparece un antecedente al referirse a unos indios del río Petatlán que había hecho llegar hacia él. “…respondieron a la lengua que ellos serían muy buenos cristianos, y servirían a Dios; y preguntados en qué adoraban y sacrificaban, y a quien  pedían el agua para sus maizales y la salud para ellos, respondieron que a un hombre que estaba en el cielo. Preguntémosle como se llamaba y dijeron que Aguar, y que él había criado todo el mundo y las cosas de él. Tornémosles a preguntar como sabían esto, y respondieron que sus padres y abuelos, que de muchos tiempos tenían noticia de esto, y sabían que el agua y todas las buenas cosas las enviaba aquél. Nosotros les dijimos que aquel que ellos decían, nosotros lo llamábamos Dios, y que así lo llamasen ellos, y lo sirviesen y adorasen como mandábamos, y ellos se hallarían muy bien de ello…”

En la Historia de los triunfos de nuestra Santa Fe Andrés Pérez de Ribas nos habla también de idolatrías y menciona algunos ídolos de piedra. Esta información la obtiene de la relación de la provincia de Nuestra señora de Sinaloa y los borradores de las cartas annuas elaboradas por los rectores jesuitas en la provincia de Sinaloa. Esto lo aclara Nicolás Vidales Soto en “Memorias para la historia de la provincia de Sinaloa” en presencia jesuita en el noroeste. Escribe Pérez de Ribas, que entre los tehuecos había oposición a abandonar la idolatría y que por lo tanto tuvieron que arrastrar la piedra hasta la Villa de San Felipe y Santiago. Dado la importancia que tenía la nación tehueca, es de suponer que la pieza tenía ciertas características muy especiales, tantas que después de establecida la misión de San Ignacio de Nío, aparece la escultura de San Ignacio de Loyola. Me supongo que es la piedra de los tehuecos, porque desapareció y justamente en los momentos en que se daba una cruenta batalla entre “ángeles y demonios”. Desde entonces la comunidad acude al santo de piedra para pedirle lluvias. También nos narra que después de la muerte del padre Tapia, se instalaron en la Villa de San Felipe y Santiago. Hernando de Santarén, Hernando de Villafañe, Martín Pérez y Vicente Beltrán, quienes llegaron acompañados del capitán Alonso Díaz. El cuidado de los indios Guasaves se quedó a cargo de los padres Hernando de Santarén y Hernando de Villafañe. El pueblo se oponía al cristianismo. En una ocasión que los padres andaban por sus terrenos, uno de los indios que lo acompañaba, se separó para hacer reverencia a una piedra en forma de pirámide donde estaban algunas figuras toscamente grabadas. La piedra fue arrastrada  y expuesta al ultraje público. Acto seguido, como el cumplimiento de la predicción de uno de los ancianos, un vendabal tiró chozas de paja que volaban a discreción del viento. Acusando al padre de sacrílego, los indios huyeron al monte, después, instigados por los ancianos expulsaron a los padres Hernando de Santarén  y Villafañe en febrero de 1598. Pasó el tiempo. Al construir la “Toma de Agua” de Guasave, en la segunda mitad del siglo XX, la piedra fue encontrada. En 1983, apareció adornando los jardines de la entrada del hotel El Sembrador.

Para que los guasaves pudieran adorar a Dios, se construyeron varias iglesias, mismas que eran adornadas y pintadas con elementos de la naturaleza. También es cierto que se destruían, ya sea por los caciques que se negaban al cristianismo, o por las inclemencias del tiempo. Las venidas del río aparecen al por mayor, tanto en crónicas de Pérez de Ribas, como en los informes de las misiones que se encuentran en el Archivo General de la Nación.

Las formas de las primeras iglesias eran parecidas a las de las habitaciones de los indios: paredes empalizadas, enjarradas de lodo y con techo de terrado. Con el tiempo el enjarrado se blanqueó “…Señor, en aquella pared (señalando a la iglesia de su pueblo) que aunque desde aquí, prosiguió el indio, no vemos con los ojos mas que aquella capa de tierra blanca con que está albergada, pero debajo de ella sabemos que hay cuerpo de pared fabricada de árboles…” Francisco Javier de Faría en Apologético defensorio y puntual manifiesto. 1981, p.18. En la medida que el proceso misional se desarrolló, las iglesias se construyeron de adobe, empleando también piedra algunas veces. Los techos variaron de terrado a vigas. En 1604, la inundación destruyó un templo de adobe construido por Hernando de Villafañe apenas terminada y aun sin dedicarse. Clara Bargellini, plantea, basándose en Historia de la provincia de la Compañía de Jesús de nueva España de Pérez de Ribas, que antes de 1616 y/0 después de 1621 la segunda iglesia misional que construyó Hernando de Villafañe en Guasave fue de estilo basilical, como recuerdo de las basílicas paleocristianas. Supone que esta práctica e idea se mantuvo después para las nuevas construcciones, proceso iniciado en el primero templo de los jesuitas en Nueva España que era de tres naves. En la misión de San pedro y San Pablo, como había sido bautizado el río anteriormente, la iglesia era de adobe con techos de vigas y terrado. Seguramente que había una imagen de la Virgen del Rosario, que era la segunda advocación de la virgen de la quien una imagen muy milagrosa y venerada había en Sinaloa. Esto lo cita A. Gutiérrez en el Diccionario bibliográfico de la Compañía de Jesús en México. 1975. III. P. 88. Al referirse a Hernando de Villafañe en 1626.

El Obispo Pedro Tamaróny Romeral en 1759, -estudiado por la doctora Clara Bargellini Ción- utiliza el término “antiguo” al referirse a las iglesias de Guasave y Tamazula, señala que estas iglesias eran de tres naves. Con toda seguridad de las dimensiones de la de Nío Viejo. La iglesia de Guasave había sufrido ya derrumbes y en 1758 la de Tamazula estaba destruida. Sobre la iglesia de Guasave en 1784, se dice que entonces ya estaba “enteradamente arruinada”. R. Ramos en Documentos para la historia del estado de Sinaloa. Relación hecha el año 1784 de las misiones establecidas en Sinaloa y Sonora, por Fray Antonio María de los Reyes. OFM, primer obispo de Sonora y California, 1958. GES.p.6. Este sugiere que el deterioro venía desde años atrás. Clara Bargellini establece que de acuerdo al papel rector de los padres de la construcción, que las iglesias con plantas basilicales, las cinco mas importantes del río Petatlán, podrían responder a motivaciones ideológicas, dado que se refieren a “empresa apostólica”. “La arquitectura religiosa de Sinaloa. Estudio documental”. En Regionalización en el arte. Teoría y praxis. 1192.p. 120. Ahí señala Bargellini, que existe la posibilidad de que estas iglesias se hayan concebido, por lo menos en parte, como recuerdo de las basílicas paleocristianas.

Un gran acontecimiento para la historia de la arquitectura religiosa de la región, seguramente fue la iglesia de Nío viejo, pueblo que había cobrado mucha importancia a finales del siglo XVII por el acondicionamiento de un astillero para establecer  contacto con las Californias. En esta iglesia se siguieron los estilos los estilos anteriores, se construyó en ladrillos y piedra. Pocos años de concluida, en 1758 se vino abajo por las inundaciones del río Petatlán. Después de 1760, los jesuitas empezaron a construir con las piedras de la antigua iglesia otra nueva, la primera que iba a ser con cúpula y sillería en el norte de la provincia de Sinaloa. Toda la piedra, con ladrillo y dedicada a la devoción guadalupana. Un ejemplo de cómo fue el estilo de las iglesias construidas en la región es la iglesia de Sinaloa, mismas que se levantó después de las inundaciones de 1770, entre 1772 y 1795. En ella se siguió el estilo de la anterior, que era de adobe con piedra con techo de vigas, que seguramente estuvieron bien labradas.

La iglesia de Guasave sufrió muchas inundaciones desde el siglo XVII. Para antes de 1770 ya estaba muy deteriorada. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767 la iglesia fue secularizada, el curato dependía del Obispado de Durango. Entre 1771 y 1773, el cura Juan Torre de Avilez atendía los pueblos de Guasave y Tamazula. Es probable que haya sido construida una capilla antes de la iglesia actual como sugiere Martín Vega y Vega, pero también es cierto que en la construcción de la iglesia de la Virgen del Rosario, los elementos constructivos que se emplearon fueron variados. Aunque se empleó el adobe, es seguro que también se utilizó el  ladrillo y la piedra, pues ya existían los antecedentes del uso del ladrillo en Bamoa, Nío viejo, y la torre del la iglesia de Sinaloa en la primera mitad del siglo XVIII. Sugiero que la iglesia de la Virgen del Rosario se comenzó a construir después de 1788, cuando los obispos ya pertenecían al obispado de Sonora. Con el obispo franciscano Fray José Joaquín Granados, 1788-1794, que la iglesia de Sinaloa se terminó en tiempos del obispo franciscano fray Damián Martínez de Galinzoaga, mientras que la de Guasave fue con fray Francisco  Rousset de Jesús y Rosas 1798-1814.

Es posible que en este período de transición que hubo entre los obispos, fueron traídas las vírgenes del Rosario y d la Purísima Concepción. La virgen del Rosario muestra formas escultóricas utilizadas ya en la segunda mitad del siglo XVII, cuando el estofado era parcial, esto es, el fondo ya no aparecía dorado completamente. Nada mas se utilizaba en partes, antes de la aplicación de colores que sobre el manto le daban preponderancia a los elementos ornamentales de la imagen religiosa.


En los informes de Tamarón y Romeral al referirse a la iglesia de Sinaloa, aparecen las vírgenes de la Asunción y la del Rosario con mucha ornamentación. En el Catálogo de los documentos latinos del fondo jesuítico del Archivo General de la Nación , en dos ocasiones se refieren a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del Colegio de Sinaloa. La advocación a la Virgen del Rosario fue impulsada por Hernando de Villafañe. Es de suponer que con Tamarón y Romeral, que promovió la devoción mariana y ejercitó un control mas estricto sobre sus sacerdotes, esto haya sido muy importante. Tan así es, que cuando los franciscanos llegan al obispado de Sonora, se continuó con la devoción de la virgen del Rosario en Guasave, las de la Purísima Concepción en Sinaloa y Mocosito. También se mantuvo la de la Virgen de la soledad en Ocoroni, mencionada por Tamaron y Romeral, se dedicó a la Virgen de Guadalupe la iglesia de Bamoa y al final la de la Virgen de la Natividad en la iglesia de Tamazula.


El mito de la devoción y de la construcción del templo de la Virgen del Rosario en Guasave, es similar a la que cuentan sobre las iglesias de las vírgenes de Zapopan, Talpa y San Juan de los Lagos por los franciscanos. El estilo arquitectónico de las iglesias que construyeron en Ocoroni, en Guasave, Bamoa y Tamazula; posee elementos que en su configuración resultan sumamente parecidas. En estas obras arquitectónicas sobresalen las contrafuertes en sus paredes, para un barroco rústico que usa  el ladrillo y la piedra. Con este antecedente, se van a utilizar en la posteridad en la construcción de iglesias, elementos mas neoclásicos que ya se ostentaban en la arquitectura de México independiente.


Debido al éxito obtenido a lo largo del siglo XIX por la devoción a la Virgen del Rosario, su iglesia ha tenido que sufrir varias transformaciones que han deteriorado su estilo original. A finales de los cincuentas y principios de los sesentas, mostró en su fachada y paredes ladrillos de colores y plomo y rosa variado. A principios de los ochentas adquirió una conformación neobarroca, ofreciendo el dato de que se concluyó en 1800. en el año 2000, fue reconstruída su barda de cimientos originales que contenían adobe y ladrillo.


La cultura en madera de la Virgen del Rosario se retocó por primera vez en 1836 solo del manto y vestido, siendo mayordomo de la Virgen Isidro Diaz y el párroco Marcos Ramos. En 1988, fue retocada por segunda vez por Juventino Ortega Gil de Guadalajara, dando lugar al deterioro del acabado original de los rostros de la Virgen y el niño. La imagen se encuentra sobre un altar de mármol de Carrara desde la segunda mitad del siglo XX, cuando en el interior se agregó ornamentación neobarroca.


Nunca pudo terminarse


EL TEMPLO DEL NÍO


Jesús Castro Vda. de Gámez


El templo de Nío empezó a construirse en 1770, pero nunca pudo terminarse por diversas razones, siendo la principal la ida de los jesuitas a consecuencia del estallido del movimiento de la independencia de México, en 1810.

Los indios de la zona (níos) colaboraron en la construcción, catequizados deseaban contar con un templo en el pueblo, incluso continuaron la obra, pero sin que jamás llegara a concluirse.

Cuando los misioneros se fueron de aquí, dejaron el templo a medio construir, casi como se conserva todavía. Es de cantera, traída de la sierra, con la que hicieron la parte frontal, arco y muros que circulaban.

El modelo de arquitectura seguido por los misioneros es semejante al templo de Chicorato, ya entonces se utilizaba la mezcla, elaborada con baba de choya, sustancia equivalente al cemento en ese tiempo. Los níos prosiguieron la obra con ladrillo y adobe, pero al empezar la cúpula tiraron unas vigas que iban a morir en un cilindro de madera. Creyeron que así quedaría bien, pero las lluvias humedecieron el techo, el cilindro y las vigas se contrajeron  y esto motivó el derrumbamiento del techo.

Este derrumbe ocurrió un lunes de 1878. mi padre que tenía 9 años se encontraba con el sacerdote en la sacristía, y ambos creyeron que los feligreses habían quedado sepultados bajo el techo, pues los lunes todo el pueblo se congregaba a oír misa. Por fortuna no sucedió así. Sería por falta de dinero o por otra causa, lo cierto que la obra quedó inconclusa para siempre.

Las campanas de aquel templo son las mismas que están ahora en la capilla de la Purísima Concepción.

Pero queda el arco, los muros y la puerta mayor, en donde está esculpida en cantera la imagen de la Virgen de Guadalupe. Creo yo que primero colocaron la cantera y después esculpieron la imagen, está muy bonita.

La imagen esculpida en cantera de San Ignacio de Loyola, fue trasladada a la nueva capilla, con lo cual quedó protegida. Sin embargo otras piezas han sido saqueadas, de una puerta ya no queda nada. El templo está abandonado, cercado de alambres de púas, pero existe como atractivo casi toda la cantera.

Las ruinas deben conservarse. Históricamente nos recuerdan el paso de los misioneros por estas tierras. Bien pudieran construirse unos jardines en su rededor, sacando desde luego la tierra del techo que todavía está dentro del templo. Ojalá que alguien se preocupe por ello, creo que vale la pena conservar estos vestigios de la colonia.


Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 42. Diciembre de 1980.





LA HUELLA DE LOS JESUITAS

Ma. del Rosario Cervantes C.

•    Los atractivos turísticos de Guasave
•    Debe rescatarse lo que nos dejaron nuestros mayores.
•    Un imperativo: crear un museo de antropología.

 
El área que comprende actualmente el municipio de Guasave, fue cuna de naturales que se auto llamaron níos, guasaves y tamazulas; quienes se enfrentaron  con las primeras expediciones de españoles que recorrieron la zona en el siglo XVI; por tal razón toda esta área es rica en piezas arqueológicas, restos de los pueblos que habitaron las riberas del río Petatlán.

Por lo que toca a la intervención que realizaron los jesuitas en su función de evangelización; fue extraordinaria, sobresaliendo la misión desarrollada por Hernando de Villafañe a a partir del mes de mayo de 1595, en el núcleo de oblación de los guasaves.

Hernando de Villafañe, extraordinario hombre de cultura y sabiduría, fue el gestor de tan magna obra en el noroeste de México, situación que lo llevó a recibir el reconocimiento de la Compañía de Jesús al ser llamado a la ciudad de México, nombrándolo rector del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, suprema dignidad que solo alcanzaban los jesuitas mas sobresalientes; por su sabiduría y virtudes fue enviado a Roma como procurador de la Compañía de Jesús, a discutir sus asuntos ante las mas altas autoridades de la Iglesia; a su regreso de Roma, fue Hernando de Villafañe a principios del siglo XVII quien por primera vez celebró misa en alta mar, enfrentándose a los cánones Eclesiásticos y discutiendo ante el papado que era lícito celebrar misa a bordo, por lo que la historia de la navegación lo recuerda por este hecho sin precedente, acto que sirvió de argumento sobre los tratados de Derecho Internacional, en relación a la territorialidad de las naves de acuerdo con la bandera que enarbolaban.

Hernando de  Villafañe, lleno de fama por su sabiduría y santidad, rechaza el ofrecimiento de la compañía de Jesús de permanecer en la ciudad de México y regresa a su misión de Guasave para celebrar la cuaresma el año 1643, donde posteriormente lo sorprendió la muerte en plena gloria de la Misión que con tanto amor había fundado y dirigido, y a la que dedicó mas de treinta años de su vida.

Actualmente en el municipio de Guasave existen vestigios de las misiones jesuitas en Pueblo Viejo, Misión que fue destruida por la inundación del siglo XVII y que la compañía de Jesús decidió trasladar a un nuevo punto que se llamó Pueblo Nuevo de Nío, donde empezó a edificar una majestuosa construcción de piedra labrada que quedó inconclusa al ser expulsada la Compañía de Jesús de América en el siglo XVIII.

Estos datos tan interesantes son desconocidos por la mayoría de los habitantes del municipio de Guasave, por lo que es importante programar el rescate de estos lugares y realizar instalaciones para poderlos dar a conocer a propios y extraños. Yo sugiero que es necesario realizar lo siguiente:

Un museo de Antropología en la ciudad de Guasave, solicitando del Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México, la devolución de todas las piezas de la época prehispánica que se encuentran embodegadas, pero que ya están clasificadas por antigüedad y origen, destacando desde luego los aspectos de arte e influencias de otras culturas. Un museo de la misión de Guasave, para exponer toda la obra de Hernando de Villafañe, y dar a conocer los hechos mas sobresalientes de su vida.

Rescatar las ruinas del Pueblo Viejo, construir anexo un museo exponiendo en  todos sus aspectos la obra de la Compañía de Jesús en las riberas del Petatlán. Rescatar la iglesia inconclusa de Nío, pugnar por una remodelación del centro de la población y construir un museo con exposición de obras de la época virreinal.

Organizar circuitos turísticos para dar a conocer al guasavense su región principando con los niños de las escuelas y haciendo extensivo a los mayores este tipo de servicios.

Por ejemplo, un circuito puede visitar a Pueblo Viejo, Nío, Sinaloa de Leyva, Bacubirito y Presa de Bacurato; naturalmente en unidades de transporte debidamente acondicionadas, con guía a bordo, capacitado para describir y explicar a fondo los pormenores de cada uno de los lugares comprendidos en el itinerario; este programa sería un buen paso para empezar a motivar a nuestras futuras generaciones.

Al desarrollar los puntos anteriormente expuestos es necesario una debida y programada promoción para motivar a los visitantes, así como también contar con áreas de servicios y restaurantes adecuados.



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 41, Noviembre de 1940.





LA DIRECTORÍA DE GUASAVE EN 1883

Gilberto J. López Alanís

En la Constitución Política del Estado de Sinaloa de 1880, se señala  que la división política de Sinaloa es por Distritos y su consabida extensión territorial, en cada uno de ellos fungiría un prefecto nombrado y removido por el Gobernador  del Estado. Cada distrito se dividió en Directorías, las cuales deberían tener mas de 3000 habitantes y en la cual existiera un Director Político, también nombrado por el gobernador.

En la cabeza de cada Distrito funcionaría un Ayuntamiento, con funciones extensivas a todo el territorio del distrital, se señala que los Ayuntamientos serían electos popularmente, hacemos notar que no se dice democráticamente. Cada directoría sería regida por un síndico nombrado por el prefecto. El documento es mas abundante en las atribuciones de estos actores sociales y elementos de la institucionalidad de esos tiempos que sería interesante tratar posteriormente.

La vida distrital –hoy decimos municipal- fue agitada suscitándose una sorda lucha por el control político lo cual se refleja en los acuerdos del Ayuntamiento, que no están exentos de las pasiones e intereses de los munícipes. Como el prefecto del Distrito de Sinaloa, al cual perteneció la directoría de Guasave, tenía atribuciones que rebasaban las del ámbito municipal, propuso la erección de una escuela en el pueblo de indios de Bamoa, proponiendo al señor Padre Valdez como preceptor de primeras letras, lo cual quedó asentado en el libro de actas de cabildo.

Guasave hervía en dimes y diretes; intrigas y habladurías de una pequeña comunidad de ancestral cultura prehispánica y mestiza. El Director Político de Guasave, atentó a los intereses de sus representados se quejó de las irregularidades en las medidas de granos que se usaban en los límites con Mocorito. Resultaba que los dedicados a la compraventa de los granos de Mocorito, recibían la mercancía al granel en medidas (litros, almudes, etc.) un 5% mas grandes que las de Guasave, originándose una merma considerable , m
en el valor de las transacciones en perjuicio de los guasavenses, que no aceptaron que les vieran la cara, o señalando que los había engañado, elevando su queja al Congreso del Estado.

Los impuestos y las contribuciones estaban al centro de la atención ciudadana y el cobro de los mismos tuvo modalidades que es menester recordar, por ejemplo los pueblos de Guasave, Bamoa, Nío, Tamazula, La Brecha y de La Amole cumplían tales exacciones, sometiendo a remate la plaza por algún evento determinado en el tiempo de su duración; ya fueran vendimias, fiestas de los pueblos, actividades temporales, matanza de ganado, tráfico de canoas, multas, piso municipal, juegos públicos permitidos, bebidas alcohólicas. Tales remates oscilaban entre uno y cinco pesos que el cabildo podía recibir por anticipado; la ganancia obtenida por el postor, se debía su habilidad a atraer mas ingresos que los presuntamente calculados por la comuna.

Uno de los rubros por los cuales entraron considerables ingresos a las arcas del Ayuntamiento fue el de la regularización de solares, los cuales eran medidos ante un inspector que recibía sus emolumentos y la autorización del cabildo representó un pago, si es que no había reclamación por los límites.

Acorde con lo anterior en este año regularizaron solares en Guasave, el señor José Ma. Marabilla, Ma. Teresa Luque, Beatriz Loredo, Ramón Félix y muchos mas.

Un rubro de remate de impuestos y contribuciones que no estaba reglamentado fue el de transportación en canoa en temorada de lluvias a través del río Petatlán, llamado ya como Sinaloa. Para los pueblos de Guasave, Bamoa, Nío y Tamazula el remate fue de dos pesos por canoa por toda la estación lluviosa, tal remate fue objetado por el señor A. Cañedo, que tenía sus canoas en Tamazula. No fue fácil tal asignación, ya que el tesorero se había adelantado al remate, sin informar a la Comisión de Hacienda, por lo que tuvo que aceptar una reprimenda y establecerse la reglamentación respectiva.

Los niños pudientes de Guasave estudiaban en el Instituto Hidalgo asentado en la cabeza distrital, o sea, en la antigua Villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa. El preceptor suspendió las clases en el mes de septiembre por la epidemia de la fiebre amarilla que azotaba las costas del Océano Pacífico y que ya tenían manifestación en algunos puertos mexicanos.
Para tal efecto en sesión con carácter de extraordinaria, debido a la urgencia de establecer medidas preventivas. A iniciativa del prefecto, se nombró una Junta de Sanidad integrada por el doctor Carlos E. Thomson , doctor Andrés E. Laseter, Lic. Francisco Peña Montoya, Juan B. Rojo y Francisco J. Rojo, tal junta funcionaría en lo que restaba del año.

Se acordaron una serie de medidas de control sanitario estableciendo especial vigilancia sobre los viajeros y las zonas portuarias.  A la junta de Sanidad de La Brecha, se le conminó para que no permitiera que fondearan la bahía embarcaciones procedentes de Mazatlán, Atlanta, Guaymas o de cualquier puerto donde se hubiera manifestado tal flagelo.

La peste de la fiebre amarilla obligó suspender las fiestas de la patrona de Guasave, Nuestra Señora del Rosario, ante el temor de un contagio por la afluencia de visitantes del exterior ya que la devoción a la virgen de este templo ya era de importancia regional.

Desde el primero de otubre Alejandro Escalante Fungió como preceptor de primeras letras de Guasave, con la anuencia de vecinos de la localidad.

Guasave estrenaba nueva cárcel construida por el señor Emilio Menchaca, la cual fue edificada a cambio de habérsele concedido en propiedad un solar que ocupaba la casa consistorial y cárcel antigua, sin embargo, la edificación tuvo sus defectos y amenazas con derrumbarse, por lo cual el juez recomendó repararla con recursos del Ayuntamiento, pero los regidores conminaron al señor Menchaca a cumplir eficientemente su obligación, sin embargo, se aprobaron seis pesos para reparar tal edificación.

Un ciclón afectó la región los días dos y tres de noviembre y los de Tamazula se quejaron de la poca ayuda que recibieron del Ayuntamiento.

Leocadio García colector de rentas de Guasave, fue conminado a entregar el archivo de su oficina y ante su resistencia, el tesorero pidió instrucciones al cuerpo de regidores, los cuales le urgieron que usara métodos de presión adecuados; aplicar estos, resultó que al conciliar cuentas no pudo justificar un faltante de $265.45, el aludido expresó que liquidaría si el ayuntamiento se lo solicitaba directamente, ya que el tenía que hacer otros reclamos.

Estas y otras noticias reflejan la vida de los guasavenses en 1883, precisamente en el año que llegó la eximia cantante Ángela Peralta a Mazatlán, para morir afectada por la fiebre amarilla, peste maligna de la cual se salvó milagrosamente Juventino Rosas, que integraba la compañía de ópera de la Peralta.





LOS ANTIGUOS SISTEMAS DE IRRIGACIÓN

GONZALO LÓPEZ CECEÑA

Resulta difícil, cuando han pasado tantos años, poder allegarse datos precisos acerca de las primeras obras de irrigación construidas en la zona de Guasave; no existen archivos ni memorias; por lo que intentar siquiera penetrar al interesante tema, debe acudirse a supervivientes de la época en que fueron construidas, testigos en algunos casos, participantes en otros, de los indicios de la irrigación bajo sistemas técnicos.

Ya Pepe Chávez habló sobre el canal El Burrión, construido por la Sociedad Regino Sánchez, Manuel Pérez, los Brambila, los Angulo, etc., obra que empezó a operar en 1901 y está considerada como la primera en el noroeste del país. Me limitaré pues a mencionar otros canales construidos posteriormente, cuyos datos me proporcionaron viejos habitantes de la zona.

Canal Florida

Don Napoleón Angulo López, con 73 años de edad, platica que este canal se inició en 1905 en el sitio donde derivaba, delante de las Pitahayas hasta llegar a las tierras de La Florida. Fue construido por una sociedad integrada por los señores Prisciliano López (padre de Jando López), Celio Angulo, Simón Beltrán, Demetrio Acosta y Felipe García, todos avecindados en Guasave.

Don Celio fue el promotor y autor del trazo original que fue ensanchado con el tiempo; en 1913 se hizo la toma de Sinaloa de Leyva; para 1915 don Celio regaba 80 hectáreas de su propiedad que producían garbanzo, maíz y frijol. Las utilidades que alcanzaba las invertía en el canal que de esta manera para 1916 aumentó su longitud hasta Agua Blanca, cuyas tierras eran de Blas Pinto, Teresa Soto, Eligio Castro, Prisciliano López, Felipe García y otras personas.

Es de consignarse que en la construcción y ensanchamiento del canal trabajaron los indios de Bachomo y sus alrededores (Las Moras, Quemazones, Las Juntas, etc) dirigidos naturalmente por gente de obra. Las palas fueron adquiridas en Guamúchil con un comerciante de apellido Tiznado, quien además proveyó a la peonada con cobijas, huaraches y vestimenta. Para 1923 el canal La Florida regaba ya 2500 hectáreas, operado por don Celio y sus hijos Napoleón y Manuel Angulo Castro. No había cuota en efectivo por entonces, sino que el usuario daba un porcentaje de su cosecha que generalmente no excedía del 20 por ciento.

Surgieron problemas económicos para continuar la prolongación del canal, lo que motivó la división de la sociedad. Don Celio continuó por su cuenta y pidió prestados 3 mil pesos a don Exiquio Lugo, de Sinaloa, pero los réditos fueron tan altos que ocasionaron la quiebra del agricultor, razón por la cual se vio precisado, en 1927, a vender la mitad de sus tierras y el 60% del agua del canal a don Patricio Mc´Conegly. A fines del mismo año, falleció don Celio.




Otros datos

Inicialmente la derivación se hacía sin barraje porque el canal era chico y el agua lo dañaba año con año con los escurrimientos de junio a octubre. Se tapaba, desde luego, pero las crecientes se llevaban el tapón. Cada vez se utilizaba mucha gente, ramas y lodo para hacer de nuevo el “tapo”. Don Patricio, buscando un mejor sitio cambió la bocatoma a Las Moras, construyendo el dique con agujas y lodo. Hizo además el lateral mezquital. Don Patricio compró a don Celio alrededor de 300 hectáreas y en ellas y otras adquiridas posteriormente, usaba toda el agua; operó el canal La Florida hasta 1948, año en que se expropió a favor del ejido.

En 1936 se formaron los ejidos El Triunfo y Guasave, entonces se cobrara cuota de $4.50 por hectárea. A raíz de la expropiación lo operó el ejido El Triunfo, pero en 1950 pasó a control de la Junta Local de Irrigación y en 1951, creada la Secretaría de Recursos Hidráulicos, fue manejada por una Junta de Aguas, cuyo jefe era don Luis Gutiérrez, de Buenavista. El precio de riego por hectárea era de 10 pesos. Ya en 1955 el canal Florida quedó integrado a la Comisión del Río Fuerte (Distrito 63), y en marzo de ese mismo año quedó cortado.

Canal Valenzuela

Se construyó en los años 1923-1924 a base de peones, muchas palas y fresnos, por iniciativa de Don Blas Valenzuela. El general Macario Gaxiola fue el contratista de la obra.
 
El sifón se hizo en 1923 pero fracasó debido a su construcción de ladrillo. En 1924 se trajeron tubos de fierro de Monterrey, lo que permitió su correcto funcionamiento hasta 1958, aunque siguió irrigando tres años mas después de la llegada de las aguas del Río Fuerte.




Canal Sabino

Se inició en 1932 con 9 kilómetros de longitud que terminaban delante de Las Juntas de Quevedo, siendo parado por personas de Sinaloa de Leyva. El canal ha dado servicio de 1936 a la fecha.

Para regar por El Redomadero, en el kilómetro 6.5 se hizo una represa conocida como La Compuerta del Redomadero, que usó el ingeniero Sierra de La Garza en 1952, cuando era residente de la S. R. H. Desde 1962 se amplió la superficie de riego al construirse el canal Sabino (km 5) y cae el canal Valenzuela en el kilómetro 1.6, lo que permite el riego de unas 200 hectáreas del Caimanero.

Canal Bamoa

En esta obra que llegó a irrigar tres mil hectáreas, destaca la colaboración brindada por la empresa Productos Bamoa, que participó en su hechura y mantenimiento. El barraje inicial fue de estacas y ramas, pero con borde de grava arrimada por una máquina “Bulldozer” de la hacienda Productos de Bamoa.

En 1955 se hizo barra de 6 hileras de estacado, rama  tramada y piedra de concreto con longitud de 42 metros, que duró hasta 1958. Al año siguiente la Comisión del Río Fuerte amplió la barra 30 metros mas; operando hasta que se hizo la derivadota a Sinaloa de Leyva.

La bocatoma tenía capacidad de 8 metros cúbicos por segundo, el “bocatomero” era Encarnación López Gámez y las cuotas por consumo de agua en 1955; fueron: de $25.00 por hectárea para siembras de maíz y $15.00 los riegos de auxilio; la cuota para el arroz era de $75.00 por hectárea, durante todo el ciclo.

La conservación estaba a cargo de maquinaria de productos Bamoa. En 1956 vendió la única draga que operaba en el distrito, para ser pagada con agua.



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 42. Diciembre de 1980.






EL CONFUNDADOR DE GUASAVE: FUTURO SANTO

SERGIO  HERRERA Y CAIRO A.

Para terminar la primera parte de la etapa jesuita en la región de Petatlán hoy Sinaloa, provincia que habitaban muchas naciones independientes: bacubiritos, mazatapanes, opochis, bamoas, níos, guasaves, tamazulas, ures y otros más; es necesario destacar que consideramos que es un verdadero orgullo para Guasave que el hombre aquél  que en febrero de 1595 plantó bajo un macapule la cruz del cristianismo, iniciando la actividad jesuística sistemática y la educación de los pobladores de las vegas, aguas abajo del Petatlán, es todo un personaje dentro del catolicismo ¡pues está a punto de convertirse en un santo!

No cualquier persona logra convertirse en santo; es un rango religioso que para lograrlo es a través de un proceso muy escrupuloso y que dura muchos años; ¡cientos a veces!

Hernando de Santarén, actualmente está sujeto a un proceso canónico de beatificación y la causa va muy avanzada. Otro misionero muerto en la insurrección de los tepehuanes en 1616 fue el jesuita Hernando de Tovar, a quien también en el Vaticano actualmente se tramita un juicio de esta naturaleza. Ya hemos dicho que este religioso era sinaloense. Nació en Culiacán, perteneció a la familia mas noble y rica de todo el siglo XVI, la de Tovar.

De acuerdo con las normas del derecho canónico, el proceso eclesiástico de beatificación de Hernando de Santarén se inició el 26 de diciembre de 1636. La primera parte duró exactamente 4 años; se cerró el 28 de diciembre de 1640.

Esa primera parte del procedimiento consistió en una serie de investigaciones que se efectuaron a raíz del asesinato de Santarén.

Sobre todo se tomó nota de los hechos circunstancias y motivos de su martirio. Se recibieron en esta fase una serie de documentos contemporáneos a los hechos sangrientos. Infinidad de testimonios de personas que estuvieron presentes  o supieron de oídas la forma en que fue asesinado.

La solicitud  de que se canonizara a Hernando de Santarén la presentó a finales de 1636 el sacerdote jesuita Juan de Albízurri, en virtud del poder recibido del padre Martín de Oca, como visitador de la misión de Topia, San Andrés y San Ignacio Ahoya.

Intervinieron 5 jueces distintos que ejercían en Tamazula, Durango; San Juan Zapotlán, Minas de Santa Veracruz de Topia; Encarnación y San José de Topia. Los testigos que declararon fueron 30 entre mujeres y hombres; indios y españoles. Quien quiera conocer los documentos y manuscritos originales del proceso que se le sigue la canonización a Hernando de Santarén puede tenerlos a la vista si visita el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México, donde se debe pedir el Tomo de el Ramo de la Historia, volúmenes 311 y 316. Al leer estos documentos encontramos muy amplios informes sobre el inicio de la vida cristiana del Guasave primitivo, así como referente a la personalidad del mártir. Aparece que fue bautizado el 18 de febrero de 1567 y que sus padres se llamaron Gil de Santarén y María Gómez. En cuanto a su muerte se dice que: “Queriendo en Tenerapa detenerse a decir misa, vio la iglesia destrozada y vacío de gente el lugar. Le causó esto mucho dolor, pero no imaginó que fuese general el alzamiento y quiso el señor que no alcanzase varios correos que le había enviado el padre Andrés Tutito, su antiguo compañero. Tomó el camino para Guadiana y al pasar un arroyo sintió el tropel de los enemigos que con grande algaraza lo arrojaron a tierra. El padre, con su acostumbrada dulzura, les preguntó que mal les había hecho. Respondiéndole con un golpe de macana que le abrió la cabeza”.

El otro mártir jesuita que está por convertirse en Santo es originario de la Villa de San Miguel de Culiacán, donde nació el año de 1581. En ese tiempo la capital de Sinaloa pertenecía al reino y obispado de la Nueva Galicia, se trata de Hernando de Tovar.

Los padres de Hernando de Tovar fueron Don Luis de los Ríos Proaño e Isabel de Guzmán y Tovar, hija a su vez de Pedro de Tovar, el mas rico encomendero en Culiacán, sobrino del mismísimo Virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza. La casa de esta familia noble de Culiacán era visita forzosa de todos los españoles y sobre todo sacerdotes que se aventuraban por estas tierras tan alejadas de México, capital de la Nueva España. En Culiacán, en su domicilio, Hernando de Tovar siendo un niño le tocó atender a Hernando de Santarén, cuando éste enfermó fue a refugiarse con esta familia donde gracias a tantas atenciones logró recuperarse en corto tiempo. El niño aquél, futuro misionero, le sirvió de enfermero: “ninguno de los dos se imaginaba por entonces que, veintidós años mas tarde, habría de morir el primero y el último de los mártires en la sublevación de los tepehuanes”.


A esta noble casa también acudió de visita el Padre Martín Pérez, quien llevaba el cráneo de Gonzalo de Tapia, que pudo rescatar. Dicen que Hernando de Tovar cuando vio esta reliquia y a su madre desocupar la caja donde guardaba sus joyas, para depositar el cráneo, le dijo: “la caja es muy chiquita para tan grande cabeza, guárdala para cuando yo sea mártir”. Palabras que recordaron siempre los que las oyeron, sobre todo su madre.





LOS PIONEROS AGRÍCOLAS DE GUASAVE

JOSÉ ANTONIO RUBIO

La tierra, el aire y el nombre de Guasave, huelen a maíz a garbanzo, a tomate, a legumbres. La madre naturaleza fue benigna para la geografía de esta rica zona de Sinaloa. Sus climas su hidrología y sus suelos se conjugan para la práctica y desarrollo de la agricultura. La palabra guasave, en el dialecto cahíta, significa “milpa entre cercas”. Y fue nombre debidamente escogido por nuestros antepasados. Desde las remotas épocas en que las tribus indígenas poblaron esta zona, teniendo su asentamiento en las riberas del milenario río Petatlán, aprovechando sus avenidas y crecientes, para sembrar maíz en las áreas de los vallados y las partes bajas de los terrenos que por humedad eran regados.

En forma primitiva, al capricho de la naturaleza, la agricultura se vino practicando hasta finales del siglo pasado e inicios del presente. Luego surge una generación visionaria integradas por gentes venidas de otras partes del país y del extranjero, que asimiladas y reforzadas por las nativas de aquí, introducen cambios positivos en las actividades agrícolas, sociales y culturales.

Es así como los hombres de campo de esa época con el ánimos de transformar las tierras, de ricos barriales y aluviones que estaban enmontados por los márgenes del río, se proponen en un principio utilizar las aguas de éste, y mediante el trazo de canales que partieron de su cauce, dirigirlos hacia los terrenos objeto de irrigación.

Contemporáneamente a esa etapa de surgimiento de técnicas hidráulicas para el mejor aprovechamiento de la tierra en la actividad agrícola, surge también en la zona, como una importante innovación de la tecnología de su tiempo, la instalación en el cauce del ríos Sinaloa, primero de grandes bombas movidas a vapor y después la primer bomba centrífuga  que con capacidad de 36” y accionada por combustión interna se puso a trabajar en la Guamuchilera.

Recordar esos tiempos, de los inicios de esa actividad, es pensar de alguna manera en la etapa romántica de la misma, pero es reflexionar también en que fue ahí, precisamente en dicho tiempo, cuando la labor y obra del hombre se agiganta pues éste sin contar con elementos tecnológicos de los que hoy cómodamente disfrutamos, sino dependiendo de sus aptitudes de visión, terquedad y trabajo, realizó lo que en su momento realmente las circunstancias le exigieron.

Bajo esas condiciones, fueron surgiendo a la actividad agrícola, seis décadas atrás en nuestro medio, para ser incorporadas al cultivo bajo riego, aproximadamente veinte mil hectáreas. Nuestra región por ello principió a adquirir importancia en la vida productiva del Estado, incluso, rebasando nuestras fronteras nacionales; por su calidad y tamaño, el garbanzo de Guasave llegó a figurar con un alto prestigio en el mercado español; pues era este el cultivo que fundamentalmente se realizaba en las tierras bajo riego, alcanzando en aquel tiempo los índices de producción por hectárea mas altos que registra la historia; se habla de una producción de cinco toneladas por hectárea con 85 y 90% de calidad de exportación.

Entre los pioneros guasavenses en la agricultura y en la irrigación, hombres de temple y de trabajo, recordamos con profundo afecto y reconocimiento a: Pedro Ostoloaza y los hermanos Menchaca. Baltasar, Emilio y Camilo impulsaron la actividad agrícola en Rosales, El Retiro, La Bebelama y El Dorado, instalando bombas accionadas a base de vapor en El Dorado y La Bebelama y la primera bomba centrífuga  en La Guamuchilera.

Regino Sánchez, encabezando grupos de personas de Guasave y El Burrión, construye el canal que daría irrigación a esa tierra, siembra cañaverales y establece una molienda de azúcar para piloncillo en el Burrión.

Francisco Echavarría y Serafín Cervantes construyen un canal para irrigación de los terrenos de La Brecha y Tamazula. Don Francisco, aprovechando las aguas del arroyo Ocoroni, en la región de la Trinidad, abre un canal y siembra tomate por ocasión primera en nuestra zona.

Blas Valenzuela y el general Álvaro Obregón se asocian para construir el canal Valenzuela e irrigan las tierras de Huicho, Jesús María, Bonanza del Cubilete y Buenavista. Siembran, por primera vez en el municipio, algodón e instalan también el primer despepite en Buenavista.

Los señores Hansen y Kautzman, encabezando un grupo de ciudadanos alemanes, se establecen en el predio de El Amole y forman la colonia Nueva Alemania, y construyen el canal que partiendo del cauce del río Sinaloa irrigarían los terrenos del campo que se llamó Bacatuquira.

Pascual Cervantes construye el canal “pascualeño” para regar los terrenos “Lo de Apolunio”, ubicados entre La Brecha y Casa Blanca.

Celio Castro abre un canal para beneficiar las tierras de la zona de El Triunfo. Rudesindo Beltrán en Tetameche perfora un pozo profundo, el primero en la región.

Gentes como los Estolaza, Los Menchaca, los Sánchez, los Echavarría, los Valenzuela, los Cervantes, los Castro y los Beltrán, con esfuerzo denodado, con su espíritu de lucha, a veces a favor propio y los mas del prójimo, fueron los visionarios, los precursores del desarrollo agrícola de guasave.

La presa de Bacurato que contendrá las aguas de la otrora río Petatlán, una obra por la que tanto lucharon los guasavenses, solo es una prolongación de la obra iniciada por estos pioneros de la irrigación y de la agricultura guasavense. Guasave siempre estará en deuda con ellos.



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 40, Octubre de 1980.





EL VIEJO PETATLÁN, ORIGEN E HISTORIA


HERIBERTO CASTRO ESPARZA


El río Sinaloa nace en las estribaciones de la Sierra Madre Occidental, en el triángulo limítrofe de los estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa, mas concretamente en el cerro  de Muinora, y su cuenca es de 13-300 kilómetros cuadrados. En su curso de NE a SO desembocan en él varios afluentes, siendo el principal el arroyo de Ocoroni que concluye al norte de la ciudad de Guasave.

El río Sinaloa, denominado también Petatlán, desembocaba antiguamente en tres deltas de la parte sur de la ciudad de Guasave, pero actualmente deposita sus aguas en el Océano Pacífico, en el punto denominado Boca del Río, de este mismo municipio.

Muchas tribus se asentaron en sus márgenes, entre ellas las de los Bacubiritos, Tepehuanes, Sinaloas, Cubiris, Bamoas, Níos, Guasaves, Tamazulas y Ures. Ya en tiempo de la colonia con la llegada de los jesuitas, estos fundaron varios pueblos, siendo los mas  importantes Bacubirito, Sinaloa (hoy de Leyva), Bamoa, Nío y Guasave, catequizando a los indios a los que imponen la religión cristiana.

Sobre la margen izquierda, existen dos pueblos sobre los cuales se tejen viejas leyendas: Bamoa, en donde se asegura que existen ruinas de un pueblo primitivo que quedó sepultado por una fuerte avenida del río; y Pueblo Viejo, en donde aún existen ruinas de un viejo templo dotado de un túnel que servía de guarida a los españoles y de punto de embarque hacia los pueblos bajos.

Se afirma que en este punto el Padre kino construyó el barco en el que zarpó por el río hasta alcanzar el Golfo de California en su viaje hacia el norte, naufragando en las costas de Sonora, debido a fuerte temporal; empero logró llegar a Hermosillo a salvo con tripulantes y compañeros jesuitas.

Otro pueblo rivereño con leyenda es el de Caimanero, que según ancianos pobladores debe su nombre a la abundancia de caimanes que antaño hubo en este sitio; cuentan que los reptiles se fueron extinguiendo a raíz de las fuertes crecientes registradas, principalmente la de 1895, que arrasó con todo lo que halló a su paso destructor.

Los caimanes no fueron la excepción, y a decir de los informantes, las aguas los arrastraron a zonas bajas que se vieron infestados por la propagación de los reptiles. En Palos Verdes, San José de la Brecha, Rosales y Alamitos de Caimanero se emprendió fuerte abatida contra estos animales, a los que atribuían la decoración de becerros y personas. Hoy el caimán se ha extinguido.


Una de las crecientes que a mí me tocó vivir fue la de Octubre de 1943, que dejó incomunicado a Guasave y municipios colindantes.  El desbordamiento del río fue originado por las lluvias torrenciales que por espacio de ocho días se abatieron sobre la región, que incluso causaron crecientes en todos los ríos del estado.

La última gran avenida del río Sinaloa ocurrió el 16 de Septiembre de 1958, provocada por una tormenta tropical nacida en el Golfo de California que enfiló rumbo a la sierra madre occidental y provocó fuertes precipitaciones pluviales, motivando el desbordamiento del río y del arroyo Ocoroni cuyos niveles quedaron registrados como los más altos de su historia. Fueron cuantiosas las pérdidas sufridas por la agricultura y la ganadería, teniendo que lamentarse también la pérdida de vidas humanas y la incomunicación de Guasave con Los Mochis, Sinaloa de Leyva y Guamúchil.

La carretera internacional quedó cortada en El Burrión y San Rafael, quedando aislados más de trescientos vehículos y sus respectivos ocupantes. El hambre hizo su aparición. Esta vez observé los hechos mas dramáticos de mi vida; madres llorando abrazadas de sus hijos o esposos en mitad de la carretera, sin poder recibir alimentos ni medicinas. Así permanecieron por espacio de cinco días, hasta que el cauce de las aguas descendió y pudimos auxiliarlos. Los que logramos salvar aves y ganado aliviamos el hambre de aquellas familias llevándoles pedazos de carne que devoraban con avidez y sin tortillas, pues era imposible conseguirlas. En hoyos que hicimos en la carretera, usando diesel o gasolina por combustible, improvisamos lumbradas para soasar la carne, aunque muchos de los damnificados sin poder soportar un minuto mas sin comer, la comieron cruda.

La incomunicación duró 15 días y aparecieron epidemias de fiebres, sarampión, viruela y gripes entre los damnificados, que enseguida fueron controladas por las autoridades de Salubridad.

La creciente de 1958 además de enfermedades, destrucción y muerte, dejó grabado en nuestra mente el recuerdo de aquél momento furioso de la naturaleza para transmitirlo a las nuevas generaciones que hoy viven mejores condiciones de vida.

Creo que la de 1958 fue la última creciente destructora del río Sinaloa en unas de las zonas más prósperas de México. La construcción de las presas de Bacurato y Ocoroni no sólo han sido factor determinante para el control de las aguas, sino también para consolidar el progreso de este querido girón de la patria.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No.44, Febrero de 1981.



BAMOA: UN PUEBLO DE MISIÓN

 
LAURA E. ALVAREZ TOSTADO ALARCÓN


En la geografía sinaloense existen muchos pueblos que fueron de “misión”, pero ninguno con las características de Bamoa según anota el Lic. Eustaquio Buelna en su obra Peregrinación de los Aztecas y nombres geográficos indígenas de Sinaloa (1887); significa: “Espiga en el Agua”.

Bamoa fue fundado por los acompañantes de Cabeza de Vaca en su largo recorido por estas tierras, entre sus seguidores venía un “negro” llamado Estebanico (se le puede considerar como la primera persona de raza negra que pisó tierras sinaloenses) quien se quedó con un grupo de nebomes (grupo étnico que vivía a 80 leguas al norte del río Sinaloa) para fundar un pueblo a orillas del río Petatlán (hoy llamado río Sinaloa) al que pusieron por nombre Bamoa.

Pasado el tiempo; en 1630 por decisión propia los nebomes que aún habitaban en lo que hoy es Sonora optaron por vivir entre sus parientes que estaban en Bamoa, salieron desde su lugar de origen en peregrinación trescientas cincuenta personas entre niños y adultos.

Venía entre ellos una persona que peroraba su lengua. Les hablaba en voz alta como temastian (maestro) sobre los misterios de la nueva fe, les decía que sus parientes ya sabían misterios de la religión católica y estaban bautizados, es decir, que los fue preparando para recibir la “nueva y única fe”.

Al llegar a Bamoa lo primero que hicieron fue entrevistarse con Martínez de Hurdaide, quien era el capitán de la provincia de Sinaloa y que mucho apoyó a la compañía de Jesús en el trabajo evangélico realizado en esta provincia, los recibió con “mucho cariño” y promesas. Posteriormente, se fueron a ver al padre Martín Pérez, visitador de la provincia y residente en el Colegio de Cinaloa ubicado en la Villa de San Felipe y Santiago de Cinaloa, hoy Sinaloa de Leyva, y se dieron los parabienes.

Cuando llegaron se les estaba esperando con grandes arcos, repique de campanas, instrumentos de música y cantores, con gran regocijo y alegría, en una gran procesión entraron al pueblo, corriendo en dos hileras llegaron  a la capilla donde estaba el Padre Diego de Guzmán, a quien le tocó evangelizar a estos primeros pobladores del pueblo de Misión de Bamoa. Hubo Te-deum, se cantó una oración e hincados de rodillas les explicó el padre que estaban en su casa y entre sus parientes.

Se fueron acercando a una cruz dorada que el padre tenía en las manos en señal de aceptación del cristianismo, besaron la cruz, de rodillas, se la ponían en la cabeza niños y adultos. Según los documentos consultados cuyos originales se encuentran en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México, a este acto se le conoce como la “Oración de la Cruz”.

Después salieron al patio del templo y se fueron repartiendo entre las familias que ya vivían ahí, se les ofreció una comida que para el caso se había preparado, retirándose luego a descansar a sus alojamientos. Al día siguiente de su llegada fueron bautizados todos los niños que llegaron, era la costumbre, pues los padres consideraban que era el primer escalón para recibir la religión.

Los bautizados en esta ocasión fueron 114 niños. Así mismo, celebraron casamientos religiosos masivos, es decir, matrimonios monogámicos. Procediéndose a hacer una división grupal de diez niños cada uno para darles la doctrina y por medio de temastianes  se les empezó a catequizar. Al día siguiente se repartió la tierra del pueblo de Bamoa, se les entregó 14 fanegas de maíz para sembrar las tierras. Se les dio por cédula real las tierras por ser fieles a la religión y a los principales que los acompañaron, se les regaló vestidos de paño y espadas, además de coa y hachas. Se les enseñó a construir sus viviendas y se dedicaron a la agricultura y a trabajar con los españoles en la minería, se dividieron en noventa rancherías y pueblos quedando un importante grupo en el pueblo de Misión de Bamoa.

Con esto queremos dejar asentado como fue la fundación del pueblo de Misión de Bamoa y la transformación operada por los jesuitas que en gran parte consistió en el arraigo y sentido de pertenencia a un lugar, la unidad y respeto familiar y al parentesco. Además de vivir bajo el dominio de la autoridades españolas.



GUASAVE: MUNCIPIO LIBRE

JORGE ALDANA MENDOZA

La antigua Directoría Política  de Guasave, dependiente de la municipalidad, fue elevada a la categoría de Municipio Libre mediante decreto de 30 de noviembre de 1916, expedido por el gobernador y comandante militar del Estado, general Ángel Flores, publicado en la Gaceta Oficial del Gobierno el 5 de diciembre del mismo año.

El primer Ayuntamiento designado por el gobernante tomó posesión el primero de enerote 1917, encabezado por el C. Francisco Ruiz, originario de El Fuerte, Sin., y ex – contador de la desaparecida compañía Agrícola de El Burrión.

Correspondió al presidente municipal de Sinaloa, acatando mandato expreso del general Ángel Flores, tomar la protesta y dar posesión a los 5 elementos que, con Don Francisco Ruiz a la cabeza, integraron el primer Ayuntamiento de Guasave.

El naciente cabildo recibió el archivo y pertenencias de la antigua Directoría política que jefaturaza Don Lucas Bojórquez, quien hizo entrega también de mil pesos en cuño legal para los gastos administrativos inmediatos de la naciente municipalidad, misma a la que, conforme al artículo 9º del decreto respectivo, le fueron fijados como límites jurisdiccionales los mismos que tenía reconocidos en su carácter de Directoría detallados en la memoria presentada al Congreso por el gobernador del Estado, el 15 de marzo de 1902.


La división política de Guasave quedó integrada así:

BAMOA: Celadurías: Orba, Portugués de los Galvez, Zopilote y Zanahoria. Rancherías: Taguilana, Norotillos, Palmarito, Batamotita, Las Carboneras, El Sabino y el Ninguno.

TAMAZULA: Celadurías: Pitahayal, Amole, Brecha, San José e Higueras. Rancherías: Cuesta, Reparito, Caminitos, Cuestona, Ciruelas, Callejón, Cofradía, Pitahayitas, San Marcial, Palmarito, Palos Verdes, Sahuí, Cubiri, Nombre Feo, Los Álamos, Higueras, Macapule; Chinanes, San José, Huyaque, Pochote, Laguna, Casa Blanca, Caimán, Médanos, Mangle, Rinconcito, Carricitos, Chamicari, Colonia, Babarraza y Sin Agua.

NIO: Celadurías: San Sebastián, Caimanero, Pueblo Viejo, Gambino y Las Moras. Rancherías: Pichihuila, San Bartolo, Palos Blancos, Charco Largo, Camarones, Las Choyas, Playitas, Cabrerías, Rancho de Ortega, Ranchito de Camargo, Cutabón, Jurisdicción, Mezquite Gacho, Ranchito de Castros, Burrión Grande, Cruz Blanca, Las Casitas, Sauz, Salsipuedes, Los Hornos, Tepatocha, Mezquite, Mezquite Muerto, Choipa, Tepache, Las Juntas, Escalera, Las Sahítas, Tacubaya, Las Ptahayas, Palos Blanquitos, Chamicari, Las Juntas, Los Sanjones, Palos Verdes, Los Huesos y San Vicente.

GUASAVE: Celadurías: Ocorono, San pedro, Jesús María, Guasavito, San Rafael, Bajoro. Rancherías: Callejón, Crucecitas, Huatatave, Corerepe, Mezquital, Guásima, Guayparime, Bachoco, Bacahuira, Palos Dulces, Tecomate, Agua Escondida, Ranchito, Santa Rosa, El Dorado, Bebelama, Agua Nueva, Saratajoa, Rodeo, San Juan, Burrioncito, Burrión Grande, El Chino, Moholo, San Pedro de Mocoritos, Bacoyahueto, Potrerillos, El Norilla y los Ángeles.

De acuerdo con el artículo 2 del propio decreto “La cabecera de la Municipalidad será la que hasta ahora lo ha sido de la Directoría (Guasave), y en ella residirán los poderes municipales.

Así quedó constituido, hace 63 años, el municipio de Guasave, que hoy, en virtud de su crecimiento, cuenta con 11 sindicaturas, cifra que aumentará a 15 en este mismo año, al ser elevadas a tal categoría las actuales comisarías de Gabriel Leyva Solano, EL Huitusi, Estación Bamoa y San Rafael.



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 41, noviembre de 1980.



LAS INUNDACIONES DE GUASAVE

RAMÓN HERNÁNDEZ RUBIO

No se sabe que los poetas hayan cantado en el silencio del espíritu al ríos Sinaloa - llamado río Petatlán, por nuestros antepasados, o río de los petates -, a pesar que sus estiajes con marcos de álamos, sauces y palotes, se presten a la inspiración de los bardos.

Tampoco ha recibido mucha justicia, su formación orográfica e historia, si acaso hablan de él, los grandes libros de las misiones jesuitas y la conquista española desde Andrés Pérez de Rivas, Hernando de Santarén, Hernando de Villafañe, Francisco Eusebio Kino, Jesús María Salvatierra, escogieron al río Sinaloa como ruta de navegación para trasladar los veleros hasta el astillero del Nío, un poco antes con Alvar Nuñez Cabeza de Vaca; luego en 1595 durante la fundación de Guasave y hace 200 años Kino y el Capitán Isidro de Atondo. Pero el río Sinaloa ha sabido despertar de su tranquila vida, desatando turbonadas de gigante embravecido, para escapar de la prisión de su cauce normal e invadir los pueblos de sus riveras, antes de registrar su descargar brutal en el Mar de Cortés.

Lo que se ha investigado del viejo y renegado río de “Los Petates”, ha producido múltiples versiones, una de ellas, señala que en 1895 registró una avenida de mas de 10 mil metro cúbicos por segundo, sus afluencias, los arroyos Llano Grande, San José de García, Bacubirito hasta llegar a Ocoroni y El Cabrera, inundó e hizo desaparecer comunidades incluso de la sierra.

Cuenta la historia que en 1895 murieron mas de 500 gentes ahogadas arriba del entonces rico mineral de Bacubirito, todavía mas alto que Bacurato, precisamente donde los técnicos mexicanos están realizando una obra para controlar las aguas de Sinaloa y establecer uno de los grandes sistemas hidráulicos de la zona noroeste del país, con fines de alta reproducción agropecuaria.

En 1943, el autor tenía 14 años de edad, otra de las gigantescas avenidas del río de “Los Petates”, con un gasto máximo de 7500 metros cúbicos por segundo, invadió toda la ciudad de Guasave, mientras tanto arrasó con las cosechas agrícolas, alta mortandad de animales domésticos en las rancherías de río arriba y de abajo.

A su paso el río Sinaloa, silencioso en su estiaje  y terrible y despiadado en su máxima expresión, dejó la ruina; hubo hambre, miles de hogares construidos con adobe y otros materiales, se desplomaron; pero el Dios de nuestros antepasados dice que “aprieta pero no ahorca”, sobre esas ruinas se levantaron pueblos mas modernos y con estructura mas resistente a los ataques fluviales.

Las nutrientes arrastradas por el río Sinaloa, pagó con creces el sufrimiento y las pérdidas de nuestros campesinos sobre esa tierra con fertilización natural, los cultivos de algodón, garbanzo, maíz, frijol, etc., fructificaron con muchos miles de toneladas de cosecha.

En 1958, otra vez, la corriente del “Petatlán” influenciado por las constantes lluvias en la sierra, registró una avenida de tres mil metros cúbicos por segundo; pero su aliado tremendo, el arroyo Ocoroni (“va rengueando Jerónimo” en la lengua maya), le aportó mas de cuatro mil metros cúbicos por segundo en un aforo tremendo, fenomenal, aquí cerca, a 4 kilómetros de la ciudad de Guasave.

Como sucedió en 1953, en 1958, las familias hubieron de refugiarse en los edificios del Comisariado Ejidal de Guasave, el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, a los techos de la Escuela “18 de Marzo”, porque el agua se paseó por los edificios del mercado, palacio municipal y toda la zona céntrica citadina.

Desde entonces, los polemistas han llegado hasta los golpes, las apuestas y las discusiones en el menor de los casos, discutiendo que creciente del río de “Los petates” fue mas grande, la de 1943 ó la de 1958; pero los padres de nuestros padres dejaron dicho que la inundación de 1895, ha sido la mas grande y destructiva de todas a pesar de que había menos intereses materiales que exponer ante el fenómeno.

En nuestros días, parece que el espectáculo natural de las inundaciones, habrá de controlarse, las presas Bacurato sobre el río Sinaloa y El Sabinal en el Arroyo Ocoroni, con su próxima operación conevertirán con toda la técnica administrativa  lograda por el hombre hasta nuestros tiempos, en un verdadero emporio de riqueza aquellas aguas furiosamente desordenadas, que dieron al traste, por fortuna, a un Guasave pletórico de cabañas casas de adobe, para dar paso a notorios avances urbanísticos.

 A un recuerdo a mi abuelo materno. Don Catarino Rubio, porque de niño me enseñó a querer al ríos Sinaloa, en la quietud del estiaje; y a amarlo, comprenderlo y gozarlo en sus furiosas clásicas turbonadas. Mis recuerdos de niño siempre van hasta aquellos días de fugitivo de las inundaciones y experimento, tengo la impresión, que la formación de los guasavenses de origen se asemeja mucho a los comportamientos naturales de ese viejo “Petatlán”.


Tomado de la revista “PRESAGIO”
No. 44, febrero de 1981.
BAJO UN MACAPULE

SERGIO HERRERA Y CAIRO A.

El pueblo cahíta de Guasave está de fiesta, las jovencitas de la tribu han recorrido todos los alrededores cortando las flores silvestres que encuentran en su camino. Los muchachos de la aldea se han encargado de visitar las riberas del río donde obtienen por docenas largas varas de batazote con las que las mujeres adornan, junto con las flores que han recolectado, la entrada principal del pueblo y decoran sus hogares; éstos se encuentran construidos curiosamente de petates. Son casas frescas y desmontables porque siempre se corre el peligro de que en los meses de lluvia el río se desborde e inunde el caserío de los guasaves.

Con el fin de realizar un gran banquete, los hombres se han internado por el monte tras la caza de venados, liebres, conejos y palomas; otros han ido de pesca o a recoger mariscos a los esteros cercanos a la desembocadura de aquel río que para los cahítas es una bendición: el Petatlán.

Toda la región comparte la alegría; se festeja la llegada de un sacerdote evangelizador que estará de planta en la población: es el padre Hernando de Santarén, quien bajo un enorme macapule planta por primera vez la cruz que empezaron a adornar los nuevos hijos de la fe cristiana. También bajo la sombra de este árbol centenario, el que orgullosamente luce en el escudo del Municipio de Guasave, empieza a funcionar la primera escuela.

Los del vecino pueblo de Tamazula, emparentados con los guasaves, también participa de la alegría que les produce la llegada de aquél fraile que promete tantas cosas; ellos quieren también una iglesia y profesar la fe cristiana. ¿Quién este embajador del cristianismo que viene a vivir entre los guasaves y tamazulas?

Por sus biógrafos sabemos que Hernando de Santarén nación en la ciudad de Huete, del Obispado de Cuenca, España. Pertenecía a una familia muy noble con grandes amistades en la Corte y con los mismos reyes españoles.

Su padre fue regidor perpetuo de aquella Villa y un tío suyo, Esteban Ortiz, fundó un colegio de la compañía de Jesús en el mismo lugar.

Santarén desde muy niño dio muestras de vocación religiosa, por la que en cuanto cumplió 15 años ingresó con los jesuitas haciendo su noviciado en Villarejo de Puente, luego estudió artes en el Colegio de Belmonte.

En 1588 pasó a la Nueva España donde se ordenó sacerdote; seis años después fue comisionado para difundir el cristianismo en el norte de Sinaloa.

Llegó a la villa de este nombre, en compañía del Padre Pedro Méndez. Este religioso, junto con Eusebio Francisco Kino, fueron los principales misioneros e introductores de la cultura cristiana en Sonora.

Cuando llegó Hernando de Santarén a la Villa de Sinaloa había solo tres sacerdotes, los que no podían cumplir su deseo de instruir a los naturales de la región, ya que en esos momentos corrían un grave peligro de muerte: pocos días antes habían asesinado al Padre Gonzalo de Tapia, primer misionero de estas tierras y principal introductor del cristianismo en el noroeste de México, perteneciente, en aquel entonces, a la Gobernación de La Nueva Vizcaya.

Hernando de Santarén se distinguió por su valiosa labor de catequización en los pueblos del norte de Sinaloa, donde logró domar a los guasaves y tamazulas que habitaban ambos márgenes del fértil Petatlán. También estuvo en Mocorito acompañando a Juan Bautista Velasco, fundador de la misión de aquel lugar.

Era todo un personaje dentro de la Compañía de Jesús, motivo por el cual las autoridades del Virreinato, así como el gobernador de la Nueva Vizcaya y sus superiores, determinaron enviarlo a la Sierra de Topia y Tepehuanes, en el actual estado de Durango, donde los antropófagos, ecaxes y xiximes se oponían abiertamente al cristianimos, además había llegado a la Villa de Sinaloa otro misionero: Hernando de Villafañe, a quien se le encomendó proseguir con los trabajos iniciados por Santarén.

Con mucho dolor los habitantes de la región de Guasave despidieron a Santarén, quien salió hacia la abrupta serranía de Durango, donde fue asesinado por los Tepehuanes en 1616, como lo platicaremos después.

Los dos Hernandos

Los dos religiosos fundadores de la misión de Guasave coinciden en apelativos y ambos pertenecían a la misma orden: la de los jesuitas. Sabemos que se trata de Hernando de Santarén y Hernando de Villafañe.

Catequizar a los guasaves y tamazulas no fue muy fácil para los “Dos Hernandos”. Mientras que Santarén se dedicaba a difundir la doctrina religiosa y el conocimiento de las artes y materias útiles a los niños de Guasave, como lo era la lectura y gramática y matemáticas, por su parte Villafañe se dio a la tarea de enseñar a los indígenas la fabricación de adobe y ladrillo para levantar con ellos iglesias, misiones y las nuevas habitaciones que tratarían de sustituir a las de petate.

Aun seguían viviendo bajo el fresco macapule, donde a su sombra los niños indígenas correteaban alegremente tratándose de ganar una golosina como premio por sus simpáticas picardías o inocentes sonrisas. Santarén les repartía imágenes del niños Dios y de la Virgen María, sobre todo a los niños mas aventajados de la doctrina les regalaba fruslerías que les alegraba el ánimo y los llenaba de asombro por lo novedoso del obsequio.

El padre Villafañe no tardó en hablar el idioma Cahíta y los otros dialectos de la región, ya que poseía grandes aptitudes para aprender en poco tiempo cualquier lenguaje; en Pátzcuaro, donde estuvo antes de llegar a Sinaloa, en pocos días aprendió el tarasco y el purépecha  que se hablaba en lo que ahora es el estado de Michoacán.

Hernando de Villafañe pudo dominar con tanta perfección la lengua que hablaban los de Guasave, que escribió un diccionario con sus principales palabras, así como el arte y las reglas para aprenderlas. También se daba tiempo para enseñar el uso y explotación de la tierra con técnicas mejores que las que hasta entonces habían utilizado los moradores del río Petatlán. Igualmente, trataba de inciar la explotación ganadera.

En un principio las cosas no se presentaron fáciles para los misioneros. No todos los naturales simpatizaban con ellos, ni con su fe y religión; existían muchos resentimientos en los poblados del norte de Sinaloa en contra de los españoles por bastantes abusos que cometieron al principio de la conquista.

Al iniciarse el año de 1569 un grupo de guasaves, la mayoría hechiceros, se confabularon para asesinar a los dos misioneros y destruir las iglesias que empezaba a construir Villafañe, tanto en Guasave como en Tamazula. Tuvieron suerte los misioneros al ser avisados a tiempo; pudieron escapar de Guasave refugiándose en la Villa de Sinaloa. Los demás pueblos de las márgenes del Petatlán empezaron a levantarse en contra de los españoles y sus sacerdotes.

Se tuvo que enviar a Culiacán un pelotón de soldados capitaneados por Diego de Quiroz, quien se encargó de detener al principal promotor de aquella insurrección, a quien llevó preso a la Villa de Sinaloa donde se le ahorcó.

Hernando de Santarén y Hernando de Villafañe, intercedieron para que otros caciques también detenidos por cómplices se les perdonara la vida. Gracias a ellos se detuvo la ejecución; la que ya se tenía programada por el capitán Diego de Quiroz.

Los guasaves no estaban de acuerdo en algunas prácticas que querían desaparecer los sacerdotes, como el dejar de tener varias esposas. Era difícil escoger entre tres o cuatro mujeres para casarse religiosamente con una de ellas, condición indispensable para que se les abrieran las puertas del cristianismo. Era para ellos problemática esta elección porque con casa mujer ya existían hijos y demás familia a la que no podían desconocer. Otros eran dados a embriagarse y la prohibición de esta práctica no les era muy simpática. Algunos mas no querían someterse a ninguna esclavitud o estar atados a obligaciones de trabajo ajenas. Pero quienes mas se sentían lastimados, como ya hemos expresado, eran sin lugar a dudas los chamanes y hechiceros.

La primera ocasión en que se rebelaron los guasaves fue conjuntamente con los ures de Saratojoa; pero en el primer encuentro con los españoles, mandados por el tal Diego de Quiroz, se desbandaron entre los breñales, espantados al escuchar unos cañonazos que les tiraron los artilleros blancos.

Mas tarde se reagruparon y se fortificaron en Saratajoa en espera de los soldados españoles y dispuestos a defender su plaza.

Pero sucedió algo que les llenó de admiración: no se presentaron los españoles  armados hasta los dientes como creían. En su lugar solo apareció el padre Villafañe cargando una cruz, quien les habló dulcemente, los apaciguó y convenció a que hicieran las paces con los españoles. Paz que no duró mucho tiempo, como veremos después.



LA TOMA DEL PALACIO MUNCIPAL

ENRIQUE RUIZ ALBA

•    Alejo Blancarte, apoyado por el ejército.
•    Guy Garza, nulificado; entró Sarmiento.
•    Meyer desafió a Macías; intervino Alemán.

Los viejos políticos guasavenses recuerdan aún aquellas lecciones municipales del primero de noviembre de 1947, sonado caso político que alcanzó resonancia nacional debido a las circunstancias especiales que se suscitaron y envolvieron a protagonistas y demás personajes de la época que en una forma u otra intervinieron.

El PRI lanzó como candidato a presidente municipal a Jesús M. Garza, por entonces Secretario, General del Sindicato de Cargadores y Verdura; en tanto que un grupo de ciudadanos opositores a dicha candidatura, propuso en forma independiente a Alejo Blancarte, elemento bien relacionado en los medios activos del municipio.

Se trataba de elegir al sucesor de don Andrés Meyer, hombre recto, legalista, designado presidente municipal sustituto de don Fortunato Álavarez Gaxiola, quien dimitíó para contender como candidato a diputado local.

Gobernaba el Estado el general pablo Macías Valenzuela, que por razones partidistas, de autoridad e institucionalidad, mostró sus simpatías por Chuy Garza, aunque políticamente lo negaba. Cuando Emeterio Carlón Luque quien sería el próximo presidente municipal de Guasave, respondió: “será el que gane las elecciones”.

Sin embargo, no ocurrió así. Aquel primero de noviembre hirvió el fervor ciudadano. Las casillas electorales se atestaron de votantes, muchos a sufragar a favor de Garza, muchos en pro de Blancarte y su planilla. El candidato triunfador y demás regidores tomaría posesión el primero de diciembre de 1948.

Cuando se efectuó el recuento de los votos, Garza aparecía como ganador. En las listas del padrón estaba el sello de “votó” adelante del nombre del supuesto votante. Y esas listas llegaron a manos de don Andrés Meyer, quien empezó a revisarlas, línea por línea, hoja por hoja, por cada sección. Y pronto descubrió el chanchullo.

Lo primero que observó fue que su padre, don Andrés Meyer, había votado, y éste hacía tiempo que estaba bajo tierra. Se fue con los vecinos y los interpeló, uno a uno, recibiendo por respuesta que no había votado, sin embargo el sello de “votó” aparecía enseguida de sus nombres y firmas apócrifas, y por su puesto, tales votos se contaban a favor de Garza.

El escándalo fue mayúsculo, la investigación por parte de Meyer fue hasta el Fondo, y al final, depuradas las listas de votantes, concluyó que la mayoría legítima de votos favorecía a Alejo Blancarte y en consecuencia era el triunfador en las elecciones realizadas.

Así lo comunicó el gobernador Macías Valenzuela, quien iracundo, incrédulo de la derrota del candidato del partido oficial, pidió a Meyer, en nombre de la Institucionalidad de la paz de a República y de la Revolución, que no hiciese público aquel resultado y aceptara como bueno el “triunfo” de Garza, incluso apresuró al Congreso del Estado para que decretara la victoria de éste.

Don Andrés, anteponiendo su dignidad a las consecuencias posteriores que un desacato le pudiese acarrear, contestó al gobernante: “Por encima de todo está la dignidad y el respeto a un pueblo; yo no me prestaré a la comisión de un fraude y en consecuencia entregaré el poder a quien me consta que ha ganado las elecciones”.

En franco reto a la máxima autoridad estatal, pero principalmente atendiendo principios de honradez y moralidad,  don Andrés Meyer, poco antes de concluir su periodo, entregó el poder municipal a Alejo Blancarte y cuerpo de regidores.

El asunto dejó de ser tema local y se convirtió en tópico nacional. Que un presidente municipal se enfrentara a un Gobernador del Estado, no era cosa común, ni lo es todavía. Por eso la prensa nacional se ocupó del caso. Un prestigiado diario capitalino publicó una caricatura en la que una ama de casa de compras en un mercado pide blanquillos a un puestero, y éste le contesta “No hay, pero si quiere conseguirlos vaya a Guasave, Sinaloa”.

La actitud de Meyer provocó para él y Blancarte una actitud positiva en el pueblo, colocando al mismo tiempo al gobernador Macías en un predicamento. Las presiones políticas no se hicieron esperar, de México llegaron enviados de la Secretaría de Gobernación, del PRI, y hasta de la Presidencia de la República. A su vez los políticos partidarios de Meyer y Blancarte, realizaron viajes a la capital del país para infomar sobre la realidad de los hechos.

El grupo de Blancarte no descansaba. El licenciado Roberto Macías Fernández, designado asesor jurídico, se trasladó en viaje especial por avión a San pedro de las Colonias, Coahuila, y obtuvo allá una copia certificada con la confirmación de que Chuy Garza era nativo de aquél lugar, y por lo tanto, constitucionalmente, estaba impedido para ser presidente municipal de Guasave u otro municipio de Sinaloa.

Esto fue del conocimiento de Macías, que presionado a lo máximo, cedió en su intento de imponer a Chuy Garza como presidente municipal de Guasave; empero no pudo lograr personalmente, ni a través de sus emisarios, que renunciaran a los cargos que consideraban haber conquistado por medio de las elecciones.

Ante esta situación, ordenó la prefabricación de un delito de rapto y estupro en contra de Garza, que se hizo del conocimiento de éste a través de emisarios para hacerlo efectivo en caso de no renunciar al puesto para el que supuestamente había sido electo. Armando Molina Trujillo, presidente del PRI, fue el encargado de transmitirle la consigna.

Garza renuncio y con él los demás regidores, excepto el doctor Martín Vega y Vega, que por instrucciones directas de Macías figuraría como regidor en la Planilla del Consejo Municipal que habría de funcionar al ser nulificadas las elecciones, cosa que ya preveía el gobernante a la renuncia de Garza.

Así ocurrió. Macías ordenó al Congreso la nulificación de las elecciones designando una Junta Municipal presidida por el entonces capitán Manuel Sarmiento y Sarmiento, la que debería tomar posesión el primero de enero de 1948.

Pero este fallo no se produjo en la fecha indicada. Blancarte y sus seguidores, alentados por Meyer y Fortunato Alvarez Gaxiola que simpatizaba con la causa, se lanzaron a la toma de la presidencia municipal apoderándose de ella para impedir la consumación de la burla al pueblo. Se instalaron en el edificio, muchos de ellos armados, exigiendo el reconocimiento del triunfo de su candidato. Eran las 12 de la noche. Recibían el año de 1948 en esta forma.

Fueron horas de tensión. El pueblo estaba a la expectativa, se advertía el olor a sangre, el enfrentamiento inminente. Unos reclamando y defendiendo el triunfo; otros apoyados por el gobierno y un decreto del Congreso, intentando tomar posesión de los cargos. Los posesionarios del edificio se quedaron allí, los otros se retiraron.

El grupo blancartista seguía en pie de guerra. El licenciado Macías Fernández se fue a Mazatlán, interpuso el recurso del amparo ante el Juez de Distrito, y éste, conociendo y dando por buenos los alegatos, concedió la suspensión provisional de los actos reclamados.

Para mayor furia del gobernador Macías, la comandancia de la Novena Zona Militar con sede en Culiacán, con la que no llevaba buenas relaciones, envió un pelotón de soldados para brindar protección y seguridad a los que habían tomado el palacio, entre ellos cuatro ametralladoristas que fueron colocados en las azoteas del inmueble.

La tensión iba en aumento. En respuesta a tal actitud, el general Macías investido como jefe nato de las fuerzas militares y policíacas, ordenó el cese masivo del cuerpo policíaco de Guasave, disposición que no acató don Andrés Meyer, por el contrario, comandante y policías  se sumaron al movimiento rebelde abandonando el local policiaco y subiendo a la planta alta del palacio donde permanecían Blancarte, regidores y prosélitos.

Informado Macías de esto, ordenó que se tomara “a como diera lugar” la comandancia de policía, logrando para ello el envío de un pelotón de soldados fieles y cuarenta carabinas mausser y diez mil cartuchos por lo que pudiera ocurrir. Nada ocurrió, la comandancia estaba vacía, los sarmientistas tomaron posesión de ella sin ningún contratiempo, cientos de campesinos y simpatizantes. Así, en la planta baja estaban los “sarmientistas” y en la parte superior los “blancartistas”.

Sin embargo el Consejo Municipal seguía sin poder tomar posesión de sus puestos, pues amparado Blancarte y cuerpo de regidores, cualquier intento por lograrlo era en aquellos momentos además de ilícito, peligroso, dado que éstos se encontraban armados, y muchos de los simpatizantes del Consejo, también. El juzgado de Distrito, luego de 15 días, resolvería en definitiva sobre el amparo definitivo  solicitado por Blancarte y sus regidores.

Un enviado de la Secretaría de Gobernación, reunido con Sarmiento y el doctor Vega, reveló que el presidente Miguel Alemán Valdez había ordenado al juez de Distrito en Mazatlán fallara a favor del principio de autoridad, y por ende, resolver a favor del fallo emitido por el Congreso del Estado en lo relativo a la designación del Congreso Municipal.

Transcurrieron los 15 días. Al siguiente, un llamado telefónico del Juez de Distrito hizo presente a Sarmiento y al doctor Vega en la oficina telefónica. Allí fueron comunicados que el amparo definitivo le había sido negado a Blancarte y sus seguidores, reconociendo en cambio al Consejo Municipal designado por el Congreso del Estado. En consecuencia, Blancarte debía entregar el edificio municipal.

Enseguida se mandó llamar a Blancarte para notificar la resolución, y enterado que fue no tuvo mas remedio que acatarla, pues provenía de autoridad que en principio le había dado razón, pero que hoy se la negaba en bases jurídicas y constitucionales, aunque sin mencionar que el Presidente Alemán estaba de por medio.

El 16 de enero de 1948, Alejo Blancarte entregó la presidencia municipal luego de 15 días de haberla ocupado y haber pasado a la historia como el presidente mas efímero de Guasave, aunque nunca se le dio fallo oficial y legal en tal sentido.

Empero se le recuerda entre la ciudadanía de aquellos años como el cabecilla de un movimiento rebelde y justo como no se ha repetido en Guasave, y que aún entre las generaciones de aquellos tiempos se le tiene como símbolo de lucha y valor cívico, al igual que el demostrado por don Andrés Meyer y los ciudadanos que los secundaron.

Epílogo: EL Consejo Municipal cumplió el período constitucional de un año para el que fue designado; Chuy Garza incursionó en la política nacional y no regresó a Sinaloa; don Alejo Blancarte no quiso ya saber nada de política y sigue viviendo para contar este y otros episodios interesantes de su vida.

(Fuentes informativas. Entrevistas personales con don Alejo Blancarte y el doctor Martín Vega y Vega).



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No.44 Febrero de 1981.



GUASAVE Y SUS MÚSICOS DON MIGUEL C. CASTRO

MARTÍN VEGA Y VEGA
CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE GUASAVE

Músico y poeta, nació el 16 de noviembre de 1869 en la comunidad de El Gambino, Nío, Guasave. Sus padres fueron Adolfo Castro y doña Amada Camacho. El 8 de agosto de 1948 con el fin de enviar algún dinero a su hija Pita, acudió a la oficina de telégrafos en la ciudad de Los Mochis; ahí se encontró a un amigo muy querido de apellido Solano. Ambos hablaron sobre su mutual longevidad y rememoraron juntos los años, que a su juicio, por ellos no pasaban.  Que lejos estaba Don Miguel C. Castro de pensar que en ese lugar, víctima de un paro cardíaco, esa misma mañana encontraría la muerte.

En espera de que Guasave, reclame los restos del recodado músico estos descansan en el panteón municipal de aquella ciudad cañera. Es justo recordar que hubo un primer intento por rescatarlos, y fue precisamente siendo presidente municipal de Guasave el señor José Sánchez Camacho, en un festejo especial realizado en el viejo cine Murcia, un grupo de guasavenses solicitó que sus restos fueran traídos acá, rindiéndosele los honores que as su estatura de músico, poeta y ciudadano ejemplar correspondía.

Corría el año de 1946, recuerdo en el desarrollo de los primeros Juegos Florales de Guasave a nivel nacional, se le rindió un reconocimiento en vida. Se tocaron sus piezas destacando la danza ¿Porqué lloras?. Se le entregó una medalla de oro. Fue la orquesta de don Luis Ibarra quien estuvo a cargo de la interpretación de sus canciones.

En 1928 se dio una fiesta en casa de don Luís Famanía estrenándose una pieza musical que el señor Roque Menchaca Corbalá había encargado al gran músico.

Don miguel estaba seguro de que aquella melodía en la que había puesto todo su empeño y pasión al vaciarla en su pentagrama a lápiz, para corregirla de ser neesario, le  elegancia, arrancando el aplauso de los asistentes, al concluirla, hubo felicitaciones, abrazos y de las damas, besos y cariños. El anfitrión, don Luís Famanía, emocionado como el que más, se acercó al maestro al que por sus mejillas rodaban gruesas lágrimas ¿Porqué lloras Miguel? Don Miguel se había sentido defraudado porque Roque Menchaca, que había encargado la melodía no apareció por ningún lado y porque la danza no tenía nombre y aquella reunión serviría para bautizarla.

Esa noche en 1928, ante aquella tertulia Miguel C. Castro decidió que el título de aquella danza que mas tarde recorrería el mundo se llamara ¿Porqué lloras?

Jesús María Torriba (Chuma) comentó que en cierta ocasión siendo él agregado cultural en la embajada mexicana en París fue invitado por el embajador a escuchar música a un lugar denominado El Molino Rojo. Era un lugar muy refinado, hacía su debut un quinteto de cámara chileno. El director del grupo comunica al maestro de ceremonias que interpretarán una melodía de su propia inspiración, esta hace lo propio anunciándolo. Se sorprendió cuando escuchó el título, pero creyó que se trataba de una homonimia. Pero al escuchar los acordes de la misma, su coraje no tuvo límites, era la danza ¿Porqué lloras? Al concluir ésta, los diplomáticos chilenos gritan ¡Viva Chile!  Y levantan su bandera. “Nosotros – comentó chuma – nos paramos y dijimos ¡Viva México! Y ondeamos nuestra bandera, protesté con energía y puse en evidencia los plagiarios”

Chuma Tarriba, nos contó esta hazaña en 1928 cuando nos impartió la cátedra de literatura en el antiguo Colegio Civil Rosales en Culiacán, Sinaloa.

Miguel C. Castro dejó 58 piezas musicales. Otra pieza célebre fue el vals Cuca que compuso a petición de su amigo don Alejandro López, allá por 1924 y que sirvió para que éste le llevara serenata a su novia, la señorita Refugio Inzunza.

A mi me regaló el vals “Guasave”, suceso que se dio durante los primeros juegos florales; los conservo en el pentagrama que él mismo hizo  a lápiz, algunas veces fue ejecutado por la magnífica orquesta de otro brillante músico, don Luís Ibarra.




La orquesta de don Luis Ibarra Morales

Nació en Nío, Guasave, Sinaloa en 1908. Muy joven ingresó al conjunto musical de su padre don Lamberto Ibarra Nieblas; actuó en el casino de Guasave en el Centro Social El Danubio Azul y dio innumerables serenatas en estas oscuras calles llenas de lodo en esos tiempos idos que fueron bellos.

La orquesta de Ibarra participaba siempre en las serenatas de la plazuela, Miguel Hidalgo y cuando era requerido en el restaurante Siboney. Los bailes de carnavales Guasave no podían ser amenizados mas que por la orquesta de Luís Ibarra, así lo pedía la juventud de aquella época.

En 1935, se recordará, se llevó a cabo el último baile de carnaval de Guasave, la orquesta de Luís Ibarra, contó con la participación de don Delfino Infante, con su violín y su hijo Pedro, con su guitarra.

Fue famosa aquella orquesta, en el norte de Sinaloa. Luis Ibarra Morales murió el 29 de junio de 1975.

Las bandas del norte de Sinaloa: Margarito Losoya y su hermano el compa “bolas” y Miguel Morales
 
Margarito tocaba el clarinete. Vivía por la calle 21 de marzo, tenía su banda de música dispuesta todo el tiempo posible a divertir, por su puesto, a todo el mundo bajo paga. Llegaba uno a solicitarle sus servicios y decía a su hermano sal y da las tres llamadas reglamentarias para que vengan los demás músicos y tocarles a  los demás músicos y tocarles a estos hombres que están sedientos de dar serenatas, salía “el bolas” y con su tambora con aros de madera agujerados y con sus mecates entrelazados, los restiraba y decía a voz en cuello en nuestra presencia: “no se revienten cueros que los quiero para tambor”, y le daba con una bola forrada de cuero, cocida a su vez con una correa de cuero, daba la primera llamada, a los tres minutos la segunda; y a los tres minutos la tercera, la tambora sentada en una tijera de palo (cosa curiosa, varias veces he oído al pregunta de donde viene y cuál es el origen de la tambora, y cuando estuvimos en Ámsterdam, en el ex palacio real de Holanda, vimos una gran pintura de Rembrandt, de tamaño natural los personajes donde representa exactamente la tambora sinaloense tal y como la sacaba “el bolas” a dar sus llamadas, no hay diferencia alguna, igual que la bola para dar tamborazos, la costura  de hilo de cueros y hacer sonoro el sonido, y crea sinceramente que el origen es holandés combinado con la tambora alemana que trajeron los inmigrantes alemanes a Mazatlán, Sinaloa), como no había teléfonos, ni bicicletas y el pueblo era chico, cinco mil habitantes y los músicos de eso vivían, al rato estaban presentes en casa de Margarito, y éste les decía en tono de broma: vamos a tocarles a estos muchachos, haber si como roncan duermen, y de ahí nos íbamos a la cantina “la gloria” de Chémali Rivera o a “la paloma”, que estaba donde estaba el subterráneo del Hotel Moctezuma, llegaba la noche y nos íbamos a darles serenata a las damitas del pueblo, toda la hora de música era en esos tiempos muy cara $8.50 la hora (ocho pesos, cincuenta centavos) qué tiempos don Simón. Los años 30 y 33 de este siglo del señor, estaba la banda famosa de don Miguel Morales.



La banda de Miguel Morales

Por los años de 1930 y 1933 existió esta banda de don Miguel Morales, siempre atento a darnos gusto, tocaba las serenatas dominicales de la plazuel Hidalgo, en lugar de pagar impuestos, los jueves y los domingos, y por las noches al recorrer las calles seguidos por la banda de música encontrábamos a los policías llamando para que el sereno de la esquina a las dos cuadras siguientes, le diera respuesta que estaba en su punto vigilante para cualquier emergencia, a veces se daba el lujo de pedir su pieza y por su puesto no se les podía negar, cuando estaban sobrecargados de trabajo mandábamos por el conjunto Estrella que entraba al quite; era el comodín inigualable “los bochis” de Guasavito, el jefe era el indio Jacinto, autóctono háhuatl, todavía creo que vive uno de ellos, que toca violín con el mariachi “Estrella”, ellos cobraban mas barato $5.00 la hora, y en las fiestas de la Virgen  que se celebra cada año el primer domingo de octubre y el último domingo de noviembre se hacían bailes que se llamaban particulares y recurríamos a ellos y vaya que nos divertíamos oyendo El Niño Perdido, El Vals Alejandra, Club verde del maestro campodónico que vio su primera luz en la ciudad de Hermosillo, Sonora, en la época de la revolución, y después venían poleas, fox-trops, charleston y tantas piezas bonitas que hacían las delicias juveniles y daban envidia a los visitantes.

 Y hay que decir, como dijo el maestro Raúl Cervantes Ahumada: “Hay mucho Migueles Castro en Sinaloa, hay muchos, muchos músicos del pueblo, desconocidos y olvidados… porque en él honramos el arte; en Miguel C. Castro honramos lo mas bello y egrario que tiene nuestro pueblo”.

Nosotros podemos decir, honor a los músicos que platican con su instrumento, para deleitar el pueblo, ese pueblo que tiene enigmas que solamente el mismo pueblo puede desentrañar, la música es el idioma de los dioses, ese lenguaje no todos lo comprenden, pero ellos si, hagamos honor a ellos.




Material proporcionado por el Archivo
Histórico General del Estado de Sinaloa del Fondo Martín
Vega y Vega (cronista de Guasave)




MIGUEL LEYSON PÉREZ, LÍDER SOCIAL Y POLÍTICO

JOSÉ MARIA FIGUEROA DÍAZ
 

Querido, admirado y respetado fue Miguel Leyson Pérez, tanto en Guasave, su tierra de adopción como en el resto de Sinaloa.

Nació en la ciudad de los Mochis, Sinaloa, el 29 de septiembre de 1915, pero la mayor parte de su fructífera vida la pasó en la ciudad de Guasave, donde arribó en 1939 para hacerse cargo de la Secretaría del Ayuntamiento en el gobierno municipal de Pomposo V. Sandoval.

Aquí a los dos años de llegado cupido le apresó entre sus redes casándose el 31 de enero de 1941 con la señorita María de los Ángeles Castro.

Su matrimonio fue prolífero pues procrearon 10 hijos: Miguel, Angélica, Eduardo, Cristina, Carlos, José Luís, Arnoldo, Laura, Cecilia y Armando.
Todos ellos han sido hombres y mujeres de reconocidas virtudes de trabajo y honestidad, así como buenos hijos y buenos padres. La semilla de la política y el servicio social, que les fue inculcado por su padre, hicieron que José Luís y Armando incursionaran en los puestos de elección popular. Hoy el último es alcalde de Guasave.

Los demás hijos se dedicaron  a otras actividades diversas en las que han destacado en los ámbitos social y familiar.

Miguel fue un auténtico y entusiasta líder social y político. Desde muy joven se afilió al partido oficial (PNR), del que nunca defeccionó durante su existencia. Le fue fiel hasta su muerte.

En la década de 1930 particilpó activamente a favor de la candidatura del gobernador Alfredo Delgado al dirigir un seminario de combate llamado Acción Revolucionaria Sinaloa, atacando al gobernador Manuel Páez hasta derrocarlo. Al mismo tiempo se convirtió  en vocero y partidiario de las aspiraciones políticas del coronel Rodolfo T. Loaiza.

De 1943 a 1944 fue presidente municipal de Guasave, teniendo la desgracia que en su segundo año de gobierno asesinaron en Mazatlán al gobernador Rodolfo T. Loaiza, lo que significó un tropiezo en su carrera política.

Nunca en la historia de su tierra de adopción alguien quiso tanto a Guasave como Miguel Leyson Pérez, quien siempre estuvo pendiente en las luchas por la dignificación y superación de Guasave.

Fueron muchos, variados e importantes los logros que obtuvo en beneficio de Guasave. A su tenacidad y esfuerzo se debió la construcción de la Escuela Secundaria Federal “Insurgentes”; la Escuela Preparatoria de la UAS,; el estadio de béisbol “Francisco Carranza Limón”, la construcción de 250 pozos artesianos que redundó en el incremento de la producción agrícola guasavense y gracias a su gestoría abrió sus puertas al Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganadero.

Fue Miguel, pues, un brillante y activo gestor de tiempo completo a favor de Guasave.  Fue prominente agricultor y presidente de la Asociación de Agricultores de Río Sinaloa, de donde emergió posteriormente para ser designado presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del estado de Sinaloa (CAADES), en la que realizó un relevante papel.

El gusanillo de la política, que nunca lo dejó en paz, lo llevó  a la presidencia estatal del PRI, luego fue electo diputado federal y figuró como precandidato del Gobierno del Estado, pero de esto hablaremos al final de este artículo.

Leyson Pérez fue un esposo amoroso de su mujer “la gorda”, como cariñosamente se le conoce, así como de sus 10 hijos a los que educó y quiso entrañablemente.

Así mismo este hombre ejemplar como ciudadano hizo de la amistad  y el servicio una mística y su desgraciada desaparición física ocurrida el 3 de abril de 1990, que fue sumamente lamentada, dejó un hondo vacío en la gente de provecho de Guasave.

Estuvo a punto de ser gobernador. Miguel Leyson Pérez arañó la candidatura a gobernador para suceder a don Leopoldo Sánchez Celis.

Para mucha gente, incluyéndome yo, hubiese sido un magnífico gobernador de Sinaloa. Figuró en la cuartela de precandidatos en 1968, apoyados por Sánchez Celis, entre los cuales se encontraba Amado Estrada Rodríguez, Alfredo Valdez Montoya y Alejandro Barrantes Maldonado.


Mi compadre Miguel

Cronológicamente, voy a relatar este suceso político que yo viví muy de cerca, en mi condición de secretario particular de don Leopoldo Sánchez Celis.

A las 6 de la mañana del día siguiente de la partida de dominó sonó el teléfono de mi casa. Adormecido le contesté ¿Quién habla? Pregunté. Soy yo, compadre, Miguel Leyson. A tus órdenes, ¿Qué se te ofrece? Quiero platicar contigo, ¿Puedes venir para acá? El diputado general estaba alojado en uno de los cuartos del hotel CAADES, que recientemente había cerrado sus puertas y que por una consideración especial hacia él se le permitió ocuparlo.

Prestó, me levanté, bañé y vestí, y me fui presuroso al llamado de mi estimado amigo. Llegué y me lo encontré como león enjaulado, caminando por toda la habitación, que compartía con el Licenciado Alejandro Coronel, quien en esos momentos lo acompañaba.

-Te pedí que vinieras, compadre, porque ando que no me calienta el sol-, me explicó fumando nerviosamente un cigarrillo. Pepe Chuy y Mateo Camacho me hablaron por teléfono esta madrugada diciéndome que yo era el amarrado, pero hasta no verlo, creerlo. Mientras no se reciba el anuncio del PRI, todo esto lo considero como solo buenos deseos de mis amigos.

Durante una hora platicamos, analizamos situaciones y perspectivas de los otros contrincantes, el pro y el contra y todas estas cosas que se estilan en estos casos en que el péndulo del reloj oscila frenéticamente en el futuro de los políticos.


El “destape” del precandidato

Me despedí de Miguel, le deseé mucha suerte y regresé a mi morada a desayunar. Exactamente a las 9 horas ya estaba en la particular. A las 10 llegó el gobernador acompañado de los licenciados  Alfredo Valdés Montoya y Fortunato Álvarez Castro, y se introdujeron al despacho del primero.

Sonó un fuerte timbrazo y corrí a ver que se le ofrecía a mi jefe y amigo. Encontré a los mismos tres personajes platicando animadamente. -¿Qué hay de nuevo?-, me espetó Sánchez Celis. Nada señor, le respondí. –Hay que estar muy pendientes-, me dijo con la ceja prieta levantada y fruncida.

A las 10:12 el teléfono repiqueteó sonoramente en mi oficina. Una de las secretarias contestó. -Es para usted-, me informó. ¿De parte de quien?, indagué. Es el profesor Sánchez Jiménez, secretario particular del ministro de Gobernación, me aclaró. -¡Esta es la hora de la verdad!-, dije para mi coleto.

Tomé la bocina y le expresé a mi lejano interlocutor: a sus órdenes, ¿En qué puedo servirle? Mire, compañero, me dijo, hace días mandamos unos discos conteniendo un discurso del señor presidente, que tenemos mucho interés que se difunda en las radiodifusoras de Sinaloa, ¿No han llegado? No señor, le expliqué, tan pronto como lleguen inmediatamente cumpliremos con lo que se nos pide.

Entendí que esto era solo un subterfugio para lo que todos estábamos esperando: -la clave azul-, Oiga, compañero, ¿De casualidad no está  por ahí en su despacho el señor gobernador?, preguntó con voz acompasada. Sí, sí está, le respondí. ¿Es tan amable en pasármelo? Como no, con todo gusto…

En el inter habían pasado escasos segundos. Cogí una tarjeta, la metí en la Olimpia (todavía la conservo como herencia de aquel pasado remoto) y escribí: -Señor, está en la línea el secretario del licenciado Luís Echeverría-. Partí como gamo al despacho del Ejecutivo, abrí la puerta y se la entregué a don Leopoldo.

La leyó y vino la orden perentoria: -Señores, ¿Quieren ser tan amables de dejarme solo? Y usted, Figueroa, que nadie toque el teléfono-. Antes de salir alcancé a ver como se escurrían de prisa Alfredo y Fortunato, rumbo al salón grande de juntas contiguo. (Estamos hablando del palacio sobre la avenida obregón).

Volví a mi oficina y me senté a vigilar celosamente el aparato, que era uno de aquellos antiguos que mientras estaba ocupado estaba prendido un botoncito de luz rojiza. Los segundos se hicieron eternos para mí. Al rato se apagó. Intuí, no necesité quemarme las meninges, que era el anhelado “destape”.

¿Pero cual de los tres precandidatos era el agraciado? ¿Miguel, Armando o  Alfredo? Yo estaba en ayunas, mordiéndome la duda, sin saber el resultado feliz o desgraciado, para Miguel que era mi gallo en la pelea.

Dejé pasar un tiempo prudente, un minuto acaso. La curiosidad me carcomía, regresé y entré otra vez al despacho del gobernador, y cual no sería mi sorpresa al encontrarlo vacío: ¡Habían volado los pavorreales!

A la salida me encontré semidormido al Ingeniero y Mayor Roberto Montoya, jefe de ayudantes del Ejecutivo, y lo espanté al decirle que Sánchez Celis se había esfumado como anguila del Palacio de Gobierno.

De la llegada de Polo  a las 10, de telefonazo de Gobernación, de la contestación y huída venadil del gobernador y lo poquito que duré antes para decidirme a ver –qué era lo que había sucedido- , transcurrieron exactamente 15 minutos. En ellos se escribió otra página de la historia política de Sinaloa.



¡sígale ganando a Alfredo!

Pasados 20 minutos recibí una llamada de don Leopoldo desde la casa de gobierno. ¡Vénganse!, me dijo autoritario. Ni una palabra más, ni una menos. Ya se para qué me quiere, expresé para mí mismo. Y en menos que canta un gallo me trasladé a desentrañar el misterio.

Cuando arribé a la modesta antesala del también modesto despacho del gobernador (después lo transformarían lujosamente Valdés y Calderón), que lo dividía una endeble pared de masonite, escuché las carcajadas llenas de alborozo que tenían  Polo y Alfredo, que nada bueno presagiaban para las aspiraciones de Leyson Pérez.

Luego me di cuenta que estaba por llegar Miguel, llamado por Sánchez Celis y de que la esposa del licenciado Valdés Montoya, doña Judith Gaxiola, también había sido convocada para estar presente en la morada del gobernador. Esto confirmó mi presentimiento: el bueno era el tesorero General del Estado y no había vuelta de hoja.

No tardó mucho en que la alta figura de mi compadre Leyson hiciera acto de presencia. Me saludó de pasadita y se introdujo en la oficina del Ejecutivo. Hasta mí llego el ruido del fuerte abrazo que le dio a Alfredo y las frases de felicitación de Miguel por su triunfo en la lid.

Cinco minutos después fui reclamado por don Leopoldo. Entré y lo primero que me dijo fue lo siguiente: ¡Sígale ganando al dominó a Alfredo, a ver como le va!

Todo estaba consumado. El candidato de PRI era el economista de Ahome que luego sería el gobernador del sexenio 1969-1974 (Yo, por mi parte, no me quedé atrás: ese día salí con mi precandidatura en la bolsa de diputado local por San Ignacio).



Lo que se calló Miguel

En aquella caliente mañana del 10 de abril de 1968, en que me entrevisté con mi compadre Miguel Leyson Pérez, no me dijo todo. Algo, algo muy importante se guardó de lo que había acontecido esa madrugada histórica. Después lo supe por boca del propio gobernador Sánchez Celis.

Polo, a la una horas, acabándose apenas de acostar, luego de la partida de dominó, fue despertado por una llamada telefónica del licenciado José Luís Lamadrid, secretario de prensa del CEN del PRI, quien le dijo:

-Polo: acabo de concluir una reunión del comité presidida por Alfonso Martínez Domínguez y se decidió lo de Sinaloa: ¡El candidato será el diputado federal Miguel Leyson Pérez! Espero que te de gusto la noticia, solo falta que te lo confirme el presidente del partido o el Secretario de Gobernación.

Sánchez Celis inmediatamente marcó el número de teléfono de Miguel y le expresó: vente a mi casa; hay nuevas. Leyson partió como gacela a la morada del gobernador. Ahí éste le informó del acuerdo tomado por el PRI; lo felicitó calurosamente y platicaron hasta las 3 de la mañana.
Ese mismo día, pero mas tarde, como lo narro, sería el “destape”. ¿Pero que fue lo que le dijo telefónicamente Luís Echeverría a Leopoldo?

Polo: ya salió aquello. ¡Economista, eh! El gobernador respondió con un sí. Luego don Luís recalcó: ¡Tesorero!, ¿Entendiste? Entendido…Sí ya entendí, repitió Sánchez Celis y ambos colgaron el audífono.

En unas cuantas horas una decisión ya tomada por el alto mando del PRI había cambiado totalmente, ¿Por qué? Esta es una interrogante no aclarada todavía. Sin embargo, el partido estaba respetando la terna presentada, que era la expresión de la ciudadanía captada por Alfonso Martínez Domínguez.

Cambiaron al hombre, pero no cambiaron el triunfo político de Leopoldo Sánchez Celis. Este episodio histórico, como lo viví y lo supe, así lo cuento, es el fiel relato de un “destape” de gobernador.

EL CANAL DE “EL BURRIÓN”

JOSÉ DE JESUS SÁNCHEZ

El dato está totalmente comprobado: el canal de El Burrión, en el municipio de Guasave, fue la primera obra de irrigación constituida en el noroeste de México.

Los trabajos se iniciaron a fines del siglo pasado y el 13 de junio de 1901, fecha histórica en la irrigación moderna de la región, entraron las primeras aguas controladas del río Sinaloa para irrigar 140 hectáreas de El Burrión, que como dato curioso,  sembradas bajo el sistema comunal por los dueños de las tierras.

Esto no eran otros que un grupo de agricultores temporaleros  y ganaderos que se lanzaron a la aventura de construir la obra con sus propios recursos; hombres visionarios que por encima de los sacrificios y penurias, que tal aventura implicaba, advertían a través de su espíritu emprendedor que el ejemplo no sería en vano. El tiempo les ha dado la razón.

El pivote de tal empresa fue un hombre de mucha acción: don Regino Sánchez, cuyo nombre llevó la compañía constructora del canal. Todos sus parientes, amigos y demás gente que vivía en El Burrión se asociaron con él en la audaz iniciativa, cuya realización marcó el arranque de la agricultura moderna en el Noroeste de la República. Don Regino resultó herido durante la revuelta de “Los colorados”, por un señor de apellido Meza que se alzó en Sinaloa de Leyva. Pero la revolución respetó la obra de irrigación, incluso una fábrica que se instaló después para la fabricación de piloncillo, la cual dejó de funcionar en la década de los treintas.





La odisea

La construcción del canal “El burrión”, a fines del siglo pasado, constituyó una verdadera odisea, dando que entonces no se contaba con créditos, ni maquinaria especializada. La obra se hizo a base de frenos, escrepas y “paleros”, es decir, con el sudor del hombre y de las mulas que utilizaban como auxiliares implementos rudimentarios de la época. No existían entonces, palas, traxcavos ni excavadoras.

Fueron algo así como 60 kilómetros, desde Nío hasta el mar, así como varios laterales, los abiertos por el esfuerzo de aquellos emprendedores a fin de lograr que las aguas del río Sinaloa, llevaran sus beneficios a la agricultura y al hombre.

La primera boca-toma se construyó en Nío aunque cambió de ubicación en varias ocasiones.

Debe haberse recibido una magnífica asesoría en materia de ingeniería hidráulica, pues los trazos del canal son perfectos; más aún, los laterales La Esmeralda, el América, Cofradía y el Máquina todavía están en servicio, al igual que el canal El Burrión que llegó a irrigar (incluyendo sus laterales) entre 20 y 28 mil hectáreas de tierras.

La obra en su proceso de construcción, se vio amenazada varias veces con suspenderse debido a la falla de recursos económicos. Pero los accionistas, la empresa misma, encontró siempre la solución adecuada al problema. Como eran ganaderos, elaboraban carne seca, carne de tercio y la llevaban a los minerales de la región, como Batopilas y San José de Gracia, transportándola a lomo de mula. Allá la cambiaban por oro, que luego vendían acá para obtener dinero y aplicarlo a la construcción del canal.

Una situación favorable se presentó cuando un destacado socio de la empresa, Don Manuel Pérez Sánchez casó con la señorita Adelina Mussot, vecina de Sinaloa de Leyva e hija de acaudalado comerciante. A partir de entonces se consiguió financiamiento que permitió la terminación del canal.

A su conclusión, en 1901, y dado los resultados satisfactorios obtenidos en los años siguientes, otros hombres y empresarios imitaron el ejemplo procediendo a la construcción de otros canales. Uno de ellos fue Don Blas Valenzuela, reconocido emprendedor de esta región.

Muchos años después, disuelta la empresa constructora del canal “EL Burrión”, la obra fue expropiada durante el gobierno del presidente Miguel Alemán, siendo manejada por un consejo ejidal en el que figuraban Luís Gutiérrez y Félix M. López, de gran estima con el Presidente de la República. Durante este período se construyó una nueva bocatoma para hacer una mejor captación de las aguas, y se modernizó y amplió el canal en su primera etapa.

Posteriormente, por decreto presidencial, (gobierno de Don Adolfo Ruiz Cortines), todas las obras de irrigación pasaron a control de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, sin que dueños y herederos del Canal El Burrión, hayan recibido jamás el pago que por concepto de expropiación, les corresponde.

La moderna tecnología en materia hidráulica hará llegar pronto a estas tierras mas agua y canales encementados, otros avances se sumarán a los siguientes, y en cada uno de ellos, veremos simbolizados los guasavenses el esfuerzo ejemplar de aquel grupo de hombres que Don Regino Sánchez, al frente, marcaron el camino del progreso a la agricultura en el Norte de México.

Indiscutiblemente que el canal de “El Burrión”, es la obra piloto que antecedió a la moderna presa de Bacurato, que cerrará su cortina en Junio del próximo año.

En esa misma fecha ese mismo canal cumplirá 80 años, aniversario que será recordado dignamente en grandes festejos aprovechando la tradicional feria de El Burrión.

¡Feliz memorable coincidencia! Dos obras de irrigación para beneficio de los guasavenses: una ya fallecida, cubierta por la pátina del tiempo, y la otra, nueva, vigorosa, moderna, que se abre para derramar sus aguas bienhechoras.




Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 40, Octubre 1980.


PEDRO INFANTE EN GUASAVE


ENRIQUE RUIZ ALBA

•    “Tarolero de la orquesta Ibarra
•    Se lo quiso llevar a E.U.A.
•    Aquella noche que lloró Negrete

Mario castro, comerciante, peina canas a los 64 años y medio de edad, y conserva, entre otras satisfacciones, la de haber sido amigo de Pedro Infante Cruz, inolvidable sinaloense que vivió once años en Guasave y brilló por muchos mas como la máxima estrella del firmamento artístico de México.

Pedro tuviera ahora 63 años, pues yo era año y medio mayor que él, nos dice al empezar.

Chema Figueroa y yo, sentados frente a nuestro entrevistado, intercambiamos miradas optimistas: un relato de quien haya vivido cerca del ídolo de México –antes de que lo fuera-  siempre aportará cosas interesantes.

- Llegó aquí a los 7 años siendo “plebe” todavía. Don Delfino, su padre, vino contratado por Pancho Mena, para trabajar con un conjunto musical que con el tiempo tomó el nombre de Orquesta Ibarra, en la que después, el propio Pedro, fue titular de la batería, agrega Mario en su informe.

Pregunto cómo inicio la amistad entre ambos, cuanto duró y que recuerdos gratos se guardan de la misma.

- Don Delfino, doña Cuquita y la descendencia se instalaron en una casucha de la calle Norzagaray; yo tenía 8 años y medio de edad, vivía a lado de mis padres por la misma calle, en donde ahora se localiza la finca de mi cuñado Miguel Leyson Pérez. Así pues, fuimos vecinos de los Infante, en ésa, que fue, su primera venida a Guasave.

Mario deja entrever que hubo residencia posterior, por lo que pido ampliación del dato.

-Bueno, es que vivieron 11 años aquí, pero en dos etapas. La familia se fue un tiempo a Guamúchil; allí aprendió pedro la carpintería con Don Jerónimo Bustillos, construyó su primera guitarra y asimiló tonos y pisadas. Regresó a Guasave cuando tenía 17 y 18 años, pero entonces ya vino a trabajar de músico, como su papá, pero además montó un sillón de peluquero frente a la plazuela, y…¡a pelar incautos!


Mejor músico que fígaro

Entre la música y el arte de la peluquería, existe compatibilidad absoluta. Desde las viejas monarquías aprendemos cómo el barbero real, en sus ratos de ocio, pulsaba  viejos instrumentos musicales como el laúd, la vihuela, la mandolina, la guitarra, etc. Solo que hay peluqueros a los que le entra la música por un oído y les sale por el otro, también filarmónicos con afición a la tijera que aún trasquilando ovejas se morirían de hambre.

-Pedro, cuando empezó como peluquero, pertenecía a estos últimos: no daba una; en cambio tocaba la batería como nadie, pero sobre todo, en acción sorprendente, venció la timidez característica en él y pronto empezó a despuntar como cantante dentro de la misma orquesta; no pasó mucho tiempo sin que sus facultades fueran reconocidas y pronto se le tuviera como el tenor preferido en fiestas y serenatas.

Breve disgresión: ¿Pudo haber sido tímido en efecto, cuando en películas, actuaciones, discos, festivales, etc. Le vimos u oímos actuar con gran soltura y naturalidad?

Cuando joven fue muy tímido, a mi me sorprendió el cambio operado en él, casi no lo creía cuando lo miré desenvolverse como baterista y como cantante, en la orquesta Ibarra. Recuerdo que fuimos invitados a una reunión familiar, a la que asistieron unos “gringos”. Pedro se sublimó, cantó como nunca, y los gringos al final le propusieron llevarlo a Estados Unidos y obtener un contrato de actuación para él, lo cual no aceptó. Quien sabe que hubiera pasado entonces, pudo haberse repetido el caso de don José Mojica, que triunfó cantando y filmando películas en Hollywood; tal vez pedro Infante se hubiera convertido primero en ídolo de los gringos y después de los mexicanos, quien sabe que hubiera sucedido…quien sabe.

Si pedro fue mujeriego siempre y donde quiera, Guasave no iba a ser la excepción ¡que caray! Tú anduviste con él, platícanos algo de sus amores de aquí.

Tuvo una novia que considero fue la ilusión de su vida: Bochita Angulo. Vivía por la madero, frente a la gasolinera, en donde está ahora la funeraria. Yo le acompañaba a darle serenatas. El tocaba la guitarra y cantaba, y cosa rara en un muchacho: pensaba en serio con Bochita; sin embargo el destino se interpuso, Pedro se fue a Culiacán, Bochita al norte en donde se casó y todo quedó en nada. Claro, hubo otros amores, fue novio de una señorita Valdés, y supe de una mas pero no recuerdo el nombre. En esa segunda estancia en Guasave. Pedro duró tres años, luego se fue a Culiacán, tocó la batería en la orquesta Royal, conoció a María Luisa y dio el brinco a México… a la fama, al estrellato, luego de intensa lucha apoyado por Maria Luisa.

Con posterioridad a la amistad entre el triunfador y sus viejos amigos se mantuvo firme.

Es que Pedro dentro de sus grandes cualidades humanas, fue humilde siempre, nunca le mareó la altura de la fama, ni le encandilaron las luces de la popularidad. Se mantuvo como el hombre sencillo, franco y sincero que siempre fue. Tan nos recibió en los estudios o en su casa de México, como nos visitó aquí en Guasave cuando vino ya siendo famoso. De ellos podemos dar fe muchos de sus amigos. En 1943, ya siendo artista famoso, llegó a hospedarse a casa de don Nacho Borquez.

Como qué amigos pudieras citar. –A Héctor Bojórquez “el güero”, a Luís Roberto Castro “el bizco”, y al “mayo” del Amole, a quien llamaba “el mayo bocón”, por lo mal hablado. Me consta que todos ellos, y los músicos de la orquesta Ibarra de aquellos tiempos, fueron sus amigos. Inclusive una vez nos fuimos “el bizco” Castro, “el güero” Bohórquez y yo a visitar a Pedro a México, que por esos días filmaba con María Antonieta Pons la película “Viva mi desgracia”. Cuando terminó la escena y supo que lo esperábamos, salió corriendo, nos abrazó y nos llevó a dar un paseo en su coche, un packard color negro que tenía por esos años. Claro, también nos invitó a comer.

Al igual que una primera, siempre hay también una última vez en la vida, y sobre ésta, la última en que se vieron Mario y Pedro, cuestionó el primero.

-Fue en el año de 1954, en el teatro lírico cuando aquel famoso mano a mano  Pedro Infante-Jorge Negrete, promovido por éste que ya advertía el ocaso inminente. Llegué temprano, le esperé en la entrada y ahí permanecí hasta ver llegar en camiseta, sudoroso, pues venía de cumplir otro trabajo. Me vio, abrazó e introdujo a los camerinos. Allí me tuvo con él cinco días, durante las funciones, durante las funciones, en donde recibía por igual a otros amigos. Atestigüe con tristeza como a Jorge Negrete, ya nadie le visitaba. Su carácter, su enfermedad y su decadencia le habían convertido en un “don nadie”, mientras Pedro le opacaba pasando a ocupar el alto sitial de la otrora famoso “charro cantor”. 

El quinto día de estancia en el lírico, Pedro Infante dijo: Mario, salte antes de que termine la función, pues la gente no nos va a dejar llegar al carro. Pensé por un momento, viéndole acompañado de dos esbeltas vedettes, que deseaba estar solo con ellas, por lo que abandoné el local; sin embargo los hechos le dieron la razón: esa noche hubo de intervenir la policía, los bomberos, la cruz roja y el personal de otras instituciones para poder despejar el camino a Pedro. Al término de la actuación, la multitud que vio el duelo Pedro-Negrete, como la que no pudo entrar pero estaba enterada de que el reinado de Jorge había llegado a su fin, se entregó por completo a Pedro y querían verlo, abrazarlo, tocarlo, llevarse un recuerdo de él. Solo la presencia de gran contingente policiaco y socorristas impidió que aquella noche Pedro fuera secuestrado por la multitud, y facilitara la tarea de llegar hasta el sitio donde estaba el carro en el que huimos felizmente.

Mientras todo esto ocurría miré como por otro lado, sin que se fijaran en él y con su orgullo bocabajo, salía Jorge Negrete abandonando el local; lágrimas del hombre rodaban por sus mejillas. 

Fue esa última vez que miré con vida a mi  amigo Pedro Infante.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 43, Enero de 1981.





DESPUÉS DE “EL LÁTIGO” SALIERON A LA LUZ OTROS PERIÓDICOS EN GUASAVE

RAMON HERNÁNDEZ RUBIO

EN 1956 llegó a estas tierras el periodista Gabriel Medina fundó el diario “Vocero”, primero asociado con Roberto vega Rangel; luego con los hermanos Jorge Y Guillermo Pulos hizo circular durante algún tiempo el diario estándar “EL día”; tiempo después reapareció “El vocero”, el socio de Medina Martínez era entonces el sonorense Anastasio Aragón “Tacho”.

Otros periódicos semanales que han dado vida a la historia periodística de esta tierra, han sido “El kaskabel”, de Roberto Vega Rangel; “La Prensa” de Daniel Amiela García. Actualmente la empresa periodística “El debate de Guasave”, a cargo de Moisés García Castro, surgido del semillero de reporteros de “El Regional”.

Francisco Echeverría Salazar de alta solvencia económica, a realizado esfuerzos por dar vida a su diario tabloide “El Guasavense”, por ahí han desfilado 8 directores, 43 reporteros, en 3 años de vida.

De toda esa historia han brotado periodistas valiosos, coadyuvadores de los cambios sociales y progresistas de todo tipo registrados por este girón de tierra sinaloense, tales como el mazatleco, José Ángel Gómez Mora, Jesús Verduzco Higuera, Félix Cervantes Inzunza, José Orana López, Miguel Ángel Mezura Báez, Jesús Antonio Benítez, José Trinidad Obeso Camargo, Olivia Ruiz de Contreras, Belia Ruíz de Luna; un singular narrador de los acontecimientos sociales Antonio López Félix, “Marco Polo”, etc.

Ahora la experiencia vivida por el autor, en un pueblo como el nuestro, que siempre, o casi siempre, sabe primero los sucesos con lujo de detalle, primero que los periodistas.

Para apoyar mi dicho, en un pueblo donde las noticias corren como reguero de pólvora, confieso que en mi vida de casi 30 años de periodista, jamás he logrado escribir una noticia. Igual suerte, creo, han corrido mis colegas, enfrentándose a ese fenómeno.

Desde la época de “El Látigo”, “El Corzo”, cuando nació “El Regional”, hasta los días actuales, los guasavenses, leen los periódicos para cotejar su versión – la de cada quien – con lo que escribieron los reporteros sobre cualquier suceso regional o de cualquiera otra dimensión.
Así me evoqué a darle vida, hace 7 años, al diario vespertino “La opinión del Valle”; desde entonces, dirigiendo un periódico, he experimentado lo mismo que todos los colegas; “hay veces que nada el pato, otras ni agua bebe”.


Otros periódicos

Rafael Gastélum editó en su taller de la calle Madero y Noris el tabloide “La voz del norte”: ahí apareció con él, repentinamente un periodista que llegó a Guasave, procedente de Cananea Sonora, Ángel G. Galván, editor hasta hace pocos años del seminario jocoserio “La Escoba”.

Galván hizo efectivo mucha veces su lema periodístico “barremos parejo”; puso a trabajar la escoba de arriba hacia abajo de la escalera.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41, Noviembre de 1980.


AQUELLA FAMOSA ORQUESTA DE DON LUIS IBARRA MORALES

LOURDES RUIZ MIRAMONTES

Si Don Miguel C. Castro es considerado justamente el compositor musical de Guasave, Don Luis Ibarra Morales debe tener ya el título de orquestador  que en justicia le corresponde, pues a él nadie mas se adjudica el mérito de haber reunido y orquestado el mejor conjunto musical del municipio, el de mayor duración y tradición romántica y, en el aspecto productivo, el que mayor número de elementos aportó para prestigio del terruño.

Las investigaciones realizadas sobre el tema, en el ámbito popular así lo confirman; sin desconocer la meritoria labor realizada por jóvenes músicos guasavenses que forman hoy parte de la Orquesta Sinfónica Nacional y otras similares del país, los que mañana darán la sorpresa nacional con sus ejecuciones, direcciones o tal vez composiciones musicales de Guasave, sin desconocer el mérito de que quienes con entrega y profesionalismo, le respaldaron en su labor.

Luis Ibarra Morales nació en el poblado de Nío, en 1908, y a los 4 años ya estaba tocando en el conjunto musical de su padre, don Lamberto Ibarra Nieblas. A la muerte de don Lamberto, se desintegró la banda nombrada “La Sinaloense”, por lo que pancho Mena se encargó de reintegrar el conjunto y trajo músicos de otros lugares del estado. Reconstruido el equipo musical fue dirigido el propio Pancho Mena, pero lo dejó para irse a trabajar a Los Mochis. A su partida, Luís Ibarra Morales heredó el conjunto que bautizó con el nombre de la Orquesta Ibarra. Esto ocurrió en los inicios de la década de los treinta, llevando entre su familia a unos mozalbetes que respondían a los nombres de Ángel, Pedro y José Infante.

La Orquesta Ibarra, por aquellos años, ensayaba a la sombra de un gran macapule, esos frondosos árboles que abundan en la zona de Guasave. Allí estaban, entre los pocos recordados, como fundadores don Luís Ibarra, Chito Almeida, Chuy Berrelleza y Pedro Sánchez; don Delfino y los que fallecían o se retiraban.

Pronto, la Orquesta Ibarra adquirió prestigio, renombre: por doquier fue solicitada, para amenizar los carnavales de Guamúchil, para alegrar los festivales de la Virgen en Mocorito; lo que hizo durante 35 años consecutivos; y en esporádicas ocasiones para ir a otros lugares del Estado y otras entidades.

Don Luís Ibarra sabía lo suyo, a su equipo iba agregando lo mejor del ambiente musical, y no conforme con ello, los ponía a ensayar y ensayaba con ellos; sabía que orquestar, adquirir calidad con práctica y actualización con melodías de moda, allegándose discos de la época. ¡Qué esperanzas que pidieran a Don Luís una pieza de moda, cualquiera que fuese, que su conjunto no supiera! Hubiese sido la vergüenza para unos profesionales de la música.

Ese fue el éxito de la Orquesta Ibarra y su director, que ya para la década de los cuarentas eran los preferidos en la zona del pacífico y se habían reforzado con los mejores elementos musicales de la época.

Pero fue en el lapso de 1949-1965 cuando la Orquesta Ibarra alcanzó su máximo esplendor, su labor de equipo, su perfección orquestal. Allí estaban Rosario Díaz, contrabajo; Teodoro Maldonado, batería; Antonio Losoya; Crispín López; y Pablo Sánchez; trompetistas; Rigoberto Peraza, trombón; José Rodríguez, guitarra; Luís Ibarra, Ismael Angulo y Alfredo Angulo, saxofón alto; Gaspar Ahumada, saxofón tenor y Aquiles Castro, saxofón barítono, siendo éste además el compositor musical del conjunto, cuya creación: Misiva de amor, es aun recordada con romanticismo por los guasavenses de aquellos tiempos;  José Jaime, trombón; Víctor Ahumada, trompeta y Roberto Angulo, clarinete y batería.

Este conjunto destacó en tiempos en que la música variaba en moda y se actualizó sin perder jamás su tradicional estilo romántico. De esta manera amenizó fiestas y grandes variedades musicales tocando desde valses, chotices, mambos, buguis, marchas, serenatas, charlestones…en fin, lo que el público de cualquier gusto pidiera. Se convirtió, por decirlo así, en un conjunto de música internacional.

Y claro, tal esfuerzo tuvo su premio. La Orquesta Ibarra fue llamada en cierto momento la orquesta preferida en las fiestas mas encumbradas, postín, de familias de la época, en la costa del pacífico.

Es ley de física, aplicada al progreso humano, que todo lo que sube ha de caer. En 1972, don Luís Ibarra enfermó, dejó de trabajar, y aquel conjunto que encumbró se derrumbó de  pronto, desintegrándose. En 1974, hubo un último esfuerzo por reagrupar la orquesta mediante la celebración del Baile del Recuerdo, al que asistió don Luís y la mayoría de los miembros de su orquesta, así como a todas las parejas a las que acompañó en serenatas cuando novios, o como esposos en sus bodas.

Por el esfuerzo, resultó inútil, constituyó quizá el testimonio del adiós definitivo a la mejor orquesta que ha dado Guasave, desde que se constituyó en municipio.

Don Luís Ibarra Morales, fue el primer secretario general de la sección 74 “Miguel C. Castro”, del S.N.T.M.R.M., y en ocasión de sus bodas de oro, como músico activo, el pueblo de Guasave y sus propios compañeros le rindieron un homenaje significativo. Murió el 29 de Junio de 1975.

Don Luís es recordado como un gran director de orquesta, pero no se debe olvidar que en la misma enseñó y dirigió a un Héctor Hallal, “El árabe”, hoy por hoy uno de los más cotizados directores de orquesta en México, quien en el propio trombón de don Luís, aprendió las primeras notas musicales; también están Luís Nájar, radicado en Guadalajara; Antonio Méndez, saxofonista hermano del mundialmente famoso trompetista Rafael Méndez. Aquiles Castro, el autor de “Misiva de amor”; don Delfino Infante y su hijo Pedro, que si bien no destacó como músico, en cambio llegó a conquistar un sitio internacional como cantante y artista de cine.

Después de conocer la vida y hechos de don Luís Ibarra Morales, cuyo nombre lleva ya una plazuela de Guasave, creo que su pueblo está aun en deuda con él, y por lo menos debe ser recordado con mayor frecuencia, sobre todo en las actuales generaciones que tienen el derecho de saber los méritos de sus principales hombres.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 43,Enero de 1981




HOMENAJE A RAÚL CERVANTES AHUMADA

MIGUEL ÁNGEL SEPÚLVEDA LEÓN

“La verdad y el bien son el fin de la vida;
sacrifica todo lo demás por esos objetivos”.

Siento emociones encontradas. No se porque Dios ha puesto tan cerca la alegría de la tristeza, que como ustedes saben, se puede llorar de alegría y se puede sentir satisfacción en momentos dolorosos como éste. Yo siento gusto por pisar nuevamente el suelo de mi añorada U. de O; gusto que también se cubre con el manto de la tristeza por la dolorosa partida de mi querido maestro, el Dr. Raúl Cervantes Ahumada. A nuestro regreso de las vacaciones de Semana Santa, las cuales disfrutamos en la playa Las Glorias, pasamos por El Amole, un pequeño poblado asentado en las riberas y casi al desembarcar del río Guasave, el cual es famoso al aparecer citado en la mayoría de las enciclopedias jurídicas, no por su cálida belleza o el luminoso colorido de sus paisajes estuarinos, sino por ser la cuna de uno de los sinaloenses mas destacados que ha registrado la historio contemporánea, Raúl Cervantes Ahumada.

Estando ahí recordamos la ventana que tiene trasplantada en una pared de su casa de Tinaco, y se la llevó a México porque quiso tener. Muy cerca de él, el recuerdo de ese claro a través del cual vio la primera luz, el ínclito hermano de mi padre, el “gran amigo” de mi suegro Pancho Miguel, quien recientemente se le adelantara en este caminar hacia ese mundo cósmico que está mas allá del sol, y que anoche menciona el Chito Rosas, en elocuente e improvisada disertación rendida en el Colegio de Sinaloa.

A mi padre él le llamaba El Caimán y también le decía…Caimán, un hermano no puede ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano.
El maestro, como le decíamos con respeto y auténtica admiración, tanto quienes tuvimos la fortuna de ser sus alumnos y abrevar en la clara, sencilla y profunda sabiduría con que impartía las cátedras de Derecho Mercantil, Títulos y Operaciones de Crédito, Derecho Marítimo en la Facultad de Derecho o en la División de Estudios Superiores de la UNAM, quienes fuimos “chícharos” en su despacho, primero por palma en el centro y después por Insurgentes en la colonia Roma; como también por quienes lo conocieron y trataron en la amplia, multifacético y prolífica actividad desempeñada como autor de libros, conferenciante, escritor, poeta y político.

Fue un hombre ilustre a quien los maestros consideraban como su maestro.

Cervantes Ahumada próximamente (el 24 de Junio), cumpliría 85 años de vida la cual caracterizó por hacerla fecundamente productiva en su incansable búsqueda de la verdad y por llevar el bien a la mayor cantidad de gente posible, por eso y como buen hijo de esta tierra predominantemente agrícola, también fue buen sembrador y mensajero de esperanzas, y por ello pudo cosechar toneladas de amigos y reconocimientos de las mas prestigiadas universidades, así como múltiples condecoraciones como “Bandera Yugoslava y Corona de oro”, otorgada por el gobierno de Yugoslavia; Gran Cruz de la Orden de Honor Forense, de la Asociación Nacional de Funcionarios Judiciales de la Asociación Nacional de Abogados; Medalla y Diploma “Al  Mérito Académico” por sus 35 años de labor docente en la UNAM; la Universidad de Occidente le impuso su nombre a este Centro Cultural que hoy cobija este nuevo estilo de rendirle homenaje.

Así, como a este centro cultural le dio lustre con su nombre, de igual forma es epónimo de un gran número de colegios y asociaciones de abogados, bibliotecas, etc.

Pocos son los escritores que como el maestro han sabido manejar la psicología de los personajes en forma sencilla, diáfana y al mismo tiempo profunda como en sus cuentos la “Energía” de Iztaloza, en el cual, el gachupín aprontado que llenó sus botas con maloliente ausencia de energía, Chebio. Ya no compro garbanzo, ¡EL  hilo mal!, “Que obre dios”; en ellos (como benditas por las beatas del Amole para que “Obrara Dios”)…capta la esencia del anecdotario sinaloense, que es la mas fértil fuente de la sabiduría popular, y por ende, de la sabiduría a secas.

Tanto quiso a Sinaloa y reconocía la grandeza de los pueblos, que en repetidas bromas nos decía que el mundo estaba poblado por los ingleses, los sinaloenses y por la humanidad.

Conjugó la erudición profesional con la emoción poética. Definitivamente consciente en unos aspectos, delicado y lleno de ternura en otros.

Escribió con la sencilla profundidad de los elegidos, de aquellos que viven en solidaridad con el paisaje y con los hombres, con honda preocupación por las cosas del espíritu y la vida misma. Todo, hasta sus preocupaciones dan color a su poesía, la cual en verdad, fue su vocación íntima, pues, pese a lo complejo y estresante de sus labores, el poema emanó, germinó, como escribiera en alguna de las hoy amarillentas páginas de MADURO AMOR:


Mi hogar no tiene paz…triste sería
una casa sin risas, sin locuras,
sin sollozos bañados de ternuras,
sin lágrimas que encubran alegría.

Amor el desorden infantil…porfía
en mi mente la sombra de inseguras
inquietas e inocentes travesuras…   
amo de la niñez la tiranía…

Deja correr, amada el turbulento
riachuelo de los gritos. El momento
feliz en que la calma queda rota,
no intentes detener… deja que vuele
el dulce caos que la paz desvele…
en el hogar la primavera brota.


La vida de Raúl Cervantes Ahumada fue intensa, vibrante, plena de realizaciones y también fue un deshojar de ansias, fecundo, un alto ensueño y una amorosa entrega.

Espíritu libre pensador, sembrador de inquietudes, ruidoso o silencioso, según fueren las horas propicias:

“Deshojaré mis ansias
en la hora propicia;
sonaré campanillas
de pascual alegría,
y brotará mi canto
enmarcado en el silencio,
como mis sueños, alto;
como mi amor ferviente”


El enteramente del precario estado de salud del Maestro y de su deceso, este 4 de Abril del 2000, me provocaron un dolor intenso y por instantes el temor de perder el dominio de sus recuerdos y mis pensamientos; por ello, me senté después de estar en El Colegio de Sinaloa, obligado a escribir, en esta noche de lágrimas, estas palabras de mi alma:
 
La muerte es odiosa e insensata cuando existiendo su mano y con su hoz fríamente ciega sobre la virtud y el genio.

Pero, una voz dentro de nosotros, voz que solo saben oír las almas buenas, está gritando, está diciendo…La recompensa de los grandes hombres, es que, mucho tiempo después de su muerte, no se tendrá la seguridad de que hayan muerto.

Estoy seguro que todos nosotros seguiremos recordando pasajes de su vida, como aquellos cuando el Maestro nos entretenía contándonos sus cinegéticas aventuras cuando salía a los campos recordando pasajes de su vida, como aquéllos cuando el maestro nos entretenía contándonos sus cinegéticas aventuras cuando salía a los campos, o a la selva africana convertido en cazador y decía…”apunta a un venado y cobra una metáfora, piensa matar un tigrillo y regresa con un soneto”. No me cabe duda, la verdad y el bien fueron el fin de su vida…

O son vasos de aroma hechos de arcilla
y fugaz esencia que se evapora,
o augusto signo que en la frente brilla
como símbolo de una misión señera
¡oh poetas!, muestren al mundo
el sol oculto
que las encimas dora.

O consumirán sus almas en ayer vanos
o de la prosa, triunfadora, limpia,
sabrán el ideal guardar ufanos;
o lo erigirán como antorcha en la sombría
realidad; o llegarán a la ribera
de la gran noche, con la fe en la luz del día.

Cervantes ahumada tenía en su recia personalidad –física y moral – un fuerte poder de atracción que hacía que las almas fueran con naturalidad hacia él como a un abrigo, como a un reposo, como a una defensa. Se asemejaba a aquél mítico gigante de los cuentos, benévolo y formidable, que permitía a los niños jugar sin temor sobre su enorme cuerpo.

Hay genios ásperos, crueles, que maltratan las creencias ingenuas y arrancan con dolor los errores; y los hay también fríos, indiferentemente tranquilos ante todo lo que sean sus propios pensamientos. Siendo el licenciado Cervantes indiscutiblemente un genio, en ninguno de esos extremos lo ubicamos, a aquellos los rechazamos, les falta alma, no tienen amor. O como decía el Maestro, les falta lo que al carrizo, que no tiene corazón.

Se cuenta que en un viaje, cuando el barco navegaba flotando sobre las aguas de un río rumbo al mar, un niño temeroso se asía fuertemente de la mano de su padre. Ya en pleno océano  se soltó de la mano animoso y risueño; el padre en su asombro le preguntó: ¿Porqué tenías miedo en el río y no lo tienes en el mar?, y el niño dirigiendo sus ojos hacia el azul  del horizonte, le contestó: ¡Porque el mar es muy grande! El maestro como el mar, fue muy grande.



Tomado de la Revista CERESO,
No. 10, Abril de 1997.



VASCONCELOS EN EL AMOLE EN 1928

GILBERTO J. LÓPEZ ALANÍS

José Vasconcelos ese adalid de la educación popular mexicana había ya probado todo; los azares de la lucha revolucionaria, las misiones confidenciales, los auxilios, las mieles del poder como Jefe del Departamento Universitario y Bellas Artes, Rector de la Universidad de México, Ministro de Educación Pública del Presidente Álvaro Obregón y la amargura de la derrota política en Oaxaca, su estado natal, al contender por gobernador.

El asesinato del general Obregón en 1928 fue la expresión de un país que no lograba la estabilidad y la posibilidad que abrió la sujeción presidencial mediante una contienda política, halló un Vasconcelos con energía y ávido por contender por lo que aceptó una sorprendente candidatura, sin la adhesión de los militares, sin dinero y otras carencias por lo que se le tildó de loco.

Su nueva empresa, la contienda presidencial contra el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, candidato del general Plutarco Elías Calles, lo enfrentaba contra un inmenso poder representado tras bambalinas por el embajador americano Dwiht W. Morrow.

El 10 de Noviembre de 1928, al inicio de su campaña presidencial desde Nogales expresó: “Vuelvo a la patria después de uno de esos lapsos de dolorosa ausencia y me sorprende la fortuna de llegar…para revelarme la fuerza que late en el pueblo…”

El financiamiento de la campaña fue de amigos y de las conferencias de paga que el propio Vasconcelos impartía. Esto le permitió descubrir valores políticos entre sus simpatizantes además de oradores.

Uno de sus apoyos fue el farmacéutico Juan B. Ruiz, egresado del Colegio Rosales de Culiacán y docente de la Universidad de Occidente en 1920, junto con el ingeniero Juan de Dios Bátiz Paredes y el Doctor Bernardo J. Gastélum. Juanito, como lo llamaba Vasconcelos, operó como adelantado de campaña, recabando información, redactando notas (que usó después el propio Vasconcelos para escribir esta parte de sus memorias) y estableciendo los enlaces para las recepciones del candidato.

La campaña empezó por la frontera con los Estados Unidos tocando Nogales, Cananea, Magdalena, Santa Ana, Hermosillo (en este lugar se mezclaron vivas a Toral y Vasconcelos), Guaymas (dos conferencias), Cajeme (discursos de indígenas yaquis, Navojoa (si usted retrocede nosotros avanzamos, le dijeron), Álamos (sin entrar, pero mereciendo un comentario a su ya agredida arquitectura colonial).

Ya en Sinaloa donde dominaba don Blas Valenzuela, Vasconcelos especula sobre una República de municipios, con un centralismo a la francesa; además pensando que los mexicanos somos una raza homogénea.

Llega a Ahome (se beben rompopes en la plaza, se entrevistan con el general Zacarías Ochoa cervezas, y un baile de confianza), Los Mochis (un ingeniero con presupuesto mayor que el del estado, un mártir vasconcelista Andrés Quiñónez, y la promesa de atacar el cacicazgo de don Blas), Topolobampo (vacaciones y admiración por el Golfo de Cortés que piensa que así debe llamársele), Sinaloa (discurso en el kiosco y ya en manos de los Cervantes llegar a Guasave), Guasave (recepción entusiasta con la tambora, para pasar la noche en el Amole).

“…nos llevaron a su rancho del Amole a Juanito, a Méndez Ribas y a mí. Con discreta generosa hospitalidad nos proporcionaron un breve descanso en ambiente de familia, después de casi dos meses de tarea intensa. En el Amole nos alcanzó Emilio Ahumada Junior. Nos comunicó su decisión de acompañarnos en toda la campaña. Su hermano Pancho sufragaría los gastos. Después de una visita rápida a sus padres que residían en Nogales, regresaría para ya no separarse de nosotros. El sencillo importante compromiso quedó sellado en la mesa del desayuno, bien provista de quesos y golosinas. Esa misma mañana nos metimos al mar inmediato después de correr por una playa kilométrica, limpia, arenosa y desierta.

Por la noche en la biblioteca de los Cervantes, me puse a hojear los últimos números de la revista de Occidente “¿Qué hace aquí la fenomenología” pregunté y añadí, -yo no entiendo esto, ni quiero-“ Luego ya solo reflexioné “¿A caso era envidia mi dicho?”. En las maletas llevaba las originales de mi metafísica, listos para la imprenta. Aquello valía para mí mas que la presidencia de la república. Lo de la política representaba un deber del momento, pero según mi destino profundo, por lo que embrutece, empequeñece por la atención en obstáculos menores y ruines contiendas. Me preocupaba también el efecto que el poder ejercía sobre mi temperamento ya de por sí predispuesto a cierta soberbia… ¿Me convertía en un insoportable pedante? Según avanzaba la gira democrática me sentía mas dueño de mi posición, más diestro en el manejo de esa potencia hipótica que el orador ejerce sobre su público. De mucho que antes era, me había transformado en uno que dice lo que quiere con facilidad y decisión aunque sin elegancia.

Ya sea por el mito que en torno al personaje se va formando y a uno mismo contagia ya fuese porque la grandeza del propósito nos exalta, el hecho es que adquiriría un dominio colectivo casi físico por medio de la palabra y el gesto que hacen de la multitud del eco de nuestras emociones, el abrazo de nuestras fobias, el empuje de nuestros ideales”.

¿A qué se debió tan sentida reflexión de Vasconcelos en aquel apartado pueblo de El Amole?, quizás, a la vida sencilla y sincera de los Cervantes; el influjo de la campaña amplia y florida; el sano contacto con el mar y las futuras Glorias de playas inmensas. Todas esas imágenes nos hacen admirar la región de Guasave que supo arropar la presencia del vasconcelismo alcanzando un lugar en la geografía política de México.




GUASAVE: ANECDOTARIO VIVIENTE

JOSÉ MA. FIGUEROA DÍAZ

Dicen que en Guasave “Todo puede suceder”. Es el pueblo de las mil y una anécdotas. Hasta de la punta de un alfiler sacan chiste, la broma, la hablada y ésta salta como pelota y rebota por toda la ciudad. Al rato, como por arte de magia, todo Guasave conoce el nuevo cuento o lo que sucedió en tal parte. Pero la versión original, ya va aumentada, adornada, aderezada…y es que cada informante le puso algo de su cosecha.

En realidad Guasave no necesita de periódicos. El bien enterado periodista Ramón Hernández Rubio, por ejemplo, con lágrimas en los ojos un día se quejó conmigo de la competencia verbal, ruinosa, que se les hace a los diarios locales. Porque la noticia que da la prensa al día siguiente, ya es conocida, digerida, por todos los rumbos de la población. Ya es una señora vieja, arrugada, caduca. El pueblo la supo por los voceros espontáneos de la palabra hablada. No es que el guasavense sea chismoso o hablantín. No, que va. Sencillamente es un pasatiempo, que aunque no deja dinero, divierte, hace gozar a los propaladores de la anécdota o el suceso que corre vertiginoso, sin parar de boca en boca…

Y las sueltan, las platican como si en ello se  jugara la vida o la bolsa: “Que Emiliano perdió diez millones de pesos en la siembra del tomate. Que anda arrancado pidiendo a los bancos la renovación de los mil pagarés que debe”. “Que Torcuato fue a Nogales y se trajo de contrabando dos mil televisores de color. Y que la mordida que dio a los aduanales fue una verdadera puñalada al hígado”. “Que ahora sí los Algodoneros serán campeones con el morenazo Toni Oliva como timonel”. “Que Chuy María Bacasegua perdió con el segundo frente  y que lo abandonó llevándose todas las “chivas”, que le compró incluyendo el perrito blanco que se hacía “aguas” en la banqueta de mayo Rosario”. “Que al fin se le hizo a Roque”.

Y así por el estilo…la nota fresca, recién horneada llega a las casas de los guasavenses sin necesidad de pagar un solo centavo. La información es gratuita, regalada…

“El Mayo del Amole”

Los tipos pintorescos, malhablados, anecdóticos, abundan en Guasave. Son y forman parte de la vida del pueblo. Como “El Chichilía”, “El Mayo del Amole”, Juan López, etc., etc. Y sobre ellos se tejen, se cocinan, anécdotas sin fin. La gracia, la sal, con que se elaboraron y se dicen conforman la riqueza de esta aportación a la cuentística sinaloense.

Don Pablo Rubio Espinoza es un hombre que se las sabe de todas en estos quehaceres narrativos del sucedido o la anécdota. Y las relata con bastante ingenio y agudeza.

La cosecha “pablística” es surtida y variada, y para muestra están los siguientes tres botones…

Pero no renuncias Pablo…

Cuenta Don Pablo que cuando el fue presidente municipal un mal día asistió a un ejido a inaugurar un sistema de agua potable. Y el discurso de rigor no se hizo esperar, máxime que la petición de que hablara fue unánime. Don Pablo tomó el micrófono y empezó a darle vuelta  su ronco pecho:

Tengo 32 años en estos menesteres- dijo el alcalde guasavense. Aquí dejé mi juventud, mis energías, mis economías, mi vida entera. Verdaderamente –expresó con voz emocionada- ya estoy cansado…

Y para desgracia de don Pablo, entre la concurrencia se encontraba el famoso “Mayo del Amole”, que oportuno y ocurrente como siempre, se para en el mero centro del acto y le grita:

-Pero no renuncias hijo de la chintegua…
Las carcajadas del pueblo y la risa a fuerzas de Rubio Espinoza todavía se escuchaban.

La del cigüeñal

Dice don Pablo que la anécdota siguiente es fresquerita y es del mismo sanguinario Mayo. Relata que en la campaña política del Alcalde Othón Mena Camacho llegaron a El Amole y ahí les informaron que el Mayo se encontraba enfermo. Que le había pegado una embolia y que estaba chueco, tullido, dado al catre.

La comitiva fue a su casa a visitarlo y alguien le dijo: “Oye Mayo lamentamos de veras lo que te pasa, pero es casi seguro que estás como estás por tantas picaradas que has hecho en tu vida. Por eso estás tan torcido…”

Y “El Mayo del Amole” que nunca ha dejado que le pisen el caballo, le contestó de inmediato:

“Si de las mañas y picaradas se torciera la gente, tu madre estuviera como un cigüeñal”.

La de Kennedy

El Mayo feliz de la vida, había sembrado su parcela de algodón y levantó una magnífica cosecha. Esto sucedió en 1963, recién asesinado el presidente Kennedy. ¿Cómo te fue con el algodón –le preguntó un curioso al salir del banco ejidal después de la liquidación-. Pos mal –respondió-, me cargaron hasta la muerte de Kennedy estos hijos de la tal por cual.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Diciembre de 1980.




DAVID BALDERRAMA: POETA, PINTOR, ESCRITOR, DRAMATURGO


MANUEL DE ATOCHA RODRIGUEZ LARIOS

Estudió pintura, escultura y fotografía en la Escuela de Artes Plásticas de la UAS, haciendo teatro en esa época en el Teatro Universitario Sinaloense (TUS) dirigido por doña Socorro Astil. Algunos de sus logros artístico-creativos son: el cortometraje “Hasnamus”, el cual obtuvo el tercer premio en el concurso de Cine Experimental de Zacatecas 74; al año siguiente funda el grupo “Ezra Pound” montando y dirigiendo “Sosomáquina”

En literatura obtiene el primer lugar de Cuento DIFOCUR 76 con “Universos Paralelos” y el premio de poesía Alba de Acosta con “Tarot Poemático, libro que el pasado año 2000 le fue publicado por DIFOCUR y en el mismo 76, estrena la ópera “Quetzalcóatl-Viento Solar” y, entre otras actividades estrena, en la Carpa Geodésica de la ciudad de México su obra de teatro “El gran inquisidor”, una adaptación teatral de un fragmento de Dostoievsky. Obtiene, mas tarde el segundo premio Punto de Partida de la UNAM, por su obra teatral “Medusa”; en 1988 su obra “La justicia en el bolsillo” gana el primer premio en el concurso de pastorelas representando a la Delegación Tlalpan. En 1992 se representa  por 500va. ocasión su obra “El inquisidor” en la ciudad de Nogales, Sonora y en 1994 presenta su tercera exposición individual; óleos recientes que llamó “Homenaje a Supermán”, entre 19 exposiciones colectivas en diferentes lugares de la República.

Es difícil aprender la personalidad de David Valderrama en una semblanza unilateral; su pensamiento artístico dueño de una trascendencia desbordadota de límites, su arte que conjuga pensamiento, chisporroteante, profunda cultura, visión liberada de tabúes, y ante todo, un espíritu inquieto de cambiante creatividad siempre renovada.

Balderrama, un guasavense que escapa la clasificación tradicional del creador de pintura o de poesía o de teatro, debe entrevistarse con una mente muy abierta y sin prejuicios. Basta recordar como se burló de los marxistas –sus amigos marxistas- dijo él, cuando lanzaron un interdicto corporativo contra su obra de teatro “El Gran inquisidor”, y en los programas de mano transcribía las acervas críticas donde las mas benignas lo trataban de “traidor”. Habrá que entresacar algunos conceptos de la entrevista pues no se puede transcribir completa, ocuparía unas diez cuartillas y eso desborda los espacios de esta publicación.

Vestido en un pantalón ajado y una playera vieja, desteñida, nos enfrenta la primera pregunta con una sonrisa veinteañera mientras su mirada refleja hombre en madurez.

Con Balderrama se está obligado a iniciar cualquier entrevista preguntándole su posición de artista ante los profundos misterios de la naturaleza y nos dice: “Uno está solo, como unidad viva en el conglomerado extensivo de la tierra, nos hemos escindido  de nuestro estado natural.  Tal división fue producida por miedo (recalca “miedo” como para ponerlo con mayúsculas). Y siendo el miedo tan sólo el resultado de una reacción orgánica implícita en la protección de la estructura corporal nos ha llevado a la creación. Los adoradores del Sol crearon la agricultura y los adoradores de la Luna crearon la Medicina. Ambas creaciones no son sino caminos de salvación. Medios de huir del miedo.

Nuestro planeta nos necesita como trituradores de la energía que llega de las estrellas; transformadores de sus diversos componentes…no existe nada en parte alguna de los ámbitos de las naturalezas, que nos indique y justifique como entidades superiores respecto a otras. La superioridad la inventó nuestro propio narcismo…hoy padecemos de las exageradas “buenas intenciones” de la comodidad; la civilización tecnológica es la expresión mas acabada de nuestra involución, pues ignorando las múltiples razones de los ecosistemas y ridiculizando las advertencias ancestrales interpuestas por hombres verdaderamente sabios, los tecnócratas a partir de la confusión ideológica que produjo la Revolución Francesa, llevaron a la humanidad a un pavoroso precipicio.

En tal contexto sitúo a los artistas y pienso que son ellos los únicos lejanos eslabones capaces de conectarse con la cadena distante de la cultura verdadera.
Para vislumbrar la mezcla de ironía, profundidad y sustento intelectual de sus respuestas, habría que ver el relámpago de su mirada cuando se le pregunta cómo puede desamalgamar los múltiples caminos del arte y utilizando diferentes lenguajes conservar, sin embargo, la polifacética unidad del pensamiento abstracto que domina su pintura, su poesía, su música y su prosa de claras dualidades; con una sonrisa que en sí es un interrogante nos dice:

“Tal vez pueda deberse a la renuncia de tener cosas o seguir roles que te hacen “echar raíces” como se dice a no dar importancia a la política ni a las religiones, sin embargo, la ideología dominante es un erial infinito de posibilidades.

Aprendes técnicas y observas el paisaje; así, ya cuando adquieres velocidad, pasas frente a las tiendas ignorando los gritos que incitan a comprarte una existencia vacía y antinatural, en abonos esclavizadores y un seguro de vida absurdo, en medio de la inseguridad.

Para crear el “Gran Inquisidor” tomé un fragmento de “Los hermanos Karamazov” entre la inmensidad creada por Dostoievsky, algo que nadie había hecho antes, no se si por temor a perturbar el apacible transcurrir de los hombres domésticos y provocar esas reacciones violentas que suscita la obra, o bien el hecho que perdura la falsa idea de que son intocables los excelsos creadores…

Para nacer usamos los testículos de nuestro padre y la matriz de nuestra madre, y comprender es el principio del poder de hacer. Si comprendemos algo ¡Surge la idea! Y ésta es un deseo de creación, cuando se presentan los artistas no podemos huir, aunque nos tiemblen las piernas y nos truenen las vísceras.

El nudo en la garganta solo se puede disolver cuando la obra vuela. En este sentido la creación es como el primer vuelo del pájaro. Al dejar ir la obra y enfrentar otros rostros notando como estruja corazones, el espíritu afirma su estructura y ensancha sus contornos.

En El Gran Inquisidor, descubres una síntesis de toda la extensiva llamada de su obra. Dostoievsky es maestro de Nietzsche y éste le ha quitado la máscara imponente a las falsas creencias, para siempre…

Carlos Ancira me dijo en México sus intenciones de adaptar y actuar ese texto; pero estuvo siempre ocupadísimo en El Diario de un Loco, y con una sonrisa sarcástica me dio a entender que le había ganando la partida pues siempre había deseado abordar el tema.




LA BAHÍA DE NAVACHISTE Y EL ENCUENTRO INTERAMERICANO DE POETAS

MANUEL DE ATOCHA RODRIGUEZ LARIOS

La bahía de Navachiste, tranquila superficie de 123 kilómetros cuadrados, es ideal para deportes acuáticos y en sus aguas costeras la pesca es abundante. Desde hace diez años, la isla de Ziquilibaca (Carrizo colorado) es el punto de encuentro para artistas: poetas, pintores, escultores, fotógrafos, novelistas, músicos y compositores se reúnen para producir, durante toda una semana, obras de arte.

Ahí, en Navachiste se celebra “Encuentro Interamericano de Poetas” desde el año de 1991.

Navachiste, bahía considerada una de las mas grandes del mundo, conserva una belleza natural cuyo panorama paradisíaco guarda el paisaje con sabor de siglos de vida silvestre, agreste.

Poblada de islas, algunas pequeñas de escasas media hectárea; otras, grandes ínsulas que cierran su entrada al mar: la isla del Macapule y la San Ignacio, cada una con mas de 30 km de longitud.

El cielo que se puede contemplar desde estas islas, rivaliza en pureza con las límpidas y azules aguas del mar de Cortés cuyos colores se matizan de tenues azules, de suaves púrpuras, mientras los rojos fulgurantes y los anaranjados intensos rodean de llamaradas las puestas de sol.

La flora conserva el primitivo paisaje de mezquites, huizaches, pitahayas y las jugosas viznagas de quemado verdor, ideal escondite para los muchos animales que pueblan las islas: venados, jabalíes, burros salvajes, cabras y han llegado a localizarse pumas y gatos monteses que otean  el horizonte desde los altos médanos al escuchar el aullido de los elusivos coyotes.

Intocables aves anidan en los isleños riscos y mientras el batir de las olas arrulla la llegada de centenares de tortugas que vienen a desovar en la arena mientras entre sus finos granos se encuentran millones de almejas blancas.

La pesca, fructuosa en pargos, curvinas y meros, mientras que en los esteros, los tupidos manglares, de raíces tapizadas con miríadas de ostiones, esconden su carne deliciosa las ubicuas lizetas, las mojarras, botetes y roncachos, camarón y jaiba.

Todo esto es Navachiste: bahía de ensueño ubicada al noroeste del municipio de Guasave, donde el majestuoso vuelo de los pelícanos acompaña las estelas de las pangas y el retozo de los delfines. En sus innumerables islas el hombre se encuentra así mismo al estar en contacto con sus limpios paisajes, su primitiva quietud, su elusiva fauna y la variada flora; un conjunto seductor ofrecido por la Madre Naturaleza para descansar el espíritu.

Desde hace 10 años, gracias al esfuerzo de un soñador: Antonio Coronado y a un grupo de poetisas guasavenses: Santa Santillanes, Lucila de Verdugo, Rea Silvia Castro y Sonia Hernández, apoyados por la U de O, la UAS y DIFOCUR, se realiza en la isla de Ziquilibaca (Carrizo colorado) un encuentro internacional de artistas: poetas, pintores, escultores, fotógrafos, novelistas, músicos y danzantes, incluyendo grupos de indígenas yoremes quienes, en una hermandad sin prejuicios raciales, diferencias sociales ni celos profesionales, se reúnen para producir, durante toda una semana, obras de arte de diversos géneros.

Rudos atarrayeros de los campos pesqueros se codean de igual a igual con escritores, cineastas, concertistas, y muchas otras personas de nivel intelectual y artístico en una tertulia de ocho días donde se canta, se danza, se recitan poemas, se esculpe la piedra, se pinta al aire libre y se dictan conferencias, pero, ante todo, la cultura y la creatividad artística reina en una ambiente de respetuosa camaradería que comparten con niños y jóvenes en armónica percepción de la Naturaleza.

Los registros dan cuenta de visitantes tan distinguidos como el poeta, tratadista y eminente estudioso del Derecho doctor Raúl Cervantes Ahumada, quien durante su última participación en el encuentro pidió que, a su muerte, sus cenizas fueran entregadas a las aguas marinas dentro de la deliciosa bahía. Sus familiares cumplimentaron su deseo en Abril de 1997, ante decenas de admiradores del maestro, quienes, bajo el luminoso sol de la costa sinaloense, acudieron a la emotiva ceremonia.

Carlos Nóphal, obtuvo mención de honor en el Premio Interamericano de Poesía Navachiste 96 con “Memoria del Tiempo”. De “Mañana” es este fragmento:

¿En qué rescoldo obsceno de la noche,
esta noche me ausculta el médico dolor
de la nostalgia?

Y de Idolina Velázquez una inspiración de las arenas:

Ebria de oleajes
cabalgué tus caracolas.
amortajé mareas
montada sobre el viento,
sobre el mar
colgada
a la piel de tu huracán.
PROFR. CARLOS ÁNGEL GASTÉLUM MORENO PIONERO EN LA INVESTIGACIÓN DE LA CULTURA YOREME.

DAVID RUBIO GUTIÉRREZ

Hace algunos años, en la época del régimen de Don Alfonso G. Calderón, cuando me desempeñaba como Director de Educación Primaria, allá en Guasave, en plenos Centros de Cooperación Pedagógica, conocí a Carlos Ángel Gastélum Moreno, un muchacho extrovertido y de amena conversación, transmitiendo con gran entusiasmo sus conocimientos, aptitudes y destrezas a maestros de danza, correspondientes a la zonas 011 y 024, a cargo de nuestros grandes amigos inspectores escolares Eduardo Toyota Jacobo y Manuel Meza Echave, respectivamente.

En verdad, ahí valoré su talento, su vocación de servicio y su extraordinaria pasión por la danza, pero sobre todo su amor por las culturas aborígenes de la región y del estado.

De ese encuentro a la fecha, la pasarela del tiempo a pasado vertiginosamente. Sí, han transcurrido mas de 25 años y José Ángel, ya con el peso de la experiencia y la madurez adquirida en su profesión, la vida nos da nuevamente la oportunidad de saludarnos y de profundizar en su responsabilidad como profesional de la danza.

En charla amena en donde destaca la euforia, contagiado por el recuerdo y el paso de los años, José Ángel Gastélum con palabra fluida y deteniéndose en sus distantes facetas de su vida nos hace algunas precisiones sobre su rica infancia, compartida con muchos chiquillos de su natal Guasave.

Nació el dos de febrero, día de la candelaria, siendo sus padres Ángel Gastélum Espinoza y doña Brígida Moreno.

Entre frondosos macapules y amplias alamedas, junto a las aguas turbulentas del viejo Petatlán, mirando los crepúsculos multicolores y en contacto con las grandes sementeras de maíz, algodón y frijol, que se pierden en el mar, el chamaco juguetón, aun siendo muy niño empieza a identificarse con su vocación danzarina, precisamente en la Escuela Federal Tipo Club de Leones, así como en la Escuela secundaria Federal Insurgentes de Guasave.

Con una visión muy clara de su vocación y sintiendo la necesidad de fortalecer sus conocimientos sobre las bellas artes y preferentemente sobre la danza. Carlos Ángel se prepara, toma decisiones y abandona su terruño para buscar nuevos horizontes profesionales, logrando Inscribirse en la Academia de la Danza Mexicana, de la Ciudad de México, del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Aquí, en la ciudad de México, el maestro guasavense tiene la opotunidad de vincularse con personajes connotados, de la danza, del arte y del folklore.

De sus maestros Torres Blanca, Evelia Everestein, Josefina Lavalle, Yolanda Fuentes, Amalia Hernández y del antropólogo Manfredd Gery, recibe lo mejor de sus conocimientos y experiencias, los mismo el repertorio folklórico de diferentes estados de la República, así como de maquillaje, escenografía, iluminación, vestuario, historia del arte y técnicas diversas sobre la danza mexicana, dramaturgia y pantomima.

Con la satisfacción de haber concluido su Licenciatura en Danza, el Profesor Carlos Ángel Gastélum Moreno, con gran vehemencia y profesionalismo pone en práctica sus conocimientos y en las escuelas de la región y el Estado.


Pueblo que no baila está muerto

Sin ningún egoísmo y guiado por el principio de que el pueblo que no baila está muerto, el discípulo de Amalia Hernández, con seguridad y con los pies en la tierra se convierte en maestro-asesor en Centros y Jornadas Pedagógicas, creando una nueva escuela dentro de la danza sinaloense.

A pregunta formulada nos manifiesta que fue el profesor Jesús Lazcano Ochoa, siendo Director General de Educación del Estado, quien lo impulsó a realizar estudios de investigación sobre las artesanías, danzas indígenas y el baile mestizo.

Con esas motivaciones el Profesor Carlos Ángel y contando con el apoyo de directores, inspectores escolares, emprende en forma directa la investigación de la cultura yoreme del norte y centro de Sinaloa.

Con esta mística y profesionalismo, entra en contacto con muchos grupos indígenas, logrando en el año de 1970 formar el primer grupo folklórico del magisterio y al mismo tiempo aplica la técnica de hablar el dialecto yoreme a todos los niños de las escuelas donde trabaj.

Es pionero de los concursos en el municipio de Guasave , llevando el mensaje a la cultura yoreme, los judíos de semana santa, la pascola y el venado a muchos maestros y alumnos de la región de Guasave y norte del Estado.

Producto de su inventiva y de su entrega magisterial, crea el grupo folklórico, PASJ’CO en donde destacan sus alumnos Carlos Moreno, actual Director del Grupo Folklórico de la Bahía de San Francisco California, Carlos López Fernández, Director del Grupo Folklórico del Estado de México y Carlos Morales, destacado bailarín y actual funcionario de la Delegación del Instituto Politécnico Nacional de Sinaloa.

Es autor de varias innovaciones artísticas en las escuelas, como el programa radiorecreo y creador de temas de matachines con tambora de San José de García. También se distingue por adoptar en sus producciones artísticas los vestuarios que se usaban en las fiestas de los ranchos, bodas, bautismos, etc.

Introduce por primera vez en los desfiles del 20 de noviembre, bailables rítmicos con cuerdas, ejecutando diferentes coreografías que acompañaban a la música norteña.

Tal innovación le permitió recibir por parte del profesor Loppo Roberto Parra Director de Educación Física, el primer premio a nivel estatal por estos montajes. Posteriormente y para satisfacción del Maestro Carlos Ángel, tales técnicas fueron adoptadas en la ciudad de Culiacán y en el resto del Estado.

La vida artística del profesor Carlos Ángel ha sido fascinante, de entrega absoluta a su profesión, su trayectoria es digna de ejemplo para las nuevas generaciones y su trabajo ininterrumpido por mas de 30 años ha transcurrido entre una atmósfera musical, el ritmo acompasado de las danzas autóctonas y del bullicio y algarabía de niños, jóvenes y maestros.

Tenemos que decirlo de frente, Carlos Ángel, ha sido un maestro de peso completo, su participación ha contribuido al enriquecimiento cultural del Guasave.

Y vaticinando el futuro nos asegura nuestro entrevistado que la actividad artística, fundamentalmente la danza, tendrá que ser una actividad de inclusión de apertura, de pluralidad, donde cada escuela cuente con un maestro de danza, con ello lograremos niños y jóvenes creativos, optimistas y de un profundo amor por nuestras raíces.

De sus grandes satisfacciones que recuerdo está el haber actuado en los estudios Churubusco con el montaje: “El cuento del pascola Senovio”, “Pascolas y venados” al ballet folklórico de México de Amalia Hernández personaje a quien admira y tuvo la satisfacción de convivir profesionalmente.

Sus investigaciones sobre pascola, baile mestizo, fueron trasmitidas a muchos maestros en DIFOCUR, recibiendo diploma de reconocimiento. Hace lo mismo en la Universidad Autónoma de Chihuahua y además profundiza en las investigaciones de los Tarahumaras, Carif y papagos.

Al hacer un recorrido de su estudio montado en su casa paterna, pudimos constatar la galería de reconocimientos y recuerdos que dan testimonio de la amplia trayectoria del maestro Carlos Ángel. Destacan reconocimientos del Gobierno del Estado, del H. Ayuntamiento de Guasave, del Ballet Folklórico de Bellas Artes y de muchas escuelas e instituciones educativas superiores.

Para dejar testimonio de su rica producción artística, de sus experiencias de mas de treinta años de servicio como maestro de danza, de sus producciones e investigaciones sobre la cultura yoreme, lo ha plasmado en un libro que al publicarse, hace el compromiso de hacerlo llegar a las escuelas y a los maestros, para que las nuevas generaciones tengan mayores y mejores elementos en el desempeño de su trabajo.

Ya para concluir nuestra charla, con mucha seguridad, con gran propiedad nos advierte que en Sinaloa la palabra matachín está empleada equivocadamente. Debe decirse Comparsas de Judíos de Semana Santa, pues los matachines pertenecen a la navidad y anuncian el nacimiento del niño Jesús.

Ya concluida la entrevista seguí reflexionando sobre tantas cosas que me comentó y sobre todo con qué insistencia me habló sobre su gratitud para el Gobierno del Estado, a quien reconoce los apoyos recibidos en su larga trayectoria como maestro de danza.

Ojala, y ya en su trinchera de maestro jubilado nuestro amigo Carlos Ángel continúe sembrando ideas, ternura y pasión por esta tierra bella y próspera como lo es Guasave, corazón agrícola de México.




SEÑORA MAESTRA
(Canción)


REA SILVIA CASTRO ARRAYALES


Rodeada siempre de niños
ella pasaba las horas
era una buena mujer
que le llamaban señora.

Luchó con brazo tendido
contra la ignorancia
con fe con confianza
olvidarla no he podido
está ligada a mi infancia.

Cuentan que cuando era niña
frente a la luz de una vela
ella leía y soñaba
soñaba con ser
maestra de escuela.

Fuimos como pajarillos
que alegres nos alejamos
le prometimos volver
pero nunca retornamos.

Solitaria y olvidada
por todos nosotros
se fue haciendo vieja
abrazada a sus recuerdos
sin exhalar una queja.

El día que ella murió
parecía estaba dormida
con la sonrisa en sus labios
sonrisa de despedida.

Todas las flores de mayo
Le dieron ternura
Y la acompañaron
Y en su triste cortejo
Todos los ojos lloraron.


¡¡ DIABLOS AZULES !!

TEODORO RAMÍREZ JACOBO


Hablar de los Diablos Azules es hablar de fútbol y de Guasave, este equipo de fútbol que surgió en 1984 participando en ese año en un torneo promocional de la tercera división promocional y hacerse oficial en 1985 el nacimiento de la zona Pacífico Norte de Fútbol Profesional. Se menciona con mucha justicia que el impulsor principal para que el fútbol profesional llegar no únicamente para Guasave sino para toda la zona pacífico, fue el enorme señor Rodolfo Trejo Sastre el muy popular “Chucho Trejo”, cuanta bonhomía, cuanta entrega, cuanta pasión y cuanto coraje de este muy estimado gordo, por sus queridos diablos azules.

Recuerdo con mucha claridad en un encuentro de la temporada 1987-1988 que se desarrollaba en el estadio “Navarro Escoto” de Los Mochis entre los equipos Diablos Azules contra Azucareros de Los Mochis el arbitraje estaba muy localista a favor de Los Mochis por el árbitro Aniceto Carrillo de Culiacán, ya se habían dejado de pitar dos penaltis muy claros cometidos contra el jugador Víctor “toto” Aguilar de los Diablos Azules, cuando en una jugada del mismo jugador, burla al último defensa y enfrenta solo al portero, cuando va a disparar el otro defensa se le avienta con los taquetes por delante en forma de tijera y lo traba con las piernas de la cintura en una forma por demás artera ya que fue por la espalda y Aniceto no pita de nuevo el faul dentro del área y nos percatamos incluso que el abanderado que era el padre Figueroa ingresa a la cancha para reclamarle al árbitro principal el penalti, en ese momento el chuco Trejo como un energúmeno salta de las gradas y tumba una puerta y detrás de él queriendo controlarlo como quince seguidores de los Diablos, al ver que iba con intenciones de comerse al árbitro agarramos al Chuco y éste con una fuerza descomunal se quitó a ocho, y siete que lo teníamos agarrado de los brazos, de la camisa, de los pantalones en el forcejeo caímos sin soltarlo y el Chuco nos llevaba arrastrando, al ver esto el árbitro decide dar por terminado el partido y prácticamente  huir de la cancha por el temor a la furia de Trejo.

Bueno, regresamos a la historia; registrando el día 12 de mayo de 1985 como el día de la inauguración oficial de fútbol profesional en Guasave, en el estadio de béisbol “Francisco Carranza Limón”. En esta ocasión el partido inaugural lo jugaron los equipos Diablos Vs. Santos de San Luís Río Colorado, el marcador de este encuentro fue 3-0 a favor de los locales Diablos Azules. En esta temporada participaron 15 equipos siendo éstos: “Cimarrones” e “Inter” de Tijuana, Cachanilla de Mexicali, Santos de San Luís Río Colorado, “Vaqueros” de Caborca, “Seris” y “Soles” de Hermosillo, “Guerreros” de Guamúchil, “Princesa Club” y “Águilas” de la UAS de Culiacán, “Tuneros” de Navolato, “Gallos Rojos” de Mazatlán y el equipo Diablos Azules de Guasave.

La primer encomienda de agarrar las riendas del equipo como entrenador la tuvo José Juan González, quien reclutó a un grupo de jugadores locales entrenando en un campo de fútbol llanero de tierra pura llamado campo “Colón”, ahí José Juan con escasa experiencia casera, en esa época presentó un gran trabajo de preparación del equipo y dirigiéndolo en la etapa promocional, al ver los directivos Rodolfo Trejo, Miguel López Macías y José María Ramírez la necesidad de contar con los servicios del ex seleccionado nacional, Javier Sánchez Galindo, quien dejara en esta tierra escuelas de cómo jugar al fútbol, “que enorme fue para enseñar a los muchachos la técnica para recibir, para patear y para pasar el balón”, dijeron en muchas ocasiones posteriores sus pupilos. Mientras José Juan González, asistía a los cursos para entrenadores que llevaba a cabo la Federación Mexicana de Fútbol.

Posteriormente se contó con los servicios de otro enorme entrenador Ernesto “El Burro” Sánchez, quien en la segunda temporada 1986-1987 hace por primera vez campeones de la Pacífico Norte a los Diablos Azules de Guasave. Posteriormente Ernesto Sánchez vuelve a hacer campeón al equipo Diablos Azules en la temporada 1988-1989. el tercer título de Ernesto Sánchez fue en la temporada 1992-1993 siendo ya presidente del club el Licenciado Armando Leyson Castro.

Entrenadores locales del equipo lo han sido: Elías Ávila, Salvador Flores, José Juan González y Alonso Pérez. El mayor mérito recae sin duda alguna en José Juan González ya que este entrenador logró ascender al equipo de la tercera a la segunda división del fútbol profesional.

Los entrenadores foráneos que han venido a Guasave y que sin lugar a dudas dejaron muchas enseñanzas son: los ya mencionados Javier Sánchez Galindo, Ernesto “El burro” Sánchez, Gustavo “El halcón” Peña, Alfredo “La chula” Bernal, Guillermo rojo, Hugo Dávila, Rubén Durán y Eduardo Ramos. El actual entrenador es el profesor Jesús “Pulga” Rodríguez.

¿Por qué el nombre de Diablos Azules?
Bueno, este nombre se sacó de un concurso en un programa radiofónico deportivo que conducía el profesor Abel Orona López y promovido por el entusiasta Oscar López Sañudo a principios del año 1985. A la radio empezaron a llegar propuestas como “Campesinos”, “Agricultores”, “Trigueros”, “Maiceros”, “Camaroneros”, “Toros”, etc.

Por ahí en la radio, de un aficionado surgió espontáneo el nombre de Diablos Azules y al darlo a conocer al aire el profesor Abel Orona empezaron a llover telefonazos a favor del nombre Diablos Azules y así quedó el nombre deportivo de batalla. Que cuál es el significado, pues es muy sencillo, “Diablos”, que es sinónimo de destreza, habilidad, picardía, coraje, fuerza y viveza y “Azules” como una tradición a los colores representativos del deporte amateur que han sido por siempre los colores básicos azul rey y blanco.

De los directivos: como ya lo señalamos, el primer presidente del Club fue el señor Rodolfo Trejo Sastré, posteriormente Prisciliano López Solano, Rigoberto Sauceda Bojórquez, Carlos Chavez López, Benjamín López y quien fortaleciera con mucho amor, coraje y dinero a los Diablos Azules. Desde 1990 hasta la fecha, su actual presidente es el Licenciado Armando Leyson Castro. Siendo el “Kory” Leyson a quien se le deba contar además con un equipo fuerte, competitivo y con una presencia muy sólida en el ámbito nacional también con un estadio de fútbol muy digno y considerado por muchos equipos visitantes como una de las mejores canchas de fútbol del país, incluso mejor que algunas de primera división, nuestro orgullo el estadio “Guasave 89”. Ejemplo y monumento del fútbol de Sinaloa.

De los jugadores que han sobresalido en el equipo Diablos Azules podemos mencionar a fundadores: César Valle, Armando Castro, Heleodoro Pasillas, Alejandro Ramírez, José y René Saracho, César López, Pablo Serrano, Francisco Avitia, Martín Amador, Hugo Dautt, Enrique Castillo, Héctor Manuel (toto) Aguilar, César Grijalva, Elmo Armenta, Alfredo Batrez, Javier Leal, Raúl Rodríguez, Abel Moreno, Martín Castro, entre otros.

De los más destacados: Víctor Toto Aguilar, Martín Amador, Nico Ávalos, Alonso Pérez, José (pepe) Saracho, Oscar Dautt, Octavio Medina, Celio Adán Hernández, Gerardo Villanazul, César Piturris Rodríguez, Arturo (pule) Gaxiola, Omar (cachetes) Cázarez, Francisco Palacios, Marco (el fantasma) Galaviz, Enrique Méndez, Orlando (EL paiton) Soto, Jorge Ávalos, Arturo (canguro) Miranda, Luís Saracho, Joel (el cohui) Ramírez, Carlos (plátano) Noriega, Javier (ostión) Verdugo, Claudio Durán, Luís Gavoto, Alfonso Ponchito Paredes, entre otros.

Actualmente Diablos Azules, es el único equipo participando en el fútbol profesional en todo el noroeste del país.



JESÚS MARÍA ARMENTA Y SU ARTE

RINA CUÉLLAR

Imaginé encontrarlo en bata de tres cuartos, bigotes de Dalí, melena tarzaniana y boina española; pensé estaría en el estudio, martillo y cincel en manos –esculpiendo la figura de un prócer; y hasta supuse que de estar trabajando no me recibiría.

Excepto que trabajaba, erré en lo demás: ni bata, ni bigotes, ni melena, ni boina, ni martillo, ni cincel…ni estudio cerrado. ¡Vaya equivocación la mía!

Ante mí, sin poder saludar siquiera –le sorprendí con las manos en la masa…de plastilina- estaba aquel hombre delgado, de origen campesino y ojos vivaces, de quien oí hablar antes y tuve interés en conocer. A la sombra de los árboles, rodeado de plantas y gallinas, saturado de naturaleza, estaba Jesús Armenta Espinoza, modesto escultor guasasavense, aplicando plastilina en una mejilla del Benemérito, la que luego sobaba con paciencia, con habilidad artesanal.

Ni siquiera interrumpió  el trabajo, le dije a lo que iba y me contó muchas cosas delante de Juárez, de Francisco I. Madero, de Emiliano zapata, de Lázaro Cárdenas y José López Portillo, cuyas figuras, -algunas blanqueadas por excrementos gallináceos- reposan en aquel taller al aire libre sobre la superficie del suelo.

Me contó que no es profesional, sino simple aficionado del modelado, afición que nació años atrás -¿1948?- cuando en una película vio a un actor modelar una figura. “Eso lo puedo hacer yo” –se dijo para sus adentros- y puso manos a la obra. Fue a una laguna cercana al ejido, recogió barro y se puso a modelar un mono que regaló después.

Desde entonces no ha parado, sigue haciendo “monos”, pero ahora son verdaderos retratos en concreto (marmolina, cemento, varilla) que causan la admiración de quienes los conocen y dicen: “nomás les falta hablar”.

“Chumaco” me platicó también que solo cursó hasta el tercer año de primaria, que nunca compró un método o recibió lecciones sobre artes plásticas, mucho menos asistió a talleres o academias de la rama. Es un empírico, un autodidacta que con el tiempo y la práctica ha venido perfeccionado su trabajo. Sus manos y sus ojos lo hacen todo. Para hacer un busto, solo requiere fotografías del personaje a modelar, de frente, de perfil, de su parte posterior; sus manos se encargar de hacer el retrato en concreto.

Me dijo que su personaje preferido es Benito Juárez, tanto por su ejemplar actuación histórica como por sus rasgos indígenas, que en materia de modelado, le atraen de sobremanera. De Juárez ha hecho unos 10 bustos distintos. Otros personajes que han “nacido” de su mano son: Miguel Hidalgo, José María Morelos, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Rafael Buelna, Salvador Alvarado, Lázaro Cárdenas, José López Portillo y un líder Sindical de Los Mochis cuyo nombre no pudo recordar pero cuyo busto está colocado en el ejido Jiquilpan. Al momento de entrevistarle modelaba un nuevo busto de Juárez, retocaba uno de Salvador Alvarado y echaba el vaciado en un molde de otra figura.

Le pregunté acerca del proceso de modelado y escultura, de los materiales que empleaba y del tiempo usado en cada figura. Explicó que la plastilina significa un 99% de adelanto en el modelado (antes se usaba el yeso), pues es material suave y de fácil manejo; este es el trabajo principal, requiere de mucha paciencia, hay que encontrar las formas idénticas del personaje, “retratarlo” con plastilina.

Hecho el modelo, lo demás es fácil. Este se cubre con yeso para hacer la moldura. Construido el molde, solo es cuestión de vaciar en él la mezcla de marmolina y cemento que tienen varilla de fierro como refuerzo. Según el tamaño de la figura es el tiempo empleado en la misma, pero generalmente el proceso tarda unos 15 días.

Me sorprendió al decirme que no cobra por su trabajo, cuando le ordenan un busto, pide le den los materiales, la gratificación, si es que llega, queda a conciencia del cliente. Tal bondad le ha hecho trabajar gratis en ocasiones, incluso perdiendo los materiales adquiridos de su propio peculio. Me contó un caso, el de Rafael Buelna, “El granito de oro”.

En la pasada administración municipal se le dijo que por instrucciones del gobernador del estado debía hacer un busto de Buelna, para colocarlo en Mocorito. Pidió materiales, el PRI los proporcionó y puso manos a la obra. Terminada la efigie intentó cobrar sus honorarios, pero el PRI y el Ayuntamiento se tiraron la bolita rehuyendo la cuenta. El partido arguyó que había dado los materiales, la comuna que solo cumplió ordenando –como intermediario- la hechura del trabajo sugiriendo al artista el cobro de honorarios al Ayuntamiento de Mocorito. Total, nadie le pagó, y ni modo de traerse el busto de Rafael Buelna, de Mocorito.

Pero José María Armenta, tiene y practica buena filosofía. Dice que mas vale tener un amigo que mucho dinero. El día que exista verdadera amistad entre los hombres –recalca-, terminarán los conflictos que amenazan la paz del mundo. Yo prefiero ganar amigos que muchos pesos. Hasta hoy, lo que mas me han pagado por un trabajo, son tres mil pesos.

Sigue trabajando y platicando. Ojos y manos son su herramienta, no utiliza espátulas ni buriles en el modelado. Cesa un momento para vaciar concreto en un molde nuevo, coge la pala y arroja la mezcla en la moldura. Le pregunto que figura surgirá de allí.

“Es una petición de mis hijos – tiene seis – y ni los materiales me dieron. Será el busto de su padre… mi propia efigie, en eso estoy trabajando también”.

Jesús María Armenta Espinoza, como tantos otros artistas modestos pero con talento, es víctima de la incomprensión oficial y privada. En varios puntos del municipio, así como en los de Ahome y Mocorito, obras suyas son admiradas por el pueblo, ignorándose el nombre del autor.

Pero él sigue adelante, haciendo “monos” y haciendo amigos, el dinero no le atrae, vive con humildad de las utilidades de un pedazo de tierra (2 hectáreas) que le han dejado los invasores y las resoluciones agrarias. Cultiva plantas y árboles frutales, y a la sombra de éstos, la afición de su vida: el modelado.



Tomado de la revista “PRESAGIO”
No.43, Enero de 1981.




MUNICIPIO DE GUASAVE

LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA Y EXTENSIÓN TERRITORIAL

Se localiza en el norte de la entidad entre los meridianos  1080 10´00  100 906´50 longitud oeste de Greenwich y los paralelos 250 46´19 de latitud norte, ocupando una extensión territorial de 3464.41 kilómetros cuadrados; esto lo ubica en octavo lugar en tamaño con respecto al resto de los municipios y representa el 6.0% de la superficie estatal.

Su línea divisoria colinda al norte con los municipios de Sinaloa y El Fuerte; al sur, con el Golfo de California; al este con Salvador Alvarado y angostura; al oeste con el Golfo de California y al noroeste con el municipio de Ahome.


Edafología

Predominan los suelos castañozem o chesnut, prototipo de regiones de clima seco o con deficiencia de humedad, por ellos la vegetación se presenta en forma de zacates bajos que se propagan por rizomas.

Se ha sabido aprovechar la calidad de estos suelos mediante la explotación agrícola, contrarrestando los problemas de humedad mediante la construcción de obras y sistemas de irrigación.



Geomorfología

Su geografía está formada por amplias llanuras que integran el valle agrícola del municipio, que van de las estribaciones de la Sierra Madre Occidental a la sierra de Navachiste en las proximidades del Golfo de California. Las principales elevaciones orográficas son el Cerro del Guiguiricahui y el Cerro Cabezón de la Sierra Navachiste, que se localiza en la parte oeste del municipio. Por su proximidad con el mar, existen, playas, marismas y esteros pantanosos.


Geología

El análisis geológico del municipio muestra formaciones rocosas pertenecientes a los períodos cuaternario, pleistoceno, cenozoico; son de importancia algunas formaciones en la región central y norte correspondiente al periodo paleozoico y mesozoico.

Los componentes de estas formaciones geológicas son: gravas, limos y arcillas en forma de llanuras deltaicas con pequeñas franjas de talud y abanicos aluviales, que abarcan las comunidades de Sebastián, La Escalera, Los Tastes, Pueblo Viejo, Nío, Gambino y Las Juntas.

En las partes noroeste y central del municipio existen formaciones que datan del período cuaternario actual, a excepción de la sierra de Navachiste que es de periodo terciario superior básico, compuesta por elevaciones volcánicas, lavas, brechas basálticas y andesitas basálticas.


Climatología

El municipio manifiesta un clima desértico caluroso, sobre todo en la parte oeste. La estación climatológica “El nudo” localizada a los 108o 28´00 de longitud oeste y los 25o35´00 de latitud norte, determinó de 1960 a 1982 una temperatura media anual de 24.3o C; una máxima de 45.0oC y una mínima de -1.0oC.

Las temperaturas mas altas ocurren guante los meses de junio a octubre y los días mas fríos de noviembre a marzo. Esta estación de 1940 a 1980, registró una precipitación media de 428.6 milímetros, una máxima de 78.0, una mínima de 233.6 milímetros.

Los vientos predominantes son en dirección suroeste y alcanzan una velocidad de dos metros por segundo.

De 1981 a 1986 la temperatura causó los siguientes registros: La media registró 25.1oC, la máxima 43.0oC y la mínima 3.0oC. La evaporación total anual se incrementó ligeramente a 1,543.39 milímetros. La precipitación media se elevó respecto al anterior periodo, registrando 577.9 milímetros, la máxima fue de 829.8 y la mínima 314.8 milímetros.


Hidrología

El Río Sinaloa o Petatlán, nace en el suroeste de Chihuahua en la confluencia de los arroyos de Nahirora y Basanopa de Guasave y Calvo; penetra al estado de Sinaloa por el poniente, recibe como afluente los arroyos de Magdalena, San José de Gracia y Bacubirito.

En su recorrido por el estado, penetra al municipio de Guasave por su parte noroeste, recibiendo como afluencia el arroyo de cabrera en la localidad de Brechito, sindicatura de Benito Juárez.

Dentro del municipio, el Río Sinaloa tiene un trayecto de 70 kilómetros. El área de su cuenca hasta la estación hidrométrica de Jaina es de 8,179 kilómetros cuadrados y sus escurrimientos medio anual es de 1239 millones de metros cúbicos.

En la ribera de su trayecto por el municipio se encuentran las poblaciones de Bamoa, Nío, Pueblo Viejo, Guasave, Jesús María, Tamazula y La Brecha, antes de verter sus aguas en el Golfo de California a un kilómetro de la comunidad de Las Juntas, Sindicatura de La Brecha.


Litoral

En el municipio de Guasave queda comprendido un litoral de 50 kilómetros de longitud que comprende varias lagunas, bahías e islas:

LAGUNA DE NAVACHISTE
BAHÍA DE MACAPULE
ISLA DE MACAPULE
ISLA VINORAMA
ISLA SIERRA DEL NEGRO
ISLA DEL INDIO
ISLA DE SAN IGNACIO
ISLA DE LOS CERROS DE HUITUVIANA, LUCAS Y GUASAYEYE


Demografía

Guasave forma parte del grupo de los cinco municipios mas importantes del estado de Sinaloa, por su economía. Es también una región con una alta participación poblacional (10.9% del total) y un índice de densidad demográfica de 78.0% habitantes por kilómetro cuadrado.

Está conformado por 11 sindicaturas y 566 localidades en donde radican 264,225 habitantes en 1995. Como valle agrícola que es, desarrolló una notable importancia demográfica a partir de 1950 y hasta 1980, creciendo su población a tasas mayores a las registradas por el estado, que fluctuaron entre 4.0% y 5.2%.

La intensa actividad agrícola que desarrolla este municipio, es factor que propicia el acercamiento anual de mano de obra que se ocupa en las cosechas de hortalizas y algodón principalmente procedentes de los estados de Durango, Oaxaca, Jalisco, Zacatecas, Nayarit, Sonora, Michoacán, Puebla y Chihuahua. Regionalmente atrae personas de los municipios de El Fuerte, Choix y Sinaloa.

La cabecera municipal, uno de los dieciocho centros urbanos con que cuenta el municipio sobresale en su contexto por concentrar a 58,195 habitantes, es decir, 50% mas de la cantidad que registraba en el año de 1980. Las otras localidades urbanas reúnen 42.6% de la población del municipio y la diferencia vive en el medio rural.

Atendiendo la estructura de la población según grandes grupos de edad, el segmento mas representativo es de las personas de 15 a 64 años con 56.7% del total; le siguen el grupo de 0 a 14 años con 39.3%, y 4.1% las de 65 años y mas. La predominación de gente joven le otorga una edad mediana de 18 años de edad.


SECTORES PRODUCTIVOS

Agricultura

El municipio de Guasave está convertido en un centro agrícola de excepcional magnitud en el norte del Estado. Es el único municipio cuya frontera agrícola se fracciona en tres distintos distritos de desarrollo rural; el 001 Los Mochis, 002 Guasave y el 003 como Guamúchil.

Su amplia llanura conforma el valle agrícola que va desde las estribaciones de la Sierra Madre Occidental a la Sierra de Navachiste en las proximidades del Golfo de California. En este espacio se alojan 181,550 hectáreas que gozan de la infraestructura hidráulica. De este modo su área de cultivo se convierte en el 52.4% de la superficie total del municipio, es decir mas de la mitad, cuando éste representa el 5.9% de la superficie estatal. Por otra parte, los terrenos de cultivo representan el 22.6% de las tierras de riego en el estado.

Guasave se favoreció como uno de los tres municipios favorecidos con el desarrollo hidráulico “Río Sinaloa” que se hincaron en 1971 y concluyeron en 1994. El objetivo de este proyecto es la incorporación de 27 mil nuevas hectáreas al cultivo, la rehabilitación de 30,000 y el mejoramiento de 48,380.

La moderna agricultura de Guasave se caracteriza por la diversidad de cultivos; sus mas de 20 productos que cíclicamente se cosechan llegan a contribuir –según estimaciones-  con aproximadamente el 50% a la cosecha anual en el estado. Son de relevancia para la producción del municipio, los cultivos de cártamo, sorgo, soya, maíz, tomate, frijol, trigo y flor de zempoalxóchitl. Entre otros frutales como mango, aguacate y cítricos.
Ganadería

Guasave es el tercer municipio en Sinaloa con mas bajo índice con superficie de agostadero; las 27,691 hectáreas aprovechables para la ganadería representan escasamente el 1.2% del total del suelo para uso pecuario. 

Considerada como una de las economías mas importantes del estado, guasave ha cambiado la fisonomía de su estructura ganadera en el transcurso del último lustro. Cuenta con 10 corrales de engorda para bovinos (2 mas que años anteriores), cinco establos lecheros, una granja avícola productora de huevo y tres granjas porcícolas.

Las existencias de ganado suman 122,755 el 48% del inventario estatal; las especies predominantes son el bovino (70,183 cabezas) y el porcino (29,06) que representan le 88.0% de la población animal del municipio. En un segundo plano se coloca el ganado ovicaprino (7,678 cabezas), y el caballar, mular y asnal con 5,833 cabezas. Por lo que se refiere a la ganadería para carne y leche, se explotan las razas charolais y semental, suizo, pardo y cebú.

El nivel de explotación de las especies mayores de la ganadería, convierte a Guasave en dificitaria de carne de res, cerdo, ovicaprinos y en leche.

Durante 1997 la actividad pecuaria de este municipio produjo 2,294 toneladas de carne, 4.0 millones de litros de leche y 746 toneladas de huevo, cifras por debajo de las alcanzadas en 1988.

Quienes se dedican a la recolección de miel y cera explotan actualmente 3205 apiarios tecnificados, cantidad que significa haber multiplicado por cinco el número de colmenas existentes cinco años atrás. En el año de referencia estos apiarios produjeron  68 toneladas de miel y tres toneladas de cera.


Silvicultura

En lo que esta actividad se refiere, no cuenta con recurso forestal explotable, sin embargo, para el funcionamiento de sus empresas forestales instaladas en su cabecera municipal, su materia prima es traída de los estados de Durango y Chihuahua. Estas cinco empresas se dedican a fabricar material de empaque, cajas y tratado de maderas con una capacidad de 83 m3 rollo, en turno de 8 horas generando 72 empleos.


Pesca


El medio físico natural del municipio se compone de 50 kilómetros de litoral, 24,700 hectáreas de bahía y siete principales islas.

Esta actividad se desarrolla en las comunidades pesqueras que son: El Huitusi, Cerro Cabezón, El Tortugo, El Coloradito, El Caracol y Ejido Salvador Alvarado. Anexo a la pesquería es de mencionar la existencia de 30 granjas acuícolas que agrupan a 1,411 socios.
Las principales especies que se explotan son: camarón, liza, tiburón, curvina, mojarra y sardina. Cuenta en 1997 con 20 sociedades cooperativas de bahía y estero que conjuntan a 1,770 socios cooperativistas y una flota de 762 embarcaciones.

El volumen de producción alcanzada para 1993 fue de 5,136 toneladas distribuidas  en 2382 toneladas en captura y 2754 toneladas de acuacultura.  Para el año de 1997 la producción registró un incremento del 55.1% al capturarse 7965 toneladas, mismas que representaron el 4.3% del total obtenido en el Estado.

Por el almacenaje, congelación y procesamiento de los productos marinos, se cuenta con 20 plantas industriales con una capacidad de 579.5 toneladas para los diferentes procesos pesqueros.


Comercio

Dentro de la estructura económica del municipio, el comercio representa una actividad importante en el plano inmediato a sus actividades primarias. Los 4,693 establecimientos registrados, representan 8.9% del total de la entidad. El grueso de los establecimientos se dedican al comercio en pequeño con atención especial en la venta de artículos alimenticios y bebidas, giro en donde los abarrotes son más de dos tercias del total. Giros representativos del conjunto son también el de artículos de vestuario y aseo personal, alquiler y reparación.

Con la participación del sector oficial, se han instalado en la municipalidad 133 tiendas CONASUPO de tipo rural y de apoyo a zonas populares y urbanas, infraestructura que le representa el 11.5% de participación a nivel estatal. En la distribución de sus productos agropecuarios, se cuenta con seis mercados municipales, 43 centros receptores de productos básicos y un rastro mecanizado.

Para el almacenaje de su producción de granos y oleaginosas, el sector oficial instaló dos bodegas ubicadas éstas en su cabecera municipal y en la localidad de León Fonseca con una capacidad de conjunto de  67000 toneladas o sea el 16.2% de la capacidad oficial de la entidad.



Turismo

Los recursos turísticos del municipio se centran principalmente en su parte costera que comprende desde la bahía de Navachiste, Bahía de Macapule, hasta la península de Perihuete en el extremo sur, en esta zona podemos encontrar playas de excepcional belleza, destacando Las Glorias que cuenta con una zona restaurantera y hotel, caracterizándose esta playa por sus extensas franjas de fina arena blanca. Otras playas importantes son Boca del Río, Buena Vista y Bocanita, destacan las Islas de Macapule, Vinorama, Sierra del Negro, del indio, San Ignacio, Los Cerros de Huituviana, Lucas, Guasayeye, Ventanas y Nahevitogiara.

Otros atractivos turísticos del municipio son los petroglifos  en la isla de ventanas, localizada en el campo pesquero de Huitusi o los encontrados en el cerro más grande de que está en la Isla  de Nahuitoguiara.

Frente a la bahía de San Ignacio, en el campo del Cerro Cabezón se han descubierto recientemente pinturas rupestres. En este lugar se puede practicar la caza y pesca deportiva en las Islas de San Ignacio y Vinorama.

Entre los pueblos con mayor historia encontramos Bamoa que fue fundada por indígenas que acompañaban a Álvar Núñez Cabeza de vaca en su viaje desde Florida.

En aspectos culturales e históricos el municipio cuenta con monumentos coloniales, donde existen ruinas como la Iglesia de Guadalupe en la localidad de Nío, construida en el siglo XVII  al igual que la de Pueblo Viejo. Al este de Guasave  se encuentran los restos de La Misión Jesuita que fue destruida por la inundación del río en 1770.

Entre la arquitectura colonial destaca el Templo de Nuestra Señora del Rosario, ubicada en la cabecera municipal y en su día el primer domingo de octubre, congrega anualmente una gran cantidad de visitantes. La oferta de hospedaje del municipio se conforma de nueve hoteles en diferentes categorías con 470 habitaciones disponibles.






MIGUEL C. CASTRO, INSPIRADO MÚSICO GUASAVENSE

ENRIQUE RUIZ ALBA

Nío, Guasave, 1885 aproximadamente. Miguel atraído por las notas musicales que surgen de la guitarra, se acerca a su pulsadora, una bella lugareña y dice:

-Quía, enséñame a tocar la guitarra.

La moza interrumpe su acostumbrado ejercicio, brinda una sonrisa al joven y le responde:

-Te enseñaré un acorde, Miguel, pero a cambio de ello traerás un balde de agua a la noria.

Sediento de saber, Miguel acepta el trato cumplido, lo cual llega a sus manos la primera guitarra. Los viajes de agua se sucedieron a diario, durante algún tiempo, al igual que los acordes que Quía, en justa retribución, le enseñaba.

Fueron las únicas lecciones recibidas por Miguel C. Castro, autodidacta notable que a partir de entonces aprendió por si solo mucho del arte musical, convirtiéndose en uno de los prolíficos e inspirados compositores sinaloenses.

El autor de un centenar de piezas musicales, entre las que destacan ¿Por qué lloras? y “Cuca”, hubo de luchar bastante durante su juventud para penetrar al mundo de la música, es decir, para encontrar, la válvula de escape a su inquietud creadora, a la inspiración que traía por dentro. En Nío, donde recibió la instrucción primaria, no existían mayores responsabilidades de estudio, además, la familia era numerosa y había que trabajar.

Así ingresó a la tienda de don Juan, como ayudante de mostrador. Era ésta un establecimiento grande, que surtía a la región, a la que un día llegó enorme bulto destinado a una familia rica de La Brecha. A partir de ese día Miguel se “perdió” a la hora de la comida, sin dar ninguna explicación.

La razón fue esta: el bulto contenía un órgano musical. El muchacho en vez de comer se introducía a la bodega, y a través de roturas que hizo, se deleitaba pisando las teclas del instrumento y los pedales que le alimentaban de aire.

A don Juan le inquietaba la ausencia de Miguel, por lo que decidió investigar. Una tarde se dirigió a la bodega haciendo resonar sus pasos en la crujiente escalera de madera. Miguel escuchó que alguien se aproximaba y pensando que sería el patrón, empezó a tocar en el órgano su pieza preferida. Cuando el comerciante escuchó aquella pieza, esbozó una sonrisa, se plantó ante el muchacho y le dijo: “Ah, con que esta es razón por la que no vas a comer con nosotros. Pues bien, de ahora en adelante tendrás todas las facilidades para que aprendas música.”.

En 1896, a los 26 años cumplidos, Miguel C. Castro formaba en Nío su primera orquesta. Había encontrado el quehacer de su vida, aunque inquieto y trabajador, lo compartía con otras actividades. Se hizo comerciante, agricultor, síndico, funcionario municipal (en Guasave), luego habría de revelarse como compositor.

Antes de finalizar el siglo pasado, la Orquesta Nío y la Tamazula eran las únicas en la región, en consecuencia muy solicitadas. La de Miguel C. Castro se desplazaba seguido a Sinaloa, a Guasave y a otros lugares. En Guasave hicieron época las “tocadas” a familias de renombre como los  Famanía, los López, etc.

Miguel estrenó su primera composición en 1900 la llamó “Cocochila” en honor de un pájaro muy alegre que abunda en la región. En 1908 compuso ¿Por qué lloras?, danza que alcanzó resonancia internacional y cuyo origen se lo disputaron varios países. La pieza fue escuchada por sinaloenses en París, Nueva York y otras ciudades del mundo. José María “Chuma” Tarriba, el Dr. Brown y el General Antonio Norzagaray, fueron testigos de ello. Cuando chuma Tarriba preguntó en Francia, el nombre del autor, se le respondió que era Argentino. Norzagaray demostró a un Director de banda en Puebla, que la obra de Miguel C. Castro, pidiendo a éste le enviara una partitura.

En 1917, Revista de Revistas, publicación de gran servicio en la época, hizo una semblanza de Miguel C. Castro, reprodujo la partitura de ¿Por qué lloras? y le concedió el crédito de autor que hasta entonces se le había negado. En dicha publicación se compara a Miguel C. castro con Juventino Rosas por la afinidad de sobra conocidas.

La fama tiene un precio. Miguel tuvo que pagarlo. En 1909 se le nombra a petición del pueblo, síndico de Nío. Para entonces ya tenía su propio comercio, sembraba y criaba ganado. La Revolución lo sorprende en el cargo municipal. Caen todos los funcionarios públicos identificados con el porfirismo, pero Miguel llegó al cargo por petición popular y no por designación porfirista. El tenía sus propias convicciones, era liberal; tal situación le acarreó enemistad por los conservadores que pugnaron por su salida del cargo municipal, aunque sin lograrlo. En 1912, uno de sus enemigos, incluso pariente, atentó contra su vida. Le hizo un disparo a través de la ventana de la oficina, la bala se incrustó en el escritorio que aun conserva Benito, uno de sus hijos.

Miguel no lo pensó mucho. Encargó la tienda a su esposo dictó las recomendaciones del caso y se fue a Sonora. Allá hizo amistad con Manuel, un violinista ciego con quien tocó en una orquesta.

Manuel era hermano del General Francisco Serrano, asesinado tiempo después en el camino a Cuernavaca. Miguel vivió en Huatabampo, entre 1914 y 1915 regresó a Nío, vendió la tienda, las tierras y el ganado.  Con doña Leocadia y sus hijos José María, Miguel, Perfecta, Jesús y Catalina, se vino a radicar a Guasave.

En 1917, al iniciar funciones el primer ayuntamiento que presidió don Francisco Ruiz, presidió den Francisco Ruiz, fue designado Auxiliar de tesorería, actividad que compartió con los quehaceres de su vida: la música y la composición. Trabajó en orquestas, formó otra conocidas tradicionalmente como la de “Los Níos” y viajó a menudo a Los Mochis, llamado por sus compañeros de allá. Llegó a dominar la guitarra, el violín, el chelo, el piano y el contrabajo…sin haber estudiado método, mucho menos, asistido a escuela o conservatorio de música.

Talento natural y esfuerzo constante de este hombre singular que se mantuvo en el campo filarmónico hasta 1930. Para dedicarse enseguida de lleno a la composición a la composición. En 1947 viajó a la ciudad de México para registrar ¿Por qué lloras?  y “Cuca”, sus más conocidas composiciones. En 1948 cuando preparó el registro de “No me digas Adiós” y otras piezas, le sorprendió la muerte. Fue poco antes de su fallecimiento, cuando de manera formal, empezó Miguel C. Castro a tomar las primeras lecciones de música con un maestro violinista de la comunidad.

Antes de morir en ocasión de los primeros Juegos Florales en Guasave, fue objeto de justo homenaje por el mantenedor del evento Licenciado Raúl Cervantes Ahumada.

Su hija Jesús Castro Viuda de Gámez, aportadora de los datos contenidos en este trabajo, obsequió la partitura de ¿Por qué lloras? y “Cuca” al maestro Luís Jiménez Caballero, Director de la Orquesta Sinfónica del Noroeste, quien las incluyó en el repertorio y las ejecutó en Guasave en acto emotivo celebrado en la escuela “18 de Marzo” ante miles de asistentes.

Como homenaje póstumo se recuerdan el que le rindió el Ayuntamiento municipal que presidió el señor José de Jesús Sánchez, en 1969-1971. El tributado en la ceremonia de develación de la placa en una calle de Guasave a la que se impuso su nombre, al igual que una escuela de Gambino, lugar donde nació.

La banda musical de Porfirio Amarillas grabó en acetato ¿Por qué lloras? pero lamentablemente se omitió el nombre del autor. En la obra de Miguel C. Castro –en su mayor parte inédita-  se conjugan inspiración, arte y buen gusto, a decir de quienes la han escuchado y conocen, y esto es cosa de que solo los buenos autores musicales han logrado.

Por ello los guasavenses están orgullosos de él y le reconocen a uno de sus mejores hijos.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 40, Octubre de 1980





ROMUALDO RUIZ PAYÁN

JORGE MEDINA LEÓN

La edición correspondiente al mes de Julio de la revista “Presagio” de José María Figueroa Díaz y una aclaración posterior firmada el 7 de Agosto por Romualdo Ruiz Payán Director de “EL Regional” de Guasave, revelan entre otras cosas la estrecha relación que ha tenido el periodismo con la política electoral sinaloense tal como lo asienta el director de la única revista de tipo cultural  que existe en Sinaloa y por cierto digna descendiente de publicaciones como “Vesper”, “Letras de Sinaloa” y “Resumen”.

Ambas publicaciones reflejan también conciente o inconcientemente, el drama político de Sinaloa, la centralización electoral, el “dedazo” político y la constancia admirable en la profesionalidad periodística de Romualdo Ruiz Payán.

No ha sido un “maestro” del periodismo, subió la escala a pulso, con olor de tintas y de tipo y su modestia no mengua lo admirable de su pasión.

“Yo también fui periodista” se titula el artículo de Chema Figueroa, en el que Miguel Leyson Pérez le confiesa, porque confesión es, que él dirigió “Acción Revolucionaria Sinaloense” para combatir el régimen del Profesor Manuel Páez. Leyson afirma que su periódico tuvo algo que ver con la caída de Páez y aquí recordamos que el último gobernador callista de Sinaloa cayó única y exclusivamente por ser eso,  un gobernador callista. Cárdenas había mandado al destierro al dictador y se preparaba para escribir los seis años que duró la Revolución Mexicana.

El coronel Alfredo Delgado, un hombre de ideas conservadoras es ungido en el poder, (extrañas paradojas de la política mexicana) por Cárdenas el hombre de las grandes reformas sociales. La piedra inmóvil del conservatismo sostenida por el viento renovador que quiso cambiar la fisonomía social de este país..

Efectivamente, “El Regional” surge para apoyar la candidatura a gobernador del Estado el Coronel Rodolfo T. Loaiza, que se ha de enfrentar al ingeniero Guillermo Liera Berrelleza y el General Ramón F. Iturbe. Loaiza tiene el apoyo de la Liga Agraria, o mas bien dicho, de Lázaro Cárdenas; Liera es respaldado por la CTM y por el General Manuel Ávila Camacho, candidato del PRM a la presidencia de México y el General Iturbe tiene el apoyo del  almazanismo, es decir, de la disidencia contra el cardenismo.

Se señala este hecho histórico porque fue la última batalla electoral para elegir gobernador de Sinaloa, que se ha registrado en el Estado. A cerca de cinco décadas de distancia surge la Reforma Política, el pluripartidismo, en un intento inequívoco, necesario y desesperado de resurrección.

Toda esta marcha de tiempo ha sido cubierta por “El Regional” y por Romualdo Ruiz Payán, ejemplo de asociación y de lealtad política. Recuérdese su acendado loaicismo y mas tarde su fidelidad inalterable al general Jesús Celis Campos en sus numerosos e infructuosos intentos de llegar a la gubernatura.

Romualdo Ruiz Payán, siempre presente periodísticamente en esa comedia y ese drama que ha sido la política de Sinaloa. Como ayer y como hoy.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41, Noviembre  de 1980





LOS JUEGOS FLORALES DE GUASAVE

1946-1962-1977- 1978-1979-1980

MARTÍ VEGA Y VEGA
CRONISTA DE LA CIUDAD

Un grupúsculo sediento de aventuras en el proceloso mar de la poesía, de las fiestas centenarias del  Gay Saber, de los entretenimientos de Clemencia, Isaura y los trovadores franceses, Víctor Hugo, que fortalecían sus apetitos filosóficos distrayendo a las musas con inquietudes de intromisión en esos lares, vetados, casi siempre para nosotros, legos en esas letras; porque si algo es equívoco para la creación es el númen y la Musa Polimnia de Virgilio, seres mentales que quitan o ponen –como los peones del ajedrez- las palabras sutiles, gruesas, ambiguas, dulces que se hablan de tú con los dioses en su extensión creativa y algunas veces imperceptible por su fineza y ruta celeste… eso éramos aquel pequeño conjunto en el año 1946 de este refulgente siglo XX…

Pero llegó la hora del despavilamiento, el momento de entretejer las ideas; y alguien que no estaba con nosotros nos marcó la ruta, y esta fue la Convocatoria para los Primeros Juegos Florales Nacionales de Guasave, Sinaloa.

¿Juegos Florales aquí en donde solo se hablaba de agricultura, comercio, inundaciones y política?. Guasave, ¿Sede cultural de poetas y prosistas mexicanos cuando algunos ni sabían de su existencia o por lo menos nunca habían oído hablar de él?

No importaba a nuestro grupo, inquieto y soñador, esos ni otros razonamientos desalentadores; toda cosa tiene principio, y muchos principios son producto de la audacia, del riesgo, del deseo de hacer. ¡Y nos lanzamos a la mar!

La convocatoria voló en alas de esperanzas y consigo nuestras ilusiones. Pronto vimos frutos generosos: trabajos literarios de varios rumbos del país llegaban a nuestras manos. La semilla de la inquietud germinaba, numerosos bardos mexicanos respondían a nuestro llamado y el éxito de esa fiesta de Gaya Ciencia no se hizo esperar.

El H. Jurado Calificador, integrado por literatos prestigiados de la época, como el Licenciado Francisco Verdugo Fálquez, el Profesor Enrique Félix Castro y el Poeta Alejandro Hernández Tyler, emitió su veredicto concediendo el galardón máximo. Violeta de Oro, al poeta laureado Licenciado Manuel Torre Iglesias, residente en La paz, Baja California.

Hernández Tyler, al otorgar la presea a Torre Iglesias por su excelente poema “Romance de Espejo y Voz”, afirmó en nombre del H. Jurado que tal premiación se hacía por “Belleza y reciedumbre de su expresión lírica, la limpieza de su verso castellano y la exaltación, en su fondo, de los altos valores de la nacionalidad mexicana”.

El premio en prosa le fue concedido a la señora Margarita Ramírez de González, mazatleca de origen, por su narración intitulada “Hallazgo Sinaloense en Viena”.

Menciones honoríficas en verso se concedieron a los autores de los trabajos literarios “Nocturno en seis variantes”, “Guasave”, “La misma flor”, “Romance del Torito” y “México”, y por composiciones en prosa a los hacedores de “Guasave 1822”, “Primero sigue la lista”, “Cruces en el Mar”, “La odisea del padre Mercado” y “Los primeros misioneros de Sinaloa”.

Guasave vibró de emoción aquélla noche del 14 de septiembre de 1946, cuando la Reina de los Primeros Juegos Florales, S.G.M. Silvia (Silvia López Inzunza, hoy de Chávez Castro), entregó la Violeta de Oro al ganador del certamen, el Lic. Torre Iglesias.

El colorido ha tan magno acontecimiento cultural, corrió a cargo del mantenedor del evento, el Licenciado Raúl Cervantes Ahumada, a quien correspondió el honor de colocar en las sienes de Silvia I, la corona emblemática de su regia personalidad en la culminación de excelente discurso en la que resaltó la actividad poética, la historia de su pueblo la grandeza musical de Miguel C. Castro, y, naturalmente la belleza de la soberana, pues como el mismo lo dijo: “Están aquí en esta noche, en conjunción de divina presencia: juventud, belleza, alegría, música, ritmo, verso y ensueño; aquí está rl alto valor del pueblo nuestro, esto es lo que vale del pueblo sinaloense”.

¿Es necesario decir que esa noche aquel grupo inquieto de soñadores veíamos colmada una ilusión, y nos sentíamos tan orgullosos, como se sienten los hombres mas ricos del mundo?

Por diversas causas, inexplicables algunas, aquel brioso despertar cultural se vio aletargado por muchos años, pero renace la inquietud en 1962, y henos aquí, de nueva cuenta, metidos de lleno en la organización del evento.

La respuesta al esfuerzo es de nuevo halagadora. Trabajos de muchas partes del país, llegan a Guasave que pronto se alimenta con el plan literario de los concursantes. Raúl Flores Villaseñor, de Saltillo Coahuila, con “Marea Baja”, obtiene el lauro máximo en poesía, en tanto que Francisco Peregrina de Culiacán, logra presea en el campo de la prosa con su trabajo “De la Escuela de Juárez”.

Martha I (Martha Elena Machado) reina en estos Segundos Juegos Florales, en los que destaca como mantenedor el rosarense Licenciado Joaquín Noris Saldaña.

Otro lapso tremendo, imperdonable (¿cuánto estro poético se dejó escapar en ese tiempo?) transcurre entre los Segundos y Terceros Juegos Florales, realizados en 1977 ¡Quince años después!...pero ahí estamos de nueva cuenta.

Y otra vez el Licenciado Raúl Cervantes Ahumada, como mantenedor, y otra gran belleza, Rizzela I, como soberana. Trabajos muchos a escoger, tanto en poesía como en prosa. El 16 de febrero el H. Jurado Calificador emite su fallo:  Luís Avelais Pozos con su poesía “Invocación al Hombre-Poeta”, es el ganador de la Flor Natural, y el Licenciado Héctor R. Olea, culto historiador nativo de Badiraguato, el ganador del trabajo en prosa con su obra “Historia de la Fundación del Colegio Civil Rosales”.

Los Juegos Florales de Guasave, sentimos recobran su antiguo esplendor…y reafirman su prestigio. Por ello, o mejor dicho, terminan las lagunas, los lapsos prolongados, y así, en 1978, se celebra la cuarta edición de la fiesta del Gay Saber, que tiene como mantenedor al Doctor Enrique Peña Gutiérrez, de Mocorito, que corona a S.G.M. Patricia I.

La Flor Natural fue otorgada a la poetisa Norma Bazúa Fitch, originaria de Los Mochis por su obra “Tampoco me dijeron que el Recuerdo era Grande”. A partir de estos juegos desaparece el certamen de prosa.

Los Quintos Juegos Florales, efectuados en 1979, registraron un récord en su celebración: Luís Alvelais Pozos obtiene la Flor Natural con su poema “Para Inventar el Alma”, y se convierte en el único poeta participante en nuestro evento que logra ganar dos veces el máximo galardón.

Sofía Loera I rige las fiestas, coronada por el licenciado Faustino López Osuna, mantenedor del evento.

Los sextos Juegos Florales tienen lugar el 31 de Mayo de 1980, de nuevo mantenidos por el Licenciado Raul Cervantes Ahumada, que de esta manera impone también un récord: ser mantenedor de tres eventos similares en Guasave, su solar nativo. Estas fiestas son presididas por S.G.M. Ninett I, con la presencia de distinguidos invitados de honor como lo fueron el Licenciado y Doctor en Derecho Pedro Astudillo Urzúa, Director de la Facultad de Derecho de la UNAM, y el Licenciado y Profesor Ignacio Winiski, Catedrático de la Universidad de Buenos Aires Argentina.

Un poeta laureado, universitario de prestigio internacional ex rector de la Universidad Socialista del Noroeste, el Doctor Solón Zabre Morel, fue el ganador del mas reciente certamen literario-cultural de Guasave, celebrado el año pasado.

Guasave debe sentirse satisfecho de estas realizaciones culturales, que incluso han reconocido intelectuales que han participado o simplemente están atentos de estas manifestaciones del espíritu, del arte y la inteligencia. En efecto, El Licenciado Manuel Torre Iglesias, en misiva dirigida al comité organizador de los juegos, manifiesta en uno de sus párrafos: “Sin hipérbole, creo que estos han superado a los de Mazatlán…en el torneo de cultura, con el que Guasave se ha puesto a la cabeza en Sinaloa.
Y Margarita Ramírez de González (que al igual que Torre Iglesias citan a Don Miguel C. Castro y su extraordinaria música), menciona que “La celebración de Los Juegos Florales tuvo mayor brillantez que los mejores que he visto”. Citando mas adelante que la “belleza” y distinción de sus mujeres, especialmente la de su encantadora esposa, así como la hidalguía y generosidad de los caballeros, hacen pensar que en esa región la naturaleza fue pródiga no solamente en la tierra, sino también en las excelencias humanas…”.

Concluyo: con estos eventos, Guasave demuestra que no solo cuenta con valores potenciales en materia de trabajo agrícola, sino también en el artístico y cultural que son los que resaltan el valor espiritual que nos hace recordar que “No solo de pan vive el hombre”.

Tan convencido estamos de ello, que nos aprestamos a elaborar la convocatoria para la celebración de los Séptimos Juegos Florales Nacionales de Guasave, en 1981.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 44, Febrero de 198.





“LAS GLORIAS”  UNA MARAVILLA NATURAL

TEODORO NATIVIDAD SALAZAR

El municipio de Guasave tiene innumerables riquezas, la agricultura, la ganadería, pesca y turismo.

Sus esteros y lagunas ofrecen a propios y extraños la oportunidad de disfrutar de un agradable fin de semana en la pesca deportiva.

Sus islas y playas representan un potencial que a la fecha no ha sido explotado por los guasavenses ya que ofrecen los mejores paisajes, maravillosas puestas de sol y la oportunidad de conocer diferentes especies de aves, flora y fauna marina y terrestre que aun se conserva y que bien explotada, sería un detonante mas para el desarrollo de este próspero municipio.

En este orden de ideas encontramos a Las Glorias, que es una maravilla natural.  Esta playa se localiza a unos 44 kilómetros de la cabecera Municipal por la carretera que va al poblado de el Cubilete; y ofrece seguridad a los paseantes, sus aguas son tranquilas y limpias.

“Los fines de semana, días festivos y la semana mayor son aprovechadas por las personas para visitar “Las Glorias” –Señala Chayito Cervantes, responsable de Turismo en el municipio-. Durante esos días nos visitan gente de la región, pero también vienen de los municipios cercanos, como Mocorito, Salvador Alvarado, Sinaloa y hasta de Sonora llegan”.

Creemos que fue un acierto cambiar el lugar de recreación que antes era Boca del Río, ya que representaba un peligro para los paseantes, porque cuando el Río Sinaloa crecía, destrozaba el lugar y dejaba hondables que a veces cobraba víctimas, pues los bañistas no conocían o se confiaban demasiado.
Durante el gobierno municipal de José de Jesús Sánchez, se dio mucho impulso a Las Glorias y pasó de ser una playa casi desierta a un lugar muy visitado.

Se construyeron casad de playa, unas de material rústico, otras de concreto, se trazaron calles, se ofrecieron lotes para fincar a quien lo deseara. La autoridad acondicionó un pequeño aeropuerto y gestionó la pavimentación de la carretera y esto vino a revolucionar la vida de Las Glorias –comenta emocionada Chayito Cervantes-.

Se comenta que el primer poblador de esa playa fue don Pedro Landey, que cuidaba allí un ganado propiedad de don Manuel Pérez Sánchez; ahora, atendiendo un supermercado, vive ahí mismo su hijo Pedro, mejor conocido por sus amigos como “Pedrules”.

Después construyeron casa en Las Glorias, Miguel Leyson Pérez, Carlos Miguel salgueiro, José Manuel Arana, Emeterio Carlón, Federico Reynhold, José de Jesús Sánchez.

Debemos reconocer que estos paisajes son un regalo para los visitantes. Basta un paseo en lancha empezando desde la desembocadura del río Sinaloa, pasando por el estero de Bocanita, luego visitar las hermosas islas de Macapule, San Ignacio y Navachiste, donde se pueden admirar bellos amaneceres y atardeceres.

Y que decir de la pesca que ahí abunda; el pargo, robalo, mero, cochito, ostión de mangle, pata de mula, etc.

Este paseo, guardando las medidas de seguridad requeridas para estos casos, resultará verdaderamente inolvidable.

Quienes visiten Las Glorias y deseen participar en la pesca, se cuenta con un muelle natural para embarcaciones chicas y en la Bocanita pueden arribar otras de mayor calado.

Existe servicio de teléfono, supermercado, energía eléctrica, agua potable, restaurantes, paseos en lancha, un hotel con buenos servicios y la magnífica atención de sus pobladores.

Mucho se puede hacer, faltan inversionistas, que se decidan a instalarse y a coadyuvar con el desarrollo turístico de Las Glorias.

El Ayuntamiento que preside Armando Leyson Castro, hace un esfuerzo extraordinario para apoyar con recursos del municipio, la seguridad de los paseantes, con vigilancia de policía y tránsito y servicios de emergencia.

La cruz roja instala allí su campamento en las temporadas de mayor afluencia y están prestos al auxilio de quien lo requiera.

Seguramente los guasavenses sumarán esfuerzos y voluntades, porque saben hacerlo, para hacer de Las Glorias un centro de turismo a la altura de los mejores del estado.

NOTA FINAL:
Visitar las glorias y no disfrutar de unas albóndigas de camarón, unos mariscos frescos o un pescado sarandeado con unas tortillas recién hechas con una salsita picosita o caminar por sus playas es como no haber estado ahí.




EL PUEBLO DE GUASAVE MARCHA CON FIRMEZA HACIA EL FUTURO

FRANCISCO HIGUERA LÓPEZ

-    Una tradición Política familiar
-    Solo soy un coordinador de los esfuerzos comunes
-    Las obras realizadas
-    Los programas en marcha

Armando Leyson Castro, Alcalde de Guasave, es un político novel que trabaja arduamente y con entusiasmo todos los días.

Llegó a la presidencia municipal por dos razones fundamentales: Su alta popularidad en los medios deportivos donde destacó por ser un promotor nato de alcances estatales y regionales, y por encabezar demandas locales en la sociedad en todo tipo de servicios.

El Kory Leyson pertenece a una familia de profundas raigambres guasavenses, altamente apreciada y respetada por todos los sectores sociales.

El kory es hijo del recordado Miguel Leyson Pérez (q.e.p.d), que fuera presidente municipal de Guasave, entre otros muchos cargos políticos, administrativos y de la iniciativa privada;  y hermano de José Luís Leyson, que también fue Alcalde de Guasave, además de legislador federal, funcionario público y cuadro destacado del PRI hasta el año pasado.

Armando Leyson llegó a la presidencia municipal con el voto de 54,215 ciudadanos, contra 23,331 del PRD y 15,118 del PAN.

Estas cifras son apabullantes y nos dan una idea precisa del arrastre popular que hasta la fecha conserva.

Comienzan las preguntas ¿Cómo recibiste la administración en enero de 1999?
-El anterior alcalde Alberto López Vargas, me entregó una administración limpia, eficiente y con unas finanzas sanas. No puedo quejarme. Lo que hemos hecho hasta la fecha es enriquecer el Plan de Desarrollo Municipal. Creo que lo hemos logrado.
¿Por qué?
-Me considero un coordinador de los esfuerzos de la administración pública municipal y de las aportaciones de la sociedad en obras de beneficio colectivo. Eso sí, muy poco habríamos realizado sin el apoyo vigoroso del gobernador Juan S. Millán. Guasave está agradecido con el mandatario estatal.
¿Tanto?
-¡Sí! Mira, en 2 años se han construido 82 kilómetros de carreteras pavimentadas, entre las que destacan carretera internacional – casa blanca, carretera internacional-Huitusi, carretera internacional-La Brecha, calle 700-Tortugo y San Pedro-Las Anguenas. Tenemos también el puente-vado Pepe Chuy Sánchez y el boulevard que va hasta callejones de Guasavito. Antes se dragó el río Sinaloa en varios kilómetros para profundizar el cauce y evitar así las periódicas inundaciones que tanto daño causaron a los habitantes de esta ciudad en épocas pasadas.

Leyson hace una breve pausa, firma documentos y contesta llamadas. Son las 13:00 horas de un sábado pleno de actividad. Vuelvo a la carga. ¿Eso es todo? –No me contesta sonriendo-, tenemos la obra gigante del drenaje sanitario que dará servicio a 32 colonias con un costo global de 42 millones de pesos. Con ello cubriremos las necesidades del 96% de la población. Es quizá el porcentaje más alto de la entidad.

Debo agregar la pavimentación de importantes avenidas de Guasave, Juan José Ríos y Cortínes.

¿Tienes obras en marcha o programadas?
-Claro que sí. Espero terminar en lo que resta del año los circuitos carreteros viales. –Mira: trabajamos en el entubamiento del canal diagonal y en el paso a desnivel en la parte norte, y los circuitos carreteros viales León Fonseca-Bamoa y Callejones de Tamazula-Tamazula.

-Pero hay mas, mucho mas. Esperamos la segunda etapa del dragado de la bahía de Navachiste. Esta obra está siendo impulsada personalmente por el gobernador Juan S. Millán con el presidente Vicente Fox. Va por buen camino la gestión.

Leyson Castro toma aire, dicta instrucciones por el interpón, revisa documentos y vuelve a la entrevista.

-¿Cómo van los programas de aliento social?-
-Que bueno que lo preguntas. Me parece que el programa Progresa es el mas importante de Sinaloa, porque beneficia a 11 mil familias de los medios rural y urbano, con una inversión de 33 millones de pesos. La edición, la salud y la alimentación forman parte de un programa social de enorme importancia. Lo seguiremos impulsando junto con los gobiernos estatal y federal.

-Quiero resaltar que la pirámide educativa de Guasave es la segunda en importancia a nivel estatal. Aquí funcionan 2 universidades, varias preparatorias generales y técnicas, así como secundarias suficientes para atender la demanda respectiva y, en fin, la política educativa estatal tiene en Guasave una alta expresión.

-¿Cómo está Guasave en materia de violencia y narcotráfico?
-No creas que los guasavenses somos diferentes a los culichis o a los badiraguatenses, por citar algunas regiones afectadas por el narcotráfico.
-En Guasave no padecemos el impacto frecuente del narcotráfico, como “ajustes de cuentas”, peleas sangrientas por el control de una plaza, consumo frecuente de narcotráficos, tráfico violento de enervantes, retenes instalados por la policía o por delincuentes, etc.
-Podemos presumir que Guasave es todavía una isla de seguridad, principalmente la cabecera.

-Creo que Guasave permanece así porque no tiene montañas ni regiones incomunicadas, donde se dan las condiciones ideales para sembrar, cultivar, transportar y comercializar marihuana y amapola.

-Este clima de paz y tranquilidad es nuestra mejor oferta para que fluyan inversiones hacia actividades productivas como la agroindustria, el turismo y la industria de transformación.

-Por su puesto que también necesitamos consolidar los servicios y dar facilidad a los inversionistas.

El popular Kory nos indica que el tiempo es implacable. Otras tareas lo esperan. Después de una hora de charla nos despedimos con un abrazo.







“LA PUERTA”


REA SILVIA CASTRO ARRAYALES

Yo le pedí a un herrero
que me hiciera una puerta
para cerrarla, y que por esa puerta,
no entrara el miedo, amor, angustia,
luz, tristeza, dolor.
estaba solitaria, atormentada,
estaba enferma, como débil flor.

Fue tan grandiosa aquella hermosa puerta
que los transeúntes no dejaban de mirar,
aquella simetría tan perfecta
y todos la querían acariciar.

Todos querían entrar:
miedo, amor, dolor,
envidia, crimen y soledad,
angustia, luz, pereza y tristeza
furiosos la querían derrumbar.

En ella estaba yo, representada,
mi éxito, en un arco triunfal,
dos corazones grandes, prisioneros,
entre las rejas de la adversidad.


En el centro un tazón sobre una base,
ahí mi floreciente inspiración,
mi nombre y apellidos tantas veces,
como las notas de una canción.

Seis bastones, mis hijos tan amados,
seis bastones en quien me apoyo yo,
ahí estaba también: sexo, ternura,
amor, fecundidad y desamor.

La flor de alcatraz representaba:
sensualidad, pasión, feminidad,
el verde, la esperanza de un mañana,
un mañana que es tenacidad.

No se lo que pasó, pero esa puerta,
inexplicablemente se cerró,
soy prisionera ahora del destino,
y no puedo saber, quien fue el cretino,
que las llaves de mi puerta, me robó.
“EL MAGO” OBESO


TEODOSO NAVIDAD SALAZAR


 J. Trinidad Obeso Camargo, es un hombre surgido de la pobreza, batallador y de éxito.

Nació en la ciudad de Los Mochis el 7 de junio de 1925. “Nací precisamente l día de la Libertad de Expresión, ya venía señalado que me dedicaría al periodismo escrito y radiofónico” –expresa con satisfacción el popular cronista deportivo, mejor conocido como el Mago obeso.
 
Sus padres fueron Antonio Obeso Quiñónez y Jesús Camargo oriundos de Alhuey, Angostura, -hubo dos hermanos expresa el entrevistado-, Catalina y Cipriano, la primera no la recuerdo, era muy chico cuando ella murió y el segundo que fue siempre mi orgullo, mí ídolo, -comenta el mago-.

“Al morir mis padres, mi abuela materna se llevó a mi hermano Cipriano para Alhuey y mi abuela paterna me trajo a Guasave en 1931. aquí estudie la primaria y la secundaria la hice en el Internado Infantil del Estado”.

¿Por qué el mote de mago?
“Bueno, siendo estudiante en el internado en cierta ocasión que llegó a Culiacán la Compañía de Teatro de Pablo Millar, fueron a buscar al internado quien quisiera servir como ayudante del entonces no tan popular artista y mis compañeros señalaron al cuate Lares, que después fuera un gran beisbolista, y a mí, argumentándonos que teníamos chispa y que  podíamos hacer un buen papel.
El cuate Lares no aguantó mas que dos días y yo me quedé; el escenario era el Teatro Apolo. Tuve la oportunidad de aprender algunos trucos que luego puse en práctica con mis compañeros en festivales que llevábamos a cabo al interior del internado. Gilberto Solorza, fue el que me bautizó con ese mote y mis compañeros lo secundaron.
 
Pasó el tiempo y yo me vine a Guasave y en cierta ocasión estando en la sastrería donde yo trabajaba, llegó una persona a que le planchara un traje, se dirigió a mí, preguntándome si yo era hermano del Pipo, mote con el que se conocía a mi hermano Cipriano en el internado, le dije que sí, hasta entonces lo reconocí, era Gilberto Solorza que ya convertido en médico venía a impartir una conferencia a Guasave; éste a su vez comentó con mucho gusto –“Hasta que te volví a ver Mago. Los compañeros del trabajo escucharon la charla, les conté la historia ya referida y me bautizaron con el apodo, desde entonces hasta yo me olvido cual es mi verdadero nombre”.

El conocido cronista deportivo, casó con Ofelia Loredo, con quien procreó a Alma, Guadalupe, Flor de María, Adriana, Dalia, Lizeth, Martha Ofelia, Magdalena, Celina, Antonio de Jesús y J. Trinidad.

Desde 1950 narró béisbol para la Liga Mexicana de la Costa del Pacífico; la liga Norte de Sonora que luego sería Sonora Sinaloa, luego continuó en la Liga Mexicana del Pacífico hasta 1994 que se retiró.

El mago Obeso ha alternado con otros cronistas de la talla del desaparecido Jorge “Sony” Alarcón, Antonio de Valdez, Agustín de Valdez, Roy Campos Paterson, Octavio Ibarra, Mario Thomas, Enrique Kerlegan.

Cuando los algodoneros fueron campeones en 1972, transmitió desde Santo Domingo.

¿Hubo algunos deslices de malas palabras en algún partido?
-El mago sonríe y comenta- Tuve siempre mucho cuidado en las transmisiones, a mí me fue bien nunca dije una mala palabra.

Hay una anécdota que nos la achacan a algunos cronistas, unos a Agustín de Valdez, otros a Octavio Ibarra, otros al rápido Esquivel, otras veces a mí, pero no fue cierto yo no lo dije.

¿Quién fue el de esa anécdota?
-La verdad es que la dijo Roberto Monteverde cronista de Hermosillo, encontrándose narrando un partido, se emocionó con un batazo y dijo: la pelota, se va, se va, y se fue a… muy lejos.

J. Trinidad Obeso ha tenido múltiples satisfacciones en la vida. Primero su alta trayectoria en el periodismo y en la radio, haber hecho muchos amigos a través de la radio y la crónica y recibido reconocimientos entre los que destaca el entregado por el presidente Ernesto Zedillo en 1995, denominado “Premio Alejandro Aguilar Reyes” “Fray Nano”;  un estadio de béisbol en la unidad deportiva Arturo Peimbert Camacho, lleva su nombre en Guasave.

El mago se inició en la radio XEGS en 1949, fecha en la que inició transmisiones esta emisora propiedad del emprendedor Roque Chávez Castro; tuvo un programa deportivo y turnos de cabina, laboró ininterrumpidamente hasta su retiro en 1994.

En el periodismo colaboró con don Romualdo Ruiz Payán, en la revista Petatlán, en El Guasavense 7 años mantuvo la columna deportiva hasta que desapareció; con Ramón Cabanillas colaboró en El Tiempo; en El Regional y con Martín Mendoza, en El Debate de Guasave.

Recuerda el Mago Obeso de programas aficionados realizados en la XEGS surgieron al estrellato, Chayito Valdez, Lalo Elizalde El Gallo Grande; Octavio Norzagaray, Jorge Pineda Colorín, excelente imitador, Armando Sandoval, entre otros.





LA FERIA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO PATRONA DE GUASAVE

FRANCISCO A. HERNÁNDEZ REYES

El sol ha salido, se ha perdido en el horizonte para regresar por el oriente, muchas veces desde entonces, cuando los guasavenses guiados por el espíritu cristiano del padre Berrelleza consolidaron la fe en la Virgen del Rosario estableciéndole La Feria que todavía en nuestros tiempos se celebra el primer domingo de octubre y se repite el último domingo del mes de noviembre.

Transcurrían las últimas décadas de 1800, los antecesores del padre Berrelleza construían una iglesia en la zona mas alta topográfica de la ahora próspera ciudad de Guasave; unos maderos sostenían el campanario a poca distancia del ras de la tierra.

Era Guasave -“Cerco” decían nuestros indios del idioma cahíta- una Directora Política con controles administrativos desde la gran ciudad de Sinaloa, entonces centro de operaciones de las enormes riquezas de oro y plata que bajaban de la Sierra Madre Occidental para transportarlas a España y otros países de Europa.

La iglesia, en su aspecto material, esperaba procedente de Europa el bulto de un Santo que sería el patrono de Guasave: San Isidro Labrador, llamado el abogado de los que producen la tierra.

Allá en la rica ciudad de Sinaloa, los feligreses de la Iglesia de San Felipe y Santiago, ya tenían preparado el arribo de un bulto, también de elaboración europea, representando espiritualmente a la Virgen del Rosario. Así lo había dispuesto el obispo de la Diócesis con cede en ese mismo lugar sinaloíta.

Cuenta la historia que las mulas que conducían las cajas de madera se extraviaron. La que traía a San Isidro Labrador tomó rumbo a Sinaloa, y la que transportaba a la Virgen del Rosario se internó en el monte sin poder ser encontrada pese a que se “peinó” la zona.

Se añade que la bestia enfiló rumbo al rancho de los guasaves, llegó al campanario y se echó bajo la enramada, mientras unos testigos presénciales del arribo corrieron a avisar del suceso al Padre Berrelleza, que vivía en donde ahora se conoce por el Barrio del Chaleco.

El jerarca religioso se percató luego, en cuanto abrieron la caja, que se trataba de la Virgen del Rosario, en bulto, realizada por artistas europeos, destinada a la Iglesia de San Felipe y Santiago en la gran ciudad del oro y la plata: Sinaloa.

Añade la versión única que han escuchado muchas generaciones de guasavenses, desde  el siglo pasado: entre muchos hombres no pudieron volver a subir al lomo de la mula, la preciada caja con su contenido. Por muchos días estuvieron intentando regresar el bulto a la gran ciudad, tal lo había dispuesto el Padre Berrelleza el jefe de la Diócesis.

“Si para Guasave es el bulto de San Isidro Labrador; se tiene que mandar a Sinaloa a la mula cargando el bulto mas grande”, así hemos escuchado decir, los habitantes de esta tierra, por aproximadamente un siglo.

-“Se le dio un concepto de milagro, porque cuando los hombres lograron subir al lomo del animal el bulto, la mula entonces se negó a caminar; y optaba por echarse, otra vez bajo el campanario; me dijo mi padre, que ni los garrotes la hacían moverse de ahí”, así me lo narró una de las últimas supervivientes de aquellos tiempos, doña María Angulo la esposa de Don Lucas Bojórquez, quien fue el último Director Político, hasta el 31 de Diciembre de 1916, porque en las primeras horas de 1917 se cumplía la voluntad expresa del entonces Gobernador del Estado, General Ángel Flores, de convertir constitucionalmente a Guasave en cabecera de un Municipio libre y soberano.

El padre Berrelleza estableció otra comunicación con el obispo de Sinaloa: “Es imposible su ilustrísima, la mula se niega a caminar”, la respuesta definitiva del jefe del Obispado fue cambiar el destino de los paquetes enviados desde Europa. – Se cree que desde España la Virgen del Rosario para Guasave, ahí esta en su templo desde el siglo pasado; el San Isidro Labrador para la gran ciudad, Sinaloa, ahí está hasta la fecha, el abogado de los cultivadores de la tierra en la iglesia de San Felipe y Santiago.

Una tía materna me dijo que eso de la resistencia de la mula, no fue que se negó a caminar por cansancio o hambre; le dieron todo me dijeron a mí; mi abuela que era joven en ese tiempo, me aseguró que tuvo reposo, comida y agua, y siempre no la hicieron enfilar rumbo a la gran ciudad”, así identificaban nuestros antepasados a la ahora Villa de Sinaloa de Leyva.

-“Fue un milagro, hasta los incrédulos se ponían a reflexionar en eso. Y me refiero a los de aquellos tiempos. Pero hubo mas milagros de la Santísima Virgen del Rosario de Gusave. En 1895 el río Petatlán – o Sinaloa- se desbordó; había llovido mucho en la sierra; los guasavenses de aquella época temieron  por sus vidas, como no, si ya ves ahora como se pone también el río, de vez en cuando”.

-Todavía indagamos mas: “En 1895 se ahogó mucha gente allá en los pueblos de la sierra, los arroyos grandes, afluentes del río, se vinieron fuertes; aquí en Guasave se bajó la Virgen del Rosario en procesión,  a poco de tocar sus pies el agua, la turbonada empezó a descender; unas horas mas tarde, la corriente volvió a su cauce”.
Historias como esas, los niños, los jóvenes y viejos, desde el siglo pasado están fortaleciendo la fe, apoyados en la que hace tiempo se le menciona como la Santa Patrona de Guasave.

Este año de 1980, los milagros concedidos por la Virgen del Rosario, trajeron a la feria de octubre y también la de noviembre, muchos miles de creyentes que se posaron de hinojos para venerar la imagen que transportó aquella mula que se perdió en el monte a los arrieros que la llevaban a la gran ciudad de aquellos tiempos: Sinaloa.


Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Diciembre  de 1980


GUASAVE: AYER Y HOY

ENRIQUE RUIZ ALBA

Del ayer mas cercano, digamos a principios del siglo pasado, los hombres radicados aquí, unos nativos, otros venidos de fuera marcaban con su esfuerzo y trabajo el camino para la construcción del Guasave grande que hoy disfrutan sus hijos.

Las limitaciones económicas y políticas que imponían las condiciones de la época –porfirismo-  no detenían ese afán constructor. Echemos un vistazo a ese tiempo.

Una iglesia con su placita al frente, con el tradicional sabor provinciano; cerca de ahí la tienda de don Luís A. Famanía, luego el local de la Prefectura, la escuela particular, tal vez una botica, unas cuantas manzanas con casas habitadas por un millar de moradores y por las escasas calles polvorientas, carruajes tirados por bestias…quizás algún “fordcito” de potentado causando la admiración a los transeúntes. Ah, por las noches, en alguna vivienda don Miguel C. Castro y su conjunto musical tocando para elegantes damas y varones de enroscados bigotes y trajes de casimir, o bien dando serenatas ordenadas por los galanes.

Las inundaciones anuales convocaban a la reunión popular. El Petatlán bajaba de nivel dejando un pueblo enlodado, pero también húmedas y fertilizadas las tierras para futuras siembras.

Así transcurría la vida por aquellos años. Trabajo y mas trabajo, diversión y esparcimiento cuando el tiempo lo permitía, y año tras año las festividades de la virgen del Rosario, que atraía y sigue atrayendo gente e todos los rumbos para venerarla.

La Revolución no alteró el ritmo de trabajo. La cabecera de Directoría a la caída del porfiriato creció paulatinamente. Llegaron otros agricultores, otros comerciantes y los primeros médicos. La agricultura y el comercio se fortalecieron con la construcción de las primeras obras de irrigación, y a ello se sumó un hecho trascendente: la conversión de Guasave en 1916 en municipio libre.

Con autoridades propias, los guasavenses se dan a la tarea de emprender la modernización del pueblo. El automóvil trajo aparejada la instalación de gasolineras, el auge agrícola, el establecimiento de tiendas, farmacias y otros servicios. Las bandas de música proliferan, al igual que el comercio ambulante. Guasave empieza a despuntar.

Se construye el mercado municipal, los carros de riego jalados por mulas que guía “Juanón” desparecen: un Ford (pipa) les reemplaza; los habitantes presencian los primeros desfiles escolares y también las primeras manifestaciones públicas contra lacras sociales, como el alcoholismo.

Se edifica el rastro municipal, el estadio de béisbol, el “Kinder Rodolfo T. Loaiza”, el palacio municipal, la red de electrificación (antes se introduce el agua potrable), se construyen mas escuelas. Viene mas tarde la planeación de la ciudad, la pavimentación, el iluminado de las calles, la construcción de bulevares y otras muchas que todavía no culminan: el guasavense actúa en grande, tan presto termina una obra y ya está pensando en la que vendrá luego.

Hoy Guasave gracias al esfuerzo de sus hijos, es la cuarta ciudad de Sinaloa, y este esfuerzo ha sido respaldado por el gobierno del estado y de la federación pero también por la iniciativa privada.

Guasve recibe los beneficios de la construcción de la presa Bacurato sobre el río Sinaloa al asegurar dos ciclos de siembras anuales; fue esta obra gran detonador para la agricultura y sus actividades secundarias.

Tiene este pujante municipio una amplia red carretera que ha sido reforzada durante este sexenio, que permite trasladar los productos del campo para comercializarlos con mayor rapidez, así como ofrecer al turismo seguridad al viajar por los caminos del municipio.

Grandes centros comerciales se han instalado en Guasave, ofreciendo sus servicios a una población más demandantes.

Los centros educativos se han extendido hasta las más alejadas comunidades de la cabecera con la instalación de jardines de niños, primarias, secundarias generales y técnicas; escuelas preparatorias, ya sea, incorporadas a la Universidad Autónoma de Sinaloa (que ofrece opciones en diversas carreras profesionales) o al Colegio de Bachilleres de Sinaloa (COBAES). La universidad de Occidente, es otra muestra de este progreso amén de diversos colegios particulares que ofrecen sus servicios educativos.

El promedio de vida del guasavense se ha elevado sustancialmente, la población ha crecido considerablemente y la población hoy recibe los beneficios de los adelantos de la medicina institucional IMSS, ISSSTE, SSA, así como de la medicina privada.

La Unidad Administrativa con modernas y cómodas oficinas, es otro avance que se refleja en la atención al ciudadano y qué decir del moderno edificio que alberga el ayuntamiento de Guasave donde los servidores públicos, cumplen con responsabilidad y eficiencia.

El sector privado ha establecido empresas de bienes y servicios, centros comerciales, instituciones bancarias, oficinas de servicios profesionales, hoteles, industrias, empaques legumbreros, servicios de transporte de carga y de pasaje tanto al interior del municipio como a otras ciudades del estado y del país; la pesca en los esteros, la acuacultura es sin duda una gran fuente de ingresos al municipio, la ganadería en gran escala es hoy la admiración de propios y extraños, al presentar nuevas razas y ganado de alto registro.

El hoy de Guasave es diferente al de ayer en cuanto a progreso pero el ciudadano actual –consciente y grato – reconoce sin egoísmos que tal avance no hubiera sido posible sin el ejemplo de trabajo y esfuerzo y superación que legaron sus antecesores.




Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41, noviembre de 1980
ALEJANDRO AVILÉS: “LA POESÍA Y EL HOMBRE”

RAÚL NAVARRETE

¿Cómo definir a un poeta? ¿Cómo escribir sobre él en fin de siglo, dormidos y arropados como estamos entre las estructuras inhumanas (esto es, antipoéticas) de países como el nuestro? Sin embargo se puede. Aunque el mundo nos mantenga distraídos y haga lo imposible para que no advirtamos la lucha, el grave espectáculo que tenemos enfrente. Aunque permanezcamos con los ojos cerrados y el cuerpo sumergido en los sueños de lo irreal. Se puede.

Y nos distrae el mundo. Pero nos distrae el mundo cercano que podemos palpar. No nos distrae si esencia sino sus excrecencias y sus despojos, lo que va y viene borrándonos el inmediato panorama de lo humano que pocas veces advertimos y que es lo único que realmente importaría ver. Para eso. Y sabemos por qué. Por poco que observemos y abramos los ojos en el mundo de los seres humanos siempre nos sorprenden y nos dan vértigo, aún envueltos como están por las nieblas y las distancias. Y el vértigo y la sorpresa es aún mayor tratándose de poetas, porque de ellos respiran y se mueven cinco o seis seres humanos mas. A veces toda una intensa, hermosa, sonriente y angustiada multitud. Y los poetas, por mas que lo intenten, no pertenecen a otros mundos sino a éste. A este mundo superior e inferior que ellos con sus palabras nos dan a conocer, revelándose por primera vez con exactitud sus esencias, su estatura y sus rasgos, ya para siempre y por fin humanizados.

Alejandro Avilés es un ser humano y un poeta concreto y real. Existe y hay muchos hechos que lo aprueban. Por ejemplo esos poemas de DON DEL VIENTO. También las palabras, observaciones y revelaciones de sus libros anteriores: Los Claros Días, El Libro de Eva y Madura Soledad. Pero lo prueban también  su labor peridística de muchos años en los mejores diarios de México y su ejemplar trabajo docente y formativo en la dirección de la escuela de periodismo Carlos Septién García, de la cual han salido muchas generaciones y jóvenes de conciencia vigilante que se conservan dispersos en los diarios de la Ciudad de México y en los del interior del país. Esas generaciones múltiples lo conocen: Han visto su figura de hermano grande y nunca por ninguna causa, distanciado o en retiro.

Alejandro Avilés, nacido en La Brecha Guasave, Sinaloa, desde la edad de catorce a años manifestó su triple vocación de maestro periodista y poeta. Profesor de primaria en su pueblo natal, comenzó desde entonces a colaborar en los diarios sinaloenses y a publicar poemas (el primero de éstos, una ODA A SANDINO).

A los veinte años de edad, fue, en Los Mochis secretario del centro escolar del noroeste, comentarista de radio y co-fundador de El Debate.

Desde sus veinticinco años radica en la ciudad de México, donde siempre se ha dedicado a la enseñanza, al periodismo y a la creación poética.  Como maestro ha sustentado cátedras en la Universidad Iberoamericana y en la Escuela De Periodismo Carlos Septién García de la que fue Director. Como periodista dirigió la revista La Nación, el semanario Mundo Mejor y el mensual de cultura Acento; colaboró en Excelsior y El Universal, así como en Señal y Revista de América; fue fundador y director del primer noticiero cultural radiofónico – el de XELA- y jefe de información del noticiero de TV 5; colabora en Inter-Press Service, en la revista Proceso, en Diario de México, en Noroeste de Culiacán y en mas de treinta periódicos de provincia. Entre los galardones periodísticos que ha recibido se mencionan la presea de comunicación “Pío XII” y el premio latinoamericano de prensa, otorgado en Buenos Aires, Argentina.

Como prosista es coautor de Bufo-Vulgaris (textos suyos, dibujos de Freyre) y presentador de poetas como Alday, Placencia, Dolores Castro, Concha Urquiza, en diversos volúmenes. Como poeta ha editado: Madura Soledad, Libro de Eva y Los Claros Días, además de publicar poemas en revistas mexicanas y españolas y de haber sido antologado en ocho poetas mexicanos, junto con Efrén Hernández, Rosario Castellanos, Dolores Castro, Octavio Novaro, Roberto Cabral, Javier Peñalosa y Honorato Ignacio Magaloni.

Su mas reciente éxito literario: LA VIDA DE LOS SERES, que se reproduce íntegramente en este libro, le mereció los lauros del triunfo en el certamen literario “Ramón López Velarde”, de Zacatecas, en 1980.

Ello confirma la vena y calidad poética del bardo nacido en La Brecha, estado de Sinaloa.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Diciembre de 1980




LA VIDA DE LOS SERES

ALEJANDRO AVILÉS.
Premio Nacional de Letras. “Ramón López Velarde” 1980. FONAPAS, Zacatecas

La vida de los seres
sus estaciones y su edad se miden
sor la velocidad con que caminan.

Esto enseñan los físico,
y añaden que se construyó el tiempo
en órbitas de luz, en años puros
trazados en el cielo.

Pero yo digo que la luz no sabe
la sombra que proyecta sobre el mundo,
y que la vida en el dolor se ahonda
y crece como el sueño que la lleva
a condenarse en siglos de amargura.

Yo digo que la vida es un planeta extraño,
de no se sabe cuál sistema herido
de muerte en el instante de nacer.

Y que al trazar sus órbitas
enciende soles y galaxias ávidas
que no saben de sí y enloquecidas
giran en torno de un amor sin años,
sin años y sin días:
solo una noche larga y sin medida.

Esto digo y el cielo se detiene
sobre la tierra y prende su sonrisa
cuajada de perdón y de silencio.

La vida de los seres
está pendiente de la enjuta rama
donde brota la alquimia de lo verde.

La tierra en el dolor de su silencio
se despierta a la vida en una hoja,
un verdecido, peciolado sueño.

No hay nada mas allá, tierra escogida,
que la memoria de la luz que enciende
su verde llama en nervadura viva.

No, no quiero morir. Por eso escribo.
más escribir es navegar muriendo,
es trazar en las aguas las oscuras
matrículas del viento.

Escribir de la vida en una hoja
es levantar montículos de arena
sobre la móvil cimbra de la playa
que abaten las mareas.

Escribir de los seres es borrar
en cada trazo el trepidante signo
y olvidar que la noche nos congrega
al borde del abismo.

La aura de los seres va diciendo,
entre el asombro y el dolor, la vida.
Aun mas grande que el ser, la nada
en torno, musita sus corrientes.

Y hay una escalinata misteriosa
donde el amor desliza su locura,
una señal que baja por el río
a morir sin remedio en las salobres
resacas de la noche.

Porque la vida en el dolor se ahonda
y remonta su curso hasta la fuente
que llora allá en la cumbre
donde la nieve escribe sus memorias.

Que llora allá porque esperar
es vano y es necesario descender al
valle para poblar de árboles la orilla.

Porque la vida, sombra sin frontera,
crece en la arena como el sordo río
que no supo de dónde ni hacia dónde
manaba su corriente.

Porque la vida en el dolor se ahonda
y recuerda y anhela, y se refleja
como el rostro del mar bañado en lágrimas
que bajan desde todos
los continentes de la luz y el llanto.

Porque la vida es un planeta extraño
que surge de las ondas como el sueño
manando de sí mismo, y vuelve al sueño
del ser y se da cuenta de que sueña.

Y al darse cuenta sufre
porque saber es padecer si término
el amor que ya no pudo ser ya nunca
y espera en las orillas como un muerto
que nadie viene a sepultar.

Hoy la embriaguez en don de muerte
y vida oscilan en el cuerpo, se confunden,
se inscriben en un péndulo
de soledad donde la luz naufraga
entre las ondas de su misma sangre.

La inteligencia como luz tardía
como las aguas lleva su dolor
y es humilde su duelo al aire oscuro.
no sabe a donde ir, pero la noche
Discurre en cauces vivos como el agua
y comenzamos a saber que el viento
sólo es aire que avanza a su destino.

Todos los seres se disputan, ávidos,
la vida que pretenden, se desplazan
unos a otros; oleajes grises,
fenecen en lo verde.

No hay juventud que valga,
ni vejez sosegada, ni alegría
en el repudio de la luz que amamos.

Porque todo repudio es un amor
frustrado en el instante de la sed.

Todo repudio es una galla inmensa.

Pues escribir es navegar muriendo,
hay un punto de luz
donde el amor se cruza con la muerte;
hay un punto de ser y de sentir
donde la misma sombra resplandece.

Hay una aguja múltiple encendida
en el oculto amor de las arterias;
hay una luz que en el dolor florece,
un pálpito de vidas
donde la llama puede hablar y brilla
a costa del pabilo y de la cera.

Habla de pronto el sueño
y la vigilia calla.

Hay una extraña luz que tiene frío
y viene a cobijarse con la sombra.

Hay una aguja herida
en el repliegue azul de la memoria.

Sobre la tierra prende una sonrisa
el amor que navega su esperanza
en el agua-temblor del pensamiento
¿Qué sería del aire sin el vuelo?
¿Qué de la oscura tierra,
qué de la soledad sin el recuerdo?

De dos en dos se agrupan los seres en
el tiempo, frente a la eternidad desconocida:
un palmo entre los dos y sin saberlo.
Una hoja quizá, tal vez un cuenco
de aire sin luz, un tiempo dislocado
y un esperar sin término.

Esperar a quien busca junto al río
la ajena llamarada de su cuerpo.

Mas no dudar, nada pensar siquiera
sino esperar el dulce advenimiento.

Después, cuando ya todo se ha extinguido
y arden solo pavesas en el viento, confiar
sin esperanza, volcarse hacia el oriente de unos ojos.

Un palmo entre los dos y sin saberlo.

Al aura del ocaso
¡Cómo duele el recuerdo de la luz!

En la ribera del dolor los seres
huellan camino alzado.

Y al remontar su vida
van a caer –levitación extraña-
de espaldas contra el cielo.

Van a caer y mirar hacia el lago
que enciende la niñez de la esperanza.

Más al rumor del hosco viento
huyen las aguas y la vida.

¡Cómo desciende su nivel soñado!
ahí donde el azul profundo hablaba
hay un reseco párpado de tules.

Y hasta los suaves lirios son verdugos
del moribundo sueño:
ver desecarse un lago
es como ver morir un gran amor.

Al asomarse a la ribera oscura
alzan sus ojos hacia el cielo,
miran el rostro amado entre las nubes
y una sonrisa inmensa los desgarra
¡Cómo duele el recuerdo de la luz!




Extraños animales son los hombres.
como la vida es un planeta oscuro
alzan sus ojos hacia el cielo y cantan.
Invitan a su fiesta de alegría.
en juventud remontan la férvida corriente.

¿No han escuchado nunca el sordo viento?
¿No saben que la vida de los seres
Tiene un cuadriculado blanco y negro
y que la luz mas pura
lleva su fardo de oscurecimiento?
Al acercarse al fuego
arida estopa en pólvora dormida
despertará, y una explosión de sombras
cercenará las almas y los cuerpos.

La muerte y el placer forma un solo
abismo de esplendor y de locura.
Ineluctable “mas allá” se cierne
sobre la vida y toma su venganza.

Nada bajo la luna,
escapa a su rigor y huyendo salva
sus prados de hermosura.
Porque, en el cauce de vivir, la arena
crece en la sed que no se sacia nunca.
Y edifica en sus áridas prisiones
la prisión que en sus propios andamios
se derrumba.

En una hoja despertó la vida
y el amor deslumbrado quedó ciego.
No vio ni luz ni sombra,
solo escuchó la música del sueño.

Sensible a la mirada del ocaso,
la joven planta abrió su flor. Y el tiempo
despertó en el espacio su memoria
al avanzar –oh cinta de Moebio-
desde su litoral enardecido
hasta el abismo de su propio centro.

Y al trazar las oscuras
matrículas del viento
la tarde anuncia en vértigos de espuma
el estupor del último silencio.

El don de la memoria es como el agua
que alza en temblor su tallo en el desierto.
Proviene de un abismo y se desgarra
cuando toca la luz
y en el aire musita su palabra.

Cuanto dolor se yergue en la
columna temblorosa del
agua que en soledades
brota de su propia
dolencia traspasada.

La vida de los hombres
mas que una sombra es una luz extraña
que al conocerse huye de sí misma,
y habita sola en la secreta cámara
donde duerme la dicha y se despierta
en vivas transparencias de dolor.

El don de la memoria es como el agua.

“Lo que ha de suceder tiene gran fuerza”
Así clamaba la sabiduría.
Y los ojos contemplaban
su propio ser inexorable y hondo.

Lo que ha de suceder conduce al hombre
aún mas allá de la pasión que un día
le dio la entraña de vivir, la oscura
transparencia del sueño
y la desolación de lo vivido.
La vida de los seres se pronuncia
a costa del dolor que los alumbra.

Pues en el cauce del vivir la arena
crece en la sed que no se sacia nunca,
abre acequias de llanto en los tejidos,
rompe los vasos de la sangre
y al traspasar el nudo de su tiempo
inexorablemente se contrae.

Cava su tumba el último fragmento.
No retrocede, no, la sangre escribe
en el propio latido su sentencia:
Lo que ha de suceder tiene gran fuerza.

Porque todo es ser hijo o ser padre,
hijo y padre en el tiempo que estrangula
las horas de la vida.




Porque todo es ser hijo de las cosas
que son o que aparecen
cubriéndose los ojos y la frente.

Porque todo es no ser o ser ya tarde
en el sueño sin luz o en las espigas
heridas de la sangre.

Ser hijo o ser padre es ser uno en el mundo,
un dócil eslabón de redes áureas
para atrapar al tiempo hecho de humo.

Solo mirando al cielo que se inclina
viene a los ojos la humedad que alivia.

Pues la memoria de la luz sonríe
donde brota la alquimia de lo verde
y hay un aceite de piedad que alumbra
la vida de los seres.

Pero los hombres buscan
la transparencia y el sabor del agua
perdida la dulzura de la fuente.

Buscan para su hogar oscurecido
la llama desprendida de su aceite.

Porque los hombres buscan su memoria
en las pardas cenizas de la muerte.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Octubre de 1980





EL FÍGARO QUE TRAJO EL BEISBOL A GUASAVE

RAMÓN HERNANDEZ RUBIO

Nací en Escuinapa el 30 de noviembre de 1903, pero venía de Acaponeta cuando me detuve en Guasave aquel 8 de enero de 1927, trayendo mis arreos de béisbol: guantes, careta, pechera, bats y pelotas, así como mi herramienta de peluquero y veinticuatro años de edad.

Así responde, al iniciar la entrevista, don Andrés Arturo Mena López, un viejo siempre joven que tiene el mérito de haber traído el béisbol a la tierra de Guasave, hace 53 años. Con la alegría de un muchacho, sonríe abiertamente al evocar aquellos lejanos tiempos, y al hacerlo, también le invade la emoción:

“Aquí lo dejé todo: mi profesión de fígaro, mi soltería (le atrapó una bella guasavense, María de los Ángeles Camacho), mi afición por el béisbol y el boxeo, porque el destino me colocó en circunstancia de ser el instrumento para traer esas novedades de la época. Entonces solamente se jugaba la “hulama”  que patrocinaban los hermanos Rivera.

¿Cómo fue que llegó aquí? Le pregunto. Tras breve reflexión, responde: “Venía de Acaponeta para saludar a mi hermano Francisco Felipe que tocaba el violín en el conjunto de cuerdas y metales del padre de aquel famoso director de la orquesta “Ibarra”, en donde años después tocó Pedro Infante, su papá don Delfino, don Lamberto Ibarra.

No me gustó el pueblito, lo confieso. Carecía de muchos servicios, pero en compensación las familias de aquí eran generosas y hospitalarias en extremo con quienes llegábamos de fuera. Mi hermano pancho –vive aun en Los Mochis-  me dijo: tú te quedas aquí, no te vas de aventurero a Tijuana.

Me convenció pancho y la generosidad de los guasavenses; instalé mi barbería en una caseta de madera propiedad de doña Sofía Castro, ahí por donde estaba el balalaika del compa Jando López, en lo que hoy son las calles de Madero y Dr. Díaz de León; ahí empecé a trabajar y a formar el primer equipo de béisbol, ese mismo año.

-¿De qué manera logró hacer el equipo?
“Muchas gentes me apoyaron. En ese tiempo llegó de sonora, Miguel Félix Ibarra –“El sordo Viejo”- , mecánico de oficio que trabajó para la familia Menchaca; Manuel sabía lo que era la pelota, la jugaba con todas las reglas comunes. Introducir el béisbol no fue cosa fácil, los que jugaban a la hulama nos criticaban mucho. Iban a vernos a entrenar a un baldío –donde estuvo el Jardín de Niños “Rodolfo T. Loaiza” y nos llamaban vagos hombres sin oficio, pervertidores de la juventud y otros epítetos. Se enojaron porque la gente empezó a abandonar la afición por El Huechi y le ponía mas atención al juego gringo de la pelota. Pero logramos salir adelante y formamos el primer equipo de béisbol”.

-¿Quiénes fueron sus integrantes?
Pausa para una nueva reflexión y llega la respuesta:
“yo fui catcher y manager; Miguel Rosas, un campesino de San Gabriel recién llegado de Estados Unidos, pitcher; la primera base la cubría Samuel Apodaca, nuestro cuarto bat, también recién desempacado del otro lado de la frontera; segunda base era Manuel Félix Ibarra, a quien por entonces apodaban El Mavari; la tercera base la ocupó el Ingeniero Manuel Piña; el campo corto Manuel Avilés, originario de La Brecha; los jardineros eran Luís Pérez Millar, que también había regresado de Norteamérica; Ramón Pineda, mi compañero en la peluquería y Andrés, el Sandy de Angostura. La mascota (hoy “bat boy”) fue Octavio López Laura, El Bubito, que cuando lo corríamos del equipo por travieso, nos robaba las herramientas de la peluquería en venganza,; por lo que preferíamos volverlo a llamar”

-¿Cuándo y contra quien sostuvieron su primer partido?
“Fue en Marzo de 1927. Trajimos a la novena de los Mochis para jugar dos partidos, a mañana y tarde; nos enfrentamos en el mismo sitio en donde años después    -1943- el señor Miguel Leyson Pérez, siendo presidente municipal, construyó el primer estadio que se llamó Revolución.
 
Es donde están ahora unas terminales de autobuses, que abarca las calles Cuauhtémoc y Dr. de la Torre  y las avenidas Guerrero y Nelson”.

-¿Quién ganó esos partidos y con qué marcadores?
El hombre que enseñó los secretos del béisbol al zurdo Arturo peimbert, Fincas Leal, Roberto “El chino” Flores, Luís Douriet y muchos mas, medita y contesta:

“No recuerdo los marcadores, pero sí que ganamos el primer juego y perdimos el otro; después jugamos contra Guamúchil, en donde militaban los hermanos Mundo y Raúl Angulo que jugaron pelota en Estados Unidos”.

A quienes por cierto utilizábamos de refuerzos cuando nos enfrentábamos a equipos de otros lugares del estado…

-Mira Ramón, se me estaba pasando, quiero que anotes a un hombre que no jugaba pelota pero nos ayudó mucho: don Félix García Famanía; era el secretario del equipo, el que hacía correspondencia y siempre acompañaba a los jugadores de Guasave. Félix merece este reconocimiento póstumo.

¿Cómo logró la expansión beisbolera aquí?
“Muy fácil, el béisbol pegó. Manuel Félix hizo su propia novena y yo otra, jugábamos entre sí, de esta manera se empezaron a formar peloteros y a sumarse los que llegaban de fuera. Por ejemplo, Alejo Blancarte, recaudador de renta en el régimen del profesor Manuel Páez, se trajo a trabajar aquí a Homobono de la Rocha y el “Güero” Duarte, de Culiacán los dos”.

¿Surgió algún suceso en el auge beisbolero?
Don Arturo, con sus 77 años a cuestas, hace un poco de gimnasia, se acomoda los lentes y se suelta otra parte del “rollo”.

“Sí, cuando me casé, mi suegro Esteban Camacho y un rico agricultor de aquel tiempo, don Pedro Bernard, me cedieron unas tierras en el rancho Salsipuedes; dejé la peluquería y la pelota, durante algún tiempo; por allá de 1928 a 1930 la anduve haciendo de líder en la campaña antichinista  y no supe de bats y de pelotas…

Pero ya andaba por acá don Manuel Flores, comerciante aliado de los chinos y se metió a ayudar al béisbol; años después llegó una pareja de hermanos que ayudaron también, Carlos y Rafael Cortés, sonorenses, hijos de un abogado famoso: don Ángel Cortésy yo volví al juego de mis amores.


Traje de Los Mochis a un muchachito que creo todavía vive, Apolunio, “El Fínicas”, era catcher, le recibía bien a los pítcheres que surgieron después: Miguel Camacho, Cochito Caravantes, Arturo Peimbert, Roberto Pinto, el Güalo Castro y otros más. Al Fínicas no podíamos quitarle la maña de tomar las cosas ajenas, le puse a cuidarme una cría de puercos, después se descompuso, aprendió a tocar la pianola en un centro nocturno con Don Pedro Cortés y Manuel Urías; luego supo catchear y pegar jonrrones a lo Baby Ruth”.


-¿Alguna anécdota beisbolera de aquellos tiempos?
Suelta una carcajada antes de comentar. “Emilio Menchaca fue a rasurarse a la barbería, recién llegado de México. Me contó que era buen pitcher y me pidió un chance en el equipo y se la di, pues aseguró que en la metrópoli había mandado al hospital a un bateador con uno de sus lanzamientos rápidos. Lo metí a lanzar contra Guamúchil y soltamos la carcajada cuando nos dimos cuenta que Emilio apenas llegaba la bola a jom dando antes uno o dos saltos sobre la tierra; hasta los del equipo contrario se rieron, burlándose de la forma de lanzar de nuestro pitcher “Estrella”.

-¿Y del inicio del boxeo en Guasave, que me dice?
¡”Ah sí, mientras yo entrenaba a un cubano, Kid Mollet, Manuel Veliz de Navojoa, José Casillas de Culiacán, Juan “pelón” Ontiveros Mazatlán y también a Juan “Yaqui” Márquez, el señor Napoleón R. Castro, dueño del cine Murcia en la vieja calle Libertad, nos prestó el local para una función de box. Ahí puse a pelear a un guasavense de oficio nevero, Pastor Sepúlveda Gaxiola, hermano de los Güeritos huaracheros de la calle Colón. Así empezó el boxeo aquí.

Así termina la entrevista con el hombre que trajo el béisbol y el boxeo a Guasave, sembrando la semilla que al cabo de los años ha germinado en la formación de muchísimos peloteros y la participación de un equipo local en el mejor béisbol d México: don Arturo Mena López.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Octubre de 1980



UNIVERSIDAD DE OCCIDENTE CAMPUS GUASAVE

JOSÉ HERIBERTO SÁNCHEZ GAXIOLA

La universidad de Occidente surgió mediante un proceso paulatino de formación y consolidación. El paso se dio con el nacimiento del Centro de Estudios Superiores de Occidente, A.C. en el año de 1974, conjuntamente con otros esfuerzos; 4 años después en 1978, se creó la Escuela de Ciencias Básicas e Ingeniería en la Ciudad de Culiacán; en 1979 la Escuela de Administración Agropecuaria en la ciudad de Los Mochis; 4 años mas tarde en febrero de 1982, el Consejo Académico, órgano de autoridad suprema de la Universidad de Occidente, acuerda fusionar la Escuela Libre de Jurisprudencia de Guasave, A.C. de la ciudad de Guasave, que había iniciado actividades en 1978, siendo su Director Fundador el Licenciado Modesto Izaguirre Mendoza, junto con otros fundadores y colaboradores como el Licenciado Abel Mendoza Sandoval, Licenciado José Antonio Rubio García, Luís Regino Cervantes Valenzuela, Licenciado Luís Cárdenas Fonseca, Licenciado Manuel de Jesús Valdez Ramos.

Con la fusión había que dar pasos importantes para integrar estructuralmente esta institución a la Universidad de Occidente, como fue la creación del Departamento Académico de Derecho quedando a cargo el Licenciado Modesto Aguirre Mendoza, maestro fundador, iniciándose con esta acción el proyecto de lo que ahora es el Campus Guasave, con la creación en 1983 de las áreas de Ciencias Sociales, Ciencias Económicas, Administrativas, con la apertura de las licenciaturas de Ciencias de la Comunicación, Administración y Finanzas y Administración Agropecuaria; con el ofrecimiento de esta oferta educativa y atendiendo la demanda de ingreso para estas nuevas licenciaturas; se da inicio a nuevo ciclo escolar con 68 alumnos de la Escuela Libre fusionada y 69 alumnos en las otras carreras.

1984, se integran nuevas carreras en el área de Economía Administrativa con las Licenciaturas en Administración Pública, Administración Educativa y Sistemas Computacionales y nace el área de Ciencias Básicas, con la creación de la carrera de Ingeniería Civil.

1984, por conducto de su primer rector el doctor Julio Ibarra Urrea, se gestionó ante el H. Ayuntamiento de Guasave, la donación del inmueble que venía ocupando la Presidencia Municipal en el centro de la ciudad, siendo el presidente Municipal don Roque Chávez Castro, aprobándose su donación por el cabildo en ese mismo año.

1985, se gestiona por el Licenciado José Heriberto Sánchez Gaxiola, Coordinador General del Campus Guasave y por la Asociación de Egresados de la Licenciatura en Derecho que presidía el licenciado Pedro Hernández Benítez ante la presidencia municipal a cargo del Licenciado José Luís Leyson Castro, la donación de la Biblioteca Doctor Raúl Cervantes Ahumada, aprobándose por el cabildo municipal, convirtiendo este inmueble en Centro Cultural Doctor Raúl Cervantes Ahumada.

1987, se hace un amplio reconocimiento al doctor Gonzalo M. Armienta Calderón, miembro fundador de esta casa de estudios, al inaugurar el “Aula Magna” que lleva su nombre, ubicada en edificio Zaragoza y Corregidora.

1989, nacen nuevas alternativas, se incorpora la Licenciatura en Desarrollo Comunitario; 1994, la Licenciatura en Mercadotecnia; y en el año 2000, la carrera de Profesional Asociado en Biología.

1197, el Ejecutivo Estatal, Ing. Renato Vega Alvarado, da un fuerte apoyo a la Universidad de Occidente, al impulsar la construcción de nuevas instalaciones para el Campus Guasave, construyéndose dos módulos educativos, la biblioteca y canchas deportivas.

Otro de los logros obtenidos en 1998, fue la gestión que realizó el Doctor Ernesto Cebreros Murillo en su período rectoral ante el H. Ayuntamiento de Guasave, administración que estaba a cargo del presidente Municipal Jaime Saúl Leyva Díaz, con la solicitud en comodato de las instalaciones del Parque Deportivo Arturo Peimbert Camacho, avalando esta solicitud por el cabildo municipal.

Han sido Coordinadores Generales de unidad:

Lic. José Heriberto Sánchez Gaxiola
Lic. Modesto Izaguirre Mendoza (encargado)
Lic. Teodoro Ramírez Jacobo
Lic. Isidoro Beltrán Verdugo (encargado)
Lic. Carlos Manuel López Reyes

La Universidad de occidente, ha venido consolidando este proyecto, mantiene una fuerte presencia junto con los otros Campus en la entidad, fortaleciendo su compromiso en la sociedad de formar profesionistas que se distinguen por su sólida preparación, por su competitividad, por sus principios éticos y morales y por participar activamente en el mercado laboral fomentando los principios de respeto a la dignidad humana, dentro de un marco de paz, justicia, libertad y solidaridad social.

“Por la cultura a la libertad”





EL CARNAVAL DE GUASAVE LA OBRA DE DOÑA CHEPA ALVAREZ DE GÓMEZ Y SUS VECINOS DE LA NELSON


SILVE DE VALDEZ

Quien no se desveló tomándose una chela mientras escuchaba la música de la tambora, riéndose sin parar, admirando la hermosura de las chavas, presenciando la chispa de alegría del popular y muy famoso Ballet de doña Chepa, contemplando la quema del mal humor, la coronación de sus reinas, se perdió de momentos gratos e inolvidables, todo se vivió en el carnavalito de la calle Nelson, un evento que ha pasado a la historia y es recordado por la ciudadanía guasavense como una noche de contagiante alegría, una noche de mucho colorido, de comparsas, un carnaval que surgió de la puntada de tres damas con entusiasmo y ganas de mirar su barrio alegre, Tayde deMiguel, que ya descansa del reino celestial, Adelita de López y Josefa Álvarez de Gómez, y la muy popular y querida doña Chepa.

El carnaval de la Nelson, significaba dos meses de organización, para ello los vecinos cooperaban con una cuota fijada, aproximadamente 100 pesos y se daban la tarea de vender todos los años, mil boletos del sorteo, algunas veces dinero, otros enseres domésticos, en fin lo que podían con el fin de recabar fondos y contratar la música que habría de ambientar el carnavalito.

Las tres trabajaban si parar, luego se unieron para formar el comité del carnaval de la talla de Rosalva de Falomir, María Luisa Ramos, Silvia Hernández, Esther Hernández, Hilda de Garay, Chela Apodaca, Lupita Quintero, Yoya de Rubio, Monchy Hernández, Monchy de Gaxiola, q.e.p.d., entre otras que de corazón les gustaba el relajo y la pachanga.

Recordar el carnaval, es formidable, para doña Chepa, sus ojos se iluminan al momento que se acomoda su cabello canoso “yo tomé la iniciativa por mi pasión a la música ya que mi padre fue músico en la Orquesta de Mazatlán, también mi esposo Benito Gómez Miramontes; fui hija de músico, esposa de músico, nuera de músico, cuñada de músicos, pero a ninguno de mis plebes, le gustó la música”, asevera doña chepa, tiene como canciones preferidas  Noche y Día y La Pajarera.

El conocido chico de danza profesor Ángel Gastélum, se encargaba de preparar los bailables, mientras el trono se instalaba en el porche de su hogar era un ir y venir de “viejas”. Aquí se realizaban las juntas y todo era una locura, recuerda la mujer que nació un 12 de noviembre de 1924 en Concordia, Sinaloa.

Por mayoría se elegía a las reinas, poco a poco se fue haciendo grande  jamás tuvimos el apoyo de las autoridades, solamente cooperaban pagando la luz eléctrica e incluso una vez  quisieron pararse el cuello y nos trajeron a unas muchachas embajadoras, fue un enojo total en todo el barrio, pero en fin, estuvo mas lucido, argumenta la feliz progenitora de Daniel, Chila, Chebeni, Change, Pedro y Paz; tiene veinte nietos y nueve bisnietos.

En el año de 1983, Tayde de Miguel, fue la primera reina, le siguieron Lulú López de Velásquez, Lupita de Gómez, Changel de Gutiérrez, Raquel de Sauceda, Rosita de Castro, Conny Quintero, Lupita Gómez, María del Carmen de Gómez; en el año de 1993 fue Graciela Apodaca, al siguiente año Karina Moreno Rodríguez, y en el último que fue por el año de 1996 Alma de Favela, quien fue exaltada al trono con todos los honores. Su esposo Carlos Armando Favela “Sí jalaba” como firma fuerte de conocida Agencia Cervecera Tecate, mientras estuvo aquí en Guasave, regalaba dos horas de música de tambora.

Cada una de las soberanas con sus propios recursos se compraba su traje de reina al igual que la vestimenta que habrían de portar en los carros alegóricos que con el tiempo surgieron y eran parte del atractivo del esperado carnaval.

No por ganas, sino por falta de salud, doña Chepa, el cáncer le ha acabado las fuerzas. Se acabó el carnaval de la Nelson, tanto a ella como a los vecinos les pesa en el alma que el tradicional carnaval se les haya ido de las manos, ahora es negocio de algunos y antes no, todo era con un solo fin, dar rienda suelta a la alegría y darle a los guasavenses algunas horas de diversión, comenta quien fue clave importante para que surgiera el carnaval en nuestra ciudad, un carnaval que está por celebrarse pero no por la Nelson, sino por el boulevard, un carnaval de mucha pisteada y poca atracción.




PEDRO OBESO, LÍDER, POLÍTICO  Y REVOLUCIONARIO


CIPRIANO OBESO CAMARGO

Desde el agua Escondida, de allá por el municipio de Sinaloa, bajó un día hasta la llanura angosturense, asentándose en el poblado indígena de Alhuey, donde como peón agrícola primero y como “mediero” después, se identificó con el vecindario en forma definitiva, fundando numerosa familia en la que Celso, Josefina y Pedrito encabezaron el clan.

Junto con Leandro Castro e Isaac Santos, colaboró entusiastamente en los trazos y desarrollo de los canales “Colorado” y “Santeño”, que fueron la expresión inicial del sistema de irrigación en aquella región.
Después de haber cumplido un período como presidente municipal en Angostura, se trasladó a Guasave para iniciar, junto con el Mayor Ríos, las gestiones para la constitución de la colonia “Portes Gil”, en los términos establecidos entonces por el Código Agrario en Vigor.

El predio agrícola conocido uncia el poniente del municipio de Guasave, con el nombre de Otatibe, fue el centro de actividades en el que llevó a cabo su acción de lider agrario, y fue allí también donde nació su precandidatura a la presidencia municipal secundada por los campesinos pobres, y aceptada por sus compañeros de armas y a la sazón del gobernador del Estado, General Macario Gaxiola.

Fue durante la actuación de don Pedro Obeso al frente de la comuna guasavense, cuando don Blas Valenzuela, renombrado cacique de la región, íntimamente ligado en compadrazgo y negocios de control de las cosechas garbanceras de las riberas del río Petatlán con el General Álvaro Obregón, dio en menospreciar la personalidad oficial del humilde campesino nombrado primer edil por el pueblo de la municipalidad.

No obstante sus condiciones de “hombre de armas tomar”, que en mas de una ocasión demostró en los campos de batalla de la revolución, don pedro hizo caso omiso de las “balandronadas” de don Blas, mas que nada por su condición de amigo del “Manco de Celaya”.

Pero un día, cuando en una fiesta pueblerina don Blas y sus amigos, hacían burla de don Pedro, tratando de poner en relieve su falta de capacidad para regir los destinos de aquella comarca, no faltó quien le informara en la presidencia municipal como se estaba poniendo en tela de duda su autoridad y entredicho su personalidad.

Fue esa actitud altanera y desafiante la que colmó el vaso de la paciencia de don Pedro, quien haciéndose acompañar solo por su hijo Celso y su sobrino “Josesón” Obeso, hizo acto de presencia en el lugar del convivio, reclamándole a don Blas su proceder.

Obvio es considerar que don Pedro se vio rodeado de repente por una masa de amigos de don Blas,  que esgrimiendo pistolas de diversos calibres le apuntaron amenazantes. Pero don Pedro ya les había ganado el jalón apuntando al pecho de don Blas, en tanto Celso y José le apuntaban a la cabeza.

Ante el peligro inminente de que su vida fuera cegada por una bala resuelta del representante de la autoridad municipal, don Blas ordenó a sus amigos que depusieran su actitud, y obedeciendo una orden al respecto encaminó sus pasos a la cárcel de la localidad.

Ahí, tras las rejas pasó la noche de aquel día aciago el amo de la región, en tanto se buscaba la intervención del gobernador Macario Gaxiola para que el “Indio Pedro”, como el lo llamaba, dispusiera su libertad una vez que su autoridad había quedado restablecida.

No se tuvo conocimiento que don Blas volviera a burlarse de don Pedro, ni a hacer escarnio de su personalidad.

Con su conducta revolucionaria, son muchos los testimonios que existen. Uno de ellos, firmado por don cándido Avilés, dice a la letra: “En abril de 1911, nos levantamos en Angostura, compuesta don Francisco I. Madero. Formamos en dicho lugar la guerrilla de Angostura, compuesta por mas de cien hombres. Por mayoría y democráticamente fui electo jefe de dicha guerrilla, pero al hoy capitán primero Pedro Perea Obeso lo nombró jefe de uno de los pelotones en que dividí la guerrilla.

A principios de 1912, siendo ya prefecto del distrito de Mocorito, Sinaloa, nos incorporamos al 54 Cuerpo Rural que comandaba el general Ramón F. Iturbe quien me extendió despacho de cabo segundo y Pedro Obeso fue sargento primero, resistiendo el ataque de los zapatistas a Mocorito donde los derrotamos ampliamente.

En Agosto de 1914 concurrió el ataque y toma de la plaza de Mazatlán, Sinaloa, que estaba en poder de las fuerzas federales. Me consta tal hecho porque yo era capitán primero ayudante del primer batallón de Sinaloa, mandado por el general Macario Gaxiola, y Pedro Obeso era capitán primero de la compañía del mismo batallón. Los dos concurrimos a dicho hecho de armas.

En otra constancia expedida por el general de división, Carlos Real Félix, dice, abonando su conducta: “Conozco personalmente al capitán primero de infantería Pedro Perea Obeso, por haber tomado parte varias veces en acciones de armas donde siempre cumplió con su deber revolucionario, demostrando fidelidad al defender los principios por los cuales fuimos a la lucha armada”.

El general Felipe Riveros, da fe, en otro documento, de lo siguiente: “conozco personalmente al ex capitán primero Pedro Pera Obeso por haber militado bajo las órdenes del General Macario Gaxiola, que en la época de la Revolución estuvo militando bajo mis órdenes…” “Puedo asegurar que el ex oficial de que se trata siempre estuvo a la altura de su deber en las acciones desarrolladas en los Estados de Sonora y Sinaloa.

En Oficio No. 6076 de la Legión de Honor Mexicana al Secretario de la Defensa Nacional, de fecha 22 de septiembre de 1954, el General Baltazar Leyva Mancilla, Oficial Mayor de la citada dependencia, expresa: “Tengo el honor de informar a usted que en atención a la solicitud presentada por el C. Pedro Pera Obeso, se procedió al estudio de sus antecedentes revolucionarios, obteniéndose los datos siguientes: inició sus servicios a favor de la revolución de 1910en las fuerzas maderistas, habiendo el interesado pertenecido a la guerrilla de Angostura en Abril de 1911, levantándose en armas en Angostura, Sinaloa, a las órdenes de C. Cándido Avilés, incorporándose mas tarde, en abril de 1912, al 54 cuerpo rural que comandaba el General Ramón F. Iturbide, con el grado de sargento primero…” “Durante los años de 1910, 1911, 1913 y 1914, concurrió a varias acciones de armas contra fuerzas porfiristas y huertistas en el Estado de Sinaloa.

Concluye el informe del General Leyva Mancillas, con que según antecedentes. “reúne los requisitos comprendidos en los Artículos III y IV a), del instructivos que rigen a esta comisión: “Que se reconozca oficialmente como veterano de la Revolución al C. Pedro Obeso Perea, y se le concedan las condecoraciones del “Mérito Revolucionario”, correspondiente al “Primero y Segundo período, creadas al efecto”.

Así después de haber cumplido con su deber de patriota y revolucionario, tanto en los campos de batalla como en la administración pública, Pedro Obeso, como siempre gustó que se llamara, bajó a su última morada en el panteón municipal de Guasave, rodeado del afecto de su familia y compañeros de lucha por la tierra.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41, Noviembre de 1980



LA MAESTRA CLARA

MANUEL TIRADO GUZMAN

En ella no cabe la hipocresía ni los titubeos. Es entrega y acción, amor y sinceridad, como la luz del día, como el agua diáfana, transparente, que nada oculta y sacia a los sedientos de saber sin esperar recompensa alguna.

El amanecer del 12 de agosto de 1909 la vio llegar a la vida en la comunidad de Nío, y sus primeros llantos –asomos a la vida – constituyeron el A,B,C prematuro de su signo pedagógico.

A los 17 años abandonó su educación primaria para atender el llamado de su vocación: el magisterio, para iniciarse como maestra particular en la hacienda de Agua Blanca, de don Blas Valenzuela, hoy ejido “Emilio Portes Gil”. El sueldo no importaba (50 centavos mensuales por alumno), lo significativo para aquella jovencita era abrir la válvula de escape a su vocación: instruir, enseñar, educar, y lo hizo con la ayuda de su tío político don Antonio Douriet, pero principalmente a su clara inteligencia, a sus dones naturales de educadora y a la vocación que el destino le deparó.

¡Maestra de la propia escuela en donde era alumna…!

Todo esfuerzo tiene recompensa, y así el primero de diciembre de 1926, María Clara Santillanes es nombrada en reconocimiento a su capacidad y entrega, maestra oficial de la escuela Agua Blanca, con sueldo mensual de 30 pesos. Mas que el sueldo, este hecho significó el inicio de una vida dedicada al magisterio, a la niñez, la carrera para la que nació destinada.

María Clara es maestra ante todo, nervio y motor de la educación en su grupo, pero ajena a los problemas e inquietudes de sus compañeros de oficio, ni de los que en aquello tiempos se gestaban en el país. Ni se burocratiza ni se aísla. Busca y promueve la relación intermagisterial. Aprovecha los días de asueto y se dirige a Guasave, intercambia impresiones con sus compañeros maestros, se entera de las “nuevas” y regresa a su aula a seguir impartiendo clases. En ella vive el principio de que vivir en el aislamiento es vivir fuera de la realidad.

En el ciclo 1929-1930 abandona la comunidad que le vio nacer en la vida magisterial, pues en premio a su esfuerzo ha sido nombrada directora de la escuela de Tamazula, sustituyendo a la profesora Aurora Villanueva. Su labor de relación intergremial no se suspende por esta causa, y las visitas a Guasave y otros lugares sigue siendo frecuente.

De 1930 a 1935 labora en San Pedro Guasave y en 1935-1936 llega de nuevo a Nío, su querido y añorado pueblo, para realizarse en su verdadera vocación de maestra y luchadora social.

Aquí emprende gigantesca labor social y cultural que le hace conquistar la admiración y el respeto de los suyos: organiza el primer Sindicato de Trabajadores Asalariados del Campo; a los trabajadores del empaque de la empresa Matco Boy y Cía., y participa en la formación del primer Comité Agrario.

En este tiempo, la mesa de Orientación Profesional que preside el profesor Erasmo Cantú Blanco, con residencia en Culiacán, la designa como “La mejor maestra de Sinaloa”, logrando así cumplir con la máxima aspiración de su padre, que al aconsejarla cuando le pidió autorización para alcanzar la carrera magisterial, le impuso como condición: “te autorizo, pero tendrás que llegar a ser la primera maestra”.



¡Y Clara lo cumplió!


Nueva etapa en su carrera se registra en el ciclo 1937-1938, cuando la escuela “18 de marzo” de la cabecera municipal, abre sus puertas para darle la bienvenida. María Clara Santillanes Soto, en premio a su entusiasmo, esfuerzos y dedicación, lograda por méritos propios llega a ocupar una plaza magisterial en la cabecera, máxima ilusión de una maestra rural.

Y aquí, reafirmando sus inquietudes revolucionarias, destaca y se distingue en la lucha sindical. Interviene en la defensa apasionada de sus compañeros que en la capital del Estado declaran la primera huelga sindical del magisterio durante el gobierno del Coronel Alfredo Delgado. En su casa, cuartel general de los maestros, se deciden el apoyo, tácticas y planes a seguir con el conflicto, y las represiones no se hacen esperar: los líderes del movimiento en Guasave son reprimidos y enviados fuera del Estado o cambiados de adscripción. Así salen Claudio Meza Vidales y esposa, el profesor Blas Cerecer y otros. María Clara es cambiada a Bamoa, regresada nuevamente al medio rural, en donde permanece por espacio de tres meses.

Después gracias a gestiones de Miguel Ontiveros, Margarita Gutiérrez y Miguel Leyson, logra nuevamente regresar a la escuela “18 de marzo”.

A partir de entonces participó con mayor entuciasmo en las lides sindicales. Ocupó en 1943-1944 la secretaría general de la Delegación Sindical, significándose siempre por la defensa legítima de los intereses de sus compañeros.

Su trayectoria de maestra y luchadora social llamó la atención de los ayuntamientos locales que la llamaron a colaborar como secretaria, tesorera y vocal.

En enero de 1958, a los 33 años de servicios ininterrumpidos, se acogió a los beneficios de la jubilación.

En 1979, las autoridades municipales en coordinación con las zonas escolares 024 y 011, estatales así como las delegaciones D-19 y D-1-20 hermanadas, rindieron merecido y justo homenaje de reconocimiento a la labor pedagógica, social y cultural realizada durante su ejercicio profesional, testimonio que fue respaldado por el pueblo de Guasave, y presente en la ceremonia.

Independientemente de ello, la profesora Clarita Santillanes se distinguió en el campo cívico cultural por su participación en diversas campañas contra el alcoholismo, el analfabetismo, higienización, etc. en algunas de las cuales fue inclusive principal promotora.

Actualmente es representante -¿qué necesidad tiene de ello?- de la Unión de Maestros Jubilados, con cuyo carácter ha asistido –de su propio peculio- a diversos congresos nacionales en los que ha presentado ponencias de beneficio para los retirados.

Esta actuación, confirma la gran calidad humana, de servicio y solidaridad que ha caracterizado de por vida a Clarita Santillanes Soto, que es poseedora del espíritu firme y decidido ha sido capaz de vencer todas las vicisitudes que la vida le ha presentado, la cual la ubica como digno ejemplo de maestra, luchadora y mujer; ejemplo que debe ser imitado por las nuevas generaciones magisteriales.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42, Diciembre de 1980




¡ALBINONA, YA LLEGUÉ!

VLADIMIR GARCÍA PEREA

En 1988, el doctor Raúl Cervantes Ahumada, estuvo en Guasave. El motivo de su estancia en esta ciudad, fue en atención a una invitación que le hizo la Universidad de Occidente para que participara en un ciclo de conferencias en los Campus Universitarios distribuidos en todo el estado. La institución le asignó un chofer, mismo que lo trasladó de la ciudad de Culiacán a los lugares donde impartiría sus conferencias. Por el camino de Culiacán a Guasave, el chofer se apresuró a entablar comunicación con el maestro. No le resultó difícil.

Así que usted es el doctor Cervantes Ahumada, dijo Oscar. Sí, le dijo él. Y soy de allá de Guasave, del pueblo El Amole, lo sé le contestó Oscar. Enseguida agregó: también yo soy de allá, pero no del Amole sino de las Cañadas número uno. Cuando esto dijo, el maestro permaneció unos segundos callado, pensativo, posiblemente tratando de recordar a alguien. Rompiendo el silencio dijo a su chofer: entonces usted debe conocer a Albina Cervantes. Claro que la conozco, expresó Oscar con emoción. Es mi abuela. Y también se que fue ella quien lo crió. Sí, comentó él, fue para mí como una madre. ¿Cómo está ella? ¿Vive aun? Sí todavía vive y está muy bien, contestó Oscar. El maestro suspiró profundamente y enseguida dijo a Oscar: al terminar la conferencia quiero me lleve con ella. Con mucho gusto doctor, dijo Oscar, con profunda emoción.

Después de lo dicho por ambos, se hizo un silencio compartido que duró aproximadamente un minuto. Inmediatamente después el maestro expresó a su ahora acompañante: en adelante…¿Cómo te llamas?, le preguntó a Oscar. Mi nombre es Oscar García Perea, le respondió, entonces continuó diciendo, desde hoy Oscar, siempre que venga a Sinaloa trataré que me acompañes por donde vaya.

Después de haber terminado su conferencia el Maestro dijo a Oscar: Ahora sí, estoy listo para ir con Albina. Tomaron la carretera con rumbo a Las Glorias. Por el camino el doctor Cervantes fue recordando, parte de su vida de acuerdo al lugar. Por cada tramo recorrido tenía una anécdota que contar. Aquí, Oscar, recuerdo cuando…Y así todo el camino se fue contando sus vivencias infantiles y juveniles.

Cuando llegaron al ejido de Las Cañadas era después de medio día. Al bajarse del carro, el doctor Cervantes expresó con júbilo “Albinona” ya llegué. Mi abuela, aun con buenas condiciones físicas y mentales, preguntó en voz alta ¿Quién es? ¿Quién llegó? Le preguntó a mi tía Toña, sabe dijo ella, asomándose por el porche de la casa. Soy yo, contestó, soy Raúl Cervantes. ¿Eres tú Raúl?. ¡Sin vergüenza! Creí que jamás te volvería a ver, le dijo, mientras él la abrazaba y besaba una y otra vez. Pues ya vez, aquí estoy, estamos juntos otra vez. Ella, mientras don Raúl la llenaba de besos, reía con un dejo de llanto. ¿Qué te habías hecho muchacho? ¿Por qué no habías vuelto? ¿Qué tanto has hecho desde que te fuiste?. Le preguntó ella mientras reía de gusto.

Cuando las cosas estuvieron mas en calma, él la observó de pies a cabeza y dándose cuenta de algunas carencias le preguntó: ¿En qué te puedo ayudar Albina?. En nada Raúl, en nada, le expresó humildemente Albina. ¿Quieres que te adaten lentes?. Preguntó él. No. Le dijo ella. Así está bien. Para los años que voy a vivir, así está bien. Pero Albina…por favor…déjame darte algo. ¿Quieres que te adapten placas dentales?. No. Le respondió ella. Desde hace muchos años no cuento con dientes. Ya me acostumbré. No gastes en mí. Le dijo a manera de broma. A mi edad no tengo lucha.

Después de haber recordado los buenos tiempos, llegó el momento de despedirse. Albina, le dijo él, al regreso voy a traer a mi familia para presentártela. Después vas a ir con nosotros a la Ciudad de México para llevarte a la basílica de Guadalupe. No. Le dijo ella. Yo no salgo de aquí hasta que me muera.

No pasó mucho tiempo, el doctor Cervantes cumplió su promesa, trajo a su familia y se la presentó. Llevó además un fotógrafo que les tomó fotografías.

El Doctor Cervantes Ahumada, cumplió otra promesa: siempre que vino a Guasave pidió que Oscar le acompañara. Cada vez que concluía sus conferencias o trabajos, decía a su acompañante: Oscar, ya sabes. Y oscar tomaba el rumbo a Las Glorias. Visitaba a Albina e iba a ver las puestas de sol a Las Glorias, Boca del Río, La Bocanita y otros esteros de la región. En una ocasión, gozando del atardecer se introdujo a un estero entre los manglares, el lodo le llegaba a las rodillas. Con los pies localizaba almejas entre el lodazal. Cada vez que tocaba alguna decía Oscar: ¡Otra! Capturándola llena de júbilo, pasando esto dijo a su acompañante, vámonos. Pero… ¿Así se va a ir doctor? Preguntó Oscar. Sí contestó él. Y emprendieron la retirada con rumbo a Las Cañadas.

Al llegar el insigne maestro, dijo a Albina: vengo a que me laves los pies. Al verlo, Albina, le preguntó ¿De donde vienes Raúl? ¿A poco crees que te ves muy bien con esos pantalones tan cortos (bermudas)? Vengo de los esteros y te traigo estas almejitas. Asadas son muy buenas, le contestó.

En esas visitas, él le prometió que mandaría un pintor para que le hiciera una pintura en la cual estuviera ella junto a él.
 
Después de aquella visita el doctor Raúl Cervantes ya no regresó. El que llegó fue el pintor, para quien posó. Se tuvo noticias de que él había enfermado y por eso no había regresado. dos años después, en 1997, murió. Sus cenizas fueron arrojadas en la Bahía de Navachiste, Guasave. Antes de llevarse sus cenizas al lugar donde quiso fueran depositadas, doña Teódula Perea de García, hija de doña Albina, a nombre de ella, dio el pésame a su señora esposa y familia. La señora Viuda de Cervantes agradeció amablemente este gesto, comentando lo que doña Albina Cervantes significó para don Raúl. Cuatro años después de la muerte de don Raúl, doña Albina aun vive.




NAPALÁ

RAÚL CERVANTES AHUMADA

Muy cerca de la laguna de Napalá mi padre escogió feraces tierras par fundar su rancho predilecto: Napalá, que en la lengua Sonora de los Cahítas quiere decir “Laguna Larga”.

En los corrales amplios, un gran macapule, con sus ramas sostenidas por sus troncos adventicios, extendía el milagro fresco de su sombra acogedora.

La casa del ranchero, de terrado y con paredes de vara, lucía sus ruinas antiestéticas, y la casa nueva, de colorados ladrillos, se asomaba por su portal sombreado a la huerta donde los mangos, los naranjos, los ciruelos y los aguacates, año por año ofrecían el regalo de sus frutos. Al fondo de la huerta, y al bordo de un cauce abandonado del río, la ancha boca de la noria formaba teatro donde las ranas inquietas desgranaban sus melodías monótonas.

En la casa, doña Felipa (así: DOÑA FELIPA) y Gabino, su marido, hacían transcurrir sus vidas sencillas y me brindaban la pureza de su cariño campirano. La pareja, que no tenía hijos, decía que yo era el suyo y me hacía objeto de mimos y presentes. Gabino me hacía arcos, flechas y tiradores de liga; me concedía el honor de pasear en su hermoso burro, a condición de que no lo llamara burro, sino macho y a veces extendiéndose en amabilidad, me permitía montar su brioso caballo el “Pisa-Flores”, llamado así por la forma airosa y elegante como movía las patas al andar.

Doña Felipa extremaba su cariño cuando me cocinaba platillos especiales, o cuando me contaba cuentos por episodios, durante semanas y semanas. Hacía doña Felipa acentuado contraste con su marido. Este era prieto, alto, cacarizo y analfabeto, de ignorancia ruda y bondadosa: ella, morena clara, casi blanca, diminuta y esbelta, delicada y de mediana cultura, que a los chicos nos parecía esplendorosa. Tanto imponía la fina personalidad de doña Felipa que no se le podía tratar sin adjudicarle el “doña”. En la casa grande, comía en la mesa, con la familia y ella era siempre el centro en toda reunión. Luchábamos los chicos porque pasara con nosotros el mayor tiempo posible, y como un premio, se nos concedía ir por ella en el viejo carruaje. Larga y llena de razones y súplicas, era nuestra plática para conseguir con Gabino el permiso para que su mujer se viniera con nosotros a la casa grande.

-Pero, ¿Y que hago yo solo? ¿Quién me va a hacer de comer? ¿Quién atiende las gallinas? ¿Quién cuida de la huerta? ¿No ven que nacieron dos becerritos y tres muletos, que están muy “plebes” y necesitan cuidados de mujer?

Al fin, lográbamos el ansioso permiso. El viejo Gabino se quedaba solo y con alegría subíamos al carruaje a doña Felipa, con un canasto de huevos y otro de frutas que nos había guardado con amor.

En la noche se iniciaba nuestra fiesta, porque doña Felipa princiíaba sus narraciones, con cuentos de hadas o con la episódica historia del pelón. A veces interrumpía su narración para presentar una pequeña comedia, en la que nos asignaba algún papel y nos hacía usar el vestuario que a nuestras espaldas había preparado.

La condición para dejar ir a la chiquillería a la feria de Guasave, en el día de la Virgen del Rosario era que nos acompañara doña Felipa. Entonces, Gabino nos hacía sufrir mas con sus negativas, y nos sacaba al fin mil promesas que no podíamos cumplir, para prestárnosla. Ella se hacía la indignada porque, decía, haciéndonos prometer lo que estábamos imposibilitados para cumplir (que le traeríamos un pedacito de manzana de la virgen, o un castillo para encenderlo en los corrales), se nos habrían los caminos de la mentira. Gabino se reía con infantil alegría.

Mi madre no fue como las madres que pintan en los libros. Ella nunca cuidó a sus hijos, ni batalló con ellos. Ni siquiera cuentos nos contaba. Como siempre ha sido niña mimada de todos (de su familia, de mi padre, y hasta de los médicos y los curas) , las nanas o las tías se encargaban de los 10 hijos de mi madre.  Mi papel de séptimo, era difícil, porque para mí escaseaban los cuidados familiares, y siempre andaba yo en manos de nanas y de criadas. Recuerdo que se organizó el paseo anual de diez a quince días a la isla de Macapule, y miré con tristeza como partían mis padres y mis hermanos y me dejaban olvidado. Mi temperamento de poeta en cierne me hizo tragarme el dolor del olvido y de la soledad, con la oriental filosofía de mis seis años. Pero tuve mi premio, cuando al día siguiente, mi padre regresó en el caballo prieto andador, y me llevó en las ancas. Esto me daba superioridad sobre mis hermanos, que habían ido como todas las gentes, en carruaje…

Tal vez por el material abandono, a falta de una madre completa, tuve muchas a medias: Ezequiel y el grupo de quedadas hijas de don Juan N. Cervantes, que con desbordante cariño se encargaban de mi baño diario, y doña Felipa, que me llamaba hijo, con su vocecita dulce y picara.

Todavía hoy no comprendo, como pudieron unirse y vivir tan largos y felices años juntos, la delicadeza y finura de doña Felipa y la rudeza campesina de Gabino. Tal vez la gran bondad de sus almas, los unió en la vida.
Alguna vez, atormentada mi infantil curiosidad con el problema humano de tan dispar y tan feliz pareja pregunté: -Oiga, doña Felipa, y ¿Por qué se casó usted con Gabino?

-Callate, hijo… Entonces no era tan ignorante para estas cosas, y yo tenía quince años. Ya entenderás cuando crezcas. Por ahora, ya vez como el viejo, tan prieto y tan feo, pero que felices somos en este rancho tan bonito, porque tenemos un hijo como tú. Porque ¿Verdad que eres mi hijito…?

Me emocioné con tan singular ternura, y llorando lágrimas alegres, abracé al frágil cuerpo de la viejecita y cesé en mis preguntas inoportunas.

Napalá, con las manos finas de doña Felipa y de Gabino, abrió para mi alma de niño las ventanas del cariño y de la emoción. Y con el material contacto con el ganado y el campo, hizo que mis inquietudes se asomaran a la vida. Viendo el ayuntamiento rápido del toro con la vaca, y como el garañón y el burro daban lecciones de virilidad, los misterios de la vida estremecieron e inquietaron mi alma…

Gabino y su mujer se fueron de la vida: los centenarios macapules se secaron; las tierras, por el salitre, se perdieron para la posibilidad de cultivo; pero en la vida mía suena aún encauzando cariño la dulce voz de doña Felipa: Gabino marca ruda y fuertemente un camino de bien, y el viento hace cantar las hojas de los macapules, modulando la sinfonía de la esperanza que como un saeta, se clava en los multicolores horizontes de las tardes de Napalá…



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 43, Enero de 1981.



MÉDICOS DECANOS DE GUASAVE

GUSTAVO CORTÉS FARÍAS

Memorables en la región del Petatlán, son los profesionales de la medicina y la farmacobiología, que han prestado un invaluable servicio a la comunidad guasavense; los antiguos llegaron a fines del siglo XIX y el resto de los que aquí se mencionan se asentaron por aquí en la década de los 30 a los 60´s  del siglo pasado.

De manera cronológica enlistamos a los siguientes: El destacado Luís Gonzaga  de la Torre Tovar (el famoso Doctor de la Torre), que se instaló por la calle que hoy lleva su  nombre. Fue un personaje pintoresco y singular; había ejercido primero en la Villa de Sinaloa en 1887.

Luego se asentaron dos médicos de nacionalidad norteamericana: Hershel H. o, Archer Brown, cuyo consultorio y vivienda estuvo en el callejón que hace esquina con Madero; y Francisco Smith, conocido como don Panchito, que atendía en la comunidad de El Dorado y aquí en Guasave, en la esquina de Teófilo Noris y 21 de marzo. Médico altruista, depositó su fortuna en Nogales Arizona, llevó una vida pobre y vistiendo desarrapado, calzando huaraches.


Entre los años 30 y 60´s


En ese lapso llegamos; Joaquín Camacho Telles, egresado de la UNAM con consultorio y botica por la calle Obregón, médico cirujano y partero ya desaparecido; Sóstenes Mercado Torrero establecido en Madero y Corregidora, egresado de la U. de G., ya desaparecido.

Por su parte Jesús Flores Castro, médico internista ya desaparecido se estableció por Ángel Flores y 21 de Marzo y posteriormente en Noris y 21 de Marzo, estudió en la U. de G.

Antonio Díaz de León, titulado en la Universidad de Guadalajara, consultó en Ángel Flores donde construyó un sanatorio que lleva su nombre, falleció el 23 de febrero de 1976.

Guasave le abrió los brazos a Humberto Mayorga Gutiérrez, egresado de la UNAM de nacionalidad Nicaragüense y se instaló por la calle Zaragoza. Ejerció como médico, cirujano y partero, fue responsable del centro de salud por mucho tiempo.

Titulado por la U. de G. y con especialidad en otorrinolaringología Manuel Flores Castro (hermano de Jesús) consultó en callejón Luciano Leyva, fallecido hace algún tiempo; en esa misma dirección atendió a sus pacientes el médico, cirujano y partero Ernesto Cabrera Córdoba, egresado de la U. de G.

Se recuerda con afecto a Ramiro Pérez Logan, médico cirujano y partero, egresado de la UNAM, extensión Guadalajara con especialidad en cirugía tras un pos grado en Canadá. Atendió en Noris y 21 de Marzo, luego se cambiaría a Noris y Guerrero, allí construyó el ahora sanatorio Guadalupano. Por la calle Guerrero y luego en Zaragoza y posteriormente atendió Manuel Romero Pérez, médico internista ya desaparecido, realizó estudios en la Universidad de Morelia.

Cuando egresó de la UNAM, Antonio Olea Ibarra, médico, cirujano y partero, se instaló por la calle Juan Carrasco; dirigiría muchos años el Centro de Salud de Guasave.

Gustavo, Cortés Farías, médico, cirujano y partero, egresado de la UNAM, se instaló en Guerrero y Teófilo Noris, actualmente atiende a sus pacientes en Teófilo Noris y 21 de marzo. Cortés Farías durante casi 30 años fue responsable del puesto periférico del ISSSTE en la cabecera municipal hasta que esta institución lo pensionó.

El desaparecido médico cirujano y partero José de Anda y de Anda, graduado en la U. de G., se estableció en Teófilo Noris, en sus últimos años practicó la cirugía y tuvo  su cargo la dirección del centro de salud durante varios años.

Por su parte Raúl López Ruiz se estableció por la calle Álvaro Obregón, estudió en la UNAM cirugía y partos.




Dos médicos españoles

Francisco Palau Abad, médico internista de Cataluña, consultó por la calle Obregón y Luís Jerez Maza, asturiano, hizo lo mismo en ese domicilio, pero con especialidad de cirujano.

El fallecido Bernardo López Angulo con especialidad en cirugía egresado de la UNAM, consultó y administró un pequeño sanatorio por el callejón Zaragoza.

Por la calle doctor de la Torre, se estableció Aurelio Ibarra Delgado, ya fallecido, se había titulado en la UNAM, extendión Guadalajara, primero ejerció como Médico General y tras un pos grado ejerció la pediatría.

Eduardo Ruiz Velazco, que egresó de la U. de G. como médico, cirujano y partero ejerció como tal por la calle Zaragoza; Carlos Aldana Cardona hizo lo propio, primero en Estación León Fonseca y luego en Carrasco y Zaragoza en Guasave; se tituló en la UNAM en medicina general, con especialidad en Pediatría, misma que ejerció hasta poco antes de morir. Por la calle Teófilo Noris ejerció su profesión de cirujano y partero, Rafael López Castro que había estudiado en la UNAM.

Hasta hace poco tiempo por la calle Zaragoza, se podía consultar al cirujano y partero Gilberto López Zepeda, egresado de la UNAM; por esa misma calle ejerció la medicina general Carlos González Guevara, que también había estudiado en la máxima casa de estudios del país.

Moisés Motemayor Fonseca se estableció por doctor de la Torre, fue médico general egresado de la UNAM y casi hasta su muerte se desempeñó como tal en el IMSS de esta municipalidad.

Carlos Gómez Castro ejerció por la calle Ángel Flores y ahora atiende en su domicilio. Fue médico general del IMSS hasta que se retiró de ese Instituto médico, estudió en la UNAM. Como médico general ejerció por la calle Zaragoza, Rogelio Yañez Chaparro, en la actualidad lo hace en la calle Carrasco, realizó su carrera en la UNAM; por la misma calle Carrasco ejerce actualmente el facultativo de la U. de G. Carlos Díaz Barraza, titulado por la Universidad Autónoma de Guadalajara, como médico general y especialidad en oftalmología, atendió por la calle Teófilo Noris, continuando con su profesión en la perla tapatía.

Enrique Vergara Garza ejerció como médico general y legista hasta su fallecimiento.



Médicos decanos en las comunidades del municipio

Se debe mencionar a Martín Solares Tellez, Carlos Gómez, antes de establecerse en la cabecera, al peruano Luís Zúñiga, Enrique Valladares y Jesús Angulo, provenientes e la UNAM y que se establecieron en el Burrión.

Amadeo Mariano Calleja Roa de nacionalidad española atendió en la Bebelama.
En Bamoa y Estación Bamoa lo hicieron Enrique García Navarro de la U. de G. al igual que Jaime Montoya, Eliseo Silva y Leonel Pinto.

En la Brecha ofreció sus servicios el doctor Manuel Sánchez Hernández, egresado de la UNAM.

En la Trinidad hicieron lo mismo Jorge Carlos Castro Torres “El triqui”, titulado en la U. de G.  y Raúl Reynoso Robles que había estudiado en la UNAM. Jesús Alapizco que estudió en la UNAM, se estableció en Ruiz Cortines.

Finalmente, se deber reconocer el servicio y esfuerzo entregado a los guasavenses con apuros de salud, a los decanos de la quimicofarmacobiología, Jesús Castro Favela, Arturo Yac Brambila (fallecido) y a René Angulo Torres.

Hoy en día, al inicio de este año 2001 en nuestro municipio ejercen 280 médicos entre aquellos que ejercen la medicina privada y la institucional, así como 15 químicos farmacobiólogos que lo hacen de manera privada.






Los forjadores de un pueblo

DON FRANCISCO ECHAVARRÍA y JOSÉ MA. FIGUERIA DÍAZ


En el norte de Sinaloa, principalmente en la región de Guasave y Sinaloa de Leyva, el nombre de don Francisco Echavarría es toda una leyenda por su espíritu de empresa y de lucha.

Fue un hombre visionario que de la nada levantó un imperio de riqueza y prosperidad. Fue dueño absoluto de las ubérrimas tierras de Naranjo y La Trinidad.

 Fue un hombre instruido, cursó hasta el cuarto año de primaria, pero cómo lo preparó la vida y el trabajo. De dependiente en una tienda propiedad de una prima hermana, en San José de Gracia, llegó a ser uno de los hombres mas ricos en su tiempo.

Tenía, nos cuenta su hijo Francisco, una letra primorosa, de esa caligrafía que todavía vemos y leemos, en escritos viejos, con admiración y deleite.

La minería y la agricultura –su esposa y sus quince hijos- fueron la pasión y el amor de su vida que concluyó el 28 de diciembre de 1954, dejando como herencia su ejemplo de hombre de bien y de trabajo.



Precursor de la irrigación


Antes de 1910 la irrigación y la agricultura en Sinaloa estaban en pañales. Puede decirse que en Guasave, en Sinaloa de Leyva y Angostura empezó a aprovecharse, canalizándola, el agua de nuestros ríos y arroyos para hacer producir mejor las sedientas tierras sinaloenses.

La minería hace rico al mas pobre y pobre al mas rico. Y don Francisco Echavarría, que ingresó como socio con la sexta parte en San José de Gracia de una mina llamada “El Rosario”, obtuvo extraordinarias ganancias con el oro, que en cantidades industriales, produjo este material.

A principios de siglo adquirió las tierras de Naranjo y después de la Trinidad, antes predio de  “Chuchumicari”. Y empezó una nueva actividad para él: la explotación y comercialización de la agricultura.

Lo primero que hizo fue principiar a desmontar las tierras, pero éstas no producían lo suficiente por falta de agua, agua que crecía en abundancia y que traía consigo el arroyo de Ocoroni, pero que solo se le veía pasar a engrosar el caudal del viejo río Petatlán.

Fue entonces cuando pensó en iniciar la construcción de un canal de Gravedad el de “La trinidad” para dejar de estar sujeto a la temporada de lluvias. Junto con el canal de El Burrión, el de “La trinidad” fueron las primeras obras de riego realizadas en Sinaloa, precursoras de las modernas presas que dan vida y riqueza a nuestra entidad.

De ese viejo canal que en su tiempo causó la admiración y el beneplácito de los incipientes agricultores, y que llegó a regar cerca de tres mil hectáreas de la Trinidad y Naranjo, aún siguen en operación el dique construido en este último lugar. Estas obras fueron expropiadas en 1938 y hoy son propiedad de la nación.

Don Francisco Echavarría había aportado su grano de arena al desarrollo y progreso de la agricultura en la entidad.



Entrega sus tierras

Francisco Echavarría Rojo nos relata que su padre nunca sembró las tierras personalmente. Las rentaba a alrededor de 240 colonos, de los que recibía un porcentaje, algo así como la tercera parte de las cosechas. Don Francisco les proporcionaba la tierra, el agua y el dinero para las siembras.

Los vientos de la causa agraria empezaron a soplar a principios de la década de los treintas. Ya para entonces en 1932, Francisco se había hecho cargo del negocio agrícola.  Y a él le tocó presenciar las primeras reuniones de campesinos, que pedían la entrega de las tierras de La Trinidad.

Los solicitantes –dice Echavarría Rojo- eran gente extraña a la región. Los colonos que trabajaban en los terrenos de la familia Echavarría –“Y que estaban a gusto con las facilidades que se les proporcionaban”-, permanecieron alejados a este movimiento social.

Don Francisco Padre, viendo que la cuestión era seria y que tarde o temprano su patrimonio sería arrancado de sus manos, tomó la decisión de repartir sus tierras a quienes tenían mas derecho a ellas: a los campesinos que venían explotándolas desde hacía años y que eran originarios de la región.

Y así lo hizo, para ello los mandó llamar y les informó de la determinación que habían tomado. Les aconsejó que se acercaran al comité agrario que se había formado con tal propósito y pidieran derecho de preferencia en el reparto agrario de las tierras de La Trinidad.

Y a ellos se les entregaron. Y ahí están todavía algunos campesinos supervivientes de este episodio y sus herederos.

Pero antes hubo una situación que pinta de cuerpo entero a Don Francisco. Ya había hecho el ofrecimiento de entregar las tierras cuando se le acercó un político de mucha influencia en el gobierno federal y le dijo que él “Podía arreglar que no se le afectaran y que lograría que se les respetaran”.

Don Francisco, como los viejos de antes, era de una sola palabra. Su respuesta tajante fue la siguiente: ¡Ni por todo el oro del mundo rompería la promesa y el compromiso que hice con mis amigos los campesinos de La Trinidad!



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 43, Enero de 1981.




 

EL AVIONAZO DE PEDRO INFANTE EN GUASAVE

ENRIQUE SÁNCHEZ ALONSO
(“NEGRUMO”)

Han pasado tantos años de ocurrido este suceso, que ya resulta difícil para mi recordar la fecha exacta; pero no el gran susto que nos llevamos los que viajábamos en la avioneta Cessna  recién adquirida por mi compadre pedro Infante, que el mismo tripulaba.

Este aparatoso accidente acaecido en Guasave pareció predecir el sino fatal que esperaba al querido artista y quedó consumado mucho tiempo después en la blanca Mérida.

Empezaré desde el principio: el compadre me habló en México para que le acompañáramos en una gira artística, como ya lo habíamos hecho en veces anteriores. Formábamos un cuarteto integrado por Fausto Millar, Rafael Carreón, Rogelio Mayoral y el que escribe. Ese cuarteto se convertía en el Trío América eliminando el acordeón (Rafael Carreón), y ese trío acompañaba al compadre Pedro.
Llegamos a Culiacán, Pedro tripulando la avioneta y nosotros como pasajeros. Pedro visitó a familiares y amigos. Comimos en la casa de don Guillermo López, cuñado del compadre, atendidos por su hermana Lupita. Por la noche tuvimos una actuación en El Tamazula, centro social de moda en aquellos años.

Al día siguiente nos fuimos a Guasave, viendo como en el aeropuerto local, en lo que hoy es Lomas del Boulevard, se quedó en tierra Manuel Quintero, peluquero muy amigo de Pedro, y a quien éste tenía gran afecto. Manuel había sido invitado por Pedro, pero por falta de cupo y no desando sobrecargar el aparato, decidió quedarse muy a pesar de los ruegos de Pedro para que nos acompañara.
 
En Guasave el campo aéreo estaba en terrenos de lo que hoy se conoce como Zona Ejidal, rodeado de siembras de maíz y cercos de alambre.

Actuamos por la noche en un centro social que me parece que se llama Alberca. Cuando llegamos a dicho lugar estaba totalmente abarrotado, cientos de personas se habían quedado sin poder entrar, pero Pedro, teniendo entre ellos a muchos conocidos, pidió al empresario que los dejara pasar, petición que fue concedida.

Me parece recordar que era el día de la Virgen del Rosario porque Pedro fue a cantar Las Mañanitas a la iglesia, acompañado de nosotros. Después y con virtud de que tenía permiso limitado de los hermanos Rodríguez, para quienes filmaba una película, decidió que regresáramos a Culiacán para descansar y al día siguiente emprender el viaje a México.

Era de madrugada. Varios amigos y propietarios de vehículos se dirigieron al campo aéreo y colocando sus unidades a ambos lados de la pista encendieron sus luces para iluminarla. Pedro calentó motores, luego treparon Fausto y Rogelio que iban en los asientos traseros, luego Pedro y yo que quedamos adelante.

La máquina conducida por Pedro se estacionó en la cabecera de la pista, segundos después enfilaba hacia el otro extremo tomando mayor velocidad conforme avanzaba para tomar altura. Sentimos que despegábamos, pero de pronto…

Un golpe seco nos sacudió a todos, el tren de aterrizaje se había enredado en el alambrado de un cerco y el aparato empezó a maromear sobre una milpa; desprendido el tren de aterrizaje, la nave se deslizó todavía a bastante velocidad sobre unos surcos, originando fuerte fricción de la panza y el natural recalentamiento que amenazaba con causar una explosión.

Fueron aquellos momentos angustiosos, los mas largos de mi vida. Cuando al fin la aeronave se detuvo, escuchamos un fuerte grito de Pedro: ¡Corran porque esto va a explotar!

El avión destrozado quedó con la puerta hacia arriba, gracias, gracias a Dios reaccioné de inmediato y de tremendo golpe con el hombro, cuya consecuencia aun perdura, logré abrir la puerta. Fui el primero en salir, luego el compadre Pedro, enseguida Rogelio y finalmente Fausto. Todos emprendimos veloz carrera, y fue lo mejor que pudimos hacer, pues enseguida, treinta metros atrás de nuestras espaldas, se produjo la primera explosión y lo que había sido flamante avioneta, empezó a arder.
Esa misma madrugada Pedro lucía un parche en la frente. Fue llevado a Culiacán en automóvil y al día siguiente abordó un avión de Aeronaves de México para trasladarse a la capital. Por la noche ya estaba actuando en la XEW, todavía con el “chichón” en la frente.

Nosotros nos quedamos en Culiacán y después viajamos por nuestra cuenta a la Ciudad de México, en donde ya nos esperaba el compadre. De inmediato ordenó guitarras nuevas y trajes para nosotros, que desde luego pago por su cuenta.

Aquel nuestro primer accidente avionístico, no restó animosidad al grupo, pues acompañamos al compadre Pedro en giras por Texas, Nuevo México, la zona del Bajío y otros rumbos de la República, aunque las mayores veces viajando por tierra, incluso le acompañamos en las películas El Seminarista, El Mujeriego y Angelitos Negros.

Pero el sino del compadre parecía estar escrito. Años después se produjo aquél accidente en tierras Michoacanas en el que resultó gravemente herido. Seis horas duró la operación en la cabeza para serle colocada una placa de platino. Lupita Torrentera, que le acompañaba, resultó apenas con golpes leves.

Y vino el último, avionazo mortal de Mérida, en 1957. Allí quedó el compadre dormido para siempre, allí murió el ídolo mas grande de México, no así su recuerdo, sju voz y su simpatía que aun seguimos evocando los que todavía peregrinamos por este mundo tan accidentado.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 44 , Febrero de 1981.





DON BLAS VALENZUELA

ENRIQUE RUIZ ALBA

En Guasave se le considera como uno de los pilares del progreso alcanzado en la actividad agrícola: activo, emprendedor y visionario, planteó y llevó a cabo la ejecución del canal Valenzuela, que se constituyó –como dijo Miguel Soto- en “el risueño despertar de una generación hambrienta de trabajo”.

“Los hombres capaces para las duras faenas del campo, hallarán lugar propicio dentro del sistema de riego creado para desarrollar fructíferamente sus actividades. Empezaron los desmontes, se abrieron nuevos caminos; se fundaron nuevos centros de población y de trabajo; y la cabecera del municipio de Guasave, antes apenas conocida por las grandes caravanas religiosas que venían a pagar sus promesas y dar gracias a la Virgen del Rosario por los bienes recibidos, es hoy la bella e importante Ciudad de Guasave, emporio agrícola y gran centro comercial…”

Hasta aquí lo expresado por Miguel Soto (periódico “La Opinión”, 1948).

Pero ¿Quién fue antes Blas Valenzuela, nativo de San Miguel Zapotitlán, y avencidado en Guasave?

Blas Valenzuela fue hijo de don Pedro Valenzuela y doña Francisca Ibarra. Don Pedro se dedicó al comercio (compra-venta) con una recua mula que era todo su capital. En uno de sus constantes viajes fue asaltado cerca de San Miguel, en donde además de ser robado se le privó de la vida, quedando Blas huérfano de padre a los 8 años de edad.

Su hermano mayor, Teodoro María Valenzuela, logró establecer una línea con carretas de bueyes, que se dedicó al fleteo entre el municipio y varias poblaciones de Sonora, dando a Blas el mando de las mismas.

Blas empezó a jugar a las cartas y pronto se convirtió en jugador empedernido, pero con mala estrella, siempre perdía. Cuando le ganaban su salario jugaba el importe de los fletes; hubo ocasiones en que empeñó las carretas “para reponerse”, luego hasta el importe del empeño. Debido a este comportamiento perdió el empleo de jefe y bajó a simple carretero. Por esos años había casado con doña Paz Camacho, quien recibió como herencia paternal un caballo y tres vacas, primer capital que manejó Blas.

Siendo carretero, sorprendió en una ocasión al jefe mayordomo de carretas que le había sustituido. Con el pretexto de buscar un lugar apropiado para encerrar a los animales, se adelantó a la caravana.

Cuando las carretas llegaron a su destino, él ya había obtenido dinero a cuenta del flete y estaba de nuevo en la partida del poker. Como siempre, perdió todo, y se quedó muy triste, como Cortés cuando lloró aquella noche rumiando su derrota.

Pero Blas, en su tristeza, fue reconfortado por uno de los parroquianos a autorizarle a jugar un albur –uno solo- para que volviera a casa. En caso de perderlo, el parroquiano lo pagaría, lo que aprovechó Blas para tapar la partida.
   
Narra don Juan Lugo Soto –jefe de las carretas entonces- que fue “un albur de una sota de bastos contra dos oros”, Blas atinó al albur, ¡Ganó por fin!, y las utilidades las dedicó a la compra de garbanzo. Con estas utilidades y las obtenidas en las carreras de caballos con su cuaco “el 22” –llamado así por haber ganado una apuresta de 22 pesos- , rentó los terrenos de Aramuapa, que después bautizó con el nombre de Chuchumicari, a don Francisco Echavarría. Hoy lleva el nombre de La trinidad.

Trabajando esta hacienda rentó otra de nombre Toruno, y habiendo magníficos dividendos, compró tierras en el predio de El Güicho, a los que puso el nombre de bonanza. Pero el General Álvaro Obregón, su gran amigo, - y se dice también habilitador le pidió que le nominara Cubilete, por lo que para evitar dificultades la llamó – y se llama oficialmente- “Bonanza del Cubilete” Salomónica decisión que le evitó dificultades.

Las tierras eran de temporal, pero la visión de Blas Valenzuela habrían de convertirlas en poco tiempo en tierras de irrigación. En 1922 empezó a construir el canal Valenzuela en Gambino, a orillas del río Sinaloa, con extensión de 25 kilómetros  que remataban en El Cubilete; amplió una red de canales de 78 kilómetros para irrigar 15 mil hectáreas, entre las que se incluían las de otros vecinos.

En esas tierras pródigas cultivó Don Blas el garbanzo y el tomate, a las que siguieron otros cultivos que han dado prestigio a la agricultura sinaloense, y beneficios a sus explotadores.

Además, don Blas Valenzuela en sociedad con el general Álvaro Obregón, siendo presidente de la República, visitó varias ocasiones a su amigo Blas en El Cubilete, y se dice que en plena Revolución, acudió varias veces ante él en petición de ayuda económica para la causa revolucionaria. Cuando Obregón fue asesinado en “La Bombilla”, don Blas fue Acosado intensamente teniendo que soportar infinidad de problemas.

Don Blas Valenzuela murió en 1934, sobreviviéndole sus hijos Ramón y Joaquín, así como los vestigios del canal que lleva su nombre  y que contribuyó en gran parte al progreso de Guasave y de la región.

Una calle de Guasave lleva su nombre como homenaje y de recuerdo y gratitud –por encima de errores y desviaciones- hacia quien con audacia, visión y trabajo contribuyó en gran parte al progreso de este municipio.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 42 Diciembre  de 1980






DON PABLO RUBIO ESPINOZA: HONESTO LIDER POLÍTICO

PABLO E. RUBIO LARA

Menor de 5 hermanos, hijo de Blas Espinoza y Estefana Rubio: nació en la comunidad de La Bebelama, municipio de Guasave, Sinaloa, un 16 de agosto de 1919; y queda huérfano de padre a la edad de cinco meses. Desde muy pequeño trabajaba como peón en la hacienda de Los Menchaca, motivo por el cual impide asistir con regularidad a la escuela del lugar.

Mas adelante, a la edad de 17 años, se manifiesta como un joven inquieto y voluntarioso. Y sus compañeros: Arcadio Espinoza, Ignacio Armenta, Ramón Corrales, Conrado Parra, Francisco Armenta, Bernardo Espinoza y otros (todos jóvenes), confían en él y le ponen a la cabeza para organizar el primer Sindicato de Trabajadores, con el fin de exigir a los hacendados el séptimo día como descanso obligatorio; dicha agrupación se llamaría Sindicato Rojo de Obreros y Campesinos, dependiente de la recién creada Confederación de Trabajadores de México (C.T.M.).

Constituido dicho organismo, la hacienda deja de sembrar sus terrenos y automáticamente quedan sin trabajo los sindicalizados, y viendo semejante situación encabeza una comisión para entrevistarse con Jesús María Armenta Rodríguez, presidente municipal (1937), con el propósito de darle solución a este conflicto. Se pretendía pues, que los terrenos de cultivos por estar ociosos, pasaran a manos de los mismos trabajadores, el cual se solucionó a favor, ese mismo año. Al tomar posesión de ellas, inmediatamente se formó la Cooperativa Agrícola encabezada por el mismo, y así pasan a ser ejidatarios en el año de 1939, siendo gobernador del Estado el Coronel Alfredo Delgado.

Este mismo año, como ejido bien formado y constituido, es nombrado presidente del Comisariado Ejidal y como tal solicita crédito al señor Silverio Trueba, próspero agricultor de Guamúchil, Sinaloa, para sembrar ajonjolí y garbanzo. Terminando su periodo sigue cultivando su tierra (5-80-00 has) y a la vez gestionando mas tierras para los que no la tenían.

En 1946, se forman los núcleos ejidales en el cual es nombrado presidente del consejo de vigilancia.

En 1949, presidente del comisariado ejidal.

En 1950, fue electo regidor propietario para el periodo 1951-1953, siendo presidente municipal José I. Liera.

En 1955, nuevamente presidente del comisariado ejidal.

En 1956, es nombrado presidente del comité político pro generación Gabriel Leyva Velásquez.

En 1957, secretario del Comité Regional Campesino No. 8 del municipio de Guasave.

En 1958, diputado federal suplente con Arcadio Camacho Luque (propietario) II Distrito Electoral.

En 1959, presidente municipal sustituto, por renuncia que presentara Juan Angulo Leyva.

El 30 de Julio de 1960, nuevamente secretario del Comité Regional Campesino No. 8.

En 1962, fue electo Diputado Local por el V Distrito, para el periodo 1963-1965.

En 1965, es electo Presidente Municipal para el periodo 1966-1968.

En 1976, secretario del Consejo de Vigilancia de la Unión de Productores de Cereales del Municipio de Guasave.

En 1977, fue electo regidor del Ayuntamiento periodo 1978-1980.

Hasta la hora de su deceso el 16 de febrero de 1993, fue consejero del Patronato para la Investigación, Fomento y Sanidad Vegetal del Municipio de Guasave desde 1958.

Dentro de su basta experiencia acumulada a través de los años por el camino del agrarismo obtuvo triunfos sin faltar las derrotas; cosechó muchos amigos, sin faltar algunos enemigos; aciertos y desaciertos, en cuanto a solución de problemas agrarios.
Dentro de su vida política y a partir de la década de los setenta (hay que decirlo); vinieron etapas de los llamados congelamientos muy propios en esta cuestión, desde tiempos remotos. Etapas que se descongelaban con el mismo roce de esta actividad. Y es que él sabía y aceptaba, que esto era parte del juego de la vida, (el que se enoja pierde, decía). Además habían surgido a la vida política jóvenes con mucha preparación académica como: José Luís Leyson Castro, Juan y Jesús Burgos Pinto y muchos más que se sumaron para tratar de ocupar puestos en diferentes áreas del gobierno.

Ellos, los antes mencionados, no pretendieron opacar a la vieja clase política, sino que trataron de poner en práctica los conocimientos adquiridos a través de su estancia en las universidades, para la posible solución a los muchos problemas del municipio principalmente en lo administrativo. Por lo tanto el no se negó a asistir a actos políticos y sociales en esa etapa de congelamiento como antes decía, excepto a algunos, por causa de su precaria salud.



Homenajes y reconocimientos

Dentro de esos actos y para satisfacción no solamente de don Pablo sino de toda su familia y amigos, vinieron reconocimientos y homenajes por su trayectoria en la vida política y social.

La mayoría de esos reconocimientos fueron bien vistos por todos los organismos guasavenses, excepto algunos.

Se decía que no merecía esto, que no merecía lo otro, que ese homenaje es para llevar agua al molino de fulano o sutano, etc.

Dentro de sus muchos momentos de tranquilidad: se le movía, se le proponía (no mover lo que está tranquilo), decían los antiguos. Porque dentro de esas propuestas se armaban las discusiones, las conjeturas, comentarios por aquí y por allá. Pasada esa tempestad venía la calma.

Y hablando de homenaje y reconocimientos diré: que conservar el ejido y aferrarse a él como si fuese el primer día de su dotación, sería el mejor homenaje que le brindáramos no solamente a él, sino a todos los líderes que ya se nos fueron, incluyendo al mismísimo general Emiliano Zapata.





DON ISIDRO RODRÍGUEZ

POR OSCAR FIGUEROA GÁLVEZ

Don Isidro Rodríguez fue uno de los precursores del comercio y de los hoteles en Guasave.

Hombre de acción, estimado y respetado, llegó a esta población procedente de Mulejé, Baja California, en el año de 1931, para nunca salir de su segunda tierra que lo cobijó para siempre en 1977.

Su viuda doña Lolita, mujer afable, bondadosa y dinámica nos cuenta que don Isidro al llegar a Guasave fundó y estableció la tienda de ropa “La Tableta”, cuya construcción era de pura madera, ubicada por la calle Ángel Flores.

Después construyó el edificio de dos pisos –primero que se erigió en Guasave-  y a él trasladó su negocio denominado “La villa de Guasave”. En el mismo local, con la separación correspondiente, empezó a operar el hotel “Moctezuma”, todavía en servicio y al cuyo frente se encuentra doña Lolita.

El lugar en que se levantó “La Villa de Guasave” era un profundo pozo utilizado como basurero municipal y rodeado de frondosos macapules.

Don Isidro también fue uno de los gestores iniciales de la construcción del ramal ferroviario de Naranjo a Guasave, que recientemente, con el aplauso de los guasavenses, fue aprobado el presupuesto para su ejecución.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 44, Febrero de 1981.





LAS SALAS DE CINE EN GUASAVE

JORGE BRIONES FRANCO

Historia viviente y pertinente el caso, pues trabajó como boletera y taquillera en casi todos los cines que ha tenido Guasave, la señora Alicia Amelia Luque Almeida, La Quichi, relata las nostalgias que le refresca el recuerdo del primer cine que hubo en esta ciudad, otrora emporio algodonero. Exhala suspiros al recordar las continuas escapadas con su novio, cuando rondaba los 25 años mas o menos (hoy cuenta con ochenta y tres), para admirar la película clásica o de moda en el cine Murcia. Hace recuento de las circunstancias y afirma que este cine fue fundado por la calle Norzagaray (el señor Medina López se refiere a la calle Madero) frente a la plazuela Hidalgo. Tiempo después Gustavo Castro lo trasladó a la confluencia de las calles Zaragoza y Teófilo Noris con el nombre de Murcia Palace (ahora convertido en salón de actos y pista de baile). Reconstruye mentalmente al proyeccionista y lo nombra: Jorge López “EL Chapo”.

Otra versión, la de la señora María Teresa Castro de 68 años, refiere que el lugar donde originalmente se levantó este primer cine que tuvo Guasave era el Teatro Murcia y ocurrió en las fechas en que ella contaba con cinco o seis años de edad. Después el edificio lo demolieron y pusieron el salón Murcia Palace.

Volviendo con La Quichi, ésta recuerda que posteriormente Guillermo Pulos construyó por la misma calle Zaragoza, entre Carrasco y Obregón (donde hoy se levantan las zapaterías Covarrubias), el cine Rex. Ella comenzó a laborar desde su inauguración, cumpliendo allí la nada despreciable cantidad de 26 años.

También estuvo ahí Juanita Rubio y al casarse ésta, Beatriz Herrera; fue proyeccionista un hombre al que denominaban El Texano. El cine era al aire libre, parejo, con pura luneta, era pequeño como para 150 o 200 personas, pero cuando las caravanas de artistas llegaban a hacer temporada a la ciudad le metían hasta 500 espectadores, todos hechos bolas. Pero eso sí, pasaban muy buenas películas y realizaban promociones, por ejemplo: los sábados dos damas por un solo boleto, o bien un caballero acompañado de una dama. Cuando su propietario lo cerró lo ofreció en indemnización a los manipuladores quienes siguieron  trabajándolo, pero al poco tiempo lo cerraron.

En esta misma época apareció el cine popular de don Isidro Rodríguez quien lo estableció por el boulevard 16 de Septiembre y la calle Ignacio Ramírez. Mas tarde, y otra vez por la calle Zaragoza, (esquina donde hoy está la zapatería Canadá y enfrente del Hotel Guasave), Gustavo Castro fundó el cine Marceci, nombre formado con la contracción del nombre de sus dos hijas: Martha y Cecilia. Este cine solo duró un año, fue el mismo tiempo que trabajó doña Amelia en la taquilla. En este cine fueron proyeccionistas los primos hermanos César y Remberto Ahumada y boletera Beatriz Herrera. Este cine también era al aire libre.

Durante un buen período de tiempo, en Guasave funcionaron tres cines simultáneamente; fue la época del Murcia, Rex y Popular, los dos primeros a solo dos cuadras de distancia uno del otro.

Algunas personas recuerdan que también hubo un cine denominado Zaragoza y que funcionó por la calle del mismo nombre. Este y el cine popular fueron demolidos y en sus lugares se encuentran, en lo que fue el primero un Banco, en donde estuvo el segundo, hoy se levantan locales comerciales.

Muchos años después se formó por la calle Juan Carrasco el Cinema Guasave 70 de la Organización Ramírez en la que también trabajó La Quichi alrededor de doce años, al paso de los cuales se jubiló. A pesar de los 39 años que vivió en el ambiente de los cines, ya como boletera o taquillera, la señora Amelia confiesa que no le gusta el cine, que nunca le ha gustado y que si acaso vio completas una o dos películas. La sala del cinema Guasave 70 hace como 5 o 6 años que dejó de funcionar. El primer dueño fue Ramiro Castro y ahora el propietario es el señor Horacio Álvarez, pero solo del edificio porque el negocio ha venido a menos. 

Para Javier Vega Bohórquez el cine Murcia tuvo dos vidas: la primera cerca de la plazuela Hidalgo y la segunda como Cine Murcia Palace que se inauguró en el año de 1942. Posteriormente los mismo dueños crearon el cine Marceci cerca de la hoy zapatería Canadá, luego vino el cine Rex de los señores Guillermo y Jorge Pulos, padre e hijo y el cine Popular de don Isidro Rodríguez, empresario hotelero. El último cine fue la sala de cinema Guasave 70 que fue construido por el agricultor legumbrero de la región, Ramiro Castro.



ROQUE CHÁVEZ CASTRO, PIONERO DE LA RADIO

VÍCTOR M. ZÁRATE URBINA

Si hubiese que definirlo en tres palabras, diríamos que Roque Chávez Castro fue: hombre de fe; y lo confirma el hecho de ver coronadas con éxito todas las empresas que emprendió.

A fines de la década de los cuarentas, siendo procesador de la Anderson Clayton & Co. (ACCO), abrió la válvula de sus inquietudes y expuso ante un grupo de prominentes agricultores su idea de establecer una radiodifusora en Guasave.

Con estudios en Guadalajara, tenía idea de lo que era la radiodifusión en aquellos años, pero también de lo que llegaría a ser con el tiempo. Habló con tal vehemencia y entusiasmo que al término de la plática estaba formada la sociedad que dio vida a XEGS, primera estación radio emisora comercial de Guasave que inició operaciones en 1948.

Fue un acontecimiento grande en aquellos años escuchar transmisiones de una radiodifusora local: música, novelas, anuncios, comunicados diversos, así como la voz de los locutores, unos venidos de fuera y otros nativos; a los pocos meses el auditorio era considerable, no así los ingresos de la naciente empresa.

Pasado un año, los inversionistas, acostumbrados a ganar millondas cada temporada con la venta del algodón, decidieron retirarse de la empresa al no obtener las utilidades que esperaban. Roque entendió el problema, como pudo adquirió las acciones de los renunciantes y se quedó como principal accionista de la radio, acompañándole su hermano Oscar, que desde el principio fungía como gerente. Roque dio así muestra de fe, tanto en el futuro de la radio como en sí mismo.



Comunicador por excelencia


Siendo joven aun, Roque se convierte en millonario, pero joven también sufre la caída mas grande de s vida a consecuencia del “Crack” algodonero. Se queda en la calle. Y vuelve a mostrar la fe que le caracteriza, viene al reencuentro de lo que es su vida: la comunicación, se introduce de lleno a la radiodifusión y se conecta a nivel nacional con gente del medio. Refuerza sus conocimientos para informar, divertir, comerciar e introducir inclusive tarea cultural entre los radio escuchas, presentando entrevistas, como grandes personajes de la época.

Roque se fortalece, penetra en Nogales y funda la radio XEXW, que vende mas tarde por imposibilidad de atenderla.

Se introduce en Los Mochis, en donde ya existen estaciones de radio, pero su presencia nacional –participa por entonces en las actividades de la cámara de la industria de la radio-  y las nuevas ideas, le abren el camino del éxito y le convierten en personaje regional.

En TNT radio 65, de Los Mochis, penetra al pueblo y llama poderosamente la atención. Hace un radio agresivo que llega a notarse en el ámbito nacional, tanto en el manejo de la información como en el talento local artístico.

(A él se debe el “slogan” publicitario que dio a conocer a Guasave en el concierto nacional: “Guasave, corazón agrícola de México”, que en efecto, identifica a Guasave en el mapa de la República).

Con el radio que inaugura en Los Mochis, Roque forma parte del grupo de estaciones que desde entonces intentaba desligarse de los “pulpos” de la radiodifusión en México. Siempre se lamentó que la radio comercial se controlara desde México, imponiendo todos los cartabones del mundo, y creando además los hábitos que impusieron a través de las compañías anunciantes, acción que beneficiaba sobre todo a las cadenas nacionales.

Para dar una idea de la explotación de que eran objeto los empresarios radiofónicos de la época, va un ejemplo: las cadenas nacionales cobraban 50 por ciento de la publicidad enviada a la radio de provincia, sin realizar ninguna inversión. Por cuenta de los empresarios locales corrían todos los gastos, inclusive la transmisión de novelas.

Ello gestó un movimiento de independización que empresarios de la época como Enrique Max Gómez Blanco, Héctor Ramos, Roque Chávez, Oscar Pérez Escoboza, hicieron triunfar tiempo después, derrotando nada menos que a las cadenas radiofónicas de don Emilio Azcárraga.

Como resultado, este grupo de luchadores crean mas tarde de la empresa PROMOMEDIOS, que empieza a imponer ciertas cosas en México, a tal extremo que ya tiene oficinas en Monterrey, Guadalajara y León.

Gente como Roque Chávez provocan otro tipo de presencia radiofónica, entran los sistemas modernos con audacia y talento; logran audiciones increíbles e impide que el periódico o la televisión les arrebaten radioescuchas.

Arriba incursiona junto con otros  radiodifusores de Sinaloa en la Cámara de la Radio y juntos llegan a ser parte determinante en la formulación de la Ley de Radio y Televisión.

Las inquietudes de Roque le llevan a crear una radio distinta ya con la visión de FM, orienta la programación hacia las cosas distintas.

Crea XEZA, se sale del rancheraje, del grito, de la saturación de anuncios, de una continuidad ya muy anquilosada y la convierte en una estación moderna y atractiva. En Guasave se estableció hace 8 años la FM por inquietudes de Roque.

Comunicador ante todo, Roque ha ocupado muchos cargos dentro de la Cámara de la Industria de la Radio –delegación Sinaloa- incluso en la radio nacional.

Nunca ha sido industrial de la radio, de hecho su incursión al medio fue una elección romántica, porque negocio en aquellos años era el algodón, no la radio. Pero se quedó atraído no por un afán de lucro, sino por algo que le gustaba. Mas tarde su visión le dijo que aquello sería, en el transcurso del tiempo, un buen negocio.

Su fe se puso de manifiesto una vez mas, al ser candidato a presidente municipal de Guasave.

Como todo buen ciudadano, como aspiración humana, deseaba llegar algún día a ser el representante de su pueblo. Tres años antes se barajó su nombre, aunque las circunstancias no permitieron el cumplimiento de tal propósito.

No se desmoralizó, continuó trabajando como siempre, y llevando por delante su fe característica vio como en forma unánime sus coterráneos le brindaron su apoyo y simpatía para encabezar el gobierno municipal de Guasave, a partir del 1 de enero de 1981. Otra Vez  triunfó la fe del hombre.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 43, Octubre de 1981.



LA HOTELERÍA EN GUASAVE


MANUEL RODRÍGUEZ LARIOS


La hotelería en Guasave es relativamente nueva. El aislamiento sufrido por la cabecera municipal hasta 1955, año en que fue terminada la carretera federal México 15, fue determinante para que el comercio y los servicios se desarrollasen con lentitud. De hecho el negocio de hospedaje se redujo durante décadas a simples casas de asistencia donde se alojaban los compradores de garbanzo y algunos agentes viajeros de casas proveedoras del escaso comercio. Los negocios grandes eran, por lo general sucursales de empresas ubicadas en Los Mochis o Guamúchil, poblaciones mas comunicadas que Guasave. Se comía en las mismas casas de asistencia o en fondas establecidas cerca del mercado municipal.

Fue en 1940, con la construcción del Hotel Moctezuma, propiedad del señor Isidro G. Rodríguez, cuando esta área de servicios inició su etapa de especialización ya que este polifacético empresario construyó un edificio destinado al negocio de hotelería con 25 cuartos, 15 de los cuales contaban con servicios integrados. La energía eléctrica dependía de moto generadores propios y el agua se elevaba a los depósitos por una bomba movida con motor de un cilindro. A partir de 1960, gozando ya la ciudad de servicio de agua potable, se construyó una tercera planta que elevó a 40 las habitaciones todas con cuarto de baño integrado y proveídos de agua caliente por medio de una caldera de combustóleo. En 1970, el hotel contaba ya con aire acondicionado en todas las habitaciones. Desde fines del año 2000, el Hotel Moctezuma está cerrado temporalmente.

En 1960, el comerciante Manuel Luque Quiñones, construyó otro hotel, el Hotel del Rosario en la esquina de las calles Carrasco y Corregidora; éste sumó la oferta de hospedaje con 90 habitaciones más y presentó algunos esfuerzos novedosos pues fue el primero en instalara elevador y ofrecer un espacio para fiestas en su gran terraza del cuarto piso.

Como respuesta a la demanda de hoteles de dos estrellas, se establecieron varios hoteles con reducido número de habitaciones; inversionistas como Felipe Meza Sandoval con su Hotel San Felipe y Ramiro López Angulo, quien inauguró en 1991 el Hotel La Cuchilla con 25 modernas habitaciones todas con servicios integrados y aire acondicionado. Posteriormente surgieron otros hoteles, también de dos estrellas para satisfacer la demanda de hospedaje por parte de compradores de productos agrícolas, agentes viajeros, profesionistas y familias visitantes de la región; estos son el Hotel Isabel, el Hotel Las Palmas y el San Francisco. Se habrá de tomar en cuenta también, como oferente de espacios, al Hotel Fénix con mas de cincuenta años de servicio en el rango de una estrella.

Para cubrir necesidades propias de una ciudad en desarrollo, un inquieto empresario: Jesús Félix Gastélum, construyó en 1977 el primer motel de la ciudad, Motel San Enrique, con 30 habitaciones. Por lo general estas empresas se sitúan en zonas urbanas periféricas, por lo que, al estar ubicado en una céntrica zona de la ciudad, tuvo algunas opiniones pesimistas acerca de su éxito. Sin embargo, pronto aumentó su oferta de habitaciones a 48 y ha logrado prosperidad creciente, pues ha mantenido alta ocupación aún en épocas de crisis.

Por otra parte tres cómodos moteles. Motel La Missión, Motel Treeble Park y Motel La Flor, operando en el área suburbana de la ciudad, permiten, así mismo, corroborar el avance que ha experimentado la industria de los servicios turísticos inexistente hace unas cuantas décadas.

En un trabajo que hable de hotelería no es posible dejar por fuera a un hotel que aunque ubicado lejos de la ciudad,  representa un extraordinario esfuerzo dedicado a promocionar Las Glorias, un bello balneario ubicado a solo 40 kilómetros de la ciudad donde el Hotel Cangrejo Moro se ha ganado a pulso el figurar como primero en su género. El ya fallecido Hugo Miguel Salgueiro lo fundó má con ilusionesque con capital y hoy es un hotel frente a la playa visitado anualmente por cientos de turistas extranjeros, donde no solo se hospedan  sino que disfrutan de una excelente cocina.

El Hotel EL Sembrador merece cerrar esta mirada panorámica a las empresas de hospedaje en Guasaven, porque no es sólo un hotel con categoría  de cuatro estrellas sino porque representa un esfuerzo conjunto realizado por muchos guasavenses que se agrupan bajo el liderazgo del entonces presidente municipal José Luís Leyson Castro, y formando una Sociedad Anónima, reunieron un fuerte capital para la construcción de un hotel con 10 suites y 95 habitaciones tradicionales dotadas de todas las comodidades. El Nocturno: El Domo; el Lobby-bar Alameda y un cómodo salón de eventos denominado Los Candiles que permite al hotel ofrecer un completo paquete de servicios de los cuales completan una oferta de alto nivel para inversionistas, ejecutivos de empresas y visitantes distinguidos que llegan a la región del valle de Petatlán.



EL ROMANTICISMO EN PLENO, ISELA ARREDONDO Y HERIBERTO SOBERANES


PATY SERVIN


En la ciudad de México se dio el encuentro entre Isela Arredondo y Heriberto Soberanes, dos guasavenses que a parte de compartir su amor, los une el talento musical. El con sus prodigiosas manos en la guitarra y ella con su exquisita voz.

El dueto Soberanes, nombre artístico, ha gozado momentos inolvidables en sus vidas. Como lo es el recordar los tiempos en los que se conocieron. También disfrutan el ser padres, y, sobre todo, trabajar en esto que es una pasión para ambos.

Para él no fue fácil conseguir el amor de esta guapa mujer sinaloense, pero después de tanto hacer su luchita, lo logró. Un 21 de Agosto d 1983 unieron sus destinos. El fruto de ese amor son Heriberto y Christian Santiago, de 15 y 17 años de edad, quienes llevan un perfil artístico, ya que heredaron el sentido musical. El primero toca instrumentos y el segundo canta.

Isela se remonta años atrás cuando dice que Heriberto la vio por primera vez en una de las calles de su natal tierra, la siguió, pero no pudo alcanzarla. A su regreso al Distrito Federal, donde el ya estudiaba en el Conservatorio Nacional de Música, la vio en un álbum de fotografías de un paisano suyo. El dijo, es mi cuñada y viene la siguiente semana, así que desde ahí la historia se escribió.

La señora de Soberanes señala que viene de familia de músicos. Su padre, Pablo, a sus 70 años toca la trompeta en una banda; su madre, María del Rosario, tiene en su hogar a siete hijos que cantan bien, pero solo dos lo hacen profesionalmente.

En cambio el asegura que de sus seis hermanos él es el único, aunque su padre Heriberto, es de profesión contador, pero con sensibilidad artística por el lado de la fotografía, y podía haberle llegado por el lado de los tíos abuelos paternos, y del lado de su mamá, Trinidad, donde hubo cantores pero muy atrás.

De su historia musical, dice el entrevistado, un bendito regalo que recibió como a los nueve años de edad de su madrina Petrita, le marcó el destino, fue una guitarra con la que empezó a tocar como Dios le dio a entender.

El capítulo revelador lo tuvo a los 11 o 12 años cuando iba camino a casa, escuchó a unas cuerdas y le gustó el sonido, se asomó por la ventana y estaba un señor ahí tocando la guitarra. Ahora sabe que era un estilo mexicano tipo Antonio Bibriesca…”En ese momento es cuando supe cuál era mi vocación, sentí un atractivo inmediato. Debo decirles que a esa persona años después vine a verla de nuevo, es el ingeniero Martínez”.

Así mismo, cita a la gente que le dio sus primeras enseñanzas antes de ir al conservatorio, entre ellos Teodoro Ramírez, Arnoldo Peraza, Luís Antonio López, con este último descubrió el bolero, el cual se aficionó. También Jorge Isidro González, Adolfo López y Paúl Ahumada.

En cambio ella señala que empezó en la cantada con Heriberto, ya de madre. “Me acuerdo que él estaba presentando un concierto en la inauguración de la Casa de la Cultura de la UAS. Terminó su actuación y de repente dijo, “tengo una persona conmigo que canta muy bonito”, yo me dije quien será, esperaba que apareciera alguien, o a la vez me extrañó que el no me comentara nada, pero era yo. Ahí fue mi primera actuación en público con la canción “Jacinto Cenobio”. Fue algo precioso para mi porque no me imaginaba que iba a tener aceptación. Fue de una, y a partir de ahí empezamos. Después nos invitaban a las peñas universitarias, etc.

En ese tiempo eran Heriberto Soberanes y su esposa, después hicieron el Cuarteto Los Trinos, enseguida el Cuarteto Buenaventura, con los hermanos Bernal, luego formaron el cuarteto Soberanes, con Sergio y Rodolfo, y ya se quedaron como par, hace aproximadamente 7 años.

El maestro Soberanes como solista y con Isela como compañía ha grabado discos, uno fue a finales de los 70´s a lado de Fausto González, dos mas como solista de clásico, uno con Los Trinos y otro con el Cuarteto Soberanes”.

Ahora viene el primero como dueto titulado “Siempre contigo” que presentarán el día 22 del presente a las 20:30 horas en el Pablo de Villavicencio. En el se incluirán piezas de bolero tradicionales mexicanos, como por ejemplo “Cien Años”, “Frenesí”, así como repertorio caribeño, no salsa pero son “De que callada manera”, pieza cubana, “Burbujas de amor” y “Quizá, quizá”, puertorriqueñas; “Amarraditos”, de Chabuca Granda; solos de guitarra como “Caballo Negro”, etc. Por otro lado el maestro grabará un disco que saldrá en abril o mayo de música clásica.

¿Y qué tan románticos son?
Mucho. Es lo que nos gusta a los dos, por eso cantamos esa música. Agrega Isela que si no está cantando, busca un espacio porque lo traen en la sangre y lo disfrutan, al igual que estar en casa y comer juntos los Soberanes Arrendondo.

¿Cómo le va en el arte culinario?
Dicen mis hijos y mi marido que bien, les gusta las enchiladas de jamón, y en especial a él lo conquisto con la cazuela, todo lo que son caldos.

¿Qué me puede decir uno del otro?
Isela.- Que me gustan muchas cosas: Es excelente padre, paciente con sus hijos, conmigo, con sus alumnos. Su manera de tocar y que yo soy su primer fan.

Heriberto.- Una de las cosas que mas me gustan es su forma de ser y lo romántica y cariñosa para conmigo; que comparte las cosas que a mí se me dan; que trabajamos juntos, me gusta como cocina, que se está preparando constantemente y es una señora que se cuida en lo físico y su voz la escucho con agrado.

¿Qué crees que serían si no artistas?
Isela.- La verdad es que no iba a servir para la profesión que estudié, Técnico Dental, seguramente en lugar de arreglar algo lo hubiera echado a perder, porque mi fuerte es la música y el canto.

Heriberto.- Sí encontré mi vocación, pero uno nunca sabe lo que va a pasar. Por lo que pensado que sería inventor, lo he sido en cierta manera con la creación de música, pero me refiero a algo de tipo utilitario.

¿Satisfechos por lo logrado?
Ambos.- Hemos luchado mucho. Tenemos bastante aceptación y todavía hay muchos planes, porque cuando diga uno ya me aprendí todo, es tiempo de partir. Si bien es cierto, de habernos ido al DF aceptando las invitaciones la historia fuera otra, no sé si bien o mal, lo cierto es que no nos llamó la atención para los hijos, deseaba algo tranquilo pero conectado, porque hay que estar en el mundo terrenal, y Culiacán da eso. La decisión fue buena, vivimos unidos como familia y hemos visto crecer a Culiacán en el desarrollo de turismo, los festivales culturales y hay mucho potencial aún, y estaremos bien aquí hasta que agarremos el tren sin regreso.

Isela y Heriberto han pisado escenarios grandes en otras partes del mundo, en una ocasión llegaron al programa ECO, donde los entrevistó Juan “El Gallo” Calderón. María de Lourdes los apoyó para presentarlos en la casa de la música mexicana; Ferrusquilla los apadrinó, los impulsaron Enrique Peña Bátiz, el Ex Gobernador Labastida y otros.

¿Cómo músicos, cuáles son sus sueños?
Son cosas que van caminando. Hemos hecho una promesa, es algo que necesitamos disciplinar en cuanto a distribución y es grabar un disco por año de aquí que tengamos vida artística. Y como sueño principal e importante es, que nuestros hijos sean feliz creativa, productiva, ubicada, que tenga sus dosis de realidad y creatividad, para que no choquen y disfruten de esas otras cosas que nos da el mundo.


Tomado de El Debate.
Febrero 8 del 2001.



Una anécdota de “El Chichilía”

“EL ARTÍCULO 100”


JOSÉ MA. FIGUEROA DÍAZ

Los veinte pesos diarios que le pagaban a Casimiro Zamora López como juez mixto en Bamoa, no le alcanzaban para nada. Tenía una que otra entrada extra por “Conceptos diversos”, pero siempre andaba mas pelado que un ejote. Cierto que no pagaba nada en los jolgorios o banquetes políticos, a los que siempre se auto invitaba, pero como siempre andaba mariposeando con las muchachas del pueblo, requería andar bien puesto, comprar regalitos para ellas y dar el chivo a su primer frente.

Un día amaneció lángaro, desbilletado y sentado en la silla de su destartalado escritorio, puso a trabajar a su cacumen y le brincó la chispa para tratar de salir de su brujez. Se acordó que un tipo del pueblo se había raptado –por las buenas- a una jovenzuela. Llamó a un policía y le dijo: ve por Ramón y por la Timotea. Si no quieren venir por las buenas te los traes por la fuerza física.

El cumplido gendarme llevó los tórtolos a la presencia de “El Chichilía”. Ipsofacto ordenó también que le llevaran a la madre  de la recién desposada, pero el padre del galán al darse cuenta de lo que ocurría, - las noticias en los pueblos corren y vuelan como galgos -, llegó al juzgado en los precisos momentos en que Casimiro – que por cierto miraba muy bien, en forma completa, no hacía honor a su nombre – interrogaba en forma severa a la autora de los días de Timotea.

-    Aquí tengo a la parejita, señora – le dijo – ¿Qué pide usted contra él?
-    Pos que se casen – le contestó doña Eufrasia, así se llamaba la acongojada mujer.
Fue en ese preciso instante cuando apareció en la puerta el progenitor de Ramoncito. Te vas a matrimoniar o te meto 20 años de cárcel – le dijo Casimiro al ojeroso y pálido mancebo.

El hombre que estaba parado en el quicio de la puerta hizo una señal al juez y como bandera agitó en la mano un billete de cien pesos. Los ojos de “El Chichilía” brillaron más que un venado en noche sin luna.

-    Señora –casi gritó Zamora López – con todo el respeto respetuoso que usted me merece, le quiero hacer una pregunta: usted y su marido son casados…?

-Pos no señor Chichilía –le contestó -  hace 28 años que me fui con él y desde entonces vivimos muy a gusto. Me cumple en todo y yo también…

-    ¡Ah…ah! – dijo “El Chichilía” con voz apesumbrada- ¡Entonces ustedes también han infringido la ley, y creo que también los voy a meter al bote, de conformidad con el artículo 100.

El famoso artículo 100 no era otra cosa que el billete que el papá del novio todavía aleteaba en sus (para el modo de ver de Casimiro) blancas y presumidas manos…

Casimiro, echó un escupitajo al suelo, se limpió la boca con el pañuelo colorado, miró fijamente a doña Eufrasia y dictó salomónica sentencia:

-    Aquí no hay delito que perseguir, pues “donde brincó la chiva vieja también brincó la chiva nueva”. –Ya pueden irse…




Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 41 Noviembre de 1980.




DR. ANTONIO DIAZ DE LEÓN MENCHACA: CAMPEADOR DE LA MEDICINA


GUSTAVO CORTÉS FARÍAS

Es difícil hablar sobre este  destacado facultativo, que se consagró al ejercicio de su profesión atendiendo lo mismo al que podía cubrir sus servicios profesionales como al que no tenía.

Antonio Díaz de León, Toño para sus amigos, el loco Toño para aquellos que sabiéndolo ameritado fueron o son mordaces, agrios o amargos para referirse a su persona. En honor a la verdad debe decirse que fue un médico disciplinado, pionero de avanzada, con una amplia visión que demostró al asistir a cuanto congreso sobre la profesión, se lleva a cabo en la República.

¿Ambicioso? Sí, lo fue. Hasta su llegada a Guasave, nadie había practicado la cirugía mas allá de abscesos  superficiales y suturas de heridas también, con esas características; intervenciones quirúrgicas, aquellas que no podían ser reemplazadas y que no obstante la oposición de sus colegas apoyaron siempre en sus arraigadas acciones, de las cuales salía siempre airoso.

Cuando llegué aquí a principios de 1949 los médicos de la región eran Joaquín Camacho Téllez, Sóstenes Mercado Torrero, Ernesto Cabrera Córdoba, Antonio Olea Ibarra, Manuel Romero Pérez, Ramiro Pérez Logan y el Cirujano Dentista Martín Vega y Vega y el Doctor Díaz de León ya trabajaba arduamente para la creación de su sanatorio, lo hizo durante años, cristalizando su proyecto. Su recia personalidad y su carácter a veces, intransigente, ayudó bastante.

Lo recuerdo perfectamente; era mas bien alto, de cuerpo robusto, cabeza poderosa, rostro medianamente aquilino, mirada alerta, que contrastaba con su bigote recortado. Sus manos eran grandes, firmes, seguras a la hora de una operación. En la facultad se había ganado el mote de el chapeteado. Poseía una gran agilidad mental. Gustaba de los paseos en avión y de manera semanal o quincenal llevaba a cabo excursiones a Navachiste o Macaupule. El mar fue su refugio espiritual.

Fue un estudiante pobre, huérfano de padre, lo que templó su carácter para sobresalir con éxito en sus actividades.

Utilizó su talento para superar limitaciones, zanjar dificultades y roces entre su personal y colegas.

La organización por él impuesta para materializar un centro de servicios médicos las 24 horas y todos los días del año fue vital. Aun me parece ver los pinos cenicientos en la banqueta de ladrillos y dos bancas color verde, desvencijadas, en donde se sentaban los compas o aquellos que tenían enfermos, encamados, reflejando lo popular de los servicios ahí prestados.

Poco a poco fue mejorando su equipo médico, profesionalizándose también el personal médico y paramédico así como sus instalaciones físicas…

Fue Díaz de León un hombre respetuosote las personas, de sus colegas, pero en particular con el personal que lo acompañó en su sanatorio. Disfrutó de la lectura lo que le facilitó no quedarse rezagado en su tiempo y estar al día con los adelantos de la medicina.

Fue reconocido su dominio sobre la cirugía general, su habilidad para la cirugía de urgencias y traumatología.

Soñó con legar a esta comunidad el sanatorio, fruto de su entrega profesional para que funcionara como una Unidad Médica de Asistencia Civil. Su máxima ilusión fue morir con el bisturí en la mano. Su obra es digna de reconocimiento de los guasavenses.







CARTA A GUASAVE

HÉCTOR M. PALIZA

¿Cuándo fue que el río Petatlán –cuna y sudario- dejó de ser amenaza para convertirse en fuente de verde milagrería?

Deben haber pasado muchas inundaciones desde que Hernando de Villafañe inscribió su nombre en las aguas del río, hasta que yo te conociera, a la mitad del camino entre la historia y el porvenir.

Entre el fervor andariego de los jesuitas constructores de iglesias y la apertura del canal de Blas Valenzuela; entre las comelitonas de Álvaro Obregón en El Cubilete o Chuchumicari y el auge del algodón; entre la devoción a la Virgen del Rosario, hermanada solo con La Candelaria de Quilá y el arribo de los primeros comerciantes a quienes arrojó la sierra sobre el naciente valle, después del ocaso minero en Sinaloa de Leyva y la declinación de la antigua Angostura.

Lo cierto es que llegué a tus tierras cuando las fiestas de Jando López  - ¿Te acuerdas Silvia? – eran tan interminables como sus charlas con don Eme Carlón, sobre caballos, faldas y valses de Miguel C. Castro, en ese orden; cuando Ángel Galván barría con escoba y El Regional de Romualdo Ruiz Payán daba con alborozo la bienvenida a la era del progreso, anunciando de manera oficial  con la mecanización del campo; el imperialismo de la Anderson Clayton; los primeros sobresaltos del Banco Ejidal; la hegemonía comercial de los Toledo, Luque y Chávez y el patriarcado de Don Isidro Rodríguez, hombre de muchas facetas y variados ingenios.

En el sur del Estado, mientras tanto, se curaban las heridas de un bandolerismo desorejador de maestros por el rumbo de El Verde y el Ingenio de El Roble, en tanto que los caciques hacían tertulia en la señorial cantina del Hotel Beldar. Eran tiempos de los Copel, los Rueda y por supuesto de los Fuentecilla, que apenas sospechaban la existencia del pirata Julio Verdegué.

En la Cámara de Diputados ensayaban el desafuero del gobernador Enrique Pérez Arce, diputados de la camada de Polo Sánchez Celis y Toño Toledo Corro; Alfonso Calderón, prófugo de las pinzas de electricista ponía sus ojos en el enmontado Valle de El Carrizo, queriendo ser agricultor, a despeche de la SICAE y de Canuto Ibarra.

En Guamúchil, los Macías Fernández, Lauro Díaz y Romo Conspiraban  en el Hotel Davimar, entre anécdota y trago, para arrancarle un cacho a Mocorito, ante la desesperación del doctor Peña, quien se castigó con un ostracismo que iba a durar siglos.

Entonces te conocí, Guasave, invitado por un Roque Chávez que apenas balbuceaba la palabra radiodifusión, entre pesada y pesada de algodón pero rumiando ya el lema que te iba a quedar para siempre. Sí, ése que te asegura ser el Corazón Agrícola de México.

Hoy vuelvo, tras una breve ausencia de treinta años, para recordarte como eras, aunque mas bien para ser testigo de tu tránsito a la grandeza.
La melancolía de los bailes en la Alberca y el casino Cervantes, con Luís Ibarra y Aquiles Castro, cede al influjo de una alegría que no has perdido; de la anécdota vivida por Margarito Quiñónez, Emilio Menchaca, Chano Leyva y don Pablo Rubio, quien todavía no renuncia a seguir participando en la cosa pública, a pesar de la admonición del mayo del Amole.

Cede también de la transformación de los gatales que bordeaban el camino a Los Mochis, en poblados tan vigorosos como Juan José Ríos, Ruiz Cortines y Leyva Solano; ante la ternura de las muchachas que ya abuelas como yo y la presencia de los “Algodoneros de Guasave” que sustituyen con creces a los incipientes ídolos beisboleros de la región, cuyas hazañas intentaba narrar “El Mago” Obeso, en el viejo parque Revolución.

Hoy me abres de nuevo tus puertas, convertido en potencia agrícola, al empuje de hombres que eran promesa en mi tiempo y que luego dedicaron sus afanes a servir a su comunidad, como Miguel Leyson, Pepechuy, “El sordo” Félix, los Fonseca y los Mariano y Emeterio Carlón.

¿Y sabes una cosa, Guasave?
A pesar de que te han invadido gentes de todos los rumbos, siento que no has perdido tu esencia. Que la buena convivencia sigue siendo la regla; que el trabajo no riñe con el retumbo de la tambora y que las mujeres siguen siendo tan guapas y elegantes como ayer.

No pierdas el porte, Guasave, aunque la Presa de Bacurato te haga millonario; no aflojes el paso para recobrar el tiempo perdido, porque, como dice Roque Chávez, ya es hora de brincar la raya.

Enhorabuena y gracias por tu hospitalidad.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 44, Febrero de 1981.


ESTACIÓN BAMOA

ALESSIO ARRAYALES


Es en 1926 que Estación Bamoa se da a conocer, siendo gobernador del estado el Ing. Manuel Rivas, quien proyecta llevar a cabo la fundación de un nuevo centro de población en ese lugar, el cual en ese entonces estaba cubierto de espesos montes donde habitaban toda clase de animales propios de la región: venados, coyotes, víboras, gatos montés y mucha variedad de aves.

Para realizar ese proyecto el Ing. Manuel Rivas se dirige al señor Cirilo Arrayales (oficio que obra en el poder de la familia), nativo de Bamoa que se dedicaba a la cría de ganado y a la agricultura temporalera de aquellos tiempos.

Los terrenos donde se encuentra Estación Bamoa pertenecían a comuneros de los que formaba parte el señor Arrayales, los cuales habían promovido un deslinde judicial que realizó el señor Idelfonso Peña, de Sinaloa hoy de Leyva; con dicho deslinde se le adjudicó a cada comunero su hectareaje conforme a sus derechos.

En dicho oficio Manuel Rivas le pide a don Cirilo que convenza a los propietarios que pasen al gobierno del Estado los terrenos para empezar a trabajar en el proyecto.

Don Cirilo Arrayales convence a los propietarios que la idea del Ing. Manuel Rivas era muy conveniente para la región, pues en un futuro no muy lejano se verían los beneficios que traería esa obra, y estuvieron de acuerdo.

Inmediatamente se empezó a trabajar al pagar a sus propietarios sus terrenos, iniciando así a desmontar, destronconar, vender solares, levantar planos, etc. y pronto se vio que jefes de familia radicaban ahí.

Recuerdo que los pioneros de Estación Bamoa fueron don Chemo Serrano con su señora y sus hijos Ramón y Chemo, don José Meléndrez y su familia, don Ventura y Ramón Gámez, los hermanos Armenta, Remedios, Pilar, Felipe y Francisco, quienes fueron colaboradores en la empresa agrícola de don Santiago Wilson.

También se asentó en Bamoa, José Romero, un tipo muy estimado por todos, por su carácter alegre, bromista y muy popular; así mismo, hago mención del señor Enrique Chan López, de Bamoa Pueblo, hijo del Chino Miguel Chan, quien fue muy estimado por los habitantes.

La señora madre de Enrique fue doña Manuela López. Enrique desde joven tuvo dedicación al trabajo y de un modesto chumilco formó una empresa comercial de gran escala; él falleció todavía joven y sus hijos siguen con el negocio.

Los primeros que habitaron Estación Bamoa tienen presente a doña Lola León, conocida fondera que agarró mucha fama con sus guisos.

El señor Francisco Villaseñor (Chico Villa), nativo de Bamoa (Pueblo) pero sus actividades agrícolas y ganaderas las desarrolla en los aledaños de Estación Bamoa, laboró también por mucho tiempo como colaborador de confianza en la empresa administrada por Benjamín Bon Bustamante.

De los aquí mencionados, unos ya fallecieron, otros gracias a Dios viven, pero todos ellos han puesto su grano de arena para que Estación Bamoa progrese.

La brecha que abrió el camino al progreso y auge de Estación Bamoa fue el señor Santiago Wilson y su esposa Esther Alcalde de Wilson, quienes fundaron la empresa legumbrera “Bamoa Vegetable”, dedicada al tomate, chícharo, melón, chile, institución que actualmente sigue trabajando, dando empleo a mas de 3,000 personas, entre hombres y mujeres.

Al fallecer don Santiago, doña Esther y su yerno, el agricultor culiacanense Benjamín Bon Bustamante, toman las riendas del negocio, al que han llevado a grandes niveles.

Estación Bamoa se comunicaba con Sinaloa por un camino natural paralelo al río; en 1907 el gobernador porfirista don Francisco Cañedo cita a Culiacán a don Cirilo Arrayales le entrega $500.00 y le ordena abra una brecha destroncada por la parte alta del río, camino que después de muchos años fue pavimentado por el entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis, respetando los encargos de la obra el trazo hecho por don Cirilo Arrayales.

Por lo que aquí publico, sería justo que dos calles del poblado llevaran los nombres de Santiago Wilson y Manuel Rivas, pues cada uno en diferente forma fueron los causantes que Estación Bamoa sea la comunidad mas próspera y rica del municipio de Guasave, después de Ruiz Cortines.

Sirvan estas líneas para que las personas que todavía existen tengan un recuerdo de estos hechos, y para que las generaciones nuevas sepan, y se den cuenta, cómo se fundó y formó donde trabajan y viven.



Tomado del Suplemento Dominical
De El Debate. Octubre 3 de 1999.




DOÑA CANDELARIA WONG, INFATIGABLE LIDER SOCIAL


CECILIA VILLANUEVA

Doña Candelaria Wong Valdez, nació el 26 de Septiembre de 1911, en el puro centro del vecino municipio de Sinaloa. Estudió hasta la primaria en la Escuela de Tamazula.

Tenía apenas 5 años de edad cuando sus padres Felipe Wong, de nacionalidad China y doña Candelaria Valdez, de origen mexicana, decidieron establecerse en Casa Blanca, municipio de Guasave.

Desde muy pequeña tuvo inclinaciones por la política, iniciándose en el año de 1929 cuando trabajó en la campaña del entonces gobernador del estado de Sinaloa, general Macario Gaxiola.

Tuvo la oportunidad de haber sido regidora en el Ayuntamiento por el Partido Revolucionario Institucional cuando estaba de presidente municipal Juan Burgos Pinto y luego Fausto Orozco Gámez.

Una de las muchas satisfacciones de su vida fue haber recibido el premio “Agustina Ramírez”, el cual es otorgado a personalidades sobresalientes en el estado de Sinaloa.

El 14 de Febrero de 1992 fue un día muy especial por haber obtenido ese importante galardón de manos del entonces gobernador del Estado, Antonio Toledo Corro.

Fue también Secretaria General del Consejo para la integración de la Mujer, asimismo en la CNC obtuvo un cargo de suma relevancia en su vida personal y política.

Esto le valió haber recibido un reconocimiento especial “por su militancia, entrega y lealtad a favor de la causa noble de los campesinos de todo el estado de Sinaloa”.

Asimismo, tuvo muy buenas relaciones de amistad con los ex gobernadores Gabriel Leyva Velázquez, Leopoldo Sánchez Celis, Alfonso G. Calderón, Antonio Toledo Corro, Francisco Labastida Ochoa, Renato Vega Alvarado y actualmente con Juan S. Millán Lizárraga.

Mejor conocida como doña “Cande”, cuenta interesantes anécdotas en el paso por la política, como haber estado como dos o tres veces en Los Pinos.

Primero cuando era Presidente de México José López Portillo, a quien conocía, sin embargo, con lo inquieta que era lo esperó hasta que bajó de un Mercedes Bens.

“Discúlpeme señor presidente, pero tengo muchas ganas de platicar con usted y como no lo conozco, por eso lo esperé a que se bajara de su carro, entonces luego, luego, me pasó a la oficina y después de platicar con él me regaló una fotografía: para que no se te olvide quien soy”.

Luego en el período de Carlos Salinas de Gortari, a quien esperó hasta que finalmente logró platicar con él cosas relacionadas con las cuestiones del campo.

Toda una lucha social, principalmente de aquella gente que se acercaba hasta ella con la intención de solicitar su intervención ante el gobierno, ya sea para la construcción de una escuela, la introducción de agua potable o simplemente un asunto relacionado con la tierra.

Junto con otros campesinos de Choix, que buscaban un pedazo de tierra formó lo que hoy en día es conocido como el Ejido Francisco R. Serrano.

Gracias a las gestiones realizadas en poco tiempo fundó la escuela primaria de ese tiempo y la introducción de servicios públicos, entre ellos la energía eléctrica y agua potable.

Doña candelaria trabajó en las campañas de promoción al voto de los políticos de Sinaloa y ni se diga de este municipio de Guasave, entre ellos Roque Chávez Castro, José Luís Leyson Castro, Fausto Orozco Gámez, Jaime Armenta Cervantes, Alberto López Vargas, Jaime Leyva Díaz y mas recientemente con Armando “Kory” Leyson Castro.

A sus 90 años de edad recibe visitas y llamadas de parte de sus amigos, de quienes tiene gratos recuerdos como aquellas reuniones de todos los domingos en Casa Blanca con don  Miguel Leyson Pérez, Víctor García y Nacho Bohórquez.

Es muy amiga del también ex candidato a la presidencia de México, Francisco Labastida Ochoa, a quien ayudó en la campaña cuando fue gobernador de Sinaloa. “El desde la ciudad de México está al pendiente de mí”.

Amplia conocedora de las cuestiones agrarias, recuerda con agrado las comisiones giradas por sus jefes con el propósito de resolver la problemática en el campo.

Anduvo también en distintos movimientos como en la formación de varios ejidos como El Amole, Palos Verdes, la restitución de Tamazula, entre muchos otros.



LOS AGRICULTORES DE GUASAVE Y SU ASOCIACIÓN

JOSÉ ANTONIO RUBIO GARCÍA


El hombre que por naturaleza es social y sociable, ha buscado a través de la historia la unión para acometer acciones, que van desde la defensa de su existencia hasta el procurar la obtención de beneficios en las empresas mas complejas que su visión y pensamiento puede permitirle.

En Guasave, los agricultores de hace cinco décadas pensando que actuando de manera aislada tendrían grandes dificultades para superar los problemas tradicionales del agro, por lo que constituyeron en la entonces Villa de Guasave (17 de Mayo de 1935), la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente, formando además con otras similares de la entidad la Confederación de Asociaciones Agrícolas de el Estado de Sinaloa (CAADES).

Iniciado con 37 asociados, la A.A.R.S.P. empieza a funcionar fundamentalmente como un organismo de servicio para el asociado, éste jamás pierde su individualidad y su participación consiste en un conjunto de derechos y obligaciones hacia el organismo, y del organismo hacia él.

Además como reflejo de la consolidación política, económica y social que el país estaba experimentando con posterioridad a los acontecimientos de la Revolución Mexicana, en la escritura de la Asociación se establecen entre los objetivos, los siguientes:

a)    Organizar la producción agrícola y la mejoría de los centros de trabajo;
b)    Promover el establecimiento de almacenes y plantas de industrialización necesarias para la conservación y transformación de productos y materias primas;
c)    Fomentar el mejoramiento de la vida del campo y el hogar campesinos, tanto en lo físico como en lo social y moral; y
d)    Prestar los servicios y defender los intereses de los asociados, mejorando el control de semillas, control de plagas, almacenamiento, embarque y venta de los productos agrícolas.

Todo esto que surge a la vida municipal, en el Guasave de hace 65 años, es natural que haya tenido impacto en el desenvolvimiento de nuestra ciudad, dependiendo fundamentalmente de la mayor o menor participación de la Asociación en la vida activa del municipio, lo que no es por razones fortuitas o caprichosas, sino producto de nuestro propio medio, dado que la actividad preponderantemente económica es la agrícola.

La organización ha crecido brindando servicio y contribuyendo al desarrollo social, económico y político de la zona, en la inteligencia de que sus servicios se hacen extensivos a otros productores agrícolas y a los propios ejidatarios.

Los servicios fundamentales que brinda en la actualidad son: venta de combustibles y lubricantes, contando para ello con planta propia en el fraccionamiento industrial, cuyos terrenos fueron adquiridos durante la administración que presidió José de Jesús Sánchez; ferretera en donde se otorga a asociados y productores agrícolas los insumos necesarios, a costos mas bajos que en el mercado local; dos bodegas mecanizadas para recepción y almacenamiento de granos con capacidad de 50 mil toneladas en León Fonseca; producción de semillas certificadas para usos agrícolas. En este sentido la Asociación es un verdadero equilibrador de precios y calidad de simientes en trigo, cártamo, arroz, soya, etc. otro importante servicio a los socios es la elaboración de sus declaraciones anuales o semestrales ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; se otorga también asesoría en materia laboral y los problemas derivados de las relaciones con el IMSS.

En suma, son servicios fundamentales los que otorga la Asociación al agricultor guasavense, además de participar dentro de sus posibilidades económicas, en los programas y realizaciones que se emprenden en beneficio del municipio de Guasave. Dentro de los consejos de administración de la A.A.R.S.P. han figurado personas que han destacado por su acción positiva en el mejoramiento interno de la organización y, como consecuencia, en el desenvolvimiento que ha tenido Guasave.

Los presidentes de la Asociación han sido: Alfonso Díaz Angulo, Jesús Retamoza, Fortunato Álvarez Gaxiola, Andrés Meyer, Miguel Leyson Pérez, Martín Paz Núñez, José de Jesús Sánchez, Manuel Félix Almada, Antonio Fonseca Angulo, José Antonio Rubio García, y actualmente Jesús Enrique Castro García, entre otros.

La organización es un proceso natural de superación, y en este sentido, la Asociación de Agricultores ha venido caminando siempre cuesta arriba, obteniendo cada vez mejores resultados. La asociación se debe fundamentalmente al agricultor, y en ellos se ha venido creando cada vez mayor conciencia de participación.

Podemos decir, en consecuencia, que la idea que tuvieron en 1935 un grupo de visionarios, cristaliza cada día para beneficio de los agricultores guasavenses. Por ello la Asociación de Agricultores, tratando cada vez de ser mas efectiva y positiva para los intereses que representa, tendrá que rendir un necesario reconocimiento a aquellos hombres que tuvieron, junto con otros del estado, la idea de integrar una organización agrícola.

Los nombres de quienes entonces participaron en esta gran tarea, son los siguientes: Alfonso Díaz Angulo, Serafín Cervantes Jr., Antonio Douriet, Telésforo Castro, Salvador Pinto, Genaro Soto, Juan B. Ahumada, Manuel Pérez Sánchez, Jesús Retamoza, Alberto Gaxiola, Esteban López, Librado Montiel, Leovigildo Rojas, Manuel S. Acuña, Jesús López, Jesús O. Sánchez, Eligio Loredo, Melesio López, Ernesto Saracho, Fortunato Álvarez, Juan Quiñónez, Miguel Morales, Pascual y Flavio Cervantes, Alfonso Mejía, Patricio Mc’Conegly, Alejo Blancarte, Pablo Castro, Teodoro Valenzuela, José Díaz, José Carlos Castro y Roque Menchaca.

La Asociación de Agricultores de Río Sinaloa Poniente presidida por el Ing. Luís Manuel Fonseca Blancarte, cuenta con 2500 socios y presta todos los servicios que el agricultor necesita.




ANALÍ…POR GUASAVE  “UNA CANCIÓN NO ES SUFICIENTE”

OSCAR LÓPEZ SAÑUDO


Analí, joven talento del medio musical guasavense, tuvo sus orígenes como cantante desde su niñez, siguiendo la tradición de la familia Gerardo Losoya, aprendiendo en esos tiempos de sus hermanas “Alma y Minerva”, quienes en dueto, interpretaban los éxitos del momento.

Ana Lilia Gerardo Losoya (es su verdadero nombre) siendo alumna de primaria del prestigiado “Colegio Patria”, formó y encabezó el grupo “Las Pulgas”, presentando números musicales en donde bailaban y cantaban tanto en el plantel educativo como en eventos promovidos culturalmente en los medios sociales y de gobiernos locales y con esa base y experiencia, a los doce años de edad, viajó a la ciudad de México en donde concursó en el famoso programa de la televisión “Juguemos a Cantar”, teniendo como animador al carismático René Casados, si bien no obtuvo el primer lugar, el hecho de quedar en segundo le permitió ganar una motocicleta como primer premio en su incipiente carrera artística.

Con más “tablas” en el ambiente, en 1986, ganó el primer lugar en su municipio participando en el concurso “EL corrido a Guasave”, promovido por el H. Ayuntamiento encabezado en ese tiempo por el Lic. José Luís Leyson Castro. El triunfo fue como intérprete de la obra musical compuesta por Rea Silvia Castro Arrayales.

Ana Lilia Gerardo Losoya llena de entusiasmo ante lo prometedor de su carrera, en ese entonces puso su centro de actividades en la ciudad de México, en donde concursó por la televisión en el programa “Valores Bacardí” obteniendo también un segundo lugar y en 1989 fue su despegue al ser seleccionada para participar en el gran evento nacional de la “O T I” triunfando en toda la línea como intérprete con la melodía “Una canción  no es suficiente” efectuada en la Ciudad de Miami, Florida, en Los Estados Unidos, en donde, representando a nuestro país, logró un sonado triunfo musical para México; estos triunfos tanto a nivel nacional como en el extranjero, fueron con un nuevo nombre artístico, el cual es hoy conocido, ANALI, en conjugación de su nombre Ana Lilia.

Desde entonces hasta la fecha, sigue ligada en cuerpo y alma a la música; ha grabado profesionalmente 3 discos, laborando también en los coros de renombrados artistas como Ana Gabriel, Cristian Castro , Juan Gabriel, el grupo de “Los Yonic´s” entre otros más, lo cual le ha permitido recorrer lugares en América como Argentina como Chile, Colombia, Perú, Perú, Puerto Rico y España y en Europa.

Analí, tiene sus raíces en Guasave, siendo sus padres los empresarios de la pintura Rubén Gerardo Bojórquez  nativo de Bamoa y Rosalba Losoya Ibarra, de la ciudad de Guasave; es parte de la familia compuesta por siete hermanos (2 varones y 5 mujeres) y actualmente trabaja en la “Unidad del Tecnológico de Monterrey” con sede en la Ciudad de México, siendo la directora artística en el área respectiva estudiantil, montando obras musicales con el alumnado, los cual combina con sus actuaciones profesionales sea en giras o en la “Ciudad de los Palacios”. Su dedicación al arte de la música es total, conservando hasta el momento su soltería, viajando por el mundo acompañada siempre por las notas musicales que le dan marco a su privilegiada voz, cuya belleza y calidad reconocida como intérprete, ha puesto en alto el bueno nombre de Guasave.





LOS PRESIDENTES MUNICIPALES DE GUASAVE

GILBERTO J. LÓPEZ ALANÍS


Cada tres años los sinaloenses, sorprendidos vemos el sacudimiento político al elegir al regidor de los destinos del municipio, el suceso remueve recuerdos, despierta añoranzas y los candidatos son hurgados en su vida íntima y pública con la filosa curiosidad. ¿Pero qué ambiente político nacional ha transitado estos esforzados y muchas veces vilipendiados personajes? Trataremos aquí de ubicarlos en los contextos políticos que les tocó transitar.

1917: Al crearse el municipio es nombrado al primer presidente municipal de Guasave, en la persona de Lucas Bojórquez.

En 197-18 don Francisco P. Ruiz asume la presidencia municipal en lo que se puede considerar el nacimiento institucional de la municipalidad guasavense, con una oposición de la clase política del municipio al reciente gobernador de Sinaloa Gral. Ramón F. Iturbide.

Nicolás Pinto le tocó de 1919 a 1920, período álgido de lucha política nacional cuando el Presidente Venustiano Carranza se enfrenta al obregonismo con consecuencias fatales para el Barón de Cuatro Ciénegas.

Salomé Apodaca de 1921 a 1922; Obregón ya como presidente enfrentó oposiciones y en la región de Tepehuanes Durango es fusilado el opositor Francisco Murguía; en 1922 muere Ricardo Flores Magón ideólogo de la Revolución Mexicana asesinado en una prisión de Estados Unidos.

Ismael Ruiz (1923-24), Europa está convulsionada el Rey de España Alfonso XII es derrocado. En Guanajuato, tierra del presidente Fox durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra al monumento de Cristo Rey en el cerro del Cubilete, el delegado apostólico, monseñor Philippi proclamó a Cristo Rey de México, a la semana siguiente lo expulsaron de país. La muerte de Vladimir Ilich Lénin 1924, provoca una terrible lucha política en la Unión Soviética entre José Stalin y León Trosky.

Emilio Menchaca (1925-26); los conflictos entre la iglesia y el estado están a la orden del día y un grupo de sacerdotes mexicanos publican un manifiesto donde se separan de Roma. Los indios yaquis se declaran en abierta rebelión y son combatidos por el gobierno. El episcopado mexicano suspende el culto católico en el país.
Ignacio Camacho (1927-28); Estalla la rebelión cristera, principalmente en Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán y el General Álvaro Obregón se prepara para volver a la Presidencia de la República, al modificarse la constitución para permitir la reelección del presidente pero no por mas de dos períodos. Producción y Transporte es el lema presidencial de Obregón. El general sinaloense y candidato antirreeeccionista Francisco Serrano es fusilado y se aumenta el período presidencial de 4 a 6 años. Obregón triunfa para un período que iría de 1928 a 1934, pero el 17 de julio de 1928 Obregón es asesinado en la Ciudad de México, por León Toral.

Emilio Menchaca (1928-29); en su último informe de gobierno el 1 de septiembre de 1928, el presidente Calles declara que se ha terminado la era de los caudillos y empieza la de las instituciones, ante el aplauso del embajador norteamericano. El general de división Enrique Goroistieta publica en los Altos de Jalisco un manifiesto donde asumen el mando de la lucha cristera y decreta el restablecimiento de la Constitución de 1857, sin la inclusión de las Leyes de Reforma. José Vasconcelos es propuesto para la Presidencia de la República por el partido antirreleeccionista y en 1928 llega a Guasave en gira presidencial.

Pedro P. Obeso (1929) se constituye el Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929 antecedente primero del Partido Revolucionario Institucional, y se postula al Ing. Pascual Ortiz Rubio. Se inicia la revuelta Escobarista. Se reanuda el culto en las iglesias católicas.

José Quiñonez (1930); el Ing. Pascual Ortiz Rubio toma posesión como Presidente de la República, y ese mismo día es víctima de un atentado. Se persigue a destacados vasconcelistas y son apresados en la Ciudad de México a los hermanos Millán originarios de San Ignacio, después son liberados al no encontrarse implicados en tal atentado. Genaro Estrada Ministro de Relaciones Exteriores formula la Doctrina Estrada.

Juan B. Ahumada (1931-32); se promulga la Ley Federal del Trabajo, reglamentaria del artículo 123 de la Constitución Mexicana donde se establece la jornada de ocho horas de trabajo. El General y ex presidente de la República Plutarco Elías Calles, es nombrado Secretario de Guerra y Marina. El clero católico conmemora el IV centenario de la aparición de la Virgen de Guadalupe. Se manifiestan diferencias entre el Presidente Ing. Pascual Ortiz Rubio y el Gral. Calles, renunciando ambos a sus responsabilidades.

Vidal Pinto (1933-34); el Gral. Lázaro Cárdenas renuncia a la Secretaria de Guerra y Marina para lanzarse como candidato a la presidencia de la república. En una circular dirigida a secretarios, jefes de departamento y procuradores el presidente Abelardo L. Rodríguez les dice “…dejen de consultar al Gral. Calles sobre los asuntos políticos y de administración pública”. Se aprueba el plan sexenal en el cual participa el Ing. Juan de Dios Bátiz.

Genaro Soto Castillo (1935-36) Industriales, comerciantes y banqueros se quejan ante el presidente Cárdenas por el ambiente de agotación que vive el país. En Santa Ana y Sonora y al grito de “Viva Vasconcelos”, el Profesor Jesús María Suárez se levanta en armas y fusila a las autoridades del lugar.

Daniel García (1936); se crea la CTM en 1936; se crea la CTM en 1936, es expulsado del país Gral. Plutarco Elías Calles, por el presidente Cárdenas.

Jesús María Armenta (1937- 38); llega a México el creador del Ejército Rojo de la Revolución Rusa León Trosky. En Guanajuato se crea la Unión Nacional Sinarquista, sustentada en las doctrinas sociales de la Iglesia Católica. El gobierno mexicano da asilo a 480 niños españoles “para protegerlos de los horrores de la guerra” civil española. El Presidente Cárdenas decreta la Expropiación de la Industria Petrolera. El Gobierno de los Estados Unidos suspende la compra de plata mexicana como represalia por la expropiación petrolera. Se crea el PNR y surge el Partido de la Revolución Mexicana (PRM); se funda la CNC.

Pomposo V. Sandoval (1939-40); se funda el Partido Acción Nacional (PAN), para contra restar la política social del presidente Cárdenas y se propone defender la propiedad privada y el catolicismo. Trosky es asesinado en la Ciudad de México y el General Manuel Ávila Camacho es elegido Presidente de la República.

Luciano Leyva (1941-42); Fidel Velázquez se hace cargo de la Confederación de los Trabajadores de México y el Ex Presidente, Plutarco Elías Calles regresa de su exilio. Se crea la CANACINTRA. La deuda mexicana por la expropiación petrolera se renueva con 24 millones de dólares: México se declara en estado de guerra contra las potencias del eje integrado por Alemania, Japón e Italia, y entra en vigor la Ley del Servicio Militar Obligatorio.

Miguel Leyson Pérez (1943-44); surge el volcán Paricutín en el estado de Michoacán, se establece la pena de muerte para los salteadores de caminos. Se crea el Sindicato Nacional  de Trabajadores de la Educación (SNTE). Se crea la CNOP y en Sinaloa Leopoldo Sánchez Celis se convierte en su principal promotor. El escuadrón 201se entrena en los Estados Unidos para entrar en combate. Muere asesinado en el carnaval de Mazatlán el gobernador de Sinaloa Rodolfo T. Loaiza. El diputado Herminio Ahumada, presidente del Congreso es destituido por exigir respeto al voto al contestar el 4 informe del presidente Manuel Ávila Cámacho.

Fortunato A. Gaxiola (1945-46); se le exige al ejército mexicano en divorcio de la política militante. Se transforma el PRM en Partido Revolucionario Institucional (PRI) y postula al Lic. Miguel Alemán como candidato a la presidencia. Se reforma el artículo 3ro de la Constitución Mexicana anulando su declaración de que la educación fuera socialista.

Andrés Meyer (1947) se reforma el artículo 115 constitucional permitiendo el voto de la mujer en las elecciones municipales. El gobernador de Sinaloa Gral. Pablo Macías Valenzuela, crea la Escuela Normal.

Manuel Sarmiento Sarmiento (1948); al fusionarse dos empresas extranjeras de teléfonos nace Teléfonos de México, Vicente Lombardo Toledano, funda el Partido Popular Socialista (PPS). Una devaluación sorprende a los mexicanos generando un agudo malestar nacional.

Luís Gutiérrez Figueroa (1949-50); se crea la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM) y doña Eulalia Guzmán  descubre en el Estado de Guerrero los restos de Cuauhtémoc suscitándose una tremenda polémica. Se acuñan las pesetas de plata mexicana de 25 centavos que tuvieron gran aceptación. Se inicia la construcción de Ciudad Universitaria.

José I. Liera (1951-52); se declara el cese del estado de guerra entre Alemania y México. Los maestros en huelga del norte del estado regresaron a dar clases. Adolfo Ruiz Cortines es electo presidente de la República. Se inaugura el monumento a los Niños Héroes de Chapultepec.

Leovigildo Rojas A. (1953); se manifiesta una epidemia nacional de gripe. Se declara al municipio libre como base de la división territorial de la República Mexicana. En el Diario Oficial de la Federación se publicó el decreto que refería el artículo 34 de la constitución que concede a la mujer.

Jesús Castro García (1954-55); se constituye el PARM. Fallecen Luís Cabrera y Francisco M. Mújica destacados participantes de la Revolución Mexicana. Se inicia la campaña para erradicar el paludismo apoyada por la Organización de las Naciones Unidas.

Florencio Bojórquez Arredondo (1956); Se declaran huelgas estudiantiles en el IPN y la Escuela Normal.

Juan Angulo Leyva (1957); En un accidente de aviación muere el cantante y actor Pedro Infante. Un sismo de 7 grados cimbra la Ciudad de México, Chilpancingo y Moroleón.

__________________(1958); Adolfo López Mateos es electo presidente de la República y a principios de año es reprimida una manifestación del magisterio.

Pablo Rubio Espinoza (1959); se decreta la Comisión Nacional de Los Libros de Texto Gratuitos. Se cierra temporalmente el IPN por manifestaciones estudiantiles. Es apresado Demetrio Vallejo dirigente ferrocarrilero. Muere José Vasconcelos, denominado Maestro de América.

Margarito Quiñónez Escamilla (1960-62); el gobierno mexicano nacionaliza la industria eléctrica. Se crea el Fideicomiso Nacional de Fomento Ejidal con el objeto de aplicar en inversiones productivas los fondos comunes ejidales. Se crea el Instituto Nacional de Protección a la Infancia. Se crea CONASUPO que sustituyó CEIMSA. Se realizan en el país manifestaciones de apoyo a la Revolución Cubana. Se constituye el Movimiento de Liberación Nacional con el apoyo de Lázaro Cárdenas. Es asesinado en el Estado de Morelos el dirigente campesino Rubén Jaramillo.

Jesús María Vázquez Rochín (1963-65). Se crea la CCI. Al crearse el impuesto federal para financiar la educación surgen inconformidades de grupos de empresarios. Se crean los diputados de partidos. Un senador norteamericano propone la construcción del canal del istmo de Tehuantepec. El presidente de Francia Charles de Gaulle visita México. El monolito del Dios Tláloc es trasladado a la Ciudad de México en medio de una intensa lluvia. El país se agita por diversos conflictos sociales. Carlos Alberto Madrazo renunció al PRI y propone crearse el Partido Patria Nueva.

Pablo Rubio Espinoza (1966-68); se establece el Plan Chontalpa para abrir 83 mil hectáreas al cultivo en el sureste de México. Se inaugura el estadio Azteca, la presa de malpaso y el infiernillo. Agitación y huelga se manifiestan en todo el país. Estalla el Movimiento Estudiantil Popular en 1968 y el 2 de Octubre ocurre la matanza de Tlatelolco.

José de J. Sánchez Camacho (1969-71); por decreto los mexicanos alcanzan la ciudadanía a los 18 años. Se deroga el delito de disolución social que limitaba el derecho de reunión y manifestación política de los mexicanos, demanda levantada por el Movimiento Estudiantil Popular de 1968. Obtienen su libertad los dirigentes generales Valentín Campa y Demetrio Vallejo. Muere el ex presidente Lázaro Cárdenas. Los halcones grupo paramilitar agrede una manifestación estudiantil organizada por el IPN y la UNAM. Son liberados los presos políticos del Movimiento Estudiantil Popular de 1968.

Manuel de J. Félix Almada (1972-74); muere el guerrillero Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas da a conocer el programa del Partido de los Pobres. Salvador Allende presidente de la República de Chile es derrocado por el Gral. Augusto Pinochet mediante un golpe militar. La Liga 23 de septiembre se declara activa en varios puntos del país. Muere David Alfaro Siqueiros. Se descubren importantes recintos de petróleo en Chiapas y Tabasco; para los últimos meses de 1974 es cercado el guerrillero Lucio Cabañas que muere en combate.

Jesús María Cervantes Atondo (1975-77); México es el país mas endeudado del mundo con el Banco Mundial. Se registra una considerable fuga de capitales. Se constituye el STUNAM. Existe un gran desempleo.

Héctor Othón Mena Camacho (1978-80). El presidente López Portillo anuncia que el país administrará su riqueza que a él le parece promisoria…se crea el IVA. El Partido Comunista Mexicano y el Partido Socialista de los Trabajadores obtienen su registro legal. Juan Pablo II visita el país. se inicia el embargo atunero contra el país por parte de los Estados Unidos.

Roque Chávez Castro; (1981-83); un colapso eléctrico afecta al 70% de la población del país y la CFE no encuentra explicación. El presidente López Portillo anuncia que existe una conjura contra nuestra moneda y exclama que luchará como un perro para defenderlo. Hace erupción el volcán chichonal. Se decreta la nacionalización de la banca en medio en medio de una crisis financiera que afecta a las clases mas desprotegidas. La banca internacional otorga créditos al país acentuándose los problemas de la deuda externa.

José Luis Leyson Castro (1984-86); se inicia el proceso de canonización de Juan Diego. El Ing. Mexicano Rodolfo Neri Vela se convierte en el primer mexicano que tripula una cápsula espacial. Una reestructuración administrativa del gobierno federal pone a la venta una gran cantidad de empresas paraestatales y un terremoto de alta intensidad sacude a la capital de la República en medio de muchísimas muertes.

Juan Burgos Pinto (1987); se reciente una crisis en le mercado de hortalizas y una huelga afecta a la UNAM a la que se aúna la del Sindicato Mexicano de Electricistas. México busca superar el embargo del atún con la apertura de nuevos mercados en Europa, ante el peso enorme de su deuda externa.

Fausto Orozco Gámez (1988); el Modelo Neoliberal de Economía afecta notablemente el desarrollo social de los mexicanos y el presidente De La Madrid propone un Pacto de Solidaridad Económica ante las trabas de la banca extranjera para reestructurar la deuda pública. El Maquio Clouthier arenga a la desobediencia civil ante su derrota por la presidencia de la República.

Jaime Armenta (1989-1991); se renueva el poder legislativo. Por decreto se crea el Colegio de Sinaloa.

Alberto López Vargas (1992-94); se mantiene en auge el Programa Nacional de Solidaridad y en una contienda muy ríspida al interior del Partido Revolucionario Institucional se nomina al Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta. El surgimiento del Movimiento Zapatista en Chiapas sacude al país.

Jaime S. Leyva (1995-97); se vive  en el país una profunda crisis económica que se inició con la devaluación del peso, hubo una gran recesión que hundió en el desempleo a millones de mexicanos, aunado a la inflación y a los rezagos sociales que el país padecía dieron como resultado el crecimiento de los niveles de pobreza.
 
Armando Leyson castro (1998-2001); México paga al Fondo Monetario Nacional “FMI” $18,300 millones de dólares que solicitó en 1995 para los adeudos por créditos de emergencia y $4,100 millones de dólares para el período 1999-2005. Se publica el libro Pedro Tamarón y Romeral por la editorial Siglo XXI y la fundación Ignacio Bórquez Zazueta, dentro de la Colección Once Ríos.

Raúl Inzunza Dagnino (2002-2004)
Información en construcción
Domingo Ramírez Armenta (2005-2007)
Información en construcción
Jesús Burgos Pinto  (2008-2010)
Información en construcción
Gana la Presidencia de México Vicente Fox Quezada, candidato del Partido Acción Nacional.



LA ALIANZA DE CAMIONES DE CARGA


HÉCTOR LÓPEZ GÁMEZ


Eran tiempos difíciles para la actividad transportista. A mediados de la década de los cuarentas, no existían como ahora carreteras pavimentadas ni puentes, tampoco gasolineras ni talleres de reparación de llantas a lo largo de los caminos como hoy.


Los camiones traían consigo “gato”, bomba y parches, y por lo general, en viajes largos, se juntaban dos o tres personas para “darse la mano” en caso necesario.

Por allá en 1947, la Anderson Clayton & Compañía (ACCO) trató de desplazar a los transportistas locales, metiendo unidades de su propiedad en algunos casos, y arrendadas en otros, amenazando así con dejar sin sustento a los camioneros de carga.

Fue este el motivo fundamental que unificó a los transportistas, hasta entonces desorganizados y trabajando cada cual por su lado, en un organismo solidario y de lucha que este año (17 de septiembre) cumplió 30 años de construida: La Alianza de Camioneros de Carga y Materiales del municipio de Guasave.

Los viejos camioneros recuerdan aún a Miguel Figueroa Díaz, como pilar fuerte en la constitución de la Alianza; y junto a él a Ignacio Acosta García. Fue el binomio que promovió, trabajó y dio vida  a la naciente organización, sentando las bases para la unidad y el progreso que ha alcanzado a través de los años.

La Alianza se integró inicialmente con 23 socios luego aumentó a 344 socios y 450 unidades de transporte de transporte, lo que refleja el grado de avance obtenido a partir de la organización, pero también el trabajo realizado por aquel grupo de pioneros, muchos ya desaparecidos.

Los socios fundadores eligieron como primer secretario general a Carlos Cortés, iniciando actividades con camiones con capacidad de 4 a 5 toneladas que transportaban algodón y garbanzo, principalmente.

Los problemas en todo organismo nuevo surgen de inmediato.

Al cumplir su periodo Carlos Cortés, decayó brevemente la dirección de la Alianza, pues cosa rara no hubo “gallo” que quisiera tomar las riendas para el tercer periodo. Entonces, a ruego de los socios, volvieron Miguel Figueroa y Nacho Acosta a trabajar como ninguno. Nacho fue electo Secretario General y Miguel secretario de actas. Entre ambos sacaron a la Alianza del atolladero. Fue esta una administración de lo mejor, dice don Ramón Rivera uno de los asociados.

Otro problema fue la falta de local propio. Mientras estuvo don Carlos como dirigente, no hubo tal, pues este facilitó durante 5 años el local de la agencia Pacífico, que tenía a su cargo, para despachar ahí los asuntos de la Alianza. Pero concluida la actuación de don Carlos “patitas pa´la calle”. Doña Sarita –dice Ramón Rivera- nos prestó un solar que tenía dos paredes, le agregamos una y le pusimos techo de lámina de cartón… y listo. Ya teníamos oficina. Allí terminó su función Nacho Acosta, luego nos fuimos a la casa de doña Leovi, por la Carrasco, en donde sesionábamos. Se andaba pues, de Herodes a Pilatos.

Las circunstancias hicieron pensar en un local propio, y la idea tomó fuerza a raíz de que Nacho Acosta habló con don Juanito Urías, presidente del Club de Leones, proponiéndole un peso por  tonelada de producto agrícola en su bodega, la que se iba a movilizar por los transportistas. La utilidad sería para el Club de Leones. La idea gustó y fue aceptada ya que se movilizaron entre 2,500 a 3 mil toneladas. Consumada esta acción, se pensó en aportar ese peso (por tonelada) por casa socio de la Alianza, a efecto de crear un fondo propio para construir bodegas, oficinas, etc.

Y así sucedió. Pasados los años, creado el fondo, Raúl Pardini consiguió dos solares y enseguida Roberto Leyva, construyó el edificio. Este se dotó de oficina, bodega, auditorio y una bomba de gasolina, aunque ésta, aunque ésta se suprimió después vendiéndose hasta el equipo. En cambio el auditorio que tenía capacidad para 120 butacas, fue ampliado a 200. En su tiempo, todos los dirigentes contribuyeron en algo para el engrandecimiento de la Alianza.

En principio se recibió concesión para el transporte de productos agrícolas de Guasave a Culiacán, a León Fonseca, a Bamoa, a Los Mochis; luego se pidió ampliación (que fue concedida) para movilizar cosechas a El Fuerte, Choix, Higueras de Zaragoza, Topolobampo y Sinaloa. Cuando se hacía transportación a Culiacán, surgían problemas con Tránsito Federal, pero se intervino y mediante amparo federal se logró extender la movilización a Empalme.

Después, tras la regularización federal del transporte, se lograron concesiones para transportar a Nogales, a la Ciudad de México y otras mas de la República, en este aspecto insistió mucho Manuel Figueroa, quien en su tiempo logró movilizar azúcar de Navolato, Costa Rica y Los Mochis, a otros lugares del país. Tenía la visión del futuro para los transportistas.

En principio, y apoyados por Canuto Ibarra, que les fio algunas unidades, los transportistas iniciaron actividades en camiones de 4 ó 5 toneladas. Después hubo “torton y rabones”, con capacidad de 10 y 20 toneladas, el proyecto era la adquisición de “traylers” y traxcavos, para efecto de lo cual habría que constituirse, como Miguel Figueroa lo predijo y luchó por ello, en empresa. Solo así podían ser sujetos de crédito a largo plazo y con bajos intereses.

En esta lucha la Alianza está apoyada por la Federación de Trabajadores de Sinaloa y la Confederación de Trabajadores de México. Cuenta la Alianza con un patrimonio propio para responder a la responsabilidad de un crédito cuantioso.

Porque tienen voluntad y capacidad para ello, pero además pesa sobre la actual directiva los antecedentes de lucha de los pioneros aliancistas que movieron cielo y tierra para lograr las conquistas que ahora disfrutan los agremiados.
 
Aun se recuerda aquella directiva que estuvo integrada por: Rosario López López, Secretario General; Francisco Valles, Secretario de Actas; Francisco Montoya Serrano, de Finanzas; Raúl Rivera Sandoval, de Vigilancia; Luís Puente Rubio, de flotilleros; Gilberto López y como asesor Ramón Rivera.


MOJICA Y ALEMAN EN GUASAVE


Fray José de Guadalupe conocido en sus tiempos de actor y cantante por José Mojica, realizó una gira por Sinaloa en el año de 1978, y Guasave fue una de las ciudades que visitó. La amplia sonrisa que brindó al fotógrafo se trocó luego en dolor, pues fue aquí donde empezó a sentirse mal de salud. En Culiacán fue internado de emergencia en el hospital del Carmen, luego se le amputó una pierna y mas tarde dejaría de existir en la ciudad de Lima Perú (fotos proporcionadas por el periodista José Rosario Bernal Pinto).

El 17 de Agosto de 1951, el presidente Miguel Alemán realizó una visitan a Guasave, en plan de trabajo. Al descender del bimotor fue recibido por el Lic. Enrique Pérez Arce, Gobernador del Estado; José I. Liera, Presidente Municipal y Antonio Espinoza “El Bachomo”, pintoresco político guasavense y por aquellos años diputado de la cuadragésima Legislatura Local.





LOS HERMANOS COTA

CECILIA VILLANUEVA

Hablar de los internacionales Hermanos Cota, es hablar de 25 años de carrera artística, cuyo grupo musical coloca a Guasave en un sitio notable dentro de la música.

Los Cota inician el 8 de mayo de 1976 por inquietud de seis hermanos: Ricardo, José, Humberto, Rafael, Guillermo, Gregorio y Mauricio, sin embargo actualmente son 16 integrantes, por la incorporación de otros elementos, la mayoría familiares.

Son banda, sentido musical, espectáculo, baile, ambiente y mas que diversión, los internacionales Hermanos Cota han forjado a lo largo de 25 años toda una carrera artística.

Su música ha rebasado mas allá de nuestras fronteras a través de giras por el extranjero como Florida, Arizona, California, Venezuela y República Dominicana y, por su puesto, México. Con toda la trayectoria los internacionales Hermanos Cota de Guasave cuentan con un gran repertorio musical que abarca varios géneros entre ellos, tríos, baladas, norteñas, salsa, rock and roll, cumbia, merengue, así como música internacional.

Las tarolas, tambora, trompetas y trombón, instrumentos distintivos de la música de banda tuvieron que acoplarse a otros que son producto de la innovación tecnológica y que ahora en armonía hacen de los Hermanos Cota, una orquesta preferida por todos desde políticos, deportistas, funcionarios públicos y llamada gente popular.

Renato Vega Alvarado, Antonio Toledo Corro, Manlio Fabio Beltrones, Alfonso G. Calderón, Francisco Labastida Ochoa y Juan S. Millán, son algunos de los ex gobernadores que se han deleitado de la música de este grupo, cuyos orígenes son de Guasave.

Así mismo han cantado a políticos de primer nivel en el concierto nacional, en el Carnaval de Mazatlán, Guaymas, Guamúchil y Mocorito, en Colectas de Cruz Roja, en Las Glorias, Expo Canacintra,  y el Grito de Independencia.

Han participado en 16 series del Caribe y una de ellas celebrada en Miami, recibieron un reconocimiento internacional por parte de las autoridades y organizadores.

Por el buen humor y ambiente, destacados deportistas, entre ellos Julio César Chávez, Teodoro Higuera, Fernando Valenzuela, Antonio “cañón” Osuna, Héctor Espino, Paquín Estrada y Moscón Jiménez, han gozado de la buena música de este grupo.

Actualmente el la orquesta está formada por los hermanos Ricardo, quien es el Director y Representante Artístico; Gregorio, José Humberto, Guillermo y Rafael Cota.

Así mismo Eduardo Ramos Cota, Jorge García Cota, José Rosario Ramos Cota, David Sánchez, Antonio Santillanes, Manuel Villalpando, Héctor Cervantes, Raúl Romero, Jorge Urías, Eduardo Bulgara y Ernesto Ahumada.

El grupo ha compartido escenario con grupos famosos como Pablo Montero, Julio Preciado, Juan Gabriel, José José, Rosenda Bernal, Lorenzo de MonteClaro, Mariachi Vargas, Jorge Muñiz, Tito Guizar, Beatriz Adriana, Alenadra Ávalos y con la desaparecida Lola Beltrán.

Orgullosos de su tierra, los Internacionales Hermanos Cota llevan por todas partes la canción “Viva Guasave”, cuya letra se las dio José Ángel Espinoza “Ferrusquilla” y es la presentación de los Hermanos Cota.

Hasta la llamada “Vox Populi” , quien al final de cuentas forma parte importante en la vida artística de los Cota, ha escuchado y bailado esta música de este grupo, por ambientar gratis diversos eventos a los cuales acuden con gusto y muchas ganas de poner “su granito de arena”.

Para ellos es muy importante poner el ambiente, donde quiera, por eso actualmente son los preferidos ya sea para amenizar una fiesta familiar o en escenarios locales, nacionales e internacionales.

En Guasave, han tocado sus canciones a personas conocidas desde un Nacho Bórquez, Miguel Leyson Pérez, a sus hijos José Luís y Armando; Roque Chávez Castro, Gonzalo Pérez Valdez, Tavo Rivera, Alejandro López, Alberto López Vargas, Jesús Ruiz Torres, Jesús Enrique Castro García, entre muchos, muchos mas, conforman la lista de los cuales gusta la música de los cota.

Los éxitos de los Hermanos Cota son: La loba catrina, Corazón de Texas, Mi gusto es, El carretero, El pato asado, Pelotero a la bola, Tecateando, El Bandolero,  China de los ojos negros, Rosas Rojas, Cartas Marcadas, Linda Morena, La iguana, Chanito Bustillos, Me voy llorando, Por una Rosa, Hipócrita, Huerfanito, Pobre Cisne, cuida tu vida, La cumbia del soldado, El pata suelta.

Otras de las canciones son Chango Largo, Quiero Olvidar, Una sonrisa, Una lágrima, La muela de mi vecina.

Los últimos éxitos musicales son: Rumbo al Sur, Sufre mi alma, Las isabeles, Bésame Morenita, El Fariseo, Nobleza, Arriba Pichátaro, Hiedra venenosa, Caballo viejo.

Así mismo, Tita, Puede ser, El cable, Confidente de secundaria, Tabaquera, Jugo de Piña, Vueltas y vueltas, Tico tico y en Instrumental Corazón de Silvia Flauta de Pan, Balada para Adelina, Feelings, Hello, Yesterday.

Esta triste guitarra, Cerezo Rosa, La Virgen de la macarena, A mi manera, Volver a empezar y Que tan grande es tu corazón, son otros de los éxitos con instrumental.

Con toda una vida musical los internacionales Hermanos Cota de Guasave, son hoy por hoy el mejor grupo musical que identifica al sinaloense y que con mucho orgullo son nativos de nuestro querido pueblo.

Desde fundación no hay quien todavía no reconozca que los Hermanos Cota son “la pimienta” de un baile, pues aun cuando los invitados están poco animados, no falta el buen humor para despertar las ganas de bailar.





HOTEL “EL SEMBRADOR”

FABRICIO CASTRO VEGA


Una señorita guasavense dedicada a servir a los objetivos turísticos, María del Rosario Cervantes Castro, levantó la voz en un foro de consulta popular ante el candidato del PRI a la presidencia municipal, Lic. José Luís Leyson Castro, reclamando en nombre del pueblo una obra que sirviera de polo de desarrollo para impulsar la industria sin chimeneas.

En el mes de Agosto de 1983, María del Rosario Cervantes Castro enfatizó cada palabra de su petición. Guasave estaba habido de contar con un hotel de categoría a nivel de cualquier plaza de la costa del pacífico mexicano.

La petición surgida de ese Foro de Consulta del CEPES del PRI celebrado en la comunidad Rural de La Trinidad, fue retomada por el candidato priísta Leyson Castro y planeada en el Plan Municipal de Desarrollo 1984-86.

Transcurridas las elecciones y computada la designación popular, el H. Ayuntamiento Constitucional ya presidido por el Licenciado José Luís Leyson Castro  ordenó y financió los estudios de la obra hotelera.

En agosto de 1984 el entonces Gobernador de Sinaloa Antonio Toledo Corro llego a Guasave, invitado por Leyson Castro, para un encuentro con mas de 300 guasavenses, la sede fue el restaurante “El Cangrejo Moro” de Hugo Miguel Salgueiro, ahí en la esquina de Madero y Cuauhtémoc de esta Ciudad de Guasave.

Mas de 160 personas de todas las solvencias económicas, hicieron surgir las aportaciones y así edificarse tan importante obra  por las avenidas E. Zapata y V. Guerrero de esta ciudad.

Son con estas bases como surge Cía. Hotelera Petatlán, S.A. de C.V.

El Ayuntamiento 1984-86 alentó al máximo la obra de la compañía hotelera, pero no pudo terminarse la obra dentro del citado trienio. A partir del que el entonces gobernador Toledo corro el 15 de diciembre de 1984 colocara la simbólica primera piedra, se desarrolló un intenso trabajo y fue hasta el 28 de agosto de 1987, cuando el Gobernador en turno el Lic. Francisco Labastida Ochoa, junto con el Lic. Juan Burgos Pinto, entonces Presidente Municipal de Guasave develaron la placa del ahora monumental Hotel El Sembrador.

El Hotel “El Sembrador”, atribuye su nombre a las características de nuestra región, que así lo determinan, ya que su desarrollo económico se debe principalmente a la actividad agrícola, por la cual Guasave ocupa uno de los primeros lugares en la producción total del Estado, y es considerado como El Corazón Agrícola de México.

Hoy en día El Hotel El Sembrador cuenta con 95 habitaciones y 10 suites completamente equipadas. Además ofrece los servicios de lavandería, estacionamiento privado, seguridad 24 horas, servicio médico y servicio de alimentos y bebidas en la habitación.

Además de un restaurante “El Granero”, un centro nocturno “Domo” y un Lobby Bar “Alameda” y un salón de eventos “Los Candiles”.





LOS NIÑOS CANTORES DE BAMOA

FÉLIX ESPINOZA HUESS


Bamoa, pueblo sinaloense, guasavense, forjado por el arduo trabajo de sus moradores que se recrean en la feracidad de su tierra; valle donde la madre naturaleza volcó sin límites su generosidad.

Bamoa, añoso pueblo ribereño, que caprichosamente se deja acariciar por el arrullo melodioso del fluir infinito del viejo Petatlán.

Bamoa, expresión cahíta, que intrínsecamente en su fonética, manifiesta la musicalidad pródiga de su gente, nutrida de las profundas raíces culturales de su origen prehispánico, cuna de las primeras bandas de música sinaloense de la región.

No es fortuito que de un lugar con las características de Bamoa, haya surgido un grupo de niños de humilde cuna, pero de una excepcional riqueza espiritual, que se manifiesta en su extraordinario talento musical,  mismo que al conjugarse con la enorme capacidad organizativa de su director, diera como resultado la integración del coro “Niños cantores de Bamoa”.

Cuarenta y dos voces tan limpias, tan diáfanas como sus propias almas infantiles; extraordinarias criaturas que con una enorme sensibilidad y una excelente calidad interpretativa amalgaman sus maravillosas voces para generar una verdadera expresión artística.

Desde su fundación hace 25 años, su trayectoria ha sido cada vez más brillante. Han participado en evento cívicos, sociales y culturales, promovidos por diferentes instituciones oficiales, como son: El Gobierno del Estado de Sinaloa, a través de la Secretaria de Educación Pública y Cultura, SEPDES, Secretaría de Salud, Secretaría de Administración, DIF, DIFOCUR, la mayoría de los Ayuntamientos, Colegios de Bachilleres, Universidad de Occidente, UAS, SNTE, destaca su participación en el Festival Cultural de Sinaloa, actuando en óperas como “Carmen”, “La Bohemia”, “Turandot” y “Tosca”. Dirigidos por el maestro Enrique Patrón de Rueda, al lado de importantes artistas, entre otros, Fernando de  La Mora, Rosario Andrade y María Luisa Taméz, en el año de 1989, se proyectaron a nivel nacional al participar en el programa televisivo “Con niños, de niños, para niños” organizado por María Luisa “La China” Mendoza, transmitido por el canal 13 de la Ciudad de México. En esa misma ciudad, ofrecieron conciertos en la Casa de la Cultura de Xochimilco y en el Bosque de Chapultepec.

Han compartido sus actuaciones con diversos grupos corales del Estado de Sinaloa, con el coro Niños Cantores de Morelia; así mismo, disfrutan la profunda satisfacción de haber sido anfitriones del mundialmente prestigiado coro “Niños Cantores de Viena” en la Ciudad de Guasave. Otro gozo de los Niños Cantores de Bamoa es haber convivido con los integrantes de la Orquesta Filarmónica de Belgrado y su director Luís Cobos.

Su fundador y actual director, profesor Francisco Javier Chan Peñasco, bamoense por los cuatro costados, licenciado en bilogía y maestro de profesión, cuya vocación por la música y la organización de coro los ha considerado como uno de sus mas preciados objetivos existenciales.

Dice Facundo Cabral, que cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos; disfrutamos pues el regalo que nos ofrecen los Niños Cantores de Bamoa; un mensaje de amor y de paz, con una envoltura de musicalidad excepcional.


CHAYITO VALDEZ

TEODOSO NAVIDAD SALAZAR

Surgida de la pobreza, fue conquistando y escalando los peldaños de la fama. Se abrió paso gracias a su esfuerzo y su tenaz lucha por sobrevivir en el mundo artístico. Su voz no fue una voz perdida entre otras; fue la conjunción del sentimiento y ese ímpetu que siempre ha acompañado a aquellos que quieren triunfar  y que nada tienen. Surgió del pueblo y este la impulsó hasta colocarla entre los grandes, sin olvidar su origen, sus valores, sin perder piso. Se entregó al pueblo que la había apoyado desde su inicio y la artista les regresó con creces el apoyo: sus éxitos, sus premios, sus películas sus canciones que han marcado toda una época.

Lo mismo la han acompañado los tríos, un conjunto norteño, un mariachi o nuestra tambora sinaloense. Sus canciones se escuchan, se cantan, se identifican con la gente.

Hubo quienes la vieron pasar, sin reconocer su obra, quienes no creyeron en ella. Todo ello no la desanimó y demostró a propios y extraños de lo que era capaz. Ha caminado a la luz de los reflectores, con la frente en alto, con dignidad, con elegancia pero con la sencillez de sus primeros años, es decir, cuando cantaba en fiestas familiares.

Conocí a Chayito Valdez en 1982. Cuando hacía mis pininos como locutor en la XEGS de don Roque Chávez. Por aquel tiempo la cantante ofreció una fiesta en honor a una de sus hijas en un conocido salón de Guasave. Acompañado de Medardo Lugo Favela locutor eldoradense por nacimiento y guasavense por adopción disfrutamos de la reunión; Chayito Valdez atendía personalmente a sus invitados para que nada les faltara; ¡Excelente anfitriona! Todos se disputaban su presencia, yo no la conocía, solo la había visto en las portadas de sus discos; era mas hermosa en persona.

Chayito Valdez cuyo nombre de pila es Rosario Valdez Campos, nació en la comunidad de Orba, Bamoa, del municipio de Guasave un 28 de mayo de 1945. Tuvo 11 hermanos, sus padres fueron don Aurelio Valdez Sánchez y María Zacarías Campos Miranda.

Ha brillado con luz propia, canta con elegancia un bolero y con alegría un corrido de caballos; en su canto, denota su deseo de vivir, sus anhelos; su ansiedad por no morir en la vida artística la demuestra diariamente en sus actuaciones.

El accidente de septiembre de 1985, la retiró temporalmente del ambiente artístico, pero regresó para conservarse en el gusto popular.



CASIMIRO ZAMORA LÓPEZ  “EL CHICHILÍA”

JOSÉ MA. FIGUEROA DÍAZ


Nunca se me grabó su nombre de pila. Yo lo conocí de siempre como “El Chichilía”. El hombre que se daba trompadas con el español. El de los famosos y célebres discursos y chispeantes mil anécdotas.

Fue bautizado en El Zopilote, lugar de su nacimiento, como Casimiro Zamora López y era tan conocido como Nacho Bórquez o Jando López. Su vena y su alegría eran inagotables. Allá donde está, en el mas allá, júrelo usted que debe esta contando –y escuchándolo- cómo, siendo juez mixto en Bamoa, él mismo se desposó con gentil y agraciada doncella.

No tenía “El Chichilía” ojos azules ni la piel blanca. Era mas bien achocolatadito. No vestía casimir inglés –por ganas no quedó-  ni calzaba zapatos Domit. Pero llevaba con donaire su ropa sencilla, sus huaraches y su sombrero de palma. Rompía y levantaba, según él, corazones y suspiros en el sexo femenino.

Carismático, simpático, dicharachero, enamorado, echón –muy guasavense-, llenó páginas anecdóticas de su antología. Era único en su manera de decir y expresar las cosas. En el medio político, donde se desenvolvía como pez en el agua, era muy estimado y perseguido.

Perseguido porque se le buscaba para que discursiara o contara sus puntadas y sus aventuras. Unas ciertas y las mas inventadas. Tenía a flor de labio la frase ingeniosa con recovecos peculiares de su propio lenguaje, que hacía gozar y reír a la gente, que lo aplaudía a rabiar y lo estimulaba a que siguiera hablando.

No hay quien no lo recuerde en Guasave con estimación y afecto. El rico anecdotario de “El Chichilía” pertenece al pueblo, de donde provino y en el que estuvo y estará siempre presente.

Del honesto líder agrario Pablo Rubio Espinoza, gran conversador y singular amigo, se recogió parte de lo que dijo e hizo durante su vida el popular Casimiro.



La boda de “El Chichilía”

Casimiro Zamora López andaba retealborotado por el físico de una guapa, jacarandosa y piernuda damita de Bamoa. La cortejaba, la asediaba, la perseguía de día y de noche. Se le caía la baba nomás de verla o pensar en sus dones y atributos. Casi no dormía pensando en ella, en la mujer de sus sueños…

La muchacha aconsejada por su celosa mamá, se hacía la remilgona, la rejega, la que no quería nada con el intrépido y guapo galán. Pero, al fin mujer, y no queriendo perder la oportunidad que se le presentaba y dado el insistente acoso de “El Chichilía”, que era un chucho bichi para esos menesteres amatorios, le dio, en una hermosa noche de luna llena, el anhelado “sí”, poniéndole como condición que tenía que haber el consabido y riguroso matrimonio –aunque fuera por lo civil- pues de lo contrario, naranjas dulces…y “Chichilía” partido.

El desesperado mancebo no la pensó mucho (era a la sazón juez mixto de Bamoa y nomás sus enchiladas tenían crema y cebolla. Además de que se las sabía de todas todas en ardid y el maniobreo del huizache y el taponeo respectivo). Así que ni tardo ni perezoso decidió –aunque ya era casado- sacrificarse otra vez…

Y la escena del acontecimiento nupcial celebrado en la propia oficina del Juzgado Mixto del Pueblo de Bamoa –según la divulgó después el propio Chichilía, riéndose a carcajadas y relatada por Don Pablo Rubio -  fue como sigue:

Casimiro, serio, con traje y corbata de color arcoíris, parado atrás de su viejo y desvencijado escritorio de madera, leyó de cabo a cabo la Epístola de Melchor Ocampo, de rigor en ese tipo de ceremonias.

Frente a él, vestida con sus mejores galas, un poco nerviosa, la novia, su futura mujer, y a su vera la madre –de ella-  y un amigo de  “El Chichilía”, de todas sus confianzas, atestiguando estos últimos el solemne acto.

-Señorita- le dice “El Chichilía” en tono ceremonioso –acepta usted al señor Casimiro Zamora López, ahora yo, como su legítimo esposo…?

-sí, sí…lo acepto contestó la casi señora de Zamora, con voz trémula, emocionada.

Al escuchar el sí de su retoña, la virtual suegra de Casimiro, con el paño colorado  que presto le entregó el yerno, enjugó dos gruesas lágrimas hijas de la felicidad o de la tristeza…

-Y tu Casimiro Zamora López – dice “El Chichilía” –de acuerdo a la ley que tengo en las manos, aceptas a la dama aquí presente como tu compañera en las duras y en las maduras…

-Sí…la acepto con todo mi amor y devoción –expresó Casimiro- y rápidamente parecía un venado, corrió dando vuelta al escritorio y se puso junto a la dulce futura compañera.

Y regresando otra vez a su lugar que le correspondía en su carácter de juez, “El Chichilía”, con voz engolada, dijo: “Os declaro mujer y marido”, sellando así tan singular unión conyugal.

Por cierto, el acta, por mas que la buscó la novia y su mamá, nunca se encontró…


Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 40 Octubre de 1980.



SERGIO INZUNZA, FOTÓGRAFO EXCEPCIONAL

ESTEBAN ZAMORA CAMACHO


El fotógrafo, según la definición etimológica, es el que dibuja con luz. Pero la etimología se quedó corta: el fotógrafo dibuja, con luz, con sombras, con matices, con imágenes, con sentimientos, con alma.

Y Sergio Inzunza es fotógrafo, con todos los derechos a reclamar el título, pues entre los sinaloenses, que ejercen el oficio-profesión-ministerio de la fotografía con la pasión del artista, el método del artesano y el rigor del técnico, Inzunza destaca con méritos personales indiscutibles.

Tres son, a nuestro entender, las aptitudes que debe poseer el fotógrafo-artista:

Primero, capacidad para ver. El fotógrafo descubre que hay tema en los sitios, escenas, detalles y circunstancias donde no lo advierte una percepción que no esté dotada y adiestrada.

Es un lugar común cada vez mas transitado al afirmar que el arte de escuchar es el más difícil de todos. Creemos no equivocarnos si conceptuamos como más difícil todavía el arte de ver. La superficialidad y las prisas de la vida cotidiana nos hacen que pasemos por encima de los detalles, que se nos escapen las proporciones, que nos desentendamos de los juegos de luces que producen los reflejos y las texturas, que no reparemos en la composición de elementos que crean la naturaleza o las obras del hombre.

Pero no  basta con saber, ver y sentir la emoción estética que produce la experiencia de la percepción visual; es necesario saber transmitir esa experiencia, elegir el punto de mira, escoger los elementos indispensables para eliminar detalles superfluos o bien conservar el entorno para situar al sujeto en su ambiente. No todo el que descubre un buen tema, aunque su emoción lo haya aprehendido, es capaz de transmitirlo a los demás. Solo puede hacerlo, por medio de la fotografía, quien ha quemado kilómetros de película y años de vida, como Sergio Inzunza, en una constante y disciplinada depuración de la capacidad expresiva.

El fotógrafo necesita finalmente, tener el domino de las tecnologías que, digan lo que digan los modernos moralistas de la anti máquina, no matan al espíritu sino que le sirven de vehículo, soporte, apoyo y sostén. El fotógrafo que no sabe utilizar los instrumentos maravillosos, que le proporcionan la óptica, la mecánica y la electrónica, el que no se vale de los elementos que le da la química para lograr, en medio de millón de combinaciones posibles, que en el taller de brujería, esotérico y oculista, que es el cuarto oscuro, se pueden hacer con los diferentes grados de papel y sensibilidad de las películas, con los reveladores y fijadores, con la dosificación exacta el tiempo y con las mil argucias que sólo llegan a aprenderse totalmente después de 100 lecciones, una por año; el fotógrafo, en fin, que no conozca y maneje las recetas de cocina de la fotografía, aunque la fotografía no se reduce a cuestión de recetas, es hombre al agua, definitivamente.
Sergio Inzunza sabe ver, domina el secreto aprendido por los fotógrafos de saber echar una segunda mirada antes de oprimir el disparador; sabe transmitir lo que vio, componer sus imágenes y comunicar el arrobamiento, la admiración o la furia que le inspiró la contemplación de la escena que su voluntad creativa lo lleva a plasmar en la emulsión, y dominar, finalmente, los trucos imprescindibles para hacer que la materia inerte pueda interpretar fielmente los matices innumerables de la intención y el sentimiento del artista-fotógrafo.

Creemos que PRESAGIO, al incluir a Sergio Inzunza en el inventario humano de los guasavenses distinguidos, le hace justicia a Sergio y le hace justicia a Guasave. La obra diaria del fotógrafo de prensa que no se deja dominar por la rutina y que junto con la novedad persigue la belleza, bien merece el reconocimiento justiciero de sus conciudadanos y de sus hermanos en la tarea cotidiana de la comunicación.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 44 Febrero de 1981.





LÍNEA DEL TIEMPO DE GUASAVE

GILBERTO J. LÓPEZ ALANÍS
CARLOS LÓPEZ MÁRQUEZ
CARLOS RUBIO


Este instrumento didáctico para atrapar el tiempo municipal es un auxiliar útil a la identidad de moradores de las demarcaciones políticas que en el porfiriato fueron llamadas  Distritos y denominadas Municipios después de la legislación sobre el municipio libre generada por la Revolución Mexicana, por ello nos parece que al insertarla en esta edición logramos ubicar a los guasavenses en su perspectiva histórica.

La vida prehispánica de los guasavenses estuvo ligada fundamentalmente al río Petatlán y su entorno; a través del ecosistema del río fincaron sus perspectivas culturales en todos los sentidos, ya sea en la danza y caza del venado, las festividades de la pitahaya, el levantamiento de las cosechas y la confección de tortillas y tamales; la recolección de los frutos y la miel; la fabricación de la cerámica; el tejido de las mantas y el diseño de los usos y las tiras que adornaron sus testas; la pesca y la preparación de bebidas rituales, las prácticas adivinatorias, la huella eterna en la piedra a través de los petroglifos y la invocación a las deidades naturales.

La cerámica prehispánica guasavense se decoró con bellos colores como los rosa, gris, rojo, claro, gris verdoso, azul, amarillo rojizo y blanco originados en el uso de pigmentos vegetales y minerales de las matrla llices de las calabazas, guages, algunas tierras y la cal; se aplicaba por capas y se han encontrado restos de arena muy fina impregnados a las vasijas.


1532: Una incursión para descubrir las costas del Mar del Sur promovida por Hernán Cortés y que comandaba Diego Hurtado de Mendoza en el navío San Marcos, fue derrotada por los nativos de Tamazula en la Boca del Río, antes de la llegada de las huestes de Nuño de Guzmán a la región.

1533: Por instrucciones de Nuño Beltrán de Guzmán, en este año sucede la incursión del Capitán Diego Guzmán hacia las tierras de los guasavenses con un contingente de cincuenta soldados y mil indios auxiliares, buscando nuevas posibilidades de expansión de lo que Nuño llamó como la más grande y Nueva España.

1536: Gran impacto causó la llegada de Alvar Núñez de Cabeza de Vaca a la región del Petatlán, en una travesía considerada hasta hoy como una de las mas fantásticas de que se tenga memoria en los anales de la historia del norte de la Nueva España y con el propósito de seguir su travesía hasta la capital de la Nueva España decide dejar en el asentamiento de Bamoa a sus compañeros indígenas de travesía, entre los que se encontraban naturales, pimas, nebomes y ópatas, a pesar de los ruegos de estos de seguir bajo su tutela.

1564: El territorio del actual municipio de Guasave, perteneció a la provincia de Sinaloa, dependiente de la Nueva Vizcaya y sujeta a la Alcaldía Mayor de San Felipe y Santiago de Sinaloa, hoy Sinaloa de Leyva del municipio de Sinaloa. Los límites de la provincia eran, al sur el Río Mocorito y al norte hasta los confines de las tierras conquistadas.

Los Guasavenses, Tamazulas, Saratojoas, Sisimicaris, Bamoas, Níos, entre otros, se congregaron para recibir al primer gobernador español que llegaba de visita a la región del río Petatlán, se trataba del joven capitán Francisco de Ibarra. Durante la estadía de este gobernador, el franciscano Fray Pablo de Acevedo difundió el cristianismo y ofreció misas a españoles y naturales. Al morir el intérprete de Ibarra en el Petatlán, los guasavenses le informaron  que en Ocoroni vivía la cacique Luisa, originaria de Culiacán, la cual había acompañado a Francisco Vázquez de Coronado en la expedición a Cíbola. Ella aceptó ser la intérprete del joven capitán, incluso logró que su esposo, el cacique de Ocoroni, pactara la paz con los de Guasave y ambos pueblos se sometieron a los españoles, además los de su tribu escucharon a los misioneros franciscanos.

Los españoles tienen la necesidad de construir una villa, misma que erigen en el Valle de Carapoa un 24 de Junio, recibiendo el nombre de “San Juan Bautista de Carapoa”. Además se introduce la encomienda, para sujetar a los naturales.

1591: Desde su entrada a la Provincia de Nuestra Señora de Sinaloa los padres jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pérez visitaron los pueblos Guasaves, iniciando el padre Martín Pérez la evangelización de dichos pueblos.

1592:  Por la cuaresma de este año arribaron a la Provincia de Nuestra Señora de Sinaloa los padres jesuitas Alonso de Santiago y Juan Bautista de Velazco. A los pocos años cundió una terrible ataque de viruelas, que obligó al encomendero de los Guasaves a escribirle al padre Velazco para que los atendiera. En este mismo año se establece el primer asentamiento promovido por españoles, considerándose según don Héctor R.Olea, el Padre Martín Pérez como el “verdadero promotor de la población española en el pueblo de los indios de Guasave”.

Años mas tarde, Pablo Velázquez cacique indígena de los guasaves se puso en extremo enfermo y convertido al cristianismo casi en artículo mortis se alivió notablemente, causando admiración entre sus gentes y a partir de entonces hizo un trabajo de evangelización notable.

1594: Después de la eliminación del Padre Gonzalo de Tapia por Nacaveva dirigente de Deboropa arriba de la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa, entra a evangelizar a los guasaves el Padre Hernando de Villafañe, del que se dice contribuyó a la obra material de edificación de la misión jesuita de Guasave.

 


1599: Fueron quemadas las primeas iglesias de Guasave y Tamazula por los indígenas sublevados que aprovecharon la ausencia  temporal del dominador militar de la comarca, Diego Martínez de Hurdaide, a México. A su regreso Hurdaide, ya como capitán del Presidio de Sinaloa, castigó a los Guasavenses, ahorcando a 5 cabecillas, mientras que al sexto le perdona la vida, éste en agradecimiento se convirtió al cristianismo tomando el nombre de Pablo Velázquez, a quien se le envistió el título de “Gobernador del partido de Guasave”, siendo la primer autoridad de esta población, después de la conquista española.

1630: Por decisión propia la etnia de Nebomes que aun habitaban tierras de Sonora optaron por vivir entre sus parientes que estaban en Bamoa, desde la fundación del pueblo por Alvar Núñez Cabeza de Vaca, con esta migración y una serie de ceremonias religiosas se constituye el pueblo de misión de Bamoa y en ceremonia especial se les repartieron tierras por cédula real.

1632: Con la intención de surtirse de alimentos, llegó a Guasave un grupo de españoles, dejando su barco en la desembocadura del río Sinaloa. El objetivo de la embarcación, al mando de Francisco de Ortega, era la explotación de las perlas en el Golfo de California.

1634: El 12 de abril muere Hernando de Villafañe, evangelizador de los guasaves.

1662: El crecimiento de la población fue muy lento, los habitantes se concretaban a vivir cerca de las antiguas misiones. En Guasave había 700 habitantes, en Bamoa 300, en Nío 250 y en Tamazula 450, cifras que apenas llegaron a duplicarse a principios del siglo XIX.

1682: Fue Nío el pueblo escogido por el padre Kino para levantar los grandes astilleros que se necesitaban para construir los barcos necesarios y poder explotar el Golfo de California. Los barcos se construyeron en 1682 y salieron a principios de 1683, tomando posesión de la península de Baja California en nombre del Rey de España. Convirtiéndose Nío en un centro de la mayor importancia en el septentrión novohispano.

1744: La misión de San Pedro y San Pablo de Guasave en sus actividades económicas  desde 1772 tuvo más entradas que salidas.

1748: Trabajó en la Misión de San Pedro  y San Pablo de Guasave el padre Joseph Ignacio Palomino.

1755: En este año misionaron en Nío Ignacio González y en Guasave Cosme Díaz.

1758: El Obispo Tamaron y Romeral en su primera visita a Sinaloa informó que la iglesia de tres naves de Tamazula acababa de derruirse, pero la de Guasave todavía existía muy maltratada.

1767: Son expulsados los padres de la Compañía de Jesús de todas sus posesiones en América y los de Guasave sufrieron radicalmente tal decisión del papado.

1777: Las fuertes avenidas de los ríos pueden traer beneficios a problemas. La inundación del río Petatlán liquidó los últimos vestigios de las iglesias jesuitas de Guasave y Tamazula. Para 1895 murieron ahogados cerca de 500 personas. Se registraron otros fuertes desbordamientos en 1943 y 1958. En 1953 los habitantes tuvieron que navegar en canoas por los callejones de rancherías y ejidos.

1778: Los guasavenses fueron informados que las autoridades reales habían decidido construir con las Provincias de Sonora y Sinaloa, una Intendencia. Siendo la fundación de los Intendentes el fomento, justicia, guerra y hacienda.

1824: Un funcionario enviado desde la Villa de Sinaloa se presentó en Guasave a informar a los habitantes de la Antigua Provincia de Sinaloa que los pueblos de ambas márgenes del río Petatlán y los existentes a orillas de Ocoroni, habían quedado incorporados al Partido de Sinaloa dependiente de el Departamento de El Fuerte.

1829: Por Decreto número 136 se declaró que estaban exentos de la contribución de diezmos los indígenas de Guasave.

1836: Se retocó la imagen de la Virgen del Rosario.

1857: El 10 de Mayo en Bamoa se procedió a jurar la Constitución, cuyo juramento se solemnizó con repique de campanas y la principal música de ese pueblo.

1868: Años atrás el actual estado de Sinaloa y Sonora presentaron problemas en sus límites territoriales hasta su separación definitiva, en 1830; mientras que los tres partidos que formaban el territorio sinaloense se subdividieron integrando 11 distritos en sus respectivos partidos. Así pues, en 1868 el Distrito de Sinaloa contaba con 2 Ayuntamientos, uno en Bacubirito y el otro en Sinaloa, este último formado con la Alcaldía de su nombre y las de Nío, Bamoa, Guasave y Tamazula.
1869: En la aldea llamada “EL Gambino” del pueblo de indios de Nío, nace el poeta y músico guasavense Miguel C. Castro.

1873: La alcaldía de Bamoa, formada por las Celadurías de Orba, Portugués, Zopilote, Sanaria y la Cabecera Central, contaba con 1,493 habitantes; la Alcaldía de Nío, formada por las Celadurías de pueblo Viejo, Gambino, San Sebastián, Caimanero y la Cabecera, tenía 1,059 habitantes; la alcaldía de Tamazula, formada por las celadurías Amole, El Pitahayal, La Brecha, Las Higueras, Babarasa y la Cabecera, contaban con 2,755 habitantes y la Alcaldía de Guasave, formada por las celadurías de San Pedro, Jesús María, Guasavito, San Rafael, Ocoro, Bajoro y la cabecera sumaban 1,407 habitantes.

1877: Guasave junto con las Alcaldías de Nío, Bamoa y Tamazula es elevado a la categoría de municipalidad, dentro del Distrito de Sinaloa con cabecera en el mismo pueblo. Posteriormente la Constitución de 1880 decreta las Directorías Políticas, nueva denominación de las municipalidades, pasando a Guasave a ser Directoría, pero en 1892 queda suprimida integrándose a la Directoría de Sinaloa. Para 1903 segregan de la Alcaldía de Los Mochis, Distrito de El Fuerte, los poblados de Bachoco y Baturi agregándoselas a la Celaduría de Ocoro, Alcaldía de Guasave, Distrito de Sinaloa; mientras que en 1912, el decreto No. 21 expide la Ley de Municipalidades, sin embargo, hasta 1915 se suprimen las Directorías Políticas; quedando Guasave como sindicatura del municipio de Sinaloa hasta el 5 de diciembre de 1916.

1883: En los primeros meses de este año la prefectura de Sinaloa solicitó la erección de una escuela en el pueblo de Bamoa y se propuso al Sr. Pedro Valdez como preceptor.

Ante la epidemia de la peste bubónica que azotó los litorales y puertos del pacífico se establece en el Distrito de Sinaloa una Comisión Sanitaria, compuesta por los señores Dr. Carlos E. Thomson, Dr. Andrés E. Laseter. Lic. Francisco Peña Montoya, Juan B. Rojo y Francisco J. Rojo, dicha comisión abarcó en su jurisdicción a los pueblos de Guasave y sus alrededores, hasta el mar en donde se puso atención especial, sobre todo en La Brecha.

1901: Se realizó una de las primeras obras de irrigación en Sinaloa, con el canal de “El Burrión”. Por esta obra en la región entraron las primeras aguas controladas del río Sinaloa, irrigándose 140 hectáreas, sembradas bajo el sistema comunal.

1908: Nace en Nío, Guasave, el músico Luís Ibarra Morales, bohemio serenatero de la plazuela Miguel Hidalgo y compañero de fervientes enamorados de las bellas guasavenses, tocó junto con Don Delfino Infante y Pedro Infante, murió en 1975.

1909: Se realiza una convención antirreleccionista en Guasave.

1915: El 24 de diciembre inicia la lucha por la restitución de la tierra por los Tamazulas, mediante un escrito dirigido al gobernador del estado señalando que desde tiempos inmemoriales sus antepasados habían poseído el predio conocido por Sal Lorenzo de las Higueras o Tamazula, esta lucha agraria tuvo éxito al devolverles las tierras que estaba en manos de Camilo Roque y Baltazar Menchaca, Francisco Chavarría, Víctor Preciado, Eleuterio Favela, Fidel Gaxiola, Joaquín Gutiérrez, Esteban Astorga, Melesio Angulo y Refugio Vda. de Ahumada, que hacían un total de 4,080 hectáreas, ya excluidas 124 que constituían el fundo legal, el 8 de enero de 1936.

1916: Siendo gobernador el General Ángel Flores, se logra la independencia política de Guasave, tras largos años de pertenecer al Distrito de Sinaloa, mediante decreto del Congreso Local, publicado el 5 de diciembre de ese año.

1917: El 26 de Junio de ese año, Ramón F.Iturbide tomó posesión del gobierno de Sinaloa, pero a discusión del dictamen de un diputado basado en la Constitución Local vigente de 1894, argumentaba que el gobernador se encontraba incapacitado por no llenar los requisitos de edad, para esto varios municipios desconocieron al gobernador, entre ellos el de Guasave, hasta que el Gral. Álvaro Obregón vino y los puso en paz.

1917: En ese año se nombra el primer presidente municipal de Guasave, en la persona de Lucas Bojórquez.

1917-18: Es nombrado presidente municipal Francisco V. Ruiz.

1919-20: Funge como presidente municipal Nicolás Pinto.

1921-22: Salomé Apodaca Ocupa la presidencia municipal.

1922: En la Escuela Oficial Primaria Elemental de niños No. 1 de Guasave que dirigía el señor Catarino Pérez se inscribieron 109 alumnos de los cuales el 73% fue aprobado. La escuela contó con ábacos, clavijeros, mesa bancos, mesa para el maestro y pizarrones giratorios, también material escolar y biblioteca, enseres y archivo. La mayoría de los alumnos ayudaban a sus padres en las labores agrícolas por lo que los exámenes tenían que efectuarse antes de que los padres se los llevaran a ciertas labores.

1923-24: Don Ismael Ruiz, se desempeña como presidente municipal.

1925-26: Don Emilio Menchaca de antiguas familias de Guasave es confirmado como presidente municipal.

1927: Llega a Guasave don Arturo Mena López conocido como el introductor del beisbol.
 
1928: Don Miguel C. Castro citó en casa de don Luís Famanía a una selecta concurrencia para escuchar una pieza musical que le había encargado el Sr. Roque Menchaca Corbalá, Don Miguel antes de iniciar su interpretación con violín del cual fue gran ejecutante pidió al público asistente le sugirieran un nombre a su melodía (danza, anota don Martín Vega y Vega); como cosa del destino don Roque Menchaca no se hizo presente y el músico al terminar su ejecución y al recibir los nutridos aplausos de los asistentes derramó unas lágrimas motivadas por esas encontradas emociones, a lo que el anfitrión le preguntó ¿Por qué lloras…Miguel?, con esto nació el nombre a tan bella pieza musical que se internacionalizó e incluso plagiar un conjunto musical chileno que fue puesto en evidencia por el embajador y el agregado cultural de México en París, defendiendo a su autor.

Llega a El Amole el educador y político José Vasconcelos en su gira política por la presidencia de la república, hospedándose en la casa de los Cervantes.

1929: Es bombardeada Estación Naranjo con motivo de una revuelta, este es uno de los pocos lugares del país que ha sufrido un bombardeo aéreo.

1930: En el Burrión dejó de funcionar la fábrica de azúcar de piloncillo construída por don Regino Sánchez y Asociados. Cabe mencionar que el movimiento revolucionario respetó esta fuente de trabajo que dio sustento a numerosas familias.

1934: Un grupo de hombres solicitaron las tierras para formar el Ejido Guasave. El grupo era reducido, figuraban Tranquilino Monge, Ramón Villanueva y Albino Cota. En 1936, siendo presidente el Gral. Lázaro Cárdenas, se dotó de tierras, en vía de restitución, a los solicitantes, pero también mucha gente no originaria del  municipio.

1935: Se constituye la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente afiliada a la CAADES.

1936: Se funda la CANACO de Guasave un 19 de Noviembre  de este año en un local ubicado en la esquina de las calles Madero y Obregón por iniciativa del Sr. Francisco H. Escobar y al ser reconocida por la Secretaría de Economía se le dio jurisdicción de Guasave, Sinaloa y Mocorito.

1938: Se establece la primera radiodifusora con la gestión del Sr. Francisco Pérez Alvarado, que vendió 20 acciones de mil pesos cada una, las que fueron compradas una a una por el Sr. Roque Chávez Castro, este negocio estuvo ubicado en casa de Rosita Norzagaray por la calle Madero, por ese mismo año aparecen los primeros radios de baterías que son comerciados por el Sr. Manuel Félix Ibarra que los trajo de Navojoa Sonora.

En la Escuela Rural “FC” #304 de Guasavito, la directora Herlinda Aguayo, utilizó el método Palmer en la enseñanza, contaba con dos grupos de primer año con 28 alumnos y el de segundo con 6 alumnos, el porcentaje de asistencia fue del 75%.

1939: En la Escuela Rural Tipo “C” No. 295 del Mezquital, Guasave, la directora María Guadalupe Ibarra, desarrolló una importante labor social organizando campañas anti alcohólicas y alfabetización, contaba con grupos de primer y segundo grado.

1940-41: El Centro Escolar 18 de Marzo, funcionando como escuela urbana tuvo como director al profesor Conrado Carrillo, contaba con 105 alumnos, con todos los servicios.

1940-43: En este período dirigió la Liga de Comunidades Agrarias de Sinaloa Félix M. López (El Güero Félix), con un comité integrado mayoritariamente por guasavenses, como Margarito Quiñonez Escamilla del Ejido Corerepe, Jesús María “Chumaro” Armenta Rodríguez de La Cofradía, Fidencio Orozco de San Sebastián Número 1; Pablo Rubio del Ejido La Bebelama, Jesús Ma. Cervantes Atondo de La Cuestona y José Liera.


1943-45: Ocupa la dirigencia de la Liga de Comunidades Agrarias Jesús Ma. Garza Aguilar (Chuy Garza) asentado durante muchos años en el Ejido Verdura, participó también en la organización de sindicatos de Estación León Fonseca y aspiró a la presidencia municipal de Guasave no pudiendo lograrlo después de una enconada lucha política.

1943: Para 1943 Miguel Leyson Pérez, Presidente Municipal, construyó el primer estadio denominado Revolución.

1944-45: La Escuela Rural Tipo “C” de La Chuparrosa, Guasave tuvo como directora a Guadalupe Aurora Sotomayor, como la escuela era de nueva creación careció de libros de texto, lo que redundó en no poder aprobar a los alumnos; el terreno era de particulares y la edificación de horcones y techo de rama; los lunes se cantaba el himno nacional y no se hacían honores a la bandera por carecer de ella.

1946: A nombre del pueblo de Guasave se le entregó al músico Miguel C. Castro una medalla de oro en los primeros juegos florales de Guasave con la interpretación de su vals ¿Por qué lloras?

1946-47: En la Escuela Oficial Urbana “A” #42 de Bamoa Pueblo, estudiaban 325 alumnos, la mayor parte de los estudiantes eran trabajadores dl campo, recolectores de legumbres, salían de sus regiones llevándose a sus hijos, lo que provocó inasistencias y poca regularidad, en perjuicio de la educación de los infantes. El director fue el Profesor J. Jesús Huess Bon, también laboraban Hermelinda G. de La vega, Guadalupe Cortés de Zavala, Eugenia Terán Gaspar, Josefina Peñasco Montoya, Alfonso Chan Ortega y Francisco Ruelas Castro.

1947: La Anderson Clayton Compañía trató de desplazar a los transportistas locales, metiendo unidades de su propiedad en algunos casos, y arrendadas en otros, amenazando así con dejar sin sustento a los camioneros de carga. Esto unificó a los transportistas, y posteriormente se formó la Alianza de Camioneros de Carga y Materiales del Municipio de Guasave.

1948: Fallece en Los Mochis el músico y poeta Miguel C. Castro, compositor del famoso vals ¿Por qué lloras?.  Se instalan las primeras lámparas de alumbrado público en la Ciudad de Guasave.

1948-49: En Campo Preciado Guasave, funcionó la Escuela Rural                     “C” #316, sin local construido, la Directora fue la maestra Heliadora López Billarán, tuvo problemas de asistencia porque los alumnos laboraban en faenas agrícolas.

1949-50: En El Torruno, Guasave, funcionó la Escuela Rural No. 311 dirigida por el Profesor Alonso Gaxiola R. Que usaba el método Onomatopéyico en la enseñanza de la lectura y la escritura a los alumnos de primer grado. La pobreza de la población obligó a migrar a muchos alumnos.

1952-53: En la Escuela Rural “C” No. 92 de El Mezquital fungió como Director Jesús Ramón Bernal López y en este ciclo se observó un buen aprovechamiento escolar de los alumnos con puntual asistencia. En la Escuela Rural No. 90 de San Rafael la Directora Aurelia Sánchez López tuvo problemas con los alumnos a causa de enfermedades.

1954: Empieza a funcionar la primera Escuela Secundaria de Guasave, denominada Escuela Secundaria “Insurgentes”.

1955: Un 21 de Febrero de 1955, según decreto expedido por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, se fundó el Ejido Las Vacas, posteriormente denominado Gral. Juan José Ríos. Se inició con la concentración de las familias proveniente de 30 pueblos y rancherías desalojadas del vaso de la presa Miguel Hidalgo.

1957: Los ganaderos guasavenses empezaron a organizar como asociación, culminando en 1960 con la elección de Felipe de Jesús García Zazueta como primer presidente de la Asociación Ganadera Local. Cabe mencionar que desde antes de 1950 el ganado criollo pastaba en grandes manadas por las vastos pastizales, naturales. Siendo vendido el ganado a compradores de Culiacán y Sonora, incluso era transportado en tren hacia distintos puntos del país y también por vía marítima en barcos cargueros procedentes de Topolobampo.

1960: Se entregan las primeras acciones de Teléfonos de México S.A.  por el Alcalde Margarito Quiñonez Escamilla en el local de Club de Leones, acompañado por sus colaboradores Jesús Castro Favela, Héctor Enciso Orozco, Miguel Figueroa Díaz y otros.

1965: Bajo los auspicios de la Asociación del Río Sinaloa Poniente, nació Fertilizantes de Guasave, S.A. de C.V., teniendo como objetivo la regularización de los precios en esta plaza y proporcionar eficaz y oportuno servicio a los agricultores, en sus propios campos de producción. Inició actividades con un capital primario de $1´250,000.00 de los cuales se pagaron en efectivo 500 mil pesos.

Los ganaderos guasavenses agregan una sección de bovinos en la Tercera Feria del Algodón de Guasave. Un año después, celebran la cuarta Feria del Algodón, donde se presentan por primera vez ejemplares de la raza charolais.

1969: A sus 17 primaveras, la joven Libia Zulema López Montemayor, fue nombrada “Señorita Guasave”. Al año siguiente fue elegida Reyna del Carnaval de Mazatlán y “Señorita Sinaloa”. En el mismo año orgullosamente representó a nuestra entidad en el certamen nacional de belleza, cubriendo de gloria a Guasave y Sinaloa, ya que el día 11 de Mayo conquistó el título de “Señorita México”.

1970: El Banco Nacional de Crédito Agrícola, S.A., otorgó un préstamo de $3´200,000.00 a la Planta Despipitadora “Libertad” para la construcción de la misma. En 1973 la capacidad de almacenamiento era de 900 toneladas de algodón y hueso; tenía un promedio diario de 124 pacas. Para 1980 tenía una capacidad de 3,400 toneladas con una producción diaria de 184 pacas.

1972: La conocida cantante Chayito Valdés se lanzó profesionalmente. Tiempo después recibió en Guadalajara el reconocimiento al trofeo “El Micrófono de Oro” por ser la artista más taquillera. Su voz e imagen ha llegado mas allá de nuestras fronteras.

1977: El Colegio Guasave inició su primer ciclo escolar cuando apenas estaban terminadas las aulas de primaria y en construcción las de secundaria. Cuatro años mas tarde inicia su labor educativa la preparatoria.

1979: Se edificó el local de la Escuela de Educación Especial. Antes de dicha construcción la “Escuelita” contaba con 7 niños; para 1980 alcanza una matrícula de 60 niños.

1979: Según estadísticas de la Comisión Federal de Electricidad había unos 205,943 habitantes que disponían del servicio eléctrico. El IMSS proporcionaba atención médica a 78,586 derecho habientes; el ISSSTE a 8,463, mientras que el servicio de Agua Potable atendía a 181,592 habitantes en 95 centros poblados. Se contaba con 93,149 cabezas de ganado, siendo de mayor importancia el bovino con 55,490 cabezas. Sus principales cultivos agrícolas son el garbanzo, trigo, cártamo, soya, algodón, frijol, tomate, sorgo, arroz, ajonjolí, entre otros.

1980: El municipio cuenta con 246,064 habitantes, que significa un 64% de incremento en los últimos diez años. Cabe mencionar que cuenta con grandes atractivos turísticos, el litoral es hermoso y con abundante pesca, desde la bahía de Navachiste hasta la península de Perihuete; sus mejores playas están en Boca del Río, Buenavista, Las Glorias e Isla de Macapule. Tan solo en Navachiste se encuentran 17 pequeñas islas donde se puede practicar el esquí acuático y la caza. Continua en pie las ruinas de la misión jesuita de Nío, incluso la Feria de Algodón atrae a muchas visitas.

1984: En el ciclo escolar 1984-1985 se inscribieron en 265 escuelas del sistema estatal y federal 54,822 alumnos, en 1,467 aulas con 1,502 maestros.

1985: Para esta fecha, ya contaba con cinco administraciones y ocho agencias de correos, 3 pequeñas aeropistas en Guasave, Caimanero y Bamoa. El ferrocarril del Pacífico cuenta con 5 estaciones para carga y descarga de mercancías y transporte de mercancías en Bamoa, Zopilote, León Fonseca, Toruno y Capomos. Cuenta con 10 oficinas telegráficas y 15 oficinas de Teléfonos de México que controlan 5,950 aparatos  por medio de 2,500 líneas.

1986: Ya contaba con una excelente red de caminos pavimentados, revestidos y de terracería, con 736 km, figurando entre los mas importantes Guasave-León Fonseca, Carretera Internacional-Huitusi. Carretera Internacional-la Brecha, Carretera Internacional-Naranjo y Guasave-Las Glorias. Irriga sus magníficas tierras con las presas hidráulicas Miguel Hidalgo y Costilla y Josefa Ortiz de Domínguez, cuyos almacenamientos son de 3,280  y 600 millones de metros cúbicos, respectivamente.

1990: Esta jurisdicción se integra de 439 localizaciones agrupadas en 11 Sindicaturas; ocupa el cuarto lugar poblacional en el Estado; en él residen 285,242 personas, y su densidad demográfica registra un promedio de 82.3 personas por km2. Se integra en un 50.9% por hombres y 49.1% por mujeres; el 65.1% no rebasa los 25 años de edad, el 29.9% son personas de 25 a 60 años y el resto, son mayores de 60 años. La población urbana se concentra en 17 localidades y los habitantes del medio rural se asentaron en 422 localidades.

1993: El Dr. Raúl Cervantes Ahumada publicó en edición de autor una serie de cartas íntimas que van desde 1960 a 1964 que denominó Del Amor Vagabundo, el tomito incluye dos cantos uno Desde la Selva Amazónica y el otro Desde el Desierto de Sonora.

2000: Se publicó la obra Jaquiviri y otros cuentos de Manuel de Atocha Rodríguez Larios por COBAES.

•    El H. Ayuntamiento de Guasave participó con un Stand en Educa Sinaloa 2000. La Feria Nacional de la Educación.
•    Se construyeron las carreteras Guasave-San Pedro de las Arenas. Puente Vado sobre el Río Sinaloa (Av. Dr. de La Torre). Callejones de Tamazula-Tamazula. E.C. Estación León Fonseca-Portuguez de Galvez.
•    En las elecciones para presidente de la República los ciudadanos del 4º distrito electoral con cabecera en Guasave votaron de la siguiente manea: Alianza por el Cambio 13,461 votos. PRI 71,731 votos, Alianza por México 22,332, PCD 286, PARM 178, PDS 555, candidatos no registrados 11. Alcanzando una votación de 110,460 sufragios.

El municipio de Guasave según datos de la INEGI para este año tuvo 277,201 habitantes.


Castillo Noemí (1968) Algunas Técnicas Decorativas de la Cerámica Arqueológica de México. INAH/SEP. Serie Investigaciones No. 16 México.
Pérez de Ribas, Andrés (1992) Historia de los Triunfos de Nuestra Santa Fe…Edit. Siglo XXI/ DIFOCUR. Col. Once Ríos, México.
Fondo Educación del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa. Carpetones de las escuelas del municipio de Guasave.
Olea, Héctor R. (1980) Los Asentamientos Humanos en Sinaloa. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. Burrus, Ernest J. Zubillaga, Felix (1986), El Noroeste de México, Documentos sobre las Misiones Jesuíticas 1600-1769. UNAM. México.
Obeso Esquivel, Juan B. (1997) En Sinaloa, la cuestión agraria, una lucha que no termina. Edición de autor. Vega y Vega, Martín (    ) El comercio en Guasave. El suplemento órgano cultural de DIFOCUR, Culiacán, Sin., Méx.
Sinagawa Montoya, Herberto (1986) Sinaloa Historia y Destino. Edit. Cahita Cul. Sin. Méx.
González Maldonado, Hermes (1999) El abuelo de tierra (Tamazula). Nodox impresiones. 1ª Edición Culiacán, Sin. Mex.
Álvarez Tostado Alarcón, Laura (2001) Bamoa un pueblo de misión. Inédito, Culiacán, Sin. México.
Fondo Educación del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, expedientes de diversas escuelas del municipio de Guasave.



VLADIMIR GARCÍA PEREA, TENOR DEL PETATLÁN

CAROLINA E. OSUNA RAMÍREZ

Vladimir García Perea y la música se han ido entretejiendo como algo cotidiano, como el vivir. A corta edad, incursionó en la rondalla de su escuela en su oriundo Guasave (nació en El Huitusi el 19 de noviembre de 1952).

Se trasladó a Culiacán para realizar sus estudios profesionales en la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y en el contexto de la agitación política de los setentas incursionó en la bohemia universitaria de los grupos de dirección política de la época.

Participó en la Rondalla Universitaria de la Escuela de Música de la UAS como primera voz y guitarra; en la misma rondalla pasa a ser solista lo que le permite desarrollar su voz.

En el año de 1986 aprovechando sus estudios de posgrado en la Universidad de Juárez de Durango, tomó clases de solfeo con la prestigiada maestra Alicia Torres Garza, alcanzando avances sustanciales en el manejo del canto.

Vladimir García Perea es considerado uno de los mejores tenores de Culiacán de nuestro tiempo, título que le da su fina tesitura de voz. En el año de 1985 fue invitado a brindar un concierto en el Teatro “Victoria” de la Ciudad de Durango.

A partir de esta experiencia ha unido la música a su proyecto de vida creciendo en diversas presentaciones ante diversos públicos bajo la promoción de instituciones culturales y educativas, como la Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad de Occidente, DIFOCUR, agencias culturales municipales, como Mocorito, Culiacán, etc.

Su participación también se hace presente en la organización de grupos de música popular de carácter comercial desde 1989 a la fecha.

Merece destacarse la fraternal unión musical que ha logrado con el destacado pianista de Culiacán, Alejandro Madrid Gómez, en el programa Un piano una voz, lo que les ha permitido celebrar conciertos memorables de carácter romántico dentro de la mas pura tradición popular. Tal es el caso,  de sus interpretaciones de autores como Luís G. Jorda, Manuel M. Ponce, Ramón C. Castro, Alfonso Esparza Oteo, Consuelo Velázquez, María Grever, Agustín Lara, Albeto Domínguez, Osvaldo Farres, María Teresa Lara, Jorge del  Moral, Miguel Lerdo de Tejada, Pepe Guizar y muchos mas del rico repertorio mexicano y latinoamericano. Guasave tiene en Vladimir uno de sus mejores exponentes musicales, heredero de la conformación de la música mestiza del norte de Sinaloa que nace en las enseñanzas del padre Martín Pérez y Gonzalo de Tapia en las misiones jesuitas de la provincia de Sinaloa. 






GUASAVE

REA SILVIA CASTRO ARRAYALES


Guasave, Guasave querido
con este corrido te rindo homenaje
y contemplando tu paisaje
siento que se ensancha mi fiel corazón.

Tus milpas se me hacen airosas
y los algodones blanquean como nubes
y las pizcadoras hermosas
recogen gustosas el blanco algodón.

Guasave, que lindo es Guasave
su gente es gente que sabe
que sabe reír que sabe llorar
que sabe brindar amistad
que sabe reír que sabe llorar
que sabe brindar amistad.

Un padre que fue Villafañe
te fundó un día con gran alegría
luchó contra la tiranía
y te dio trabajo, cultura y amor.

Tu linda Virgen del Rosario
y su campanario miran tu progreso
Guasave, recibe este verso
junto con mi canto y mi admiración.

Guasave que lindo es Guasave
(se repite)



LA CAMPAÑA ANTICHINA HIZO APARECER EL PRIMER PERIÓDICO DE GUASAVE

RAMÓN HERNÁNDEZ RUBIO


Hace unos 45 años los directores de la Campaña Anti-Chinista hicieron aparecer en Guasave el primer periódico: “El Látigo”, que manejaba línea directa para atacar la actitud conquistadora de grupos de orientales que pasaron de su desembarco en el puerto de San Francisco, California, a estas tierras sinaloenses.

Algunos miembros de la Colonia China eran dueños de “La Colorada” y otras muchas tiendas de víveres, ropa, calzado, etc. en esta ciudad; los chinos viejos y jóvenes ganaban adeptos ante algunas mujeres guasavenses… Y surgió el mestizaje en esta cabecera, en todo el norte de Sinaloa incluyendo las comunidades rurales.

La demografía regional presentaba ya transformaciones étnicas extraordinarias, México-Chinos por doquier. La campaña antichinista en la época de los treintas, -era presidente de la República el General Plutarco Elías Calles, hacía poco tiempo estaba en acción política el Partido Nacional Revolucionario después PRM ahora PRI-, reaccionó mas fuerte reclamando la expulsión del país de esos extranjeros, por conducto del periódico “El Látigo”.

En tamaño “minitabloide” era impreso con la técnica máxima lograda en estos rumbos: tipos movibles y una prensa de pedal, creo marca la era “Cleveland”.

Los editores de “El Látigo” reclamaron el desarraigo de los mercaderes chinos, ellos Felipe Acosta, Felipe García Apodaca, Arturo Mena López, Isaac Navarro, Rosalío Reyes Rivera y otros; le dieron vida a ese periódico con enfoque directo y decidido, en su reclamo contra la permanencia de los hombres que llegaron de oriente.

Muchos orientales atacaron se regresaron a la Gran China, otros refugiados en la Sierra y los montes cercanos, se quedaron apoyados por guasavenses que no estaban de acuerdo en los móviles de la campaña anti-chinista: Ahí terminó la vida de “El Látigo”.

Apareció luego, en el ambiente periodístico nuestro, otro órgano, “El Corzo” -1937-38”; su editor fue el mocoritense Doroteo Inzunza, con enfoque socialmente mas diversificado, su director y colaboradores se ocuparon mas de las inquietudes progresistas de la región.

UN PERIÓDICO    EL LÁTIGO    MEXICANO
Por insignificante que sea, sí tiene ideas propias y sí sostiene un principio o una causa, ILUMINA.    Órgano del comité Nacionalista, Doctrinario y de Combate. JOSÉ R. GÓMEZ, Director
F.G. APODACA, Admor.
Presentado para su Registro en la Administración de correos.    Coopere al depuramiento de la raza. Haga labor nacionalista y cumplirá con el deber patrio.
TOMO I.    Guasave, Sin. Mex. a 12 de Julio de 1931    NUMERO 1






Espigando…

Al publicar por vez primera nuestro órgano oficial de combate en contra del Chino y el Judío, lo hemos hecho confiados en la conciencia colectiva de todos los buenos mexicanos y especialmente en los habitantes de este Municipio cuyo entusiasmo y simpatía por nuestra causa, se ha traducido dejando entrever en todas las demostraciones unánimes que se han dado.

Nuestra confianza está sólidamente fundada, toda vez que nuestra causa tiene como bases el patriotismo, el derecho y la conciencia colectiva emanada de la idea innata si así puede decirse, de depuración racial y conservación sociológica, moral, fisiológica y económica del medio que vivimos.

Tenemos a la vista, para no ser sectarios, las prerrogativas que nos concede el derecho natural, base fundamental de todo derecho, atendemos también a los dictados de un instinto de conservación que sobrepasa a la sola conservación de la especie y ve por su mejoramiento y perfección fisiológica y vemos con luz meridiana la licitud de nuestra campaña en contra del chino, el judío y sus secuaces. Vemos también el anhelo del pueblo y hemos oído también los clamores de su voz, solidificando nuestro criterio ya que la voz del pueblo es la suprema Ley tal como lo sienta uno de los principios mas trascendentales del Derecho.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 41 Noviembre de 1980.





REA SILVIA CASTRO ARRAYALES: MAESTRA Y ARTISTA

TEODOSO NAVIDAD SALAZAR


Rea Silvia Castro Arrayales, nació en la Ciudad de Guasave, Sinaloa, un 20 de  Junio de 1940. Sus padres fueron don Leopoldo R. Castro de oficio filarmónico, y la muy querida y siempre bien recordada maestra y poetisa Ignacia Arrayales de Castro de muchas generaciones de guasavenses y quien diera un gran impulso a la educación en este productivo municipio.

Desde niña se inclinó por el canto, la poesía, el dibujo y la pintura. A los 13 años Rea Silvia había compuesto su primer tema musical, estos atributos los compartía con sus amigos de la infancia, entre risas, juegos y estudios que fueron determinantes en us formación.

Realizó sus primeros estudios en la Escuela Primaria Agustina Ramírez, que era propiedad de su señora madre. Luego cursó estudios en el Colegio Sor Juana Inés de la Cruz. Logró concluir la carrera de Contador Privado y Técnico Profesional.

Su gusto por el canto y la pintura la hizo prepararse en estas disciplinas. Rea Silvia es una mujer sensible, vivaz, su sonrisa refleja su alma de artista. Detrás de los cristales de sus lentes se pueden ver sus ojos alegres. Es una mujer que denota ganas de vivir; hoy en la madurez de su existencia  tiene muchos planes, entre ellos, seguir sirviendo a la sociedad guasavense, terminar un libro que presenta grandes avances, continuar componiendo música y poesía de manera profesional, tiene vena, talento y amor por la belleza natural.

Rea Silvia contrajo matrimonio con el señor Bruno Félix Urrea (ya fallecido) con el que procreó 6 hijos: Silvia, Bruno, Marina, Ernesto, Ignacio y Rogelio.

En 1975 el canal 3 de televisión del grupo de televisoras del pacífico convocó al concurso de canción inédita y Rea Silvia obtuvo el primer lugar en la fase estatal con la melodía “A mi madre”

En 1983 en concurso nacional obtuvo el primer lugar en el Corrido a Guasave. En 1994 el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), convocó al concurso de la canción inédita y con el tema “Mi familia y yo” vuelve a ganar el primer lugar nacional; en 1988 la Secretaria de Educación Pública y Cultura lanza una convocatoria estatal en canto y nuestra entrevistada vuelve a obtener el primer lugar ahora con el tema “Señora maestra”, canción que compusiera inspirada en el cariño y obra educativa de su señora madre.

La maestra Rea Silvia castro Arrayales ha impartido clases durante 18 años en escuela pública, 5 años en colegios particulares y actualmente su centro de trabajo es el CETIS 108 de Guasave; amén de impartir cursos de pintura, guitarra, canto en instituciones públicas, tales como U. de O., DIF, IMSS, entre otras. No ha pensado en el retiro y hay muchas cosas que hacer, señala.

Sus múltiples actividades culturales, artísticas y laborales la fortalecen, la cargan de energía y estas las trasmite a quienes la rodean; sus hijos, sus compañeros de trabajo, sus amigos y amigas.

Sigue entregando lo mejor de su vida a la educación de muchas generaciones de este maravilloso municipio de gente noble, trabajadora y de servicio.

¡Salud maestra!




COMO SE CREÓ EL ESCUDO DE GUASAVENSE


Curiosa la anécdota que antecede al nacimiento del escudo oficial de Guasave. La sección 024 del magisterio local, consiente de la carencia de símbolo que identificara a la municipalidad, promovió ante el Ayuntamiento (1975-1977) un concurso tendiente a cubrir la necesidad.

Ayuntamiento y Magisterio convocaron a diseñadores, artistas, pintores, dibujantes, historiadores y público en general a presentar trabajos a concurso, el cual se llevó a cabo en la fecha señalada.

Revisados que fueron, el jurado calificador se encontró ante un dilema: dos de los trabajadores merecían el primer lugar, tanto por su contenido histórico como por su originalidad y sencillez, por lo que sin pensarlo mucho decidió otorgar a ambos el premio principal.

Pero fue a condición de que los proyectos se fundieran en un solo, y sin perder su originalidad y contenido emergiera de ambos el escudo definitivo de la municipalidad.

Días después, los profesores Heriberto Castro Esparza y Joaquín Acosta Bojórquez, ambos e la sección 024, presentaron el resultado de sus esfuerzos conjuntos, que es ni mas ni menos el emblema que hoy identifica al municipio de Guasave.

Que se tenga conocimiento, es el único caso de un escudo en Sinaloa hecho al alimón; los demás fueron elaborados por artistas de manera individual.




Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 41. Noviembre  de 1980.

EL ESCUDO DE GUASAVE


Se le dio la forma de corazón acorde con la leyenda como actualmente se le conoce en el Noroeste y en la República Mexicana: “Corazón Agrícola de México”.

Parte superior izquierda
El sol fuerte costeño y su clima cálido que ha hecho de estas tierras una bedici´pn en dar alimentos a sus habitantes.

Las huellas marcadas representan a los indios peregrinando hacia el llamado de las tribus, para acercarse a la buena nueva de los misioneros que los buscaban para atraerlos hacia la fe.

Parte superior derecha
El signo indeleble centro y eje de la fundación de Guasave; el macapule, frondoso, irradiando vida hacia los contornos, y a su pie la cruz del cristianismo, que los misioneros, a la cabeza Hernando de Villafañe, pusiera con signo de reverencia el día 30 de mayo de 1595, para fundar la hoy ciudad de Guasave, y que sería en aquel tiempo concentración vecinal “visita y doctrina” de su catequismo.

Parte baja
Lado izquierdo: representa el valle agrícola irrigado completamente por las aguas de los ríos Petatlán, Fuerte y el arroyo Ocoroni, para hacer de sus tierras productoras de toda clase de semillas.
Lado derecho: simboliza una de las mayores riquezas de nuestras costas: la pesca variada en todas sus especies, unidos para siempre tierra y mar por la desembocadura en el Golfo de Cortez de las aguas del río Petatlán, hoy Sinaloa.

Enmarcado
Lado izquierdo: la cruz, símbolo de la fe cristiana, mensaje que llegaba a los indios. La “V” simboliza la vida, la existencia de nuestro municipio, y el afán de sus antiguos pobladores que tuvieron para superarse y de los actuales que siguen su ejemplo trabajando intensamente.

Lado derecho “SS”, símbolo de la superación y cariño a estas tierras que día a día nos cobijan con mas amor para sembrar en ellas la comprensión y buena voluntad y armonía entre los hombres.

Abajo centro
Dos brazos unidos, dos culturas, varias costumbres, muchos anhelos, unión y fuerza para engrandecer nuestras familias y nuestros hijos y el gran futuro de Guasave.


Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41. Noviembre de 1980.




DOS VÍRGENES Y UNA LEYENDA

MARTÍN VEGA Y VEGA

La primera iglesia dedicada a Nuestra Señora del Rosario, fue de adobe y edificada por los misioneros y nativos relativamente cerca del actual templo, rumbo al río Petatlán (lugar de petates), pero se derrumbó durante las inundaciones de 1770.

Cuenta la leyenda que al puerto de Perihuete arribaron en buque dos cajas de madera, una conteniendo a la Santísima Virgen del Rosario y la otra a la imagen de la Virgen de la Purísima Concepción, desembarcadas que fueron, se entregaron al enviado del curato de Sinaloa, quien a su vez ordenó ponerlas a lomo de mula para transportarlas a su destino.

El comisionado y sus compañeros emprendieron la marcha tierra adentro. Al llegar a Guasave, para pernoctar, los esperaba el señor cura que fue a constatar personalmente el buen estado de la preciosa y bendita carga que se remitía de España a esta región.

Al comprobar que el envío no sufrió deterioro alguno, el señor cura sugirió bajarlo y ponerlo bajo abrigo seguro, ordenando asimismo que las mulas se echaran al corral para que gozaran de merecido descanso y comida.

Al despertar el alba, del día siguiente, se continuaría la marcha hasta el destino final. Llegó el alba. Los peregrinos se dispusieron a subir las cajas en las mulas, pero grande fue su sorpresa cuando, pese a los esfuerzos realizados, no pudieron levantar ni un centímetro, del suelo, una de las cajas. Pareció de pronto, por lo enorme de su peso, que había sido rellenada de plomo. No pudieron, pues, ponerla a lomo de la mula.

Avisado el padre de tan extraño suceso, éste se trasladó al lugar posterior del templo –donde se había ubicado la carga - y ordenó abrir la caja para investigar el origen de tan repentino como inexplicable fenómeno. Cuando se destapó la caja se encontró que no había dentro de ella nada extraño, solamente la Imagen de Nuestra Señora del Rosario.

Cuando el señor cura acordó trasladarla al interior del templo y colocarla en el altar mayor, designándola patrona de Guasave, los feligreses que para entonces habían llegado para escuchar la primera misa, y aún los propios peregrinos, quedaron azorados al observar como la caja se alivianó de pronto a tal grado que bastó que entre dos jóvenes la levantaran con facilidad hasta colocarla en el sitio donde desde entonces está reinando para los guasavenses.

Dice la leyenda que Nuestra Señora del Rosario, obró milagrosamente para que no la movieran ya. Quiso quedarse aquí. Su imagen, escultura española tallada en madera, es de una belleza extraordinaria.

Su altar, antiguamente, era de madera; ahora es de mármol completo gracias a las aportaciones de varias familias altruistas de Guasave y el clero.

En la iglesia de San Felipe y Santiago de Sinaloa, se venera la otra imagen, la de la Purísima Concepción, que acompañó en el viaje desde España a nuestra Señora del Rosario, a esas tierras de doctrina de los padres misioneros. ¡Dos vírgenes y una hermosa leyenda!



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 41. Noviembre de 1980.






PROFESORA IGNACIA ARRAYALES DE CASTRO

REA SILVIA CASTRO ARRAYALES

La profesora Ignacia Arrayales de Castro, nació en San Sebastián, alcaldía de Nío, Guasave, Sinaloa, el 1º de Febrero de 1903, fueron sus padres don Gaudencio Bon y doña Gregoria Arrrayales de Bon.

A muy tierna edad, se trasladó con su familia al pueblo de San Miguel Zapotitlán, Ahome, donde la niña Arrayales comenzó a cursar sus primeros estudios con la profesora Juanita Ordoñez de Montiel, quien al percatarse de la gran inteligencia de la niña le sostuvo sus estudios primarios y esmeró en su educación hacia el magisterio nombrándola ayudante de la escuela para niños de San Miguel Zapotitlán, Ahome. El 1º de abril de 1921 a octubre de 1922, se hizo cargo de la escuela elemental de Nío, municipio de Guasave, con el nombre de Escuela Oficial No. 4.

En octubre de 1922, tomó la dirección de la Escuela Rural de la Hacienda de la Trinidad, (antes chuchumicari) permaneciendo ahí dos años, es decir hasta 1924, en que por orden del mismo gobierno del estado, pasó a la cabecera del municipio de Guasave, prestando sus servicios en la Escuela Oficial No. 2, hoy Escuela “18 de Marzo” hasta el año de 1935.

Por razones ajenas a su voluntad, renunció como maestra del Estado para trasladarse a la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, a trabajar en una escuela particular que diría la que fue su maestra de toda la primaria doña Juanita Ordoñez de Montiel.

En esa escuela que lleva todavía el nombre de “Josefa Ortiz de Domínguez” solo trabajó un año 1935-1936.

En el año de 1936, en diciembre contrajo matrimonio con el señor Leopoldo R. Castro de oficio filarmónico; de ese matrimonio nacieron 4 hijos, Ofelia Esthela, Genaro Rodolfo, Rea Silvia y Miran Lilia.

No pudieron estar sin el trabajo escolar, por el que sentía profunda vocación, decidió establecer un colegio particular “Agustina Ramírez” el 15 de diciembre de 1936, al frente del cual estuvo todo el tiempo, pasando por ella, miles de niños guasavenses, entre los que tuvo la satisfacción de verlos convertidos en toda clase de profesionistas, contado siempre con su ayuda y respeto.

Al tener conocimiento de la fundación del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, tuvo la oportunidad de realizar sus estudios, se inscribió y cursó las materias correspondientes al ciclo de secundaria y profesional.

La profesora Ignacia Arrayales de Castro,  obtuvo su título profesional a los 50 años de edad, 30 de Octubre de 1953 con excelentes notas.

En el trayecto de su carrera fue objeto de múltiples homenajes por su gran dedicación al magisterio al cual consagró toda su vida y por ser estos homenajes innumerables, se puede hacer mención cuando llegó a sus 30 años de profesional se reunieron sus compañeros de escuela, la mayor parte de los ex alumnos (    que vinieron de varias partes de la república), alumnos, las autoridades municipales, para rendirle el merecido homenaje habiéndole causado éste una de sus mas grandes emociones.

Su gran sueño fue cumplir 50 años profesionales y se le concedió, al final de su carrera, la medalla al mérito docente por su relevante obra educativa realizada en bien de la niñez y de la juventud mexicana, recibiendo la medalla Ignacio M. Altamirano, de manos del entonces presidente de la República, Lic. Luís Echeverría Álvarez, en la ciudad de Querétaro Qro. El 15 de Mayo de 1972.

La profesora Ignacia Arrayales de Castro, tuvo gran inclinación a la política, le gustaba formar parte de las actividades del PRI, fue la primera mujer que obtuvo el puesto de regidora y formó parte del Cabildo, tenía la facilidad de improvisar sus discursos sobre cualquier tema que le solicitaban en diversos actos políticos, decía que a ella le hubiera gustado haberle dedicado mas tiempo a la política, pero sus actividades en su profesión no se lo permitieron.

Inculcó a sus alumnos el patriotismo que siempre brilló en ella, tenía arraigada su fe patriótica y así lo manifestaba. Se sentía orgullosa de todas las grandes heroínas, especialmente por doña Agustina Ramírez, de la misma manera por Sor Juana Inés de la Cruz, así se inició en la literatura escribiendo múltiples poesías de diversos temas.

Escribió canciones e himnos a la patria, himnos que fueron pasando de generación en generación por diversos planteles educativos y actualmente los entonan en algunas escuelas.

Dentro de sus composiciones, destacan corridos escritos para los candidatos que en campaña visitaron nuestro municipio, siendo sus pequeños alumnos quienes interpretaban los cánticos. Fue una de las mas brillantes maestras que ha tenido México, para medir con exactitud su grandeza no solo se necesita conocer su valor como profesionista sino conocer también la belleza de su alma ya que fue altruista y bondadosa al obsequiar innumerables becas a los alumnos de bajos recursos.

En su niñez, padeció dos veces la terrible enfermedad de poliomelitis, lesionándole sus extremidades inferiores, al paso del tiempo se acentuó su dificultad para caminar, sin embargo, jamás se le escuchó una sola queja.
Sufrió el mas grande dolor que puede tener una madre al fallecer sus dos primeros hijos, Ofelia Esthela de un año de edad y posteriormente el Ing. Genaro R. Castro Arrayales a la edad de 31 años, posiblemente este último dolor, el mas grande de su vida ya que ese hijo había heredado de ella su inteligencia, su inclinación a la política, su facilidad de expresión, su patriotismo y amor a la patria.

Pasó el final de su vida retirada de su profesión recordando las satisfacciones que tuvo durante 51 años que prestó sus servicios a la educación, acompañada de su única hermana Petra, sus hijas, sus nietos y amigos entrañables.

Murió casi en la pobreza a los 74 años de edad, el 20 de mayo de 1977 de un infarto agudo al miocardio. En sus funerales asistieron grandes personalidades, así como toda la ciudad de guasave se congregó a darle el último adiós llenándola de flores y amor.





EL EJIDO GUASAVE


PABLO RUBIO ESPINOZA

Fue por allá en 1934 cuando un grupo de hombres solicitaron las tierras para formar el ejido Guasave. El grupo era reducido y entre el mismo figuraban Tranquilino Monge, Ramón Villanueva y Albino Cota. El primero de mayo de 1936, siendo presidente el General Lázaro Cárdenas, se dotó de tierras, en vía de restitución, a los solicitantes, pero también a mucha gente no originaria del municipio entre los que figuraban comerciantes ambulantes venidos de arriba, en inmensa mayoría. Esos son ejidatarios.

Se formaban inicialmente los campos La Chuparrosa, San Antonio, Agua Escondida, San Gabriel, Campo Bórquez, San Pedro, Guasavito, Mojolo y otros mas.

Desde su fundación, el ejido ha tenido muchos dirigentes, el primero fue Tranquilino Monge y después Pomposo B. Sandoval. El ejido Guasave debe ser el “piloto” de los demás ejidos del municipio, porque sus tierras son de riego y de magnífica calidad, pero los dirigentes no se han preocupado por ellos, pues omitiendo a la presidencia municipal y al gobierno del Estado, se han dirigido a México para tratar sus problemas, sus negocios, dando margen con ello a la des unidad y al debilitamiento que impide al ejido tener la fuerza que debe tener.

El ejido tiene 12 mil y pico hectáreas, pero no le hemos dado el valor que tiene. Teniendo el mismo derecho que los demás sectores y tratándose del aspecto político, solamente Ángel Sandoval y Pepe García han llegado a regidores del Ayuntamiento, pues no se ha sabido encarrilarlo debidamente.

Esta situación va en detrimento del sector ejidal, porque ni siquiera hemos sabido catalogar realmente qué es el ejido y cuál es la función nuestra dentro del mismo.

Creemos que el gobierno debe darnos todo. Ya en principio nos dio la tierra, el agua y los créditos, ahora nosotros debemos aprender a manejarnos solos, con una buena orientación, con una dirección técnica, pero el ejido no tiene dirección técnica ni de ninguna clase.

Los ejemplos abundan: el ejido tiene ahora un terreno “pro indiviso”, y se siembra en forma colectiva. Son dos mil hectáreas y pico que se rentan a equis persona, y la utilidad se reparte entre unos pocos. Pero hay ejidatarios que tienen 10 hectáreas, otros 6 y algunos solamente 2, razón por la cual la utilidad no es pareja. La capacidad económica entre unos y otros ejidatarios, dista mucho. Los hay sumamente pobres, tanto así que sólo comen una vez al día. Y esta irregularidad (la diferencia en posesión de hectáreas de tierra, a todas luces desigual), no ha podido regularizarse ni se trabaja para lograrlo.

En la época del presidente López Mateos, se creó la zona urbana ejidal con 350 hectáreas, estipulándose en el decreto presidencial respectivo que una franja sería destinada a servicios públicos, y solares para viviendas de los ejidatarios. Dentro de esa franja está ubicada actualmente la central camionera. Pues bien, el Ayuntamiento no ha podido regularizar la zona urbana e introducir los servicios públicos requeridos, porque la zona es ejidal, pero además, se presenta el problema que enseguida anotaré.

Desde años atrás los presidentes ejidales han vendido los solares  de esa zona urbana, propiedad de los ejidatarios que no viven aquí. Sin importarles las consecuencias los comisariados han vendido una, dos y hasta cuatro veces el mismo solar. Mi señora compró un solar dos veces y se lo quitaron después. Yo no digo que se roben los centavos pero nadie sabe a dónde han ido a parar.

Yo he acudido ante CORETT para gestionar la expropiación o regularización de esos terrenos. Pero allí temen fracasar al cobrar el costo del solar. Temen que la gente les diga “Yo lo pagué en tiempos de Enrique Dagnino, en tiempos de Chito León o de Pepe García o de Cobito”…esa es la razón de CORETT.

Pero la regularización de los terrenos es necesaria, quizá se necesite mano dura pero hay que hacerla. Hasta ahora no hay quien se anime. El banco ya tuviera iniciado el drenaje por lo menos, pero no ha podido por falta de regularización, porque el terreno es ejidal. Yo lucho por convencer a mis compañeros, pero desafortunadamente los intereses, “el quítate tu para ponerme yo”, no dejan hacer lo que debiera hacerse. Esta es una de las desgracias en el ejido.

Andamos mal hay otras causas que nos impiden progresar y ayudar como lo quiere el presidente al Sistema Alimentario Mexicano.

Ahorita tenemos buenos créditos, agua y buenas tierras. Lo que nos falta es sentido de responsabilidad. Se habla mucho de técnica, pero ¿Dónde está? Que vayan estos señores que hablan tanto de doctorados y técnicas al campo, que le expliquen al ejidatario en qué consiste esa técnica de que hablan. Vamos a fallar en el frijol, no hay semilla, pero ya le están dado otro rumbo al problema, que “la escasez se debe a las resiembras”, ¿Cuáles resiembras? Así no se puede, faltan muchas cosas, seriedad, responsabilidad, orientación y buena dirección. Y si eso falta en Guasave, lo mismo debe suceder en todo Sinaloa y la República.

Otra cosa, vamos a la Liga exponemos un problema, nos asignan a un secretario para que nos acompañe a ver al delegado y el delegado nos recibe mejor que a ellos. No se dan a valer, cada quien está dirigiendo por su hebra. Y en los comités regionales la cosa es peor. Si le pregunta uno al Secretario General en donde adquirir frijol, le contesta “pos sabe”. Y si insistimos a quien dirigirnos para que nos oriente responde lo mismo: “pos sabe”.

Acabamos de entregar el soya y se nos dijo que sería liquidado en un plazo de 30 a 40 días. Los cheques ya están en el banco, pero aquí se informó que serán entregados dentro de 15 días. Fíjense ustedes lo que se perjudica al ejidatario con esos retrasos. Por fuera le prestan mil pesos para devolver mil quinientos al recibir la liquidación. Los “coyotes” hacen de las suyas “gracias” al burocratismo inoperante.

Y hablando de corrupción ¿Por qué le presta dinero el banco a gente que no desyerbaron? Ese arroz ya se perdió, en lugar de dar de dos a dos y media toneladas por hectárea están dando 400 kilos porque no lo cultivaron. Sin embargo les prestaron dinero. Yo creo que estas cosas no las sabe ni el señor Presidente de la República ni el Gobernador del Estado, si no ya hubieran intervenido.

Falta dirección, falta orientación y falta comunicación entre los ejidatarios. Cuando la época de Sánchez Celis, en los congresos agrarios, nos íbamos desde aquí hasta Escuinapa o Mazatlán y desde allá venían hasta acá los compañeros del sur, para ver como andábamos, qué problemas teníamos y la forma de solucionarlos. Pero ahora parece que la politiquería ha hecho cambiar las cosas. No existe un organismo específico que brinde orientación a los ejidatarios.

Tan bonito que es este valle, contamos con tierras, maquinaria, agua, créditos y otras cosas, pero carecemos de algo tan importante como es la organización. El comisario ejidal, siendo la cabeza del ejido, no cuenta para nada. No hay control, no hay intervención, no sabemos lo que perdemos hasta que nos presentan las cuentas. Cuando hay que fumigar, vienen los aviones y tiran el polvo, pero nosotros no sabemos qué tiran, ni cuanto cuesta, hasta que nos lo descuentan en la liquidación.

Necesitamos con urgencia asistencia técnica en el campo, no que escriban a México ni traigan gente de allá, aquí la hay; lo que queremos es que vayan al campo, que se llenen de tierra, que nos conozcan y expliquen lo que debemos hacer, y sobre todo gente honrada, solvente que no engañe al campesino, sino que le ayude y oriente.

Creo que solamente así podremos resolver nuestros problemas.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 41. Noviembre de 1980.



LA SECUNDARIA “INSURGENTES” Y SU ORIGEN

LOURDES RUIZ MIRAMONTES

Toda obra, buena o mala, es producto de una idea, y esta emana siempre de la mente del hombre; la cualidad de pensar, crear y consumar, es atributo del ente dotado de razón, y esta es la facultad que distingue al hombre del resto componente del reino animal.

Sirva esta introducción para recordar con emoción y cariño al señor al señor Agustín Martínez Gazca, autor primero y consumador después de la idea de crear en Guasave la Escuela Secundaria “Insurgentes” y mas tarde de la primera Escuela Preparatoria, peldaños ineludibles para alcanzar la cima de la carrera profesional que han rendido ya magníficos frutos.

Fue una sesión del Club Rotario, del cual era miembro, cuando el señor Martínez Gazca expuso la idea de crear la Escuela Secundaria, misma que fue escuchada con simpatía, a grado tal que él mismo fue comisionado para que diera los pasos necesarios para la realización de la idea.

Don Agustín cumplió su cometido: visitó y expuso su idea a los cuerpos colegiados de Guasave, como los médicos, arquitectos, abogados, ingenieros; así mismo al sindicato de maestros y otros organismos pidiéndoles al mismo tiempo colaborar con una clase gratuita en cada especialidad, a la que los consultados respondieron afirmativamente.

Con este apoyo inicial, el señor Martínez Gazca se dirigió a Culiacán y entrevistó al Dr. Fernando Uriarte, a la sazón rector de la Universidad de Sinaloa (1953), quien no solo simpatizó con la idea, sino que la apoyó totalmente y orientó a su interlocutor acerca de los pasos a seguir ante autoridades superiores para la cristalización de tan justos anhelos.

En la Ciudad de México, el señor Celis Campos no solo atendió con atención a Martínez Gazca, sino que le llevó personalmente ante el Secretario de Educación Pública, quien se enteró de la idea y ofreció su respaldo indicando al mismo tiempo los requisitos legales necesarios para su realización.

El rotario regresó a Guasave y a través de su club convocó a una reunión de padres de familias de las diversas escuelas primarias de la localidad a las que se informó de los trámites seguidos y los requisitos a seguir para la cristalización del fin deseado. Todos estuvieron de acuerdo, ya que la mayoría de los egresados de los planteles primarios era personas de escasos recursos económicos, y sus padres estaban incapacitados para mandarlos a otras partes del Estado a proseguir sus estudios y advertían el riesgo de enviarlos fuera de sus casas a temprana edad.

Aprobada la creación de la Secundaria, se nombró un patronato, y como siempre sucede, el que mas trabaja en este tipo de negocios fue designado presidente: Agustín Martínez Gazca. Tuvo como vice-presidente al licenciado Mariano Velarde y Vega; secretario al contador público Antonio Reyes Liñan; y como vocales a Carlos Cortés, profesora Ignacia A. de Castro y profesor Químico farmacobiólogo Jesús Castro Favela.

La presidencia municipal escuchó la petición y aprobó enseguida el pago de la renta del local que ocuparía el naciente plantel secundario, el cual cumplió satisfactoriamente.

Así, superadas las principales dificultades y con el apoyo de las autoridades educativas, en abril d 1954 abrió sus puertas la Escuela Secundaria “Insurgentes”, en la que fungió como director fundador el Licenciado Mariano Velarde Piña.

Los catedráticos fueron: Electricidad: José Luque; Educación Física, Blas B. Cerecer; Dibujo, Doctor Sóstenes Mercado; Eduación Cívica, Lic. Alberto Cárdenas Cuadras; Música, Miguel Morales; Matemáticas, Ing, Francisco Barnoin; Biología, Dr. Joaquín Camacho Téllez; Historia, Doctor José de Anda; Inglés, señora Antonia de Gerez; Geografía, profesora Angelita de Montiel; Literatura, profesor Rogelio Valenzuela. (Es probable como lo aseguran mis informantes, que a su memoria hayan escapado otros nombres, pero tal omisión es por no recordarlos al momento de la entrevista, pero nunca de mala fe).

Lo importante para ese año de 1954 es que la escuela secundaria “Insurgentes” había empezado a funcionar, para cubrir una necesidad del pueblo guasavense en materia educativa. ¡Se había dado el gran paso!

En su realización, justo es consignarlo, intervinieron diversos organismos y personas, pero sobre todo el pueblo que respondió, generosamente al llamado. Tan fue así que sugerido por los señores Roque Chávez Castro y Manuel López Bon, se celebró un maratón radiofónico en pro de la construcción en pro de la construcción del local de la escuela secundaria, que para ese tiempo (1957) ya resultaba insuficiente para dar cabida al alumnado. Se recaudaron $433,078.45 en efectivo, mas $93,710.00 en documentos y mercancías de diversas casas comerciales; además el Ayuntamiento donó un solar con valor de 150 mil pesos, cuya venta se aplicó a la construcción del plantel, obra que dirigió el Ing. Federico Delgado Pastor, funcionario de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, sin cobrar un solo centavo, además de haber impartido en la misma forma la cátedra de física y una clase extra de matemáticas.

Otro elemento que intervino

 Para la cristalización de esta obra en beneficio de la juventud estudiosa de Guasave, lo fue el locutor José Luís Aguilar, de origen nayarita, quien exponiendo su salud y su vida se mantuvo 84 horas 10 minutos, sin cobrar un solo centavo, al frente del micrófono. Consta que a la causa contribuyeron personas depositando centenarios de oro, pero José Luís Aguilar, pudiendo tomarlas no lo hizo, sino que las dejó en aras de la causa por la que se luchaba.

José Luís Aguilar estuvo secundando en el maratón por el locutor Juan Contreras Arellano, a quien Roque Chávez Castro puso bajo su responsabilidad la transmisi´pn del evento; el cuerpo médico de Guasave permaneció atento a la actuación y estado físico de los locutores.

Una de las condiciones que puso la Universidad de Sinaloa para reconocer la validez de los estudios en la secundaria, fue que contara la misma con un laboratorio. De esto se encargó el señor Miguel Leyson Pérez, quien consiguió con el señor Ernesto González Urtusuástegui, Director de la Lotería Nacional, un equipo completo cuyo costo superó el orden de los cien mil pesos.
 
Luego la CAADES, a gestiones del señor Lucano Orrantia y por conducto del señor Alejandro Blancarte, gerente de la AARSP, entregó la cantidad de 200 mil pesos para la escuela.

Así se fortaleció el naciente plantel secundario por cuyas aulas pasaron muchos de los profesionistas que hoy sirven con eficiencia y capacidad al pueblo de Guasave y de México, producto de la idea de un hombre, don Agustín Martínez Gazca, y el apoyo de todo un pueblo que comprendiendo la magnitud del propósito, respaldaron la iniciativa a sabiendas del beneficio que habría de proporcionar a sus hijos.

Tiempo después, el señor Martínez Gazca, sobre quien pienso que se tiene una deuda en Guasave, habría de presentar la idea sobre la creación de la Escuela Preparatoria que al igual que la Secundaria, es una realidad y un peldaño para la conquista de la formación profesional de las nuevas generaciones guasavenses.

La primera Secundaria

Funcionó en el bienio 1945-1946 bajo el sistema de cooperación en el ya desaparecido Jardín de Niños “Rodolfo T. Loaiza”, ubicado en la esquina de las calles Obregón y Zaragoza  que hoy ocupa la mueblería de Rogelio Castro Inzunza.

El gobierno del General Pablo Macías Valenzuela otorgó subsidio de 900 pesos mensuales que entregaba al patronato que presidió la profesora Inés Bell de Meyer, teniendo como secretario al señor Alfredo G. Contreras y como tesorero al doctor Martín Vega y Vega.

El director fue el profesor Alejandro Torróntegui, y entre otros maestros figuraron el Licenciado Lucano Orrantia y los hermanos Flavio y Serafín Cervantes Ahumada.

El cobro de colegiaturas impidió que la Escuela Secundaria Aumentara su número de alumnos, que en dos años apenas llegó a contar con una docena. Eso motivó que el gobierno suspendiera el subsidio y en consecuencia la escuela cerró sus puertas.

El mismo gobierno, a través del profesor Enrique Félix Castro, Director de Educación, ofreció un subsidio de 10 mil pesos mensuales para el funcionamiento de una Escuela de Agricultura, pero la promesa no encontró eco entre la población que paradójicamente vivía en una zona agrícola.

Hubo un lapso de varios años, hasta que la idea de establecer de nuevo un plantel secundario recibió el debido respaldo, naciendo así la Escuela Insurgentes cuya historia aquí se narra.

Tomado de la Revista “PRESAGIO”
No. 44. Febrero de 1981.



LIBIA ZULEMA, BELLEZA HECHA MUJER

MARCO POLO

La mujer sinaloense, bella por tradición, encontró en Libia Zulema López Montemayor a una de sus más dignas representantes: hace una década fue declarada la mujer más hermosa de nuestro país –“Señorita México”-, título que constituyó el reconocimiento nacional a su belleza, y el cual honró con dignidad de soberana.

A la vez, el ser reconocida como la más hermosa entre las hermosas confirmó títulos recientes que por su belleza conquistara la preciosa hija del señor Octavio López Laura y la señora Zulema Montemayor López, nacida un 23 de Febrero de 1952 y con estudios de primaria en Guasave -¡su tierra natal!-  y de secundaria y carrera de comercio en Culiacán.

En efecto. Libia Zulema, al cumplir 17 años, fue nombrada “Señorita Guasave”, y al año siguiente (1970) electa reina del carnaval internacional de Mazatlán y, en acto insólito, en la misma fecha, por unanimidad nombrada “señorita Sinaloa”, lo que le brindó el privilegio de representar a nuestra entidad en el certamen nacional de belleza.

El día 11 de mayo de 1970, Libia Zulema cubrió de Gloria a Guasave y a Sinaloa al conquistar plenamente el título de “Señorita México”, ante el júbilo desbordante de los asistentes al Hotel Camino Real y los sinaloenses que siguiendo los pormenores del evento por televisión, atestiguaron el feliz desenlace.

La tambora no paró de tocar otro día por las calles de Guasave, festejando el triunfo: hubo fiestas por todos lados, hasta los que no eran de aquí…se sentían guasavenses.

(Antes del triunfo, Libia Zulema había alcanzado gran popularidad en el Distrito Federal, al ser presentada por el que esto escribe en el programa “Siempre en Domingo". Previamente distribuí 10 mil fotos de Libia en lugares céntricos, automóviles particulares y de servicio público…y…donde fue posible. Antes de presentarse a concurso, Libia ya era conocida en el Distrito Federal).

Recuerdo esa noche inolvidable del 11 de mayo de 1970. Actuaban como maestros de ceremonias Enrique Guzmán y Silvia Pinal…Libia Zulema recibió el cetro de manos de su antecesora: Gloria Martín del Campo, y el público se desbordó de entusiasmo; en Guasave ya ni se diga: ¡Libia Zulema era la nueva reina de belleza en México!

Recuerdo que entre los primeros en felicitar a Libia estaban Lola Beltrán, Julio Alemán, Raúl Velasco…naturalmente, y tantas gentes mas. Recuerdo también que esa noche caía torrencial aguacero pero aun así llevamos a Libia a hacer sus visitas a Excélsior y Últimas Noticias…Allí aproveché para hablar por teléfono a Guasave, enterándome que había fiestas por todos lados, por las calles, en la plaza, en los clubes, en fin…

La belleza de los guasavenses se había impuesto. El trajín de la lucha le dio triunfo, gloria…fama, pero estaba exhausta, extenuada, por lo que decidió (al mes) venir a descansar a su terruño.

La gente no la dejó; la visitaron como nunca para felicitarla, y la gente tenía razón ¡Que caray!...sentían el triunfo de Libia Zulema como si fuera suyo…como si fuera de Guasave, y querían compartirlo con ella. Tal es el precio de la popularidad, y ella aceptó disfrutarlo con el pueblo. Resultado: la reina que vino a descansar, en agosto fue coronada “Reina de la feria del Algodón”, evento que fungió como maestro de ceremonias Raúl Velasco, y el cual tuvo lugar en la terraza del hotel Rosario. Allí estuvieron las anteriores reinas de la tradicional feria: Silvia López, Lety Lugo, Lydia Amanda, Yolanda López, Albis Chavez, etc.

Luego Libia Zulema, cumpliendo los compromisos contraídos en su calidad de “Señorita México”, viajó por casi todos los rincones de la República Mexicana.

Poco después se dirigió a Londres para participar en el concurso “Mis Mundo”, y mas tarde a Miami para intervenir en el certamen “Mis Universo”, del cual se retiró como protesta porque los señores integrantes del jurado le exigieron vestir un traje de torera –con terno de luces masculino propiedad de “El Cordobés”-, cuando ella llevaba un precioso traje típico mexicano. Se negó a participar en tales condiciones y regresó a México para enseguida viajar a la “Expo 70” de Tokio, Japón, en donde ganó el primer lugar en “Elegancia y Personalidad”, compitiendo con 30 concursantes del resto del mundo.

Después viajó a Honolulú, San Francisco y Los Ángeles, dejando en estas partes presencia y huella de la belleza mexicana.

Los compromisos contraídos por Libia Zulema en relación con el concurso “Señorita México” concluyeron.

En 1971 atendió compromisos mayores y contrajo matrimonio civil y religioso con su amado, el Lic. Hernán Farroils Sarabia, con quien ha procreado dos preciosas niñas: Libia Zulema y Paola, estando en espera el tercer retoño para este mes de diciembre.

El matrimonio reside en Mazatlán, es una de las familias mas dichosas del mundo porque allí reinan la belleza, el amor (ante todo), la salud y el bienestar que produce el trabajo.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No.42.diciembre de 1980.






MARTÍN VEGA Y VEGA


HERBERTO SINAGAWA MONTOYA


Ha sido a raíz de la muerte del doctor Martín Vega y Vega como se han dado a conocer aspectos desconocidos de su vida provechosa como profesional, como ciudadano y cronista de la ciudad de Guasave. Según esa información el doctor Vega y Vega nació en San Blas el 7 de mayo de 1910, cuando esa población era un mero campamento de los trabajadores que tendían el riel del Southern Pacific.

Sus padres fueron Martín Vega Quintero y doña Rosa Vega Fierro. Fue en 1923 cuando el joven Vega dejó San Blas para inscribirse en el Colegio Civil Rosales cuando tenía apenas 13 años.

Allí tuvo como compañeros de aula a Leonardo M. Álvarez, Alonso Álvarez, Rafael Canales, Carlos López, Francisco Echavarría Rojo y Alfredo Díaz Angulo.

Cuando ya fue tiempo el joven Vega se trasladó a Guadalajara y se matriculó en la facultad de Odontología de la Universidad de Guadalajara. Obtuvo su título como cirujano dentista el 9 de noviembre de 1931.



El dentista errante: Mochis, El Fuerte, Obregón


Ya con su papelito en la bolsa, el joven vega prueba suerte en Los Mochis; luego, en El Fuerte; después en Ciudad Obregón, y finalmente, en Guasave.

Contó el Dr. Vega: -Cuando llegué a Guasave solo se oían ladridos de perros en la noche, y en el día transitaban por las calles de tierra algunos vecinos obligados a torear el sol cuando iban al mercado, o cuando las mujeres iban al templo envuelta la cabeza en pudorosos tapados de seda negra. No había electricidad, y la gente recurría a la lámpara de petróleo. Se cocinaba con leña porque anda vete el gas. Tenía la ciudad apenas unos cinco mil habitantes. No obstante las incomodidades, el flamante médico halló simpática a la ciudad de Guasave, le gustó el modo de ser del guasavense, y en poco tiempo o estaba inmerso en sus ingenuas filosofías sobre la vida o también en la perversidad de aquellos pocos que hallaban en el chisme una forma de entretenimiento.



Se casó Vega con una guapa muchacha: María Luisa


Cuando ya había tirado la moneda y había atinado a quedarse en Guasave, el doctor Vega acordó casarse en 1936 con una guapa muchacha, llamada María Luisa López Zazueta.
Al salir del templo, María Luisa le dijo al oído: -Parecías pescado, pero al fin, te pesqué. Tendrás que echar raíces.

Y sí: echó raíces de los hijos Jaime Leonel, Marco Vinicio, Zélica Olga, Martín, Renato, José Alberto y Jorge Luís.

Ya con los pies quietos, el doctor Vega decidió ayudar a que Guasave dejara de ser un pueblo polvoriento, de burros mordisqueando en el jardín de la plazuela convirtiéndose en una hermosa ciudad como es hoy día, y su presencia siempre fue estimulante en cuanta empresa se emprendió para cambiar las cosas.

Fijó sus ojos en el campesino, tan necesitado de consejo, de orientación. Guasave era, sobre todo, campesino.

Abrió las puertas de su consultorio y de su hogar a todos los campesinos de la región que pronto hallaron no al dentista, sino al hombre prudente que con su orientación, liquidaba muchos problemas que de no ser liquidados a tiempo, podrían convertirse en graves dolencias para toda la comunidad.


Aclarando el espejo para que saliera la imagen


El doctor Vega hizo una monografía de Guasave por allá en 1975. Tomando como base dicha monografía, se procedió a diseñar el escudo donde la evangelización y la agricultura son temas troncales.

Por los méritos     que habían alcanzado en la búsqueda de Guasave histórico, fue nombrado cronista. Esto fue el 4 de noviembre de 1977. El presidente municipal, Jesús María Cervantes Atondo, le entregó dicho nombramiento honorario y lo felicitó por su obra social.

Fue ya en su calidad de cronista, como el doctor Vega se vio obligado a profundizar sus investigaciones históricas que tanto le gustaban. Emergió Guasave con su rica historia y el espejo, empañado, empezó a mostrar otra imagen de una tierra  muy bondadosa y muy fértil con los problemas que se desprenden de todo núcleo humano que todavía no se había asimilado y que ahora forma parte del gran Guasave.

El doctor Vega murió el 28 de agosto de 1997.



Tomado de la Revista Cereso.
No. 14, marzo de 1998.



 


AÍDA POLANCO LÓPEZ

ALICIA MONTAÑO VILLALOBOS


Guasavense, triunfadora de la danza en la Ciudad de México, nació el 25 de mayo de 1941. Tuvo la oportunidad de bailar en el Ballet Folclórico de México dirigido por Amalia Hernández presentándose en el Palacio de Bellas Artes y en los mejores teatros de casi todo el mundo. Es hija del matrimonio formado por los profesores Jorge Polanco Palazuelos y Delia Esthela López de Polanco quienes procrearon seis hijos.

En la actualidad Aída vive en la Ciudad de México casada con Cutberto Pérez (Director del Mariachi 2000) y vive entregada a su hogar, su esposo y sus dos hijos: Dalila Esthela y Jorge Cutberto. Aída decidió dejar el escenario y confiesa sentirse muy feliz ayudando a su familia para que triunfen, pues todos están dedicados a cuestiones artísticas, sobre todo a su hija, quien es una versátil artista que canta, baila y actúa para Televisa. Estoy aprendiendo a ser mamá, cosa que antes no pude, me dijo.

Aída, que fue una niña que vivió una infancia feliz y normal, como todos los niños de su natal Guasave, asistió al jardín de niños donde cantaba y bailaba con la gracia infantil que hasta hoy día posee.

Cuando entrevisté a Aída en la Ciudad de México, le pregunté cómo es que había entrado a esto de la danza, y cómo, desde un lugar tan lejano al Distrito Federal, había logrado llegar a un ballet tan importante. Esto me contestó:

Fue Haidée Maldonado mi primera maestra en la Escuela Primaria, la veía bailar tan bonito, entonces ella era una jovencita. Yo gozaba mucho cuando bailaba en la escuela, todo era bailar para mí, y siempre quise venirme a México con la ilusión de ser bailarina y con la esperanza de vivir donde vivía Haidée. Mi familia no me dejaba, pero yo estaba loca por bailar y me escapé.

Antes de irme fui a Culiacán a buscarla a usted maestra Alicia: tengo mucha familia que la conocía. No la encontré por las cosas del destino y me vine al D.F.

Ya en la Ciudad de México, Aída recibió el apoyo de Haidée y de su familia no solo para vivir en su casa sino también, el de introducirla a las clases con maestros de lo mejor. Fue el maestro Manuel Lome el primero que le dio clases, luego fue Lupita Sánchez Maldonado, prima hermana de Aidée, la que la inclinó por el baile folklórico. A ella le guarda un gran respeto y agradecimiento, pues considera que de no haber sido por su ayuda otro hubiera sido su destino artístico.

Aída tuvo como maestros a Guillermo Keis, Rosa Reyna, Roseira Marenco, Felipe Segura, José Villanueva y Charlotte Lozano y desde luego, Amalia Hernández, en cuyo ballet participó durante mas de 18 años ininterrumpidos pues bailaba hasta los siete meses de embarazo.

La danza era mi vida. Antes de entrar de lleno a la danza yo era una chica muy nerviosa e inquieta y encontré una paz muy grande al bailar, Amalia Hernández me ayudó mucho a lograr eso, y cuando bailaba, estoy segura que era otra persona la que estaba en el escenario.

Así expresa Aída Polanco y cuando lo dice lo hace con verdadera sinceridad y emoción. Aída se retiró de los escenarios, pero la danza sigue siendo lo que mas ama en la vida, es para ella la terapia que utiliza para calmar sus tensiones: baila en la cocina, en el carro, en la calle, baila cuando realiza las labores del hogar, baila en las fiestas, y baila sobre todo para ella misma, en sueños baila también hasta el cansancio. Aída goza y disfruta de cuanta función de danza se le presenta y desde luego, no se pierde los homenajes que año tras año se organizan en honor de todos aquellos que le han dedicado su vida a la danza.

Esta es la semblanza de una sinaloense que a base de estudio, trabajo y mucho amor a la danza logró triunfar como artista, realizarse como mujer y madre. Una mujer que distingue a su natal Guasave, y una artista que se suma a la numerosa lista de valores con que cuenta el estado de Sinaloa.

Para ella es motivo de felicidad el darse cuenta que hoy la danza han mejorado y que los maestros son mejores, ya que cuentan con los medios de comunicación, que los pone al día y los actualiza.

Aída desea que todos los jóvenes que se dedican a la danza se empeñen en alcanzar más logros. Que aprovechen todas las oportunidades de aprender porque en la actualidad hay mucha gente entregada totalmente a la danza, que da mucho.

Esta es Aída Polanco.


Tomado del Libro Sinaloa
Danza y Tradición, de Alicia Montaño
Villalobos. Edición IMSS, 1989.






SAN PABLO DE GUASAVE

PABLO LIZÁRRAGA ARÁMBURO

Guasave, cuyo significado en la lengua guasave es “En la gran labor”, hace honor a su nombre, porque eso es precisamente ese pujante municipio, una gran labor. Cuando los españoles llegaron estaba habitado por naciones indianas que hablaban diferentes idiomas. Al norte el cahíta; en su río y zona central del municipio (mayor parte) la lengua guasave, muy semejante a la cahíta pero no exactamente igual, aunque un indio huasave y un cahíta se entendía bastante.

También se habló la lengua tahue de la cual son algunos nombres geográficos. Hubo uno muy importante en la colonia el embarcadero de Baibachilato que estuvo al sur de la desembocadura de su río por donde se iban los viajeros, principalmente de la Villa de Sinaloa, rumbo a Baja California. Otras lenguas habladas, el nío, ya en franca decadencia y desapareciendo en los tiempos de la llegada del hombre blanco, y el idioma aramuapaocoroni, por el curso del arroyo de este último nombre. Muy anteriormente se había hablado el nahoa o mexicano, idioma del cual derivan todas las lenguas indianas del noroeste de México.

Los nahoas, en su largo peregrinar del lejano norte, bajaron costeando por Sonora y penetraron primeramente por el río del Fuerte, enseguida otros grupos, también hicieron por los ríos de más al sur.

El probable segundo grupo, aunque también de los primeros, entró por el río Sinaloa, y estos parecen que fueran los toltecas, debido a los petroglifos tan especiales ubicados más arriba del río y sus afluentes, esto ya en el municipio de Sinaloa.

Aunque estos petroglifos son semejantes al resto de los que hay en el Estado, se percibe claramente que fueron hechos por una casta nahoa mas religiosa, dedicada a la meditación matemática y deben de haber sido los guías en el peregrinar debido a sus conocimientos calendáricos y astronómicos y ellos penetraron por la costa de Guasave. (Nombres y piedras de Sinaloa, obra del autor en impresión en dos tomos).

Sobre el estudio de la lengua huasave se hicieron dos trabajos al principio de las migraciones de los padres jesuitas. A fines del siglo XVI, el padre Hernando de Santarén, muy joven entonces, fue enviado a catequizar a los indios huasaves; tuvo dificultades con ellos por las continuas, enormes y colectivas borracheras de estos indios. Hizo un breve vocabulario sobre la lengua huasave.

Después enviaron al padre Hernando de Villafañe que se quedó definitivamente con la misión e hizo gramática y vocabulario de la lengua huasave, pero los trabajos de ambos padres están perdidos, así como muchos documentos sobre la historia colonial de Sinaloa, en parte se debió al desbarajuste acusado por la orden del rey Carlos Tercero de España que repentinamente expulsó de todos sus dominios a los jesuitas en 1767.



Tomado de la Revista “PRESAGIO”.
No. 42. Diciembre de 1980.



HERMES GONZÁLEZ Y SU MUSEO COMUNITARIO

MANUEL DE ATOCHA RODRÍGUEZ LARIOS


Uno de los programas destinados a fortalecer la identidad de los mexicanos y darles a conocer sus raíces a través de objetos que anclen la atención en el pasado de los pueblos y las etnias, ha sido el esfuerzo por desarrollar museos comunitarios donde niños y adultos no sólo acuden a ver piezas antiguas sino también objetos de uso común en el pasado reciente, sin detenerse a la contemplación sino también a la aportación de objetos que puedan tener interés para los demás pobladores de una comunidad. La reflexión y el estudio que pueden derivarse de estos objetos puestos en un contexto histórico tienen indudables beneficios no solo culturales sino sociales. El hombre recuerda su pasado y el niño traza planes y se crea metas. Ambos construyen motivaciones. En Tamazula, Guasave, un profesor cuya ruta a través de la docencia ha sido de clara orientación hacia el fortalecimiento de estas virtudes ciudadanas, ha dedicado tiempo, esfuerzo y sus exiguos ingresos a crear y ampliar un museo comunitario que poco a poco ha ido trascendiendo los límites de la población para crear interés en todo el municipio y aun ha desbordado sus límites para alcanzar a todo el Estado.

El profesor Hermes González Maldonado, escritor, pintor, poeta, historiador, pero ante todo maestro, ha rescatado mas de 400 piezas para su museo comunitario en las que figuran verdaderas joyas de cerámica prehispánica  con cerca de mil años de antigüedad  y a través de donativos y regalos integró a su museo vestidos, objetos de concha, armas antiguas, fotografías.

El mismo consiguió un edificio casi abandonado que con amor y trabajo hoy alberga este museo comunitario que es orgullo de Tamazula y por su puesto de su fundador quien sigue impartiendo sus amenas y concienzudas pláticas en el plantel que mantiene el Colegio de Bachilleres de Sinaloa y que, merecidamente, lleva el nombre del profesor Hermes González Maldonado.

Hermes, un hombre de trato tranquilo, de mente abierta, con alta frente de intelectual, de mirada inquieta y de personalidad tímida, ha recibido muchas distinciones como profesor y como miembro distinguido de su comunidad pero, lo mas significativo para él, ha sido la oportunidad de fundar este museo comunitario.

La edición de su libro “El Abuelo de Tierra”, donde plasma anécdotas y tradiciones de su amado Tamazula, ha tenido una gran aceptación entre la comunidad intelectual de Sinaloa, pues con lenguaje engañosamente sencillo rescata las vivencias y el habla pueblerina reviviendo personajes de extraordinario vigor. En su libro, se puede leer entre líneas para encontrar de todos los pueblos sinaloenses sus sabrosas expresiones y su especial idiosincrasia no exenta de picardía, de desfachatez pero ante todo de autenticidad.

El museo comunitario de Tamazula debe visitarse, no solo para adentrarse en el alma popular y en el pasado prehispánico de la región sino para conocer, hablar y por tanto disfrutar de la presencia del profesor Hermes González Maldonado cuyo contemplativo arte humanista: pintura, escultura, literatura y el olvidado don de la conversación sabia y amena, nos unce a la tierra en comunión indisoluble.

De “El Abuelo de Tierra” tomé algunos pasajes para ilustrar la personalidad de este Hermes González el hombre de campo unido a la naturaleza; de Hermes González el poeta, enamorado de la belleza luminosa de los amaneceres junto a la correntada serena del río Petatlán o de Hermes el maestro forjador de decenas de generaciones de estudiosos tamazulenses. El es, también el viejo Tamazula, nuestro abuelo de tierra que aun dormita con su historia a cuestas en las riberas del río Petatlán o en los campos de labranza, parece decir a esas nuevas generaciones: “Guasave y yo tenemos la misma edad. Llegamos juntos a una época no determinada de la prehispánica”.

Su imperceptible voz apenas desmadeja sus recuerdos y nostalgias. Y nuestra inquietud para hallar esas raíces del origen, se acrecienta. Un soneto sencillo, sin palabras rebuscadas, define al Tamazula de la era prehispánica y la actual de la siguiente forma:

Aquí quedó el nahoa caminante,
Cahíta fiero de color trigueño,
El manso río lo volvió risueño
Y el feraz valle lo tornó vibrante.

Místicos sapos dieron al adelante
Un espejo de aguas y soles;
Y tocando pequeños caracoles
Esparcieron su canto alucinante.

De aquél indio gigante nadie sabe
En qué era llegó, como el Guasave,
A poblar esa tierra promisoria.

Sólo sabemos que en llano suave
Pasa su vida entretejiendo historia
Trabajando y cantando a la par que el ave.





JOSEFINA MALDONADO ELIZALDE

ALICIA MONTAÑO VILLALOBOS


Sus primeros pasos en la danza fueron sin duda en su natal Guasave en donde vio la luz primera el 25 de octubre de 1947. Inspirada e impulsada por su hermana Haidée, Josefina da clases de baile en las Escuelas de Guasave substituyéndola cuando ésta se trasladó a la capital para formar parte de lleno en el Ballet Folclórico de México.

Josefina, Pina de cariño, considera muy importante para su carrera la beca que le otorga la SEP por medio del profesor Roberto Hernández Rodríguez entonces Director de Educación en el Estado de Sinaloa, para asistir por primera vez a los cursos de verano 1964 – 1968, en la Academia Mexicana de Danza. En la Ciudad de México contó con el apoyo de maestros de la talla de Felipe Segura, Charlotte Lozano y Guillermo Keys quienes fueron determinantes en su carrera.

Además de Haidée Maldonado, estudió danza aparte de los ya mencionados, con Laura Urdapilleta, Josefina Lavalle, Manuel Lome, Oscar Tarriba, Madame Nelsi Dambre, Nelly Happe, Roseyra Marene, Tulio de la Rosa, Rosa Reyna, Héctor Fink y Ruth Noriega, todos de renombre internacional y desde luego con Amalia Hernández.

Pina se siente muy orgullosa de haber bailado en los cines y canchas del municipio de Guasave, así como en los mas importantes teatros mexicanos y del mundo como solista del Ballet Folclórico de México, en donde compartió triunfos y aplausos con Amalia Hernández, quien sin duda ha sido la mejor difusora de la danza mexicana.

En la actualidad trabaja dentro del ramo de la danza y la literatura en Escuelas Particulares del D.F. y en el Tecnológico de Tlalnepantla. Ella combina su tiempo entre la familia, la danza y el Diario Oficial de la Federación, donde se encarga de la corrección jurídica del mismo.

Pero es la danza que llena su vida y su espíritu. Le pregunté que significaba para ella la danza y esto me contestó: Para mí, la danza es tener una expresión corporal a través del cuerpo, proyectar las emociones y nuestra sensibilidad a través del arte del movimiento. Es la danza una disciplina bellísima que me ha dado muchas satisfacciones en mis 32 años como bailarina profesional y como maestra. Es una disciplina que me ayuda mental y físicamente.

Me siento muy satisfecha de poder darles a mis alumnos todas estas experiencias, enseñarles que la danza es una actividad que merece todo el respeto ya que es una profesión muy digna. Yo les digo a mis alumnos y a los padres de ellos que hay muchas cosas que proyectar por medio de la danza, los jóvenes de hoy necesitan una disciplina de este tipo. Hay que vivir la emoción de bailar, pero hay que vivir la emoción de enseñar, de trascender a través de las nuevas generaciones, cuando se tiene verdadera vocación de maestro.

Por mucho tiempo tuve la ilusión de ser Directora de un Ballet Folclórico, no lo logré por diferentes circunstancias de mi tiempo.

Le pedí a Pina un mensaje a los jóvenes bailarines y maestros de hoy. A lo que con mucha emoción me contestó: Todo aquel que quiera dedicarse a la danza le tiene que tener mucho cariño, mucho respeto, y sobre todo, mucha disciplina, mas ahora que la juventud actual poco conoce su significado. A la danza hay que dedicarle muchas horas de entrenamiento y estudio. No se trata solo de mover el cuerpo, hay que conocer de etnografía, de coreografía, de maquillaje, de historia, etc.; hay que conocer las bases, los escenarios, las luces, los técnicos, tener contacto con mucha gente.

Por último dice Pina: pienso que en la actualidad la danza no tiene el apoyo que se requiere, es cierto que hay factores económicos pero también hay criterios externos que intervienen y este criterio a veces es muy pobre. Ojalá que surgiera un movimiento para que todos los que nos dedicamos a la danza tengamos mas apoyo; yo aplaudo este movimiento que estás haciendo tú, Alicia, de rescatar la historia de cada uno de nosotros. Muchas gracias por hacerlo. De todo corazón que surgiera un Ballet auténticamente sinaloense que represente el estado.

En Sinaloa hay mucha gente con mucha vocación y sensibilidad artística, terminó diciendo esta guasavense que junto a sus tres hermanos tuvo la oportunidad de bailar en todo el mundo expresado con el lenguaje del cuerpo, de la música, y sobre todo del corazón…Viva México.

Cuando yo salí de Sinaloa a México, hace 30 años, la danza estaba en pañales, hoy he visto el avance tremendo de investigación que han hecho las nuevas generaciones, sus costumbres, danza, vestuario, coreografía, dinámica, etc., y es que hoy los jóvenes en Sinaloa, cuentan con casas de cultura que han abierto instituciones oficiales y educativas. Yo lo aplaudo pues esos lugares han dado entrada a muchos jóvenes que son atendidos por maestros muy documentados, en su propio lugar, donde viven. Nosotros en otro tiempo teníamos que ir hasta la capital a estudiar en cursos de verano.


Tomado del libro Sinaloa danza
y tradición, de Alicia Montaño Villalobos.
Edición, IMSS, 1989.






LA CULTURA YOREME DE LOS GUASAVES

CARLOS ANGEL GASTÉLUM MORENO

En mi labor de más de 30 años de servicios ininterrumpidos como maestro de danza al servicio de la educación, son muchas las satisfacciones alcanzadas en tan noble tarea.

En ese quehacer siempre me impulsó adentrarme a las costumbres y tradiciones de las culturas autóctonas de la región de Guasave y Norte del Estado.

En esta tarea debo confesar que me llevó tiempo y esfuerzo adentrarme con profundidad y pasión al estudio en investigación de la cultura yoreme del municipio de Guasave.

No fue fácil profundizar en este campo, se tuvo que vencer resistencia por parte de los indígenas y aprender en primer término su dialecto.

En la comunidad de Las Culebras, Guasave, encontré que los indígenas festejaban el día de la Santa Cruz, tradición que enmarcaba todas las artesanías de barro, tejidos de petate y canastos.

Su ceremonial principal es el reposo de la muerte de un indígena que a los ocho días se le hace la fiesta de enramada con pascolas y venados, sin faltar las paradas de los músicos, recuerdos y percusiones. En esta fiesta se unen los Tamazulas y Los Cubiletes para festejar las tradiciones de la ulama.

En los Ángeles del Triunfo, a escasos dos kilómetros de Guasave tenemos la cultura yoreme. Ellos festejan el día de la Cruz con eventos dedicados al Ejido con la participación de pascolas y venados, sin faltar las velaciones de la comunidad mestiza para dar gracias por las buenas cosechas.

También esta comunidad festeja la Semana Santa, realizando los judíos, que es la comparza más fuerte.

Los Ocoroni, grupo indígena de las comunidades guasavenses conmemora Semana Santa, terminando los festejos con el juego de los limonazos.

Sus artesanías originales las exhiben en el centro ceremonial del barro en la meseta de junco. Aparecen pithayitas, apastes, ollas, comales, tibores, jumates y accesorios para cocinar, así como bateas para amasar la harina para hacer pan y coricos.

El horno data de un ceremonial que el hombre de la casa diseña en compañía de su esposa, la panadera.

En mis investigaciones realizadas pude constatar que los indígenas Ocoronis en sus ceremoniales llegaba la tambora y los naturales eran sorprendidos con ofrendas para ejecutar una pascola, siendo estas, la cuichi, el coyote, la huitlacochi y el chanate.

Estas versiones logré asimilarlas y me permitió formar un grupo folklórico de maestros de las zonas escolares 011 y 024 de Guasave, grupo que logró proyectar estas danzas por espacio de 15 años, difundiendo a plenitud la cultura yoreme por todo el Estado y muchas regiones del país.

Con esa gran visión de la cultura yoreme, la gran folklorista nacional, Amalia Hernández en el año de 1981 nos contrata para que montemos el ballet de los yoremes en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, teniendo un gran éxito y reconocimiento en nuestras presentaciones.

Posteriormente Amalia Hernández, impartirá un curso a sus alumnos sobre la cultura yoreme, hecho que permitió difundir nuestros valores autóctonos en el plano nacional.

En mis trabajos de investigación sobre la danza sinaloense destaca el realizado, sobre Semana Santa en Chametla, el cual fue reconocido por el Gobierno del Estado, aportando gran información a la niñez sinaloense.

También San José de Gracia Sinaloa de Leyva, en donde hice la investigación del Día de la Cruz, fiesta de matachines con tambora.

En 1985, escribí la obra: los yoremes de Guasave, ganadora de los primeros lugares en las escuelas secundarias del SNTE, obra en la que se ofrece la vida de los cultos de los montes.

También se encuentra avanzada en su primera parte el libro: “Tradiciones y Cultos dentro de la Danza de Pascola y Venado de los indígenas Yoremes”, libro que he dedicado al magisterio sinaloense y la segunda parte a la niñez de mi Estado.

Como profesional de la danza me he esforzado para que los maestros se actualicen participando en cursos de etnografía, danza, bailes, así como crear en ellos las motivaciones para que aprendan el dialecto yoreme.

El yoreme es y sigue siendo yoreme en su medio natural y no cahita como lo han indicado a los historiadores monolingos que solo hablan español y no dos idiomas como lo hacen la mayoría de los indígenas en México.

Mayomme o yoreme, siginifica los nacidos en esta tierra. Hay mucho por investigar de la cultura yoreme, por nuestra parte hemos colocado la primera piedra y me siento muy orgulloso como guasavense y maestro de la danza haber sido el primero en la investigación en esta gran cultura.
 

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